Una crítica desde la izquierda Papamanía y Francisco I

Ratzinger the Younger

Barómetro Internacional
El viaje de Francisco I al Brasil para acompañar y tomar parte de las Jornadas Mundiales de la Juventud, evento que ya estaba marcado desde el reinado de Benito XVI (Joseph Ratzinger), eleva a las alturas la “papamanía”. Tal es el término acuñado en su tierra natal que designa la ultra-popularidad del papa argentino. Comienzo este debate desde un análisis que hice cuando la presencia de Ratzinger (el ideólogo de Juan Pablo II) en Brasil, así como desde otro texto que escribí inmediatamente después de su renuncia. Termino evaluando la postura humilde de Jorge Mario Bergoglio, sin entrar en la polémica de su postura durante la última dictadura argentina (1976-1983).

Antes de comenzar, quiero hacer un comentario. Llama la atención la proximidad discursiva entre Francisco I y algunas posiciones básicas de la Teología de la Liberación. No es casualidad que el propio Bergoglio pidiera al teólogo expulsado (en la práctica) de la Iglesia Católica, Leonardo Boff, que le enviara un libro de su autoría. Bergoglio se aproxima al mismo discurso, y podría darse, tal como ocurrió con Samuel Ruiz, arzobispo de Chiapas (México), que reorientó su prelado en la medida en que tomaba contacto con las comunidades de los pueblos originarios. Pero el problema es de otro orden. La pauta del papa se orienta hacia lo interno de la Iglesia Católica y en especial a los cardenales de la Curia Romana, a los abusos y desmanes del IOR (Banco de Vaticano) y al uso (y abuso) de mecanismos del capital financiero por gente del propio Vaticano.

Aún estando lejos de ser creyente en el catolicismo o en cualquier otra religión constituida, entiendo el papel que los curas tercermundistas y los teólogos de la liberación tuvieron –y aún tienen, de forma residual– en América Latina. Es sobre este papel y la disputa en lo interno de la Iglesia de Roma que centramos el análisis.

Revisando el sencillo reinado de Ratzinger – Reflexiones sobre la visita de Benito XVI al Brasil en mayo de 2007

El pasaje del teólogo alemán Joseph Ratzinger, proclamado Papa Benito XVI, nos obliga a algunas reflexiones. Múltiples significados salen de la visita del heredero de Pedro. Una de ellas, a la cual me gustaría dedicarme, es respecto a la lucha en lo interno de la Iglesia Católica en América Latina. Atacada por el aumento de los adeptos de las iglesias neopentecostales, la Iglesia termina volviéndose hacia dentro, aislando la posición de la Teología de la Liberación y lavando su discurso. De paso, confronta contra la laicidad del Estado, o al menos propone la pretensión de haya una regulación social además de la división entre credos.

El cardenal Ratzinger, consejero teológico de Juan Pablo II, fue su fiel escudero, mentor de la profusión de beatificaciones sin fin. Karol Wojtyla, incansable peregrino de su Iglesia, viajó por el mundo y beatificó más santos que cualquier otro papa antecesor. En vez de actualizar su discurso, lo mantuvo conservador, modernizando sus medios de propagación y difusión. Ratzinger está yendo por el mismo camino.

En lo que concierne a América Latina, la meta de la visita papal tuvo como blanco el eterno problema de la Teología de la Liberación. Iniciada formalmente en la Conferencia de Medellín, Colombia (1968), ratificada en la Conferencia de Puebla, México (1979), la misma es la fuente de nuevos y fieles adeptos y a la vez la fuente perene de problemas para Roma. El trabajo de base de la Iglesia con la Teología, aún con sólo un 4% de religiosos todavía involucrados en la lucha social, genera constricción a los reguladores del derecho canónico del Vaticano.

En su venida al Brasil, el Papa actual volvió sus baterías hacia la disputa directa con los neopentecostales. Afirmando la visión de que la Iglesia debe ser un faro de la vida moral y espiritual, que entra en ruta de colisión simultáneamente con dos posturas y formas de estar en el mundo. Una de ellas es la propia existencia de religiones nuevas, mediáticas al extremo, trabajando con la transcendencia, la presencia del Espíritu Santo, llegando en la mayoría de las veces al límite de la inmaterialidad. De parte de los católicos, lo marca el retorno a la presencia de ritos nuevos, de la Renovación Carismática, trayendo confort espiritual, certeza moral y casi ninguna incomodidad a las autoridades constituidas.

Como todo escenario complejo de la política, aún la política eclesial, está marcado por rondas simultáneas de cambios de posiciones. Veamos una secuencia simplificada. El antecesor Juan Pablo II, auxiliado por Ratzinger, combatió de todas las formas posibles a la llamada Teología de la Liberación. Su proyecto político más contundente era el régimen sandinista en Nicaragua. No por casualidad el cardenal de Managua era adepto al régimen de Somoza. En 1983, en la visita del Papa polaco al país de Augusto César Sandino y Carlos Fonseca Amador, se dio la ruptura simbólica y formal. A la vez, el otro proyecto político muy conectado a las pastorales sociales era el crecimiento de las luchas populares en el Brasil y su canalización a través del Partido de los Trabajadores.

En términos de referencias, Brasil jamás produjo religiosos contundentes como el domínico Jorge Camilo Torres Restrepo. Natural de Bogotá, Colombia, un hijo del patriciado local comenzó con las campañas pacificas y terminó en el martirio de la guerrilla. Recuerdo que, cuando aún estaba en mi graduación como investigador del Consejo Nacional de Investigación Científica, realizaba entrevistas con curas vinculados a la Teología de la Liberación y la simple evocación del nombre del padre colombiano causaba incomodidad. En líneas generales, podemos afirmar que las opciones de Don Hélder Cámara fueron la punta distinguida del mismo campo de Camilo Torres. Próximo al medio término estaba Don Paulo Evaristo Arns.

El martirio no es exclusividad de los religiosos de la América de habla castellana, sino que lo digan el Padre Josimo Morales y más recientemente la hermana Dorothy Stang. Pero la actuación de la Teología de la Liberación en Brasil no tuvo el mismo efecto que en los países andinos y centro-americanos, eso es innegable. Por más dedicado que sea, el clero progresista brasileño es más tímido y cauteloso que sus pares del Continente.

Presionada por Roma, el ala a la izquierda de la Iglesia Católica brasileña lava su discurso y apunta hacia metas más genéricas. Por su parte, el rito carismático y sus aliados conservadores, retoman una postura medieval, disputando con los neopentecostales en su mismo terreno. Buscando legitimidad en su pasado no muy distante, Benito XVI predica la división entre el reino de los cielos y el de la Tierra. En principio, desea la vuelta de la misa en latín.

Hablando esencialmente, la historia se confunde con la memoria histórica y la narrativa política. No me resisto a una leve ironía. Si se tuviera que volver “a las más profundas raíces”, con certeza el rito debería ser en el arameo de la Palestina antigua y no en el latín del Imperio Romano. Más de 2.000 años después, aún sigue el choque entre las catacumbas y las pilastras de mármol.

Revisando la renuncia de Joseph Ratzinger, ocurrida en febrero de 2013, y apuntando hacia la paradoja del conservadurismo

  Por más paradojal que pueda parecer, debatimos la renuncia del Papa Benito XVI ya pasada la euforia del carnaval, la mayor fiesta del país y para peor, profana. Como siempre, analizo lo ocurrido bajo el prisma de la base de la pirámide. En este caso, a partir de dos décadas de convivencia con agentes de pastorales laicos, padres y frailes vinculados a la casi moribunda Teología de la Liberación, versión popular del cristianismo que el ex-secretario del polaco Karol Wotjyla tanto combatió.

Joseph Ratzinger, posiblemente deja el cargo por estar exhausto en lo físico y por desgaste mental, al percibir la incompatibilidad entre la producción intelectual de alto nivel y la gestión ejecutiva de un Estado supranacional, con burocracia autónoma y formas de financiación poca o nada justificables. Si analizáramos las relaciones de fuerza dentro de la Curia Romana y de las congregaciones hoy hegemónicas, verificaremos que alas conservadoras como Opus Dei, Comunión y Liberación y Legionarios, pelean entre sí como facciones rivales sin distinción de un proyecto teológico. En lo alto de la pirámide del apostolado romano, las relaciones entre fe y dinero son como mínimo promiscuas. Esta afirmación se comprueba con el imperio inmobiliario denunciado por The Guardian y antes la suspensión de pagos fraudulenta del Banco Ambrosiano. En su base, el conservadurismo católico se aleja del día a día de las personas comunes, reforzando la predilección por el rito y disputando el rebaño con otras instituciones religiosas de conversión masiva.

En el Brasil, podemos hacer una comparación nada rara. ¿Cuál sería la diferencia sustantiva entre un pastor neopentecostal haciendo difusión de la doctrina conservadora en un horario pagado de TV y un padre u obispo, realizando los mismos proselitismos en un canal propio? Tal vez, la única distinción sea de responsabilidad, pues para ser ordenado cura es preciso como mínimo ocho años de estudio, equivalente a dos cursos de nivel superior. Vivimos en la plenitud de la hipocresía. Se condena un pastor por su grotesca difusión de doctrina de homofobia, pero callamos delante de intelectuales en sotana, en su mayoría filósofos y teólogos, hablando exactamente la misma cosa. Después de servir lealmente al avance conservador en el papado de Juan Pablo II, Ratzinger ha perdido sus fuerzas por cosechar lo que sembró.

La paradoja de la tristeza es ver en la América Latina, las obras de personas como Camilo Torres, Óscar Romero, Samuel Ruiz, Pedro Casáldaliga, Ignacio Ellacuría, Hélder Cámara, Paulo Cerioli, entre miles de otros religiosos, sometidos a ese tipo de jerarquía eclesial.

Apuntando conclusiones: Francisco I y la humildad conservadora

Jorge Mario Bergoglio viene del seno de la clase trabajadora en la esplendorosa y beligerante Buenos Aires de los años ’30. Es hijo de una pareja de inmigrantes italianos piamonteses, siendo su padre ferroviario y su madre ama de casa. Al contrario de buena parte de sus conterráneos, compartió sólo la cultura popular, pero no los valores de los obreros organizado de la época. Ni de lejos tuvo su formación atravesada por ideas de izquierda y tampoco del peronismo. De ahí que en la Argentina, aún ahora en el auge de la “papamanía”, el más famoso “hincha” (fanático, torcedor) de San Lorenzo de Almagro es visto como un conservador y también como un hombre del pueblo.

Asumido como papa, Francisco I ejecuta la maniobra que Norberto Bobbio denomina de “renovación para conservación”. Forma parte del manual de cualquier analista o estudioso de la política y trata de reclutar cuadros para inyectar sangre nueva en una institución milenaria y así mantenerla viva. Nada demás si la misma no estuviera enferma, según palabras de Bergoglio, publicadas en la tapa de Noticias –revista semanal argentina de oposición– en texto firmado por uno de sus biógrafos. La edición de 20 de julio no deja margen a dudas. El sumo pontífice va a intentar reforzar la identidad de la Iglesia devota a los humildes, pero pasará lejos de la Teología de la Liberación y del ecumenismo.

El discurso del papa puede parecer transformador, pero refleja las disputas internas en la Curia Romana. El Estado del Vaticano puede, como cualquier institución quedar aislado, transformándose en un fin en sí mismo, enriqueciendo a su jerarquía y no atendiendo a objetivos trascendentes. Por eso Francisco I afirma no traer oro y sí el mensaje de Cristo. Es común que los gobiernos de turno tomen cuenta del Estado para atender a los intereses del agente económico y de los mandatarios de ocasión. En el caso del Vaticano, élite dirigente y clase dominante son sinónimas y es contra esta cúpula y sus prácticas poco elogiables que Bergoglio está luchando.

En la década de ’80, las visitas de Karol Wojtyla a la América Latina combatían la Teología de la Liberación y sus prácticas ecuménicas y socializantes. En 2013, el primer papa latinoamericano atiende a una agenda interna, combatiendo la opulencia en el interior de la Iglesia y reclutando a los jóvenes para su fe. Los defensores del catolicismo deberían estar debatiendo los temas tabúes para su Iglesia en vez de sólo contentarse con un papa mínimamente correcto, aunque conservador. Las sociedades de esta parte del mundo avanzaron en todos los sentidos. La iglesia de Francisco I, no.

Bruno Lima Rocha es politólogo, profesor de relaciones internacionales y periodista

www.estrategiaeanalise.com.br / blimarocha@gmail.com

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Premisas para alcanzar las metas de Chávez

English: Hugo Chávez in Porto Alegre, Brazil. ...

Ningún escenario escapa al enfrentamiento entre el imperialismo y las naciones oprimidas. Abarca lo racional y lo emotivo, lo coyuntural y el revisionismo histórico, la literatura y la filosofía, los medios de comunicación masivos y las redes sociales, el despliegue de transnacionales y el desembolso de donativos. En la pugna se entremezclan denuncias, justificaciones y estratégicas. Los centros de poder mundial buscan anular toda forma de resistencia, para lo cual utilizan desde bases militares, flotas atómicas y succión de recursos hasta prédicas socialdemócratas y de sus ONG. No obstante, tienen muy claro que lo fundamental pasa por lo económico.
Contra estas políticas emergió la figura del Comandante Hugo Chávez, quien articuló la denuncia encendida y la adopción de medidas visionarias, como la creación de Petrocaribe, entidad que abastece de gas y petróleo. a empobrecidos países de América Central y del Caribe. Estas medidas mostraron el antagonismo con la demagogia de los organismos internacionales, Europa y EEUU, al paliar angustias cotidianas, como las que sufre el pueblo haitiano, por ejemplo.Chávez, al actuar desde la potencia petrolera que es su país, dio fuerza y contenido a su avasallante carisma y erudito conocimiento de los escritos de Simón Bolívar, que le sirvieron de guía. Hizo gala de un contagioso desenfado para tratar a los poderos del mundo. En este sentido, no vaciló en afirmar que el podio de NNUU olía a azufre, al haber sido previamente ocupado por George W. Bush y burlarse del intento del Rey de España de lograr que se callara. Su prestigio había alcanzó tales dimensiones que hasta el candidato de la oposición, Henrique Capriles, tuvo que realzar su figura en la última campaña presidencial.

Fue un continuador de la gesta libertaria de América Latina, desplegada por la Revolución Cubana, a través de focos guerrilleros, los que, casi sin excepciones, tuvieron consecuencias trágicas para miles de jóvenes rebeldes y generaron la demencial reacción de los ejércitos alineados en la doctrina de seguridad, acuñada en Washington, que provocó genocidios, la desaparición de decenas de miles de seres humanos, el uso de la tortura como arma cotidiana y el debilitamiento de las organizaciones del campo popular.

LA RECTIFICACION DE LOS ERRORES DEL FOQUISMO

Sobre este punto, el mayor exponente de la Izquierda Nacional Latinoamericana, Jorge Abelardo Ramos, escribió una puntual crítica al folleto “Revolución en la Revolución”, de Regis Debray, publicada, en 1968, en el la primera edición de su “Historia de la Nación Latinoamericana”. Ramos recibió los mayores elogios de Chávez, en el último mensaje que dirigió a la CELAC. Lo cierto es que el Comandante rectificó tres errores graves del foquismo. No advertir que las FFAA tienden a dividirse al defender o no la soberanía y los recursos naturales, por lo que no es coherente empujarlas globalmente a la trinchera imperialista. En realidad, Fidel Castro ya rectificó esa equivocación al apoyar a los regímenes castrenses de Juan Velasco Alvarado, en Perú, y Omar Torrijos, en Panamá.

La segunda deficiencia analítica consistió en no valorar las tendencias dentro de la Iglesia Católica e Iglesias Evangélicas. Felizmente, la propia revolución cubana tuvo el acierto de identificarse con la Teología de la Liberación. El foquismo tampoco supo apreciar la importancia de la democracia formal, la que, pese a sus limitaciones, permitió la reconstitución de las organizaciones populares debilitó a regímenes militares genocidas.

Chávez, sin dejar de admirar el ejemplo de vida del Ché Guevara, se apoyó en las FFAA venezolanas, para lo cual recogió el legado de los ejércitos libertarios de Bolivar y San Martín, destacó la importancia de la religión en los procesos libertadores y utilizó las diferencias entre la democracia representativa y las dictaduras impuestas por Washington, lo que se tradujo en la instauración de gobiernos progresistas en la región. Como consecuencia de lo anterior, emergió la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el MERCOSUR, UNASUR y la CELAC.

LA CRÍTICA CONSTRUCTIVA

Es un error creer que la mejor forma de defender lo avanzado en América Latina es silenciar nuestros errores. Esta conducta tiene raíz estalinista, tendencia para la cual había que callar nuestras falencias para no favorecer a nuestros enemigos. Este el pretexto de Stalin, a fin de ocultar sus crímenes. Venezuela es, sin duda, el país que más necesita de la crítica y la autocrítica de su proceso liberador, por ser justamente el núcleo del proyecto bolivariano.

Sin dejar de valorizar el rescate de la soberanía petrolera y el haber utilizado los excedentes de los hidrocarburos para bajar los índices de pobreza, mejorar la salud pública, combatir el analfabetismo, disminuir las tasas de mortalidad infantil y desempleo, incrementar la esperanza de vida y avanzar en la construcción de viviendas sociales, lo más importante reside en discutir el manejo de la economía, de la que depende, en gran medida, la consolidación o fracaso del proceso integrador en la región.

La línea de la crítica constructiva ha sido adoptada por Alejandro Olmos Gaona (www.papelesdealejo.blogspot.com), quien reveló que en la reunión del ALBA, de noviembre de 2008, realizada en Quito, recibió el encargo del Presidente Chávez, de impulsar la auditoria de la deuda externa venezolana, tarea que estaba desarrollando en Ecuador. Esta misión debía ser cumplida en coordinación con el Ministro de Economía, Alí Rodríguez Araque, quien se dio modos de incumplirla. Lo cierto es que ninguno de los países del ALBA ha auditado su deuda externa, en tanto que el trabajo en Ecuador tampoco fue concluido. A su juicio, lo anterior demuestra que una cosa era la voluntad de Chávez y otra distinta la de burócratas que la distorsionaban.

LA BANCA EXTRANJERA EN VENEZUELA

kas relaciones de Venezuela con la Banca Internacional son vitales para evaluar la consolidación o no del proceso transformador. Olmos explica que informes de la CEPAL, elaborados con datos proporcionados por el gobierno bolivariano, indican que las utilidades del sistema financiero internacional alcanzaron al 91% anual, por lo que es el tercer país en América Latina que otorga mayores ganancias a los Bancos de Europa y EEUU, en los que los países de la región, incluyendo los del ALBA, depositan sus Reservas Internacionales Netas (RIN), a intereses irrisorios.

Advierte que el sistema financiero no está al servicio del desarrollo venezolano ni de la inversión productiva, ya que su principal preocupación reside en transferir sus utilidades al exterior. La situación explica el por qué los planes de desarrollo del gobierno, como los planes Gran Agro y Plan Trabajo, fueron financiados con bonos soberanos que, en el 2012, obligaron a desembolsar más de 8.000 millones de dólares.

Caracas ha designado como operadores para la colocación de tales bonos al Credit Suisse, al Citybank, al Deutsche Bank, al Credit Suisse First Boston y al Chase Manhattan. Lo anterior fue autorizado mediante leyes especiales de endeudamiento suscritas por el propio Chávez. ¿Cuál es la responsabilidad del Jefe de Estado y cual la de los burócratas? La deuda pública que era de 40.000 millones de dólares en 1999 ha alcanzado el año pasado a 110.000 millones de dólares, pese a que el precio del petróleo estaba en 9 dólares el barril, en 1999, cuando Chávez asumió la presidencia, en tanto que ahora ha sobrepasado los 100 dólares.

La deuda financiera de PDVSA (la estatal petrolera) ha pasado de 40.000 millones de dólares, en 2008, a 108.271 millones de dólares, en 2012. El 80 % de lo que consume Venezuela es importado. Las compras venezolanas de combustible refinado en EEUU sobrepasaron los 1.600 millones de dólares, en 2012. La tasa de inflación es una de las más altas del mundo (26 % anual) y la inseguridad ciudadana sigue siendo preocupante. Las controversias legales entre el Estado y el sistema son resueltas aplicando las legislaciones de Gran Bretaña y EEUU. Si no se rectifican los errores, ¿a quien extrañaría que el Partido Socialita Unido de Venezuela pierda las próximas elecciones, más aún si se tiene en cuenta el escaso margen con el que ganó los últimos comicios?

LA PASIVIDAD DE LA B URGUESIA BRASILEÑA

Mucho de lo ocurrido está relacionado con el retraso en la estructuración de un Banco Latinoamericano, que equilibre la influencia de la Banca Mundial, hecho atribuible principalmente a Brasil, cuya burguesía no acaba de entender que sin el desarrollo de los países de la región, EEUU y sus aliados europeos cercarán a Brasilia a través de círculos concéntricos, como intenta hacer con China, a fin de obligarlo a compartir los inmensos yacimientos de gas de la costa atlántica. Los encendidos discursos integradores no tienen relación con la incapacidad del MERCOSUR, que carece de proyectos estratégicos en hidrocarburos, minería y agricultura, donde la presencia de Monsanto parece incontenible.

El socialismo del Siglo XXI es hasta ahora un espejismo que se pretende convertir en realidad mediante propaganda intensa, el que es inviable en tanto mantengan su fuerza y su vigencia la Banca Internacional, con sus paraísos fiscales y consorcios petroleros. La consolidación de los países emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) dependerá de su capacidad para neutralizar el sabotaje de la Banca Internacional. A los países emergentes corresponderá diseñar los perfiles del socialismo en el presente siglo, en alianza con los moviditos de indignados de países también expoliados por la Banca de EEUU, Alemania, Inglaterra y Francia, cuyas protestas se han extendido al medio oriente y naciones de otras latitudes.

CAPACIDAD DE GESTION, TRANSPARENCIA E INSTITUCIONALIDAD.

En Argentina, se ha pretendido mostrar los últimos acuerdos con Chevron, como un triunfo patriótico frente a Repsol. Grave error. En el peor de los casos, debió señalarse que se trató de un mal menor frente a la necesidad de evitar costosas importaciones, lo que obligó a pactar con una filial de la oprobiosa Standard Oil, la que recibe ahora incomprensibles alabanzas. Era importante añadir la urgencia de terminar, a breve plazo, con la situación imperante a través de acuerdos estratégicos entre Petrobrás, PDVSA y YPF. Infelizmente, Brasil demuestra en materia petrolera similares vacilaciones a las que despliega frente a la Banca.

Se insiste, y con razón, que América Latina es la región mejor dotada del mundo en recursos petroleros, energéticos, acuíferos y mineros. Sin embargo, en tanto no tenga capacidad de gestión, transparencia en el manejo de los recursos públicos y dismunya en forma progresiva los negativos efectos del culto a la personalidad, a fin de abrir paso a la institucionalidad creciente, no será posible debilitar la succión de los imperios. Mientras ello ocurra, la concreción de los ideales bolivarianos continuará reducida a encendidos discursos políticos e históricos, que, al no estar acompañados de políticas económicas, no hacen mella en la endurecida piel de los banqueros.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Conocer el pasado para cambiar el presente

Español: El libro y su Historia

Reseña de” Historia mundial del pueblo”

 Se acaba de publicar el libro Historia mundial del pueblo. Con una visión desde abajo, el autor, Chris Harman, hace una lectura crítica del pasado que estimula la reflexión sobre el presente y el cambio social.

Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado. Esta célebre frase de Orwell de su libro 1984 es una gran advertencia sobre el poder de la historia. No en vano los gobernantes de todas las épocas han procurado borrar los signos del pasado que no les interesaban y construir una visión de la historia que reforzara su poder.

Este libro de Chris Harman se propone un enorme reto: una historia mundial de la gente, desde la prehistoria hasta las puertas del siglo XXI. A pesar de la ingente labor de documentación que hay detrás, este libro es una alternativa a la historia ‘Trivial Pursuit’ que se basa en fechas y grandes personajes y no ayuda a entender el pasado ni el presente. El autor define así la historia y el sentido que tiene estudiarla: “La historia nos habla de la secuencia de acontecimientos que nos han llevado a la manera de vivir de hoy. Nos cuenta como nos hemos convertido en quienes somos. Entenderla es la clave para descubrir si podemos continuar cambiando el mundo en que vivimos y de qué manera”.

Se trata, por tanto, de una historia que reivindica el compromiso, que huye de la falsa neutralidad. Y es que, como decía el historiador estadounidense Howard Zinn: “Toda la historia es partidaria aunque la mayoría no lo es de forma abierta”.

Chris Harman (1942-2009) ha sido un destacado escritor marxista inglés. Ha publicado multitud de obras sobre economía, política e historia, entre ellos Zombie Capitalism o libros sobre el Mayo del 68 o la Revolución Alemana de 1918-1923. Con la publicación de Historia mundial del pueblo llega, por fin, uno de sus libros a los lectores en castellano.

Cabe destacar la capacidad del autor de expresar con claridad ideas complejas. El texto se lee con fluidez, sin que ello le quite profundidad. Otro de los valores de la obra es que cuenta con una perspectiva mundial. El libro pone énfasis en los desarrollos de tecnología y conocimiento que se han producido fuera de Europa y que luego han pasado de un punto a otro del planeta.

Clases sociales

El punto de vista de Harman parte de la comprensión de la historia que proporcionó Marx. La vida de las personas no se puede entender sin situarla en su contexto material y ver la necesidad que hay de cooperar para lograr unos medios de subsistencia. El trabajo sobre la naturaleza que nos rodea establece una serie de relaciones sociales, que van transformándose en la medida que también lo hace la forma de producir. Desde la emergencia de las clases sociales, la lucha de clases ha sido uno de los factores más importantes que han guiado los cambios sociales y políticos.

El libro no pretende hacer un relato completo de la historia de la humanidad, pero sí de entender sus dinámicas más generales. En este sentido muestra los puntos fundamentales del cambio histórico. La división de la sociedad en clases al final de la prehistoria, el ascenso y caída de los imperios antiguos. El devenir de las sociedades feudales y el desarrollo del comercio en el seno de estas últimas tanto en China como en Europa. Y finalmente la emergencia del capitalismo en Europa, desde donde se proyecta a todo el mundo imponiéndose con la colonización y el imperialismo.

El libro combina explicaciones más generales de los procesos históricos con episodios concretos de revueltas y revoluciones. Destacan los relatos sobre las revueltas de esclavos durante el Imperio Romano, las revueltas campesinas en Europa o la China feudal, la Revolución Francesa de 1789, el inicio del movimiento obrero en la Inglaterra del s. XIX, la Revolución Rusa de 1917 o la revolución en Irán de 1979, entre muchos otros.

Historia reciente

Cuando el libro se acerca a la historia más reciente, la de los últimos dos siglos, nos explica el cambio que supone el capitalismo. Se trata del primer sistema en el que un exceso de producción puede provocar crisis, paro y más miseria, donde aun habiendo comida en exceso una parte significativa de la población mundial pasa hambre diariamente. Pero, por otra parte, también bajo el capitalismo se forma una nueva clase social oprimida –la clase trabajadora– que tiene más capacidad que nunca en la historia para resistir: está agrupada colectivamente, vive en grandes concentraciones urbanas y tiene mayor conocimiento del mundo que la rodea que en ningún otro momento. Por primera vez se crean organizaciones estables de una clase explotada, como son los partidos y sindicatos.

La narración sobre el siglo XX nos lleva a un sentimiento ambivalente. Ha sido el siglo en que la barbarie ha llegado a mayores cuotas, con dos guerras mundiales, el holocausto y genocidios étnicos. Pero también, como dice Harman: “Ha sido la historia de generaciones sucesivas de gente, cada vez mayores en número, que han resistido la lógica del sometimiento a un mundo de competencia y acumulación de capital”.

El libro cuestiona la visión complaciente de que el capitalismo siempre durará. No sólo para tomar la perspectiva de que el capitalismo como sistema global lleva solo un siglo y medio, que contrasta con los 100.000 años de historia humana, sino, más importante, porque ayuda a entender los procesos de cambio que han llevado de un sistema social a otro y las contradicciones que se originan en su seno.

El autor evita tanto la visión triunfalista del progreso histórico, como la visión pesimista de que la historia siempre estará dominada por unos pocos. En definitiva, muestra que el rumbo de la historia viene marcado por lo que heredamos del pasado, pero también por la voluntad y la actuación de la gente en su presente.

Historia mundial del pueblo

Chris Harman Editorial Akal, 2013 624 páginas


La izquierda y la historia: una batalla por el pasado

Reproducimos un fragmento de una entrevista a Chris Harman realizada por el periódico Socialist Worker, donde el autor explica por qué escribió este libro.

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La historia es importante porque muestra como se ha formado el mundo en que vivimos hoy. Si miramos el mundo que nos rodea, encontramos racismo, crisis económica, una mentalidad de carrera de ratas, multimillonarios y grandes espacios de pobreza.

Si no se entiende la historia es fácil caer en la trampa de creer que estas cosas siempre han existido, que son una parte fija de la naturaleza humana que no puede ser desafiada o cambiada.

Es también innegable que la gente tiene un enorme interés en la historia. Pero, aún así, adquirir una amplia comprensión de la historia no es tan fácil.

Nuestros gobernantes siempre intentan presentar la historia solo como un recuerdo de las supuestamente heroicas proezas que realizaron ellos y sus predecesores. Así, las primeras historias escritas, hace unos 5.000 años, eran listas de faraones que gobernaban Egipto –como si hubieran sido ellos los que construyeron las pirámides, y no miles de obreros reclutados.

La misma actitud se mantiene hasta la actualidad, con educadores y políticos de derechas que creen que la historia debería centrarse en las proezas de los reyes y reinas. Y nuestros dirigentes han intentado siempre, de una forma u otra, suprimir las versiones históricas que no convenían a sus propios propósitos.

Ha habido una sana reacción contra la historia de los “grandes hombres”, mirando hacia lo que la gente corriente hacía con sus vidas. Pero el resultado puede ser a menudo una comprensión completamente fragmentaria de la historia. Los estudiantes pueden conseguir saber en gran detalle sobre, por ejemplo, la resistencia a los nazis en Alemania, pero no se explica como estos episodios encajan en un marco más general de la historia del siglo XX.


Joel Sans Molas (@JoelSansM) es militante de En lluita / En lucha

Artículo publicado en el Periódico En lucha Diari En lluita

http://www.enlucha.org/site/?q=node/18771