El fin de la guerra en Vietnam, en impresionantes imagenes

El 30 de Abril de 1975, había caído Saigón, y con ella, había acabado la guerra de Vietnam. Muchas de las imagenes que quedaron, son impactantes, y creo que cuando las vean, jamás las olvidarán. Les comparto 15 fotografías, con su pequeña reseña, que hicieron historia durante aquella época de Guerra:

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11 de junio 1963, Quang Duc, monje budista, se prende fuego en una calle de Saigón para protestar por la presunta persecución de los budistas por el gobierno de Vietnam del Sur.

9 de enero 1964, un soldado de Vietnam del Sur se utiliza  un puñal para vencer a un agricultor por presuntamente suministrar al gobierno, información inexacta sobre el movimiento de Viet Cong guerrilla en un pueblo al oeste de Saigón, Vietnam.

19 de marzo 1964, un padre sostiene el cuerpo de su hijo frente, el Ejército de Vietnam del Sur  mira desde su vehículo blindado cerca de la frontera con Camboya, en Vietnam.

En esta foto de archivo marzo 1965, helícopteros de EE.UU. vierten fuego a través de los árboles para cubrir el avance de las tropas de tierra del sur de Vietnam en un ataque contra un campamento de Viet Cong 18 millas al norte de Tay Ninh, al noroeste de Saigón, cerca de la frontera con Camboya , en Vietnam.

1 de enero 1966 , las mujeres y los niños cuclillas en un canal de barro, protegiéndose del fuego, a unos 20 kilómetros al oeste de Saigón, Vietnam.

21 de septiembre 1966, los marines EE.UU. salen de sus trincheras fangosas al amanecer después de una tercera noche de lucha contra los continuos ataques de las tropas de Vietnam del Norte 324 división B durante la guerra de Vietnam.

Abril de 1969, una mujer de Vietnam del Sur llora sobre el cuerpo de su marido, que se encuentra con otras 47 en una fosa común cerca de Hue, Vietnam

1966, el cuerpo de un paracaidista de estadounidenses muertos en acción en la selva cerca de la frontera con Camboya se eleva hasta un helicóptero de evacuación en la Guerra de la Zona C, Vietnam.

1966,  helicópteros del Ejército de EE. U.. reciben el apoyo a las tropas terrestres de EE.UU. en el área de ensayo de Saigón, Vietnam

1 de febrero 1968, el general de Vietnam del Sur Nguyen Ngoc Loan, jefe de la policía nacional, dispara su pistola en la cabeza a presuntos miembtos de  Vietcong Nguyen Van Lem, también conocida como la Bahía de Lop, en una calle de Saigón, a principios de la ofensiva del Tet.

8 de junio 1972 Kim Phuc, , de 9 años de edad, al centro, corre por la ruta 1, cerca de Trang Bang, Vietnam después de un ataque.
29 de abril 1975, las personas tratan de escalar la pared de 14 pies de la Embajada de EE.UU. en Saigón, tratando de llegar a los helicópteros de evacuación.

29 de abril 1975,  personal de la Marina ayudan empujar un helicóptero en el mar frente a la costa de Vietnam con el fin de hacer espacio para más vuelos de evacuación en Saigón.

30 de abril 1975, un tanque de Vietnam del Norte entra a través de la puerta del Palacio Presidencial de Saigón, lo que significa la caída de Vietnam del Sur.
17 de marzo 1973, Robert L. Stirm, prisionero de guerra liberado, es recibido por su familia en la base militar en Fairfield, California, en su regreso a casa desde la Guerra de Vietnam.
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“Considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI

Entrevista a Marta Harnecker

“Considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI cuyo gran promotor fue el presidente Chávez”

Entrevista a Marta Harnecker realizada por Isabel Rauber, en el Programa “Visión Nacional”, en AM 870, Radio Nacional Argentina, el domingo 16 de septiembre de 2013
‑Tu eres una militante chilena que tuviste que exiliarte producto del Golpe, ¿cómo viviste aquellos sucesos? –

Primero quiero agradecerte la posibilidad de conversar contigo y llevar este diálogo a todas y todos aquellos compañeros interesados en estudiar el pasado para construir el futuro, así titulé un artículo sobre el tema de la Unidad Popular que publiqué hace 10 años atrás.

Yo era como tú dices una militante del Partido Socialista chileno y en el momento del golpe mi primera militancia era dirigir la revista política Chile hoy, una revista con un valor informativo especial, porque siendo un órgano de la Unidad Popular, el frente político que apoyaba a Allende, estaba abierto a toda la izquierda y de hecho el MIR chileno fue el que nos proporcionaba los datos de inteligencia que nos advertían que se estaba preparando un golpe.

El golpe en Chile, fue un golpe anunciado. Desde el primer intento de golpe ocurrido en el 29 junio 1973 conducido por el general Viaux, vivimos en constante zozobra.

La amenaza de golpe estaba diariamente presente. Al comienzo toda la izquierda tomaba medidas para enfrentarlo, pero ocurrió como el cuento de Pedrito y el lobo, de tanto anunciar que venía el lobo, y no llegaba, cuando el lobo llegó no estaba preparado para enfrentar. Eso ocurrió con los dirigentes de la izquierda. Muchos de ellos, en ese momento estaban durmiendo en sus casas.

Habíamos empezado a coordinar con el MIR chileno el paso a la clandestinidad de la revista. Este era el partido más preparado para darnos dicha asesoría. La instrucción que habíamos recibido del dirigente nacional encargado de estas actividades era que estuviésemos atentos al levantamiento que se daría en los cuarteles en contra de los militares golpistas.

Este levantamiento nunca se dio. Los mandos golpistas dieron un golpe dentro de las propias fuerzas armadas apresando a los generales más cercanos al presidente Allende, entre ellos al general Bachelet, padre de Michelle, la ex presidenta y actual candidata a la elección presidencial en Chile.

El día 11 el golpe nos pilló por sorpresa. No recuerdo quién me llamó en la madrugada avisándome y rápidamente decidimos irnos todo el equipo que producía la revista al departamento de uno de nuestros periodistas que quedaba a unas 10 cuadras de la moneda.

Allí nos enteramos por la radio del bombardeo de la Moneda y de que el departamento en que estábamos quedaba y que la zona que fue declarada zona de toque de queda durante tres días.

Estando en el departamento recibimos la visita una patrulla militar que en revisó todos nuestros enseres pero felizmente no reconoció a ninguno. ¡Pasamos un gran susto!

Muy pronto yo aparecí en la lista de las personas buscadas. Había una lista de políticos y otra de periodistas, yo figuraba en esta última lista. Poco antes del golpe había recibido en la sede de la revista una visita de generales de la Fuerza Aérea amenazándonos por el tipo de información que estábamos dando acerca de los preparativos del golpe. Terminado el toque de queda, traté de volver a mi departamento pero no pude hacerlo. Una junta fascista se había instalado en los bajos del edificio y controlaba a todo el que entraba o salía.

Pasé algunos días en casas de seguridad. Desde allí hice contacto con el MIR. Se descarto la posibilidad de sacar clandestinamente la revista. Decidí entonces salir del país. Me refugié en la embajada de Venezuela y cuatro meses me dieron salvoconducto para partir a Cuba.

La gran tristeza y frustración que me provocó el golpe militar fue compensada por el encuentro con el que luego fue mi compañero y padre de mi única hija, el comandante Manuel Piñeiro, más conocido como Barbarroja. Cuba fue mi segunda patria. El cariño y la solidaridad de su pueblo me hicieron sentir siempre como que estuviese en mi casa. 

‑¿Cuál consideras tú que sería el mensaje fundamental para el quehacer actual de los gobiernos populares en el continente, en lo que hace a la relación con sus pueblos y a la relación con el poder?

‑Sabes Isabel que yo considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI cuyo gran promotor fue el presidente Chávez. Allende no sólo fue el primer presidente socialista electo democráticamente en el mundo, sino que fue el primero en pretender avanzar al socialismo por la vía institucional y el primero en entender que para hacer esto debía distanciarse del modelo soviético.

Ese socialismo no podía ser impuesto desde arriba, tenía que contar con un apoyo muy mayoritario de la población, y tenía que estar inserto en las tradiciones nacionales, un socialismo con vino tinto y empanadas como él lo catalogaba, es decir, una sociedad socialista democrática enraizada en las tradiciones nacional‑populares. Por desgracia, el proyecto de Allende fue demasiado heterodoxo para izquierda chilena de entonces que era demasiado ortodoxa cuyos planteamientos no se correspondían con los nuevos desafíos que el país estaba viviendo. Te pongo algunos ejemplos de esa ortodoxia:

Cuando Allende hablaba del tránsito democrático al socialismo, sectores de la izquierda pintaban en los muros: ¡Viva la dictadura del proletariado!;Cuando Allende —tomando en cuenta que el electorado chileno estaba dividido en forma muy gruesa en tres tercios: los conservadores, los demócrata cristianos y la izquierda, con una leve preponderancia de la izquierda‑, planteaba la necesidad de contar con el apoyo de los demócrata cristianos, con el cual se podría lograr un apoyo mayoritario de la población al proyecto, nuestra izquierda actuaba muy sectariamente enfrentando a los militantes de ese partido; nunca entendió la necesidad de aliarse con fuerzas que catalogaba como burguesas;Cuando Allende hablaba de ganar a sectores de la burguesía para su proyecto, una parte importante de la izquierda reafirmaba que nuestro enemigo era toda la burguesía;

Mientras Allende quería consolidar lo avanzado en el plano económico: la estatización de las grandes empresas estratégicas, teniendo muy claro los límites del poder con que contaba, sectores de la izquierda se tomaban pequeñas empresas y pedían su nacionalización, exigiendo más radicalidad a Allende. Cuando Allende luchaba por conseguir una conducción única del proceso, los partidos más fuertes: el socialista y el comunista, hacían públicas sus divergencias.

Una de las grandes limitaciones que tuvo el gobierno de Allende fue el marco institucional heredado. Aunque el Presidente y la Unidad Popular tenían clara la necesidad de elaborar una nueva constitución para cambiar las reglas del juego institucional y facilitar el tránsito pacífico socialismo, y de hecho el presidente Allende entregó a los partidos que componían la unidad popular una propuesta de nueva constitución en septiembre de 1972; nunca se hizo una convocatoria para llevar adelante este proyecto. Creo importante estudiarla porque allí están plasmadas las ideas de Allende sobre cómo debería ser el tránsito social a partir de la realidad chilena.

¿Y por qué entonces no se llevó nunca adelante una convocatoria?, porque se estimó que la Unidad Popular todavía no tenía el apoyo electoral mayoritario que era indispensable para llevar adelante un proceso constituyente con éxito. La UP nunca logró llegar al 50% más de los votos. La gran pregunta que la historia no puede responder es qué hubiera pasado si dicha coalición política hubiese decidido tensionar sus fuerzas y hacer un trabajo casa por casa para ganar a la población para su proyecto. Quizás aquí faltó audacia, esa audacia que tuvo el Presidente Chávez cuando la oposición llama a un referéndum para derrocarlo y él acepta ir al combate aunque en ese momento las encuestas le daban una aceptación muy baja. Él acepta a pesar de estar en ese momento en condiciones de inferioridad, pero inmediatamente planifica cómo lograr las fuerzas para triunfar en esa contienda y crea la idea de las patrullas, es decir grupos de 10 personas a las que podía integrarse gente sin militancia en partidos pero que simpatizaba con Chávez, cada una de ellas debía lograr el apoyo de otras 10 con un trabajo casa por casa.

Otra lección es que yo creo fundamental del proceso chileno es la importancia de la organización popular en la base. Una de las grandes debilidades nuestras fue no entender esto. Fue delegar la acción política en los políticos, o más bien, el hecho de que los políticos se apropiaron de la política, y con ello los Comités de Unidad Popular —que fueron básicos para el triunfo electoral de Allende— comenzaron a debilitarse y a desaparecer. 

‑¿Cuáles serían los desafíos y las tareas principales para los movimientos populares y la izquierda latinoamericana?

‑Pienso que nuestra izquierda y nuestros movimientos populares deben tener muy presente lo ocurrido en la experiencia chilena para no repetir los mismos errores.

Tenemos que entender que para construir una sociedad alternativa al capitalismo esencialmente democrática tenemos que ser capaces de ganarlos el corazón y la cabeza de la mayoría de la gente. Que la crisis actual del capitalismo hace que cada vez mayores sectores se sientan afectados. Ya no sólo existen condiciones objetivas sino también condiciones subjetivas para que cada vez más personas entiendan que el capitalismo no es la solución para sus problemas cotidianos.

Necesitamos elaborar un proyecto alternativo y a ello pueden contribuir especialmente las experiencias de los gobiernos y movimientos populares en los países más avanzados de nuestra región. Se requiere una militancia nueva en que su forma de vivir y trabajar políticamente prefiguren la nueva sociedad Militantes que encarnen en su vida cotidiana los valores que dicen defender. Deben ser democráticos, solidarios, dispuestos a cooperar con los demás, a practicar la camaradería, la honestidad a toda prueba, la sobriedad. Deben proyectar vitalidad y alegría de vivir.

Si luchamos por la liberación social de la mujer, debemos empezar desde ya por transformar las relaciones hombre‑mujer en el seno de la familia;

Nuestros militantes deben capaces de aprender de los nuevos actores sociales del siglo XXI. Estos son particularmente sensibles al tema de la democracia. Sus luchas han tenido generalmente como punto de partida la lucha contra la opresión y la discriminación. De ahí que rechacen ser manipulados y exijan que se respete su autonomía y que puedan participar democráticamente en la toma de decisiones. Pienso que nuestros militantes deben ser también disciplinados. Se que este no es un tema muy simpático para muchos. A mí me gusta citar a uno de los coordinadores nacionales del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, Joao Pedro Stédile, quien dice: “Si no hay un mínimo de disciplina, que haga que las personas respeten las decisiones de las instancias no se construye una organización. “La disciplina consiste en aceptar las reglas del juego. Hemos aprendido [esto] hasta del fútbol y la Iglesia Católica, que es una de las organizaciones más antiguas del mundo. […] Si alguien está en la organización por su libre voluntad, tiene que ayudar a construir las reglas y a respetarlas, tiene que tener disciplina, tiene que respetar al colectivo. Si no, la organización no crece.” Pero esto no debe significar que nuestros cuadros deban tener una mentalidad de ordeno y mando, deben ser pedagogos populares , respetuosos de la iniciativa creadora de la gente. Por otra parte, se requiere de una nueva cultura política: una cultura pluralista y tolerante, que ponga por encima lo que une y deje en segundo plano lo que divide; que promueva la unidad en torno a valores como: la solidaridad, el humanismo, el respeto a las diferencias, la defensa de la naturaleza, rechazando el afán de lucro y las leyes del mercado como principios rectores de la actividad humana. Necesitamos una izquierda que comienza a darse cuenta que la radicalidad no está en levantar las consignas más radicales ni en realizar las acciones más radicales —que sólo unos pocos siguen porque asustan a la mayoría—, sino en ser capaces de crear espacios de encuentro y de lucha para amplios sectores; porque constatar que somos muchos los que estamos en la misma lucha es lo que nos hace fuertes, es lo que nos radicaliza. Una izquierda que entienda que hay que ganar hegemonía, es decir, que hay que convencer en lugar de imponer. Una izquierda que entienda que más importante que lo que hayamos hecho en el pasado, es lo hagamos juntos en el futuro por conquistar nuestra soberanía y construir una sociedad que permita el pleno desarrollo del ser humano: la sociedad socialista del siglo XXI.

Mensaje final 

-Por último, quiero decirles que si bien el capitalismo está en crisis, este no desaparecerá por sí sólo. Si nuestros pueblos no se unen, organizan y luchan con inteligencia, creatividad y coraje, el capitalismo buscará la forma de recomponerse. Nuestros pueblos han dicho basta y echado a andar, ahora no deben detenerse, ¡la lucha es larga pero el futuro es nuestro

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
 
 

 

NERUDA, 40 AÑOS DE LA MUERTE DE UN POETA APASIONADO

Pablo-NerudaPoeta apasionado, Pablo Neruda degustó los placeres de la vida, amó a las mujeres y se comprometió con el socialismo en Chile, donde falleció a días del deceso de su amigo Salvador Allende.
Murió 12 días después del golpe militar, un 23 de septiembre, y hoy la justicia investiga si fue envenenado por los esbirros de su régimen.
Tras el suicidio de Allende en el palacio de La Moneda, Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971 y comunista, era quizás la figura más emblemática de la vía chilena al socialismo, que tantas esperanzas había despertado.
La asonada militar fue un mazazo para el poeta y lo sorprendió en su casa de Isla Negra, un poblado a orillas del Pacífico, enfermo de un cáncer de próstata que lo alejó de la vida pública.
Los días siguientes, las fuerzas golpistas asediaron a Neruda e incluso requisaron su casa.
“Miren por todas partes; solo encontrarán una cosa peligrosa para ustedes: Poesía”, dijo Neruda a sus represores.
Mientras sus amigos eran detenidos, algunos asesinados, el poeta decidió exiliarse en México. Pero el 19 de septiembre, debido a su enfermedad y a un fuerte deterioro emocional, fue trasladado a la clínica Santa María en Santiago, donde murió cuatro días después.
Si bien el informe de defunción indicó que Neruda murió por complicaciones del cáncer, las dudas sobre su fallecimiento surgieron luego de que su ex chofer y asistente, Manuel Araya, denunciara su posible asesinato.
Araya contó que Neruda, la tarde del 23 de septiembre de 1973, les dijo a él y a su esposa, Matilde Urrutia, que un médico le había inoculado una inyección que había empeorado su estado.
El chofer fue enviado a comprar un remedio, pero en el camino fue detenido y torturado. Pocas horas después, el poeta falleció.
Los restos de Neruda fueron exhumados en abril pasado en el marco de una investigación judicial, y enviados a España y Estados Unidos para analizar la causa de su deceso.
El poeta
Neftalí Reyes Basualto nació el 12 de julio de 1904 en la localidad de Parral, en el sur de nuestro país, pero adoptó a sus 17 años el nombre de Pablo Neruda en un intento por ocultar a su padre el oficio que lo apasionaba, sin que hasta hoy haya certeza sobre qué inspiró el seudónimo.
Mostró desde joven sus dotes literarias que lo catapultaron al concierto mundial de la poesía y obtuvo el premio Nobel en octubre de 1971.
La pluma de Neruda se caracterizó por su universalidad plasmada en obras como “Residencia en la Tierra”, “Canto General”, “Odas Elementales” y “Confieso que he Vivido”, o también en los versos que dedicó al caldillo de congrio, la alegría, el libro, el mar, el tiempo, la tristeza o el vino, o a través de “Canto General” o poemas como “Alturas de Machu Picchu”, con las que se introdujo a la historia sudamericana.
La literatura nerudiana trascendió fronteras gracias a sus obrás más románticas: “20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada” y los “Versos del Capitán”.
El amante
Aunque se consideraba un hombre sin atractivo físico, tímido e inseguro, Neruda se casó tres veces y tuvo al menos media decena de furtivas amantes, de las que se inspiró para crear sus mundialmente famosos versos de amor.
“Un poeta tiene que estar siempre enamorado, hasta el último minuto de su vida”, le confesó a la periodista uruguaya María Esther Gillio, en una entrevista en 1970.
En 1930 se casó en Batavia (hoy Yakarta) con la holandesa María Antonieta Hagenaar, su primera esposa, con quien tuvo una hija: Malva Marina, quien murió a los ocho años a causa de una hidrocefalia.
Aún casado, se enamoró de la refinada artista plástica argentina, Delia del Carril, 20 años mayor, y quien habría tenido la mayor influencia sobre el poeta, transformándose en una especie de ‘madre intelectual’ durante los 20 años en los que estuvieron juntos.
Casado con Delia, apodada ‘la hormiguita’, vivió en México, donde inicia un secreto romance con la soprano chilena Matilde Urrutia, luego su tercera esposa, con quien vivió sus últimos días en su casa de Isla Negra, donde se encuentran las tumbas de ambos.
Al final, su vida fue atormentada por una relación que mantuvo con la sobrina de Matilde, Alicia Urrutia.
El político
Pablo Neruda tuvo una activa militancia en el Partido Comunista y en 1945 se convirtió en senador por las provincias norteñas de Tarapacá y Antofagasta, situación en la que habría conocido al socialista Salvador Allende.
En 1948 Neruda es exiliado por el entonces presidente Gabriel González Videla, quien le acusó de graves injurias y también proscribió al Partido Comunista. El poeta debió salir clandestinamente a Argentina montado en un caballo, y luego a Europa.
En 1970, ya de regreso en Chile, Neruda es proclamado precandidato presidencial por los comunistas, pero decide declinar su postulación para apoyar la de Allende, quien se convertiría en presidente y que en 1971 lo nombró embajador en Francia.
Neruda, quien retornó a Chile en 1972, fue un defensor a ultranza del gobierno socialista y un férreo opositor al golpe de estado de Agusto Pinochet.
El poeta también tuvo un vasta carrera diplomática y fue cónsul en Rangún (Birmania), Singapur, México y España.
(Tomado de biobiochile.cl)
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El Papa Francisco arremete contra el dios Dinero

EL ACTUAL SISTEMA ECONÓMICO NOS ESTÁ LLEVANDO A UNA TRAGEDIA. VIVIMOS LAS CONSECUENCIAS DE UNA DECISIÓN MUNDIAL, DE UN SISTEMA ECONÓMICO QUE IDOLATRA A UN DIOS LLAMADO DINERO”, ASEGURÓ JORGE MARIO BERGOGLIO.

PapaEl papa Francisco arremetió contra el sistema económico mundial el domingo diciendo que éste ya no puede basarse en un “dios llamado dinero”. Asimismo animó a los desempleados a luchar por el trabajo y a “defender su dignidad”.
Tras llegar este domingo a Cagliari, capital de la isla italiana de Cerdeña, y escuchar a tres víctimas de la crisis (un parado, un pastor y una empresaria) que se quejaban de que la falta de trabajo les está robando la esperanza, el papa Francisco decidió saltarse el discurso oficial que tenía preparado, informó Reuters.
“Perdonad si estas palabras son un poco fuertes, pero digo la verdad: la falta de trabajo te lleva a sentirte sin dignidad. ¡Donde no hay trabajo no hay dignidad! Y esta tragedia es la consecuencia de un sistema que idolatra a un dios llamado Dinero“, declaró el pontífice.
Durante una misa celebrada ante más de 300.000 personas fuera de la catedral de Cagliari, el papa atacó al capitalismo por ser el causante de un gran sufrimiento y afirmó que “hombres y mujeres tienen que estar en el centro” del sistema económico.
El actual sistema económico nos está llevando a una tragedia. Vivimos las consecuencias de una decisión mundial, de un sistema económico que idolatra a un dios llamado Dinero”, aseguró Jorge Mario Bergoglio.
Asimismo, el papa afirmó que la globalización ha traído consigo una cultura en la que los más débiles de la sociedad son quienes más sufren: los marginados, los colectivos en riesgo de exclusión y los ancianos, quienes, en su opinión, “están siendo víctimas de una eutanasia encubierta”, condenados al abandono por ser considerados “improductivos”.
“Para defender la cultura económica, se ha instalado una cultura de usar y tirar. Nos deshacemos de los ancianos y de los jóvenes. Tenemos que decir ‘no’ a esta cultura de usar y tirar. Lo que queremos es un sistema justo que ayude a todos”, manifestó
(Tomado de Russia Today)

 

Los orígenes de la desigualdad

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En 1754, hace más de 250 años, y veintidós años antes que Adam Smith publicara La riqueza de las naciones, la Academia de Dijon lanzó una osada pregunta y ofreció un premio para quien se atreviera a responderla: ¿Cuál es el origen de la desigualdad entre los hombres? ¿Es acaso la consecuencia de una ley natural?

El filósofo francés Jean Jacques Rousseau se interesó por el tema y en respuesta escribió su obra Sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. En ella, Rousseau sostiene que la desigualdad social y política no es natural, que no deriva de una voluntad divina y que tampoco es una consecuencia de la desigualdad natural entre los hombres. Por el contrario, su origen es el resultado de la propiedad privada y de los abusos de aquellos que se apropian para sí de la riqueza del mundo y de los beneficios privados que derivan de esa apropiación. Ya en esa época, buscar respuestas a la desigualdad social era un tema central para las ciencias sociales. Y eso que en aquel tiempo la desigualdad social era mucho más reducida.

Es un siglo más tarde, con el creciente proceso de industrialización, que comienza a crearse una diferencia importante en los niveles de ingreso, cuya relación, a nivel de ingreso medio entre los países “pobres” y los países “ricos” llegó, a principios del siglo XX una proporción de 1 a 4, para pasar a principios de este siglo a una proporción de 1 a 30.

Ahora sabemos que hay más de 3 mil millones de pobres en el mundo (casi el 50% de la población) y que la mitad de ellos vive en la miseria. La medición de la desigualdad social nunca fue un tema prioritario a lo largo de todo el siglo XX. Ni el Banco Mundial ni el Fondo Monetario Internacional, ni la ONU ni la FAO mostraron interés en el tema. Este fenómeno, sin embargo, se ha acrecentado con la actual crisis económica, dando cuenta que los más pobres y los más débiles son las principales víctimas de estas crisis generadas por la codicia y el despilfarro de unos pocos.

No hace mucho que sabemos que la distribución de la riqueza es aún más desigual que la distribucipón de los ingresos. El 90% de la riqueza neta mundial está concentrado en Estados Unidos, Europa, Japón y Australia. Estados Unidos, con un 5% de la población mundial consume el 50% de toda la producción del mundo, mientras que India, con el 15% de la población mundial consume el 1% de la producción mundial. La diferencia es de 150 veces!.

La brecha entre ricos y pobres se ha multiplicado en los últimos 30 años, justamente por seguir las recetas del FMI y aceptar a ojos cerrados las premisas del modelo Neoliberal. Este sistema tiene la particularidad de aumentar la brecha incluso al interior de los propios países al generar nueva pobreza, y el caso más emblemático es justamente Estados Unidos, cuya linea de pobreza llega al 30% de la población.

La actual crisis ha instalado nuevamente este tema en el debate y una de las posibles soluciones keynesianas que se apliquen para paliar la grave coyuntura es elevar en forma escalonada el salario mínimo. Junto a esto habrá que destinar líneas de crédito especiales a los seguros de desempleo pues una caída mayor en la demanda puede hacer que se cumpla la nueva profecía de Robert Shiller de que la crisis puede correr por años.

___________af0e9-navidad-noche-de-los-pobres
Este artículo fue publicado en febrero de 2008

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ALGO DE HISTORIA, NECESARIO RECORDAR: BOSCH,BALAGUER, TUTUMPOTES Y LOS CÍVICOS

El día de mi llegada a Santo Domingo los jóvenes del barrio de Ciudad Nueva se batían con la policía. Esos jóvenes eran catorcistas, comunistas, emepedeístas o no pertenecían a ningún grupo, pero formaban la vanguardia de acción directa de la Unión Cívica, y peleaban contra la policía porque pensaban que la lucha nacional debía llevarse a cabo en el terreno político.
Ninguno de ellos creía que la solución de los problemas debía buscarse en el campo económico y social. En cambio, los jóvenes de los barrios altos, de Gualey y Guachapita, hijos de obreros y de sin trabajo, corrieron a rodear el automóvil en que yo iba —y a empujarlo cuando el motor dejó de funcionar a la altura del Puente Duarte—, mientras gritaban con un ritmo monótono: “Ya llegó Juan Bósch, ya esto se acabó”.
¿Qué era lo que ellos querían que se acabara?
La miseria y la desesperanza a que los tenía sometidos la familia Trujillo.
A los ojos de aquellos que no sabían ver en el fondo de los acontecimientos las fuerzas que los guían, el trujillismo parecía incólume. Pero no era así porque no podía haber trujillismo sin Trujillo.
Sin embargo era tanta la ceguera de los políticos dominicanos, que cuando la tarde de mi llegada y en los días sucesivos dije y repetí que a los Trujillo les quedaban no más de seis semanas de poder —“entre tres y seis semanas”, era mi expresión—, hasta mis compañeros en la dirección del PRD pensaron que yo estaba viendo visiones. Ramfis abandonó el país el 18 de noviembre y el 19, esto es, un mes después de mi llegada a la República Dominicana, comenzó el desfile de sus tíos y familiares hacia el destierro. Yo no había estado viendo visiones.
En las cuatro semanas que pasaron entre mi llegada al país y la salida de los Trujillo, la clase media dominicana vivió en un estado de agitación perpetua; pero la masa popular, y especialmente los barrios pobres de las ciudades, no tomaron parte en ella.
En suma, Unión Cívica Nacional actuó de tal manera y con tanta persistencia y habilidad, que cuando llegó la hora de la liquidación de la familia Trujillo el odio contra Balaguer había sido inducido en la alta y la mediana clase media y en un sector importante de la pequeña clase media, y el resultado de ese odio era que esos grupos sociales reclamaban un cambio inmediato, pero un cambio de hombres, un cambio superficial. En pocos meses se había pasado del trujillismo al fiallismo, de un caudillaje a otro caudillaje. Se pensaba que los males del país no eran del sistema sino de los hombres, y la clase media tenía la impresión de que al cambiar el hombre Balaguer por otro hombre que fuera cívico, todo cambiaría favorablemente.
La situación era en verdad difícil. Ante el vacío dejado por Ramfis, la conmoción en los cuarteles era inevitable, y nadie sabía —ni aun el doctor Balaguer, que era Presidente de la República— quién saldría de esa conmoción convertido en líder militar; nadie podía saber si ese nuevo líder militar arrasaría con el poder civil, si le entregaría el poder a la UCN, si lo retendría para sí.
Todo era posible, y nos hallábamos prácticamente sin medios para hacer frente a lo que se presentara. Tal vez teníamos ante nosotros la última oportunidad de hacer una revolución; pero las masas no organizan, no dirigen ni desatan revoluciones. Las revoluciones son organizadas y dirigidas por minorías, y en estos años de la América Latina, las revoluciones son iniciadas y dirigidas por la juventud de la clase media.
De esa hora confusa surgió convertido en líder militar el jefe de la base aérea de Santiago, el general Pedro Rafael Rodríguez Echavarría, y Rodríguez Echavarría reconoció como Presidente de la República al doctor Joaquín Balaguer.
La República se había quedado atrás no sólo los treintaiún años de la tiranía, sino muchos más. En varios aspectos  se vivía en pleno siglo XIX, sólo que con los problemas del siglo XX; y según pude alcanzar a comprobar más tarde, había gente que vivía en el siglo XVIII.
El país necesitaba una revolución para situarse por lo menos en el siglo XX; no una revolución a la cubana de Fidel Castro, pero sí una a la cubana de Grau San Martín; una revolución que nos permitiera avanzar en pocos meses siquiera al punto que había alcanzado Venezuela en 1945, hubiera sido casi un sueño.
Rodríguez Echavarría había reconocido a Balaguer como Presidente de la República y eso determinó el enfrentamiento de Unión Cívica con él. A partir del 19 de noviembre de 1961, la UCN dedicaría todas sus fuerzas a derrocar conjuntamente a Balaguer y a Rodríguez Echavarría.
Rodríguez Echavarría tenía una inclinación franca a la justicia social. No sabía cómo hacerla, pero sentía la necesidad de hacerla. Era tosco y violento, pero no tanto que no pudiera ser conducido en dos puntos: su instinto de justicia social y su sentimiento nacionalista.
La juventud catorcista se colocó frente a él porque esa juventud seguía la línea política de UCN; sin embargo Rodríguez Echavarría se sentía inclinado al catorcismo. Desde luego, era un típico “guardia”, con todos los resabios de su  profesión. Había iniciado su carrera como guardia raso y por su origen popular era anticívico. Como a toda la masa del Pueblo, el instinto le hacía repudiar a esa casta de “primera” que surgía de entre las ruinas del trujillato queriendo apoderarse de los mandos del país.
A partir del 19 de noviembre la presión para sacar del poder a Balaguer y a Rodríguez Echavarría fue creciendo día a día. La representación norteamericana trabajaba abiertamente en esa dirección. Arturo Morales Carrión, Subsecretario de Estado para la América Latina, pasó a vivir en la Embajada de los Estados Unidos; los doctores Jordi Brossa, Donald Reíd Cabral, Luis Manuel Baquero, y en general los hombres claves en la Unión Cívica, visitaban con tanta frecuencia la Embajada que parecían haberse mudado en ella.
El Departamento de Estado necesitaba tener bajo control los acontecimientos dominicanos; que en una situación inestable en la que iba envuelta la liquidación de la tiranía más dura que recordaba América, con el ejemplo cubano al costado, Washington no quería darse de buenas a primeras con una revolución salida de cauce; y si la fuerza dominante en el país era Unión Cívica, era lógico que controlando a Unión Cívica, el Departamento de Estado podía sentirse tranquilo. Lo que yo no entendía era que una agrupación dominicana se ciñera fielmente a una política dictada por un poder que tenía sus propios fines, y tenía que tenerlos, independientes de los fines que debían buscar los dominicanos.
Los propósitos norteamericanos podían ser legítimos desde el punto de vista de los intereses norteamericanos. Los Estados Unidos son una gran nación, con influencia mundial y obligaciones mundiales, que estaban pasando en ese año de 1961 por la experiencia de haber perdido una gran batalla política y diplomática en un pequeño país antillano llamado Cuba, y no era el caso de perder otra batalla en la República Dominicana. Pero el interés del Pueblo dominicano no era el de los Estados Unidos, como no era el de Rusia ni el de Cuba  ni el de ningún otro país.
El interés del Pueblo dominicano era hallar por sí mismo la respuesta a su propia angustia, hallar su camino hacia la dignidad, la libertad y el bienestar, y ese camino no íbamos a encontrarlo de la mano de los Estados Unidos ni de nadie que quisiera imponer una fórmula que no salía de las entrañas mismas de nuestro pueblo y de su historia.
no habia edad limite 111Nosotros (…) —como le dije una noche al doctor Morales Carrión— no íbamos a conspirar para derrocar a Balaguer; nosotros creíamos en el Pueblo, y el Pueblo, la gran masa, no tenía vela en ese entierro.
Los comunistas, los emepedeístas, los catorcistas, tuvieron el primer papel en la huelga que se desató en el mes de diciembre, cuya finalidad era el derrocamiento de Balaguer y de Rodríguez Echavarría. El Pueblo, la gran masa popular, no participó en esa huelga; es más, la repudió. El Pueblo no tenía vela en ese entierro. La huelga se había decidido en una reunión a la que fueron invitados el 14 de Junio y el PRD.  Miolán y yo asistimos en representación de nuestro partido.
Esa misma noche la huelga quedó decretada. Por boca mía, el PRD dijo por radio que no apoyaba la huelga, lo cual le ganó al mismo tiempo la simpatía de las grandes masas de los barrios y del campo y el odio a muerte de los cívicos.
Pero el Pueblo y nosotros nos entendíamos, hablábamos el mismo lenguaje; nosotros teníamos el oído puesto en su corazón, conocíamos sus anhelos y sus angustias. De la huelga de diciembre salió el Partido fortalecido; al terminar ese mes, nuestras afiliaciones pasaban de ciento veinte mil. En cambio, la huelga marcó el punto en que la masa popular, que hasta entonces se había mostrado indiferente a la propaganda de Unión Cívica, comenzó a ser francamente anti cívica.
Quiere decir que ya en el mes de diciembre comenzaba a hacer efecto la siembra que estaba haciendo el PRD; más propiamente, puede afirmarse que en ese mes comenzaba el Pueblo dominicano a mostrar su perfil en el fondo de los acontecimientos históricos, y si ese perfil seguía definiéndose llegaría el día en que el Pueblo se levantaría a su tamaño natural y comenzaría entonces a hacer la historia nacional. ¿Cuándo sería ese día? No podíamos saberlo, pero estábamos seguros de que la República tendría su amanecer.
En los siete meses transcurridos desde la muerte de Trujillo hasta el 31 de diciembre de 1961, la historia dominicana avanzaba de prisa; y la historia avanza devorando, creando, destruyendo y construyendo. No en balde es la síntesis del poder creador y destructor de la especie humana.
Al producirse la fuga de los Trujillo el país entró en una etapa abiertamente revolucionaria, pero revolucionaria en cuanto al ambiente, no en hechos. Los militares enviados a cuidar las propiedades de los Trujillo y de los trujillistas que habían huido, entraban a saquearlas y después llamaban al Pueblo para que terminara el saqueo.
 El concepto de autoridad había sido sustituido por un impulso vengativo popular que en el primer momento se satisfacía con la depredación de los bienes de los fugitivos. Por todas partes, en las ciudades principales —y sobre todo en la Capital— y en los campos, se formaban turbas que corrían a saquear propiedades, a llevarse muebles, reses, caballos, puertas, ventanas, a quemar casas y destruir cercas. Guardias y policías fraternizaban con el Pueblo y tomaban su parte en el botín.
Se trataba de la reacción primitiva de unas masas que buscaban sacar algún provecho de la caída del trujillato, y debieron haber encontrado ese provecho en unas cuantas medidas revolucionarias que hubieran podido transformar las estructuras sociales para el beneficio de todo el Pueblo. Las masas buscaban ventajas y las sacaban en muebles y vajillas.  Hasta cierto punto tenían razón, porque ya no podía hacerse una revolución rápida.
La Unión Cívica había convertido todo el impulso nacional hacia una revolución en un simple movimiento anti trujillista, en una lucha contra lo que  había sido, no contra lo que era. Y ya el trujillismo no era lo que debía combatirse. El trujillismo había sido algo malo, algo que pertenecía al pasado del país. Lo que debía combatirse estaba presente: las estructuras económicas y sociales, atrasadas como en ningún país americano; las violentas desigualdades de todo tipo. La UCN había actuado como el torero que desvía el toro con arrogante habilidad y lo lleva tras la muleta para salvarse él mismo de la cornada mortal.
Detrás de la UCN, hechizados por su prédica, iban los jóvenes de la clase media, los catorcistas y hasta los comunistas, los emepedeístas y hasta los escasos social-cristianos que había por esos días, gritando contra Balaguer y contra Rodríguez Echavarría, pidiendo la salida de uno y de otro del poder, y ninguno de esos jóvenes presentaba un programa al Pueblo, una lista siquiera de las medidas que debería tomar el Gobierno que sustituyera al de Balaguer. Era un espectáculo triste para los que comprendíamos que la última oportunidad de la Revolución Dominicana estaba disipándose, mucho más triste porque ya no había nada que hacer para encauzar a aquel pueblo maliciosamente desviado, para volver en sí a aquellos jóvenes que de manera cándida, creyendo de buena fe que lo que hacían era una revolución, servían con toda su alma los fines de los enemigos de la revolución.
Detrás de la UCN, hechizados por su prédica, iban los jóvenes de la clase media, los catorcistas y hasta los comunistas, los emepedeístas y hasta los escasos social-cristianos que había por esos días, gritando contra Balaguer y contra Rodríguez Echavarría, pidiendo la salida de uno y de otro del poder, y ninguno de esos jóvenes presentaba un programa al Pueblo, una lista siquiera de las medidas que debería tomar el Gobierno que sustituyera al de Balaguer. Era un espectáculo triste para los que comprendíamos que la última oportunidad de la Revolución Dominicana estaba disipándose, mucho más triste porque ya no había nada que hacer para encauzar a aquel pueblo maliciosamente desviado, para volver en sí a aquellos jóvenes que de manera cándida, creyendo de buena fe que lo que hacían era una revolución, servían con toda su alma los fines de los enemigos de la revolución.
el cuarto de hora de radio que usaba el PRD, dije por vez primera una frase que después repetiría a menudo: “El PRD sólo aceptaría el poder de manos del Pueblo”. Estoy seguro de que poca gente se dio cuenta de lo que había en el fondo de esas palabras.
Ya para ese momento la propaganda cívica y catorcista presentando al PRD como un partido trujillista, aliado de Balaguer, era rampante. De las oficinas de UCN salían día tras día docenas de consignas que los jóvenes partidarios de la Unión Cívica iban repitiendo por donde pasaban, y todas eran especies calumniosas destinadas a presentarnos a nosotros, los líderes del PRD, como recibiendo fondos de Balaguer o de los trujillistas perseguidos, como agentes de Ramfis y de Petán.
Los compañeros del Comité Ejecutivo del PRD se alarmaban y me pedían que respondiera a esa campaña a través de la radio. Pero mi posición era otra. Yo creía que la clase media dominicana no tenía comunicación con la masa popular, no conocía su psicología, no sabía qué cosa deseaba el Pueblo, y lo que era peor, no entendía su lenguaje así como el Pueblo no entendía el de la clase media. La clase media, debido a una deformación que trataré de explicar en otra parte, tenía una naturaleza psicológica anormal y no podía vivir sin el alimento cotidiano del chisme; era —y es— una fuente perpetua de chismes; crea y consume chismes. Según dije una vez cuando era Presidente de la República, el chisme es la mayor industria nacional.
En cambio, el Pueblo, los sin trabajo, los campesinos, los obreros —y una parte de la pequeña clase media— no produce ni consume chismes. Todas esas calumnias que echaban a rodar los hombres de UCN se quedaban en su propio ambiente, pues había una muralla china que separaba a la clase media del Pueblo, y los chismes no lograban saltar esa muralla. Yo hablaba para el Pueblo, y si respondía a los chismes el Pueblo conocería esos chismes a través de mi palabra, lo cual podía ser perjudicial, pues según un viejo proverbio campesino, “no se debe poner a la gente en lo que no está”, es decir, no se debe dar pie para que la gente piense mal de uno. Si yo decía que los cívicos nos acusaban de estar recibiendo dinero de un trujillista, ¿cuánta gente del Pueblo no se preguntaría si sería o no verdad eso?
A mi juicio, pues, la campaña de la UCN contra el PRD se volvería contra sus autores. Lo mejor era dejar que esa campaña recorriera su órbita y volviera, como un boomerang, a los pies de sus creadores.
Todos esos días eran agitados. Se había desatado la lucha por el poder en un país que no conocía los procedimientos de la lucha política en la democracia; el resentimiento, las pasiones, los odios y las ambiciones se derramaban como una avalancha sobre la tierra dominicana. Los cívicos usaban el prestigio del doctor Fiallo como un escudo y a él mismo lo llevaban y lo traían sin que él acertara a comprender lo que estaban haciendo de él.
La presión sobre Balaguer aumentó a tal punto que aceptó entregar el poder a un equipo de hombres de la UCN, tal y como lo había pedido la UCN con el respaldo del Departamento de Estado. Washington quería un Gobierno colegiado con autoridad para negociar, para recibir préstamos y obligar al Estado; y ese tipo de Gobierno no podía crearse sin una reforma constitucional. Balaguer, pues, envió al Congreso una solicitud de enmienda a la Constitución, y así se creó el Consejo de Estado, de siete miembros, con uno de ellos como Presidente, que debía gobernar hasta el 27 de febrero de 1963 y debía convocar a elecciones para Constituyente a más tardar el 16 de agosto de 1962 y a elecciones presidenciales, de Congreso y de Ayuntamientos a más tardar el 20 de diciembre del mismo año.
Para formar el Consejo de Estado, la UCN escogió cuatro de sus miembros y alguien que no se sabe si fue Balaguer, si fue Rodríguez Echavarría o fue otra autoridad, escogió a los dos supervivientes del complot del 30 de mayo. En total cuatro cívicos y dos que no lo eran, y después de la renuncia de Balaguer se agregaría uno que había entrado en la UCN a título de dirigente del 14 de Junio pero que en diciembre ya no era catorcista sino cívico.
La agitación crecía por horas, y esa agitación desembocó, el 16 de enero, en la muerte de cinco personas en el Parque Independencia. Hostigado por los cívicos, Rodríguez Echavarría envió un tanque de guerra a ese parque para que impidiera actividades de agitación en el local de la Unión Cívica que se hallaba en aquel lugar, y como la multitud no se dispersaba sino que se mostraba agresiva, los tripulantes del tanque dispararon. Rodríguez Echavarría perdió la cabeza, y a la conmoción producida por el desgraciado episodio respondió con un golpe de Estado relampagueante. Balaguer y los miembros del flamante Consejo de Estado fueron presos en Palacio, aunque a Balaguer se le permitió después salir, e inmediatamente Rodríguez Echavarría formó una Junta de Gobierno de tres miembros.
Dos días después, sin embargo, se desató la huelga general que liquidó el golpe de Estado.Esa huelga fue el acto culminante de una agitación nacional de siete meses, que se inició el 5 de julio con la llegada de los delegados del PRD al país y se mantuvo sin un día de reposo hasta enero de 1962. Todavía a esa altura, la masa popular no había actuado. La masa popular era un espectador del drama dominicano. La entrada en el escenario, en calidad de actor, le estaba vedada por aquellos que decían representar su voluntad.
Trujillo había tenido metida en su puño a la totalidad de los dominicanos. El nombre que él mismo se había hecho dar, y que de manera casi inconsciente usaba todo el mundo para dirigirse a él o para mencionarlo ante otras personas, era el de “jefe”; y él fue el jefe de todos los dominicanos en la más amplia acepción del vocablo.
Las industrias de Trujillo pasaron al Estado, y el Estado es, por esa razón, el más grande empresario industrial del país. La casta de “primera”, y un sector de la alta clase media comercial, profesional y terrateniente, soñaron ser los herederos de Trujillo mediante la adquisición, a través del poder político, de esas empresas, con lo cual hubieran podido convertirse en la burguesía nacional.
La tiranía fue un molde de hierro en tres aspectos: el político, el militar y el económico; pero los dos primeros sólo tenían por objeto garantizar el último. Lo que Trujillo persiguió durante su largo mando fue hacerse rico, convertirse en el hombre más rico del país, y en uno de los más ricos de América; de manera que si en algún terreno aplicó su tiranía a fondo fue en el económico.
En este aspecto, la República Dominicana no pudo avanzar un paso sino en la medida en que Trujillo lo permitió. Para mal de los dominicanos, el trujillismo acertó a dominar la vida nacional en los años decisivos de su formación económica, social y cultural, los años en que más avanzaron los demás pueblos americanos; y con su dominio impidió en forma drástica que los dominicanos se desenvolvieran según las tendencias del mundo exterior.
La República vivió aislada, y no en términos comparativos sino absolutos. Del país salía el que la tiranía dejaba salir; al país entraba aquél a quien la tiranía dejaba entrar; salían y entraban las noticias y los libros, los hábitos y las ideas que la tiranía permitía.
La falta de sentido patriótico de la clase media dominicana, en conjunto, es algo desolador. Uno no puede comprenderlo. Yo, por lo menos, no puedo entender que no se ame a la patria como no puedo entender que no se ame a la madre. Me digo que esa ausencia de amor a la propia tierra se debe a su inseguridad, a su insatisfacción, a la angustia en que viven los dominicanos de clase media; pero no lo acepto. Sin amor es imposible hacer algo creador. La gallina, que es considerada como el más cobarde de los animales domésticos, se lanza como una pequeña fiera emplumada sobre el que se acerque demasiado a sus polluelos. El amor hace fuertes a los débiles y valientes a los cobardes. El amor obra milagros.
Causa pena oír a la mayoría de los dominicanos de clase media hablar de su pueblo y causa pesar oírla comentar las crisis nacionales. Para esa gente, el dominicano es haragán, es cobarde, es ladrón; y cuando hay un momento crítico en la vida del país, en los hogares, en las esquinas, en los cafés, unos y otros se preguntan cuándo van “los americanos” a actuar; inventan noticias de que ya llega “la flota”, de que el “Presidente dijo tal cosa o tal otra” —y se refieren no al Presidente de la República Dominicana sino de los Estados Unidos—.
Durante los treintaiún años de la dominación trujillista, la mayoría de la clase media estuvo esperando que “los americanos” sacaran a Trujillo del poder.  Con las excepciones lógicas, comerciantes, profesionales, militares, sacerdotes, periodistas, hombres y mujeres carecen de dignidad patriótica porque les falta ese ingrediente estabilizador y creador que se llama amor; amor a lo suyo, a su tierra, a su historia, a su destino. En esta última palabra se halla la clave de esa actitud: la clase media dominicana, que vive sin un presente estable, no tiene fe en su destino; no cree en él y por tanto su vida como grupo social no tiene finalidad. Vive perdida en un mar de tribulaciones.
Como consecuencia de esa actitud, los dominicanos medios no han establecido todavía una escala de valores morales; no tienen lealtad a nada, ni a un amigo ni a un partido ni a un principio ni a una idea ni a un gobierno. El único valor importante es el dinero porque con él pueden vivir en el nivel que les pertenece desde el punto de vista social y cultural; y para ganar dinero se desconocen todas las lealtades.
La gran masa popular, que vive en su ambiente social y económico propio, es otra cosa. Las virtudes nacionales están en esa gran masa popular. Ahí están el amor a lo suyo, a su tierra, a su música, a su comida; la lealtad a los amigos, a los partidos, a ciertas ideas simples pero generosas. Esto no significa que no haya una porción de esa masa popular que no sea así.En todos los casos, los sectores sociales no actúan en bloque, monolíticamente; y así como en la clase media hay un número que ha reaccionado contra su falta de fe, de su carencia de amor al país, así en la masa popular hay uno que actúa como descastado, sin principios, sin más actividad emocional que la primitiva de las bestias: comer, dormir, beber, reproducirse, aunque para ganar el sustento tenga que llegar al crimen, si se le exige el crimen. Ese es el margen social del cual sale el delincuente en toda agrupación humana.

La clase media dominicana era muy pequeña cuando se lanzó a establecer la República en 1844; era todavía pequeña cuando combatió a España en 1863 para restaurar la República. ¿Por qué ahora no tiene fe en su país?  La explicación quizá esté en que durante todo lo que va del siglo XX el Pueblo dominicano ha sido víctima de sus debilidades nacionales en forma verdaderamente impresionante. Comenzó el siglo en medio de guerras civiles desastrosas que sólo pararon en 1916 debido a la ocupación militar norteamericana, que duró ocho años; tuvo seis años de paz y junto con la crisis económica de 1929 le llegó la tiranía de Trujillo, que ahogó toda aspiración de cambios y mantuvo el país sumergido en un sistema despiadado de terror y de explotación.

La clase media, más consciente por muchas razones de su situación, fue perdiendo la fe en el porvenir de su tierra; al faltarle la fe murieron, por agotamiento, las fuentes de los estímulos, la capacidad de amor y de lucha.
Al morir el tirano “comenzó a desgranarse la mazorca”, según hubiera dicho un campesino de esos que se expresan en forma gráfica, con imágenes sacadas de su ambiente. En forma casi natural, las masas del Pueblo comenzaron a afiliarse en el Partido Revolucionario Dominicano; la alta y la mediana clase media, en la Unión Cívica, y la dirección de la UCN estaba en manos de la casta de “primera”.
Guiada por la casta de “primera”, la alta clase media y la mediana clase media —incluyendo en ésta a los comunistas del PSP, aunque cause asombro a los comunistas de otros países—, sin distinción entre adultos y jóvenes, repudiaron a Joaquín Balaguer por trujillista y escogieron para sucederle a Rafael F. Bonnelly.  ¿Por antitrujillista? No; porque pertenecía a la casta. Rafael F. Bonnelly era tan trujillista como Balaguer; de arriba abajo, de costado a costado, por fuera y por dentro, Bonnelly era tan trujillista como Balaguer, y más responsable que Balaguer de los peores aspectos del trujillismo.
Balaguer, doctor en derecho graduado en París, no le sirvió como abogado a Trujillo; Bonnelly, licenciado en derecho de la universidad dominicana, fue el abogado y notario preferido por Trujillo para legalizar sus apropiaciones forzadas de  tierras y bienes. Balaguer, buen orador, pronunció numerosos discursos en favor de Trujillo; Bonnelly, lector de discursos, leyó tantos en favor de Trujillo como los que Balaguer improvisó. Balaguer no le sirvió a Trujillo en cargos donde tuviera que tomar medidas represivas; Bonnelly fue durante años el Secretario de Estado de Interior y Policía, instrumento de la política represiva del régimen. Nadie puede afirmar que Balaguer se enriqueció con el favor de Trujillo; nadie puede afirmar que Bonnelly salió del servicio de Trujillo con los mismos bienes que tenía al iniciar su carrera de funcionario trujillista.
El alto mando cívico se alimentaba de chismes y rumores y regurgitaba chismes y rumores. Antes de Trujillo, las campañas políticas dominicanas se hacían a base de decirle a Fulano que Mengano, líder de otro partido, había dicho de él tal o cual cosa y Fulano se convertía fácilmente en enemigo de Mengano.
Eugenio María de Hostos había tenido razón al decir que en la República Dominicana la política consistía en llevar el chisme a la categoría de negocio de Estado. Trujillo magnificó la importancia del chisme en el acontecer político nacional. El chisme, debido a su naturaleza mentirosa, era siempre el germen de una calumnia, y Trujillo hizo de la calumnia la forma habitual de lucha política.
Tradicionalmente, pues, todo lo que se relacionara con la política se hacía en términos de personas: Zutano es esto, Perencejo es aquello.
El… (Partido) llevó al país una técnica de propaganda política completamente nueva. se hablaba de problemas nacionales, no de personas; de los métodos para resolver esos problemas, no de los vicios o de las virtudes de nadie. Pero el PRD tuvo siempre un auditorio señalado, un sector social al cual se dirigía, y era la gran masa popular. Nunca antes la masa popular se había sentido objeto de la atención de nadie, y eso le dio rápidamente la sensación de su importancia. El “hijo de Machepa” encontraba a alguien que le daba categoría.
 De niño, instintivamente y quizá llevado a ello por mi entonces desconocida pero sin duda existente vocación de escritor, observaba con cuidado el alma de la gente del Pueblo, su manera de reaccionar, y me fui formando una idea de sus hábitos mentales y de sus aspiraciones y preocupaciones. El del Pueblo era un mundo psicológico distinto del de la clase media.
Entre el campesinado y los pobres y sin trabajo de las ciudades había mucha afinidad, porque los pobres y los sin trabajo salían del campesinado; entre éste y la pequeña clase media había también afinidad, pero no en aspiraciones ni preocupaciones, porque la pequeña clase media, casi siempre de origen campesino —aunque en los últimos tiempos sale también de los obreros y hasta de los pobres y sin trabajo de las ciudades— aspiraba a ser mediana clase media y por lo mismo sus preocupaciones pasaban a ser las de la mediana clase media; pero entre la mediana y la alta clase media y el campesinado y los trabajadores y los sin trabajo, ya no había prácticamente relación. Los unos no entendían a los otros y de hecho, hablando la misma lengua, no decían las mismas cosas.
Para explicarles a los jóvenes del Partido cómo debían expresarse ante la masa, les ponía el ejemplo de un señor de alta clase media —y de “primera”— cargado de títulos que en sus peroraciones por radio usaba a menudo la expresión “eso entraña una traición a la ética revolucionaria”. Les hacía fijarse en que la palabra “entraña” significaba para el Pueblo intestinos de animales, lo cual en su lengua se decía “mondongo”; que la palabra “ética” no quería decir nada para la masa popular y que si alguna persona de ese sector social la tomaba en cuenta, era por el significado de “tísica” que se le daba en ciertas zonas; de manera que la frase “eso entraña una traición a la ética revolucionaria” quería decir para la gente del Pueblo este disparate: “Eso mondongo una traición a la tísica revolucionaria”. Desde luego, para el Pueblo era lengua árabe.
Hablar en términos comprensibles para la gran masa significaba también hablar para la clase media si se sabían decir las cosas en un término medio cuidadoso, pero si no se hallaba el término medio apropiado, entonces había que hablar en la lengua del Pueblo. Como por otra parte, aun usando esa lengua se requería ir ilustrando poco a poco al Pueblo sobre todo lo que pudiera y debiera importarle, debía hablarse cada día de un tema, de un asunto, hasta agotarlo en toda su extensión, y si el tiempo no alcanzaba para agotarlo, seguir con ese tema un día más, dos días más si era necesario.
¿Y de qué hablaba yo en tantos días? Fundamentalmente de tres cosas: qué es y cómo funciona una democracia, cuáles son los problemas económicos en un país como la República Dominicana y cómo estaba organizada la sociedad dominicana.
Al hablar sobre la democracia explicaba qué es una Constitución, qué es una ley, cómo trabajan los poderes separados; cómo y por qué se vota, qué es un partido político; al hablar de los problemas económicos explicaba puntos tan abstrusos como lo que es una balanza de pagos, lo que es divisa, lo que es un banco, por qué teníamos que producir más y cómo hacerlo, en qué consistía la diferencia entre mercado interno y mercado extranjero; al hablar de la organización de la sociedad dominicana explicaba por qué el Pueblo estaba y había estado siempre sometido a una minoría y apliqué a esa minoría la palabra “tutumpote”, que se popularizó rápidamente y no tardó en traspasar los límites del país.
Esa palabra había sido de cierto uso en la región cibaeña cuando yo era un niño, pero su uso había desaparecido hasta el grado que en 1961 sólo la gente de alguna edad podía recordarla. Es difícil establecer su origen. Quizá provenga del latín, un latín vulgarizado, porque parece sonar en esa lengua muy similar a lo que significaba entre los dominicanos del Cibao en 1912, es decir, señor todopoderoso, con mucho poder, con dinero abundante. Tal vez tenga su raíz en los años de la ocupación haitiana; en el dialecto de Haití abundan las palabras con el sonido de “tuntún”, “tutún”. En algunas regiones de España “pote” quería decir “con abundancia”, y la locución “a pote” o “al pote” significaba “mucho de algo”.
Yo tenía que crear una palabra en la que quedaran englobados los círculos de “primera” aunque no fueran señores de buenas cuentas bancarias, altos funcionarios públicos, terratenientes y grandes comerciantes; esa palabra debía tener sonido atractivo para las masas, debía ser pegajosa y debía bastarse a sí misma de tal manera que yo no me viera en el caso de tener que explicarle al Pueblo cada día quiénes eran sus explotadores habituales. Ninguna palabra era más adecuada para el caso que “tutumpote”; la resucité, pues, y no la había dicho más de cinco veces cuando ya el Pueblo la tenía en la boca y la usaba como un arma de lucha.
Los tutumpotes dominicanos, y algunos líderes que no son tutumpotes, me acusan de haber llevado al país la lucha de clases. La lucha de clases, y el odio de clases, existió siempre en Santo Domingo, sólo que una y otro eran ejercidos nada más por la gente de “primera”, y el Pueblo, que los padecía, no los tomaba en cuenta o consideraba que debía resignarse a sufrir la injusticia.
Los cívicos dijeron varias veces que yo había llevado a Santo Domingo el odio racial; y como ellos no oían lo que yo decía, y se atenían a chismes y rumores, el doctor Fiallo salió un día —cuando ya era candidato presidencial de UCN— hablando de que no era verdad que él odiaba a los negros, que si los negritos por aquí, que si sus negritos por allá. Una vez más, como tantas otras, el líder de Unión Cívica le hacía propaganda al PRD. Al día siguiente le recordé al doctor Fiallo que en la República Dominicana no debía haber ni blancos ni negros sino sólo dominicanos.
Había la división social y la saqué a discusión, la mostré al Pueblo y le dije que era injusta y fuente de injusticias. Era mí deber hacerlo, para provecho de las grandes masas dominicanas y del país, pues sobre la injusticia, la explotación, la ignorancia y el abuso no puede edificarse ni mantenerse una República de hombres y mujeres libres.
Después de esa campaña de 1962, el Pueblo sabe quiénes son en verdad sus enemigos y dónde se emboscan. El Pueblo aprendió a distinguir entre un miserable calié que denunciaba por sesenta pesos al mes y un gran señor que sacaba enormes fortunas del régimen sostenido por los caliés; y supo que entre el calié y el tutumpote, su verdadero enemigo era el tutumpote.
Estoy seguro de que al enseñarle eso a la masa popular hice una obra de bien público, y me siento orgulloso de ello, digan lo que digan mis adversarios.

Mindfulness: La nueva herramienta para eliminar el stress

“Una serena revolución se está produciendo en Estados Unidos”, aseguró hace unas semanas el senador Tim Ryan. Podría afectar favorablemente al sistema estadounidense de salud, educación y bienestar social. Y por si fuera poco, Ryan no lo dijo en un corrillo, sotto voce, sino en la Asamblea de las Naciones Unidas del pasado 2 de abril. La revolución a la que se refiere Ryan se llama mindfulness (su traducción más acertada sería “atención plena”).

Esta disciplina tiene sus orígenes en las prácticas de meditación orientales, pero fue en la década de 1970 cuando Jon Kabat Zinn, doctor emérito en medicina por la Universidad de Massachusetts, lo adaptó a nuestros tiempos y puso en práctica sistemas de reducción de estrés mediante este tipo de meditación en la Clínica de Reducción de Estrés de la Universidad en la que se graduó. Fue en ese momento cuando comenzó a circular de boca en boca la práctica, los libros se vendieron por millones y famosos de todos los talantes se sumergieron en su práctica embebidos de una gran virtud propia de esta disciplina: su facilidad de comprensión.

Vicente Simón, catedrático de Psicobiología de la Universidad de Valencia y autor del libro Aprender a practicar mindfulness, explica en qué consiste de modo accesible: “Es algo muy simple y que todos experimentamos alguna vez: cuando somos conscientes de lo que estamos haciendo o sintiendo, estamos practicando mindfulness”.

Un curso de esta disciplina suele durar ocho semanas y comprende prácticas en grupo y ejercicios individuales que pueden realizarse en el tiempo libre.
No es necesaria ropa especial, ni tener experiencia previa en meditación. No es necesario acreditar una flexibilidad mínima. “Cualquiera lo puede hacer, en cualquier momento”.

Pero, qué es mindfulness?: ¿atención plena, conciencia plena, concentración total? “La conciencia no es un fenómeno voluntario, no eres consciente de que respiras, en cambio, la atención sí es un fenómeno voluntario. En este sentido, mindfulness es atención plena. Al practicarla es posible evitar la respuesta automática que surge de experiencias previas y nos lleva a reaccionar de modo desproporcionado”. O lo que es lo mismo: contar hasta diez antes de hacer algo determinado.
Manos a la obra
Busca un espacio y una postura cómoda. Reserva al menos 30 minutos para la actividad. Puedes seguir los ejercicios propuestos y, si te relajas tanto que ves venir el sueño, no te preocupes, ríndete a él y luego continúa con la tarea. El principal objetivo es aprender a concentrarte en el presente, para evitar respuestas condicionadas.

El primer ejercicio consiste en prestar atención a la respiración. Con los ojos cerrados, hay que notar el ritmo de inspiración y exhalación, pero sin influir en él. A medida que pasa el tiempo nuestro cerebro actúa como un mono: va de rama en rama, de pensamiento en pensamiento. “Encontrar un foco de atención, como la respiración, permite que nos concentremos en el presente, sin comparar con el pasado ni especular respecto al futuro”. Cuando esto ocurre, cuerpo y mente responden de un modo sorprendente. El cerebro consta de dos hemisferios que tienen a su cargo tareas casi opuestas. El hemisferio izquierdo, por ejemplo, se asocia con el procesamiento lógico, las habilidades matemáticas y el análisis racional. El lado derecho, mientras tanto, lleva nuestra ubicación en el espacio, la expresión emocional, la imaginación y la creatividad.
La neurocientífica Shanida Nataraja, del University College de Londres señala que los occidentales utilizamos mucho más nuestro hemisferio izquierdo, y la práctica de mindfulness persigue en terminos neurológicos una mayor activación del derecho. ¿Y qué ocurre cuando esto se consigue? De todo, pero para muestra basta un botón: al activarse el lado derecho, se acciona el sistema parasimpático y se “apaga” el simpático, que es el encargado de liberar adrenalina. Gracias a ello, se reduce el nivel de estrés.
El segundo ejercicio se puede llevar a cabo sentado en una esterilla, en una silla o de pie; es muy simple: consiste en cerrar un puño y luego abrirlo lo más lentamente posible. Todo el proceso puede llevar hasta 5 minutos. El objetivo, nuevamente, es enfocar la atención en una sola cosa: el presente. Si en algún momento nos sentimos incómodos en la postura elegida, aprovechemos al menos un momento para identificar individualmente las zonas que nos molestan. Y luego podemos cambiarla sin problema y continuar con el ejercicio.
Relacionarnos con el presente, tendrá un efecto subversivo en la gestión de nuestras emociones. Ante ella, nuestro cerebro responde mediante un circuito ya reconocido: percibimos un estímulo, este viaja directamente parte a la amígdala y parte al neocórtex (el área racional). Si la amígdala detecta una coincidencia con otro estímulo anterior, entonces toma el control sobre el cerebro racional y actúa de modo instintivo. Sin importar si la situación es diferente o el entorno distinto, es una respuesta programada de la que no somos conscientes.
Pelea o corre
Si bien esta actitud nos permitió huir de cualquier peligro y estar alerta ante amenazas en nuestros primeros tiempos evolutivos, en el mundo actual genera reacciones violentas o desproporcionadas de modo automático.
Los estudios de neurociencia relacionados con la meditación han demostrado su eficacia en la neuroplasticidad, la capacidad de nuestro cerebro de transformar ciertas regiones según los estímulos que recibe. Esto confirma la opinión del psicólogo Donald Hebb, quien acuñó la frase: “Las neuronas que se activan juntas se conectan juntas”; lo que quiere decir, en este caso, que cuanto más se practica mindfulness, más rutas neuronales se construyen para reaccionar de modo adecuado a cada situación. Y este, finalmente, es el gran objetivo.

Fuente

 

Juan Daniel Balcácer: El Duarte de Miguel Núñez

De Juan Pablo Duarte solo se conoce una fotografía hecha en Caracas en 1873 cuando el patricio contaba con 60 años de edad.  A partir de esa imagen auténtica del Fundador de la República, la iconografía duartiana se ha enriquecido notablemente gracias a inestimables contribuciones de connotados exponentes de las artes plásticas nacionales y del extranjero.

Desde finales del siglo XIX, y  también a lo largo de la pasada centuria, diversos artistas plásticos nos han legado espléndidas obras de arte en las que la faz de Duarte, casi siempre inspirada en la fotografía original, es reinterpretada con arreglo a diversas técnicas y perspectivas bajo la influencia de diferentes corrientes estéticas modernas.
Al despuntar el siglo XXI, el joven maestro de las artes plásticas Miguel Núñez emprendió un vasto proyecto consistente en rescatar el rostro del ilustre prócer  inspirado en el auténtico retrato de Próspero Rey. A través de más de un centenar de obras de variados formatos, Miguel Núñez, además de conferirle un sentido más humano al rostro del patricio, nos presenta un Duarte despojado de la melancolía que exhibe su semblante en los años decadentes de su existencia: en fin, con esta obra tenemos un Duarte vivo, que revela cierta expresión de satisfacción por el hecho de haber fundado una República Dominicana independiente y soberana.
El Duarte de Miguel Núñez es, pues, el Duarte maestro, el apóstol, el amante de los libros, el munícipe distinguido, el intelectual y el revolucionario preocupado por la liberación del pueblo de Santo Domingo, al que enseñó a valorar el significado histórico de nuestro nombre nacional, nuestro gentilicio: dominicano.
Nuestras congratulaciones al maestro Miguel Núñez porque el conjunto de su obra sobre Juan Pablo Duarte, el más insigne de  los libertadores dominicanos, representa un patrimonio artístico de la nación dominicana y acaso el más sublime homenaje del artista al Fundador de la República en el marco de los festejos conmemorativos del bicentenario de su natalicio.
Juan Daniel Balcácer
Miembro Comisión Nacional para el
Bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte
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¿Qué motiva a Rusia a reforzar su presencia militar permanente en el Ártico?

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Rusia está reforzando activamente su presencia militar permanente en el Ártico. Algunos expertos rusos lo explican con dos razones: la seguridad y los intereses nacionales. Todo sobre este tema Armamento ¿Entregará Israel su arsenal químico como lo hará Siria? El Ejército ruso recibirá nuevas armas ligeras en 2014 Rusia reconstruirá su base militar en el Ártico LEER MÁS » Moscú anunció el lunes la reapertura de la base militar situada en Novosibirskie Ostrová, un archipiélago en el océano Glacial Ártico. Asimismo, varios barcos de la Flota del Norte rusa, entre ellos el crucero de misiles de propulsión nuclear Piotr Veliki, alcanzaron el pasado 12 de septiembre las citadas islas, conducidos por cuatro rompehielos atómicos. Según un análisis del columnista del portal Odnako Alexánder Gorbenko, la necesidad de intensificar la presencia militar de las fuerzas rusas en la zona se debe en primer lugar a razones de seguridad estratégica, dado que el norte de Rusia está escasamente protegido de posibles ataques, tanto por aire como por mar. Gorbenko señala que las autoridades rusas son conscientes de la necesidad de cambios, especialmente teniendo en cuenta el aumento de la presencia de fuerzas militares extranjeras en la región. En particular, explica el columnista, EE.UU. está ampliando y modernizando sus bases militares del Ártico, mientras que la Marina del país aprende a operar no solo bajo el agua, sino también en la superficie, algo que es posible gracias al derretimiento significativo del hielo ártico y al aumento del periodo anual de navegación. El pasado 26 de julio, EE.UU. creó el Grupo de Investigación de la Región del Ártico, que opera en la Escuela Militar Naval de Newport, cuya misión es ayudar a la Armada en la preparación de acciones operativas y estratégicas en la zona. El primer director del grupo, el profesor Walter Berbrik, expuso así sus objetivos: “Varios informes indican que el Ártico quedará completamente abierto a la navegación en 2023. Esto impone nuevas exigencias a las fuerzas navales de EE.UU., que deben mantener su presencia y el nivel apropiado de preparación para el combate en las duras condiciones del Ártico”. En segundo lugar, Rusia quiere defender sus intereses nacionales. La ruta marítima del norte, que une el Atlántico y el Pacífico a lo largo de las costas de Rusia y está considerada una alternativa al canal de Suez, se está explotando cada vez más, lo que la convertirá en un futuro próximo en uno de los corredores comerciales más importantes del mundo, escribe Gorbenko. Rusia está interesada en esta ruta también porque permitirá explotar la plataforma continental y los depósitos minerales del Ártico, ya que actualmente este trabajo choca con las complejidades técnicas para la exploración y extracción y la dificultad de transportar los recursos naturales extraídos. El cambio climático que se ha producido en los últimos 20 años ha abierto nuevas oportunidades económicas tanto para EE.UU. como para Rusia. Sin embargo, sin el apoyo de la fuerza militar no es posible obtener los beneficios económicos ambicionados, concluye Gorbenko.,

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