Dicen Presidente Hugo Chavez pretendia poner en practica tesis de Juan Bosch en Venezuela

Pretendía Chavez poner en practica la tesis del Porfesor Juan Bosch en Venezuela de la Dictadura con Respaldo Popular ?

¿Que planteaba  la Dictadura con Respaldo Popular?
 
images-171Hugo Chávez, President since 1999.
 
La Dictadura con Respaldo Popular será un nuevo tipo de Estado que se dedicará a:
 
            1ero. Garantizar trabajo, salud y educación a todos aquellos que actualmente no disfruten de esos atributos:
            2do. Garantizar absolutamente todas las libertades fundamentales del ser humano: la supresión del hambre y sus funestas consecuencias sociales: de la explotación de uno hombres por otros que tienen el dominio de los bienes de producción: del terror gubernamental, policial o de otra índole;
            3ero. Garantizar la verdadera igualdad de todos los ciudadanos, no solo están escritas y sin embargo mantienen divididos a los seres humanos por razones de raza, religión, estado social, cultura y sexo, y las que lanzan a luchar a unos contra otros para arrebatarse, o no dejarse arrebatar, la comida, la posición y los derechos.
            La Dictadura con Respaldo Popular no será la llamada democracia representativa, sistema político propio de la sociedad burguesa, que ha venido fracasando en la América Latina durante más de siglo y medio. No lo será, porque la democracia representativa, en el mejor de los casos, no puede garantizar trabajo, salud y cultura para todo el mundo no puede garantizar su verdadera igualdad, dado que se trata de un sistema político y social fundamentalmente injusto, que se organiza y se sostiene sobre el principio de que hay hombres con derecho a explotar a otros y los hay con el deber de dejarse explotar.
            A fin de asegurar no solo el respeto a las libertades de todos, sino también los derechos de cada uno y los de cada clase o sector social a disfrutar, en condiciones de igualdad con todos los demás, de los beneficios que puede proporcionar la sociedad, en el gobierno de la Dictadura con Respaldo Popular estarán representados, a través de las personas que ellas escojan libremente, todas las organizaciones del pueblo, las políticas, las sindicales, las económicas, las culturales, las científicas, las religiosas, las deportivas, el ejército, la policía, los empleados públicos y cualquier otra organización de cualquier índole. Los representantes de esas organizaciones actuarán al nivel de todos los órganos del Estado, desde las aldeas o secciones campesinas, los barrios de las ciudades, las provincias o estados, hasta el gobierno nacional, y en ninguno de esos niveles podrán tomarse medidas que no sean aprobadas libremente por la mayoría de esos representantes.
            Para establecer un Estado que pueda llevar a cabo los fines que se propone, la Dictadura con Respaldo Popular comenzará por afirmar la plena independencia del país y por tanto tomará las medidas que sean necesarias a fin de cortar toda influencia extranjera que se ejerza sobre instituciones, empresas o personas, venga de donde viniere y sea cual sea su ideología.
            Con el propósito de desmantelar el frente oligárquico la Dictadura con Respaldo Popular procederá en primer lugar a nacionalizar las empresas que pertenezcan a extranjeras, o la parte que puedan tener firmas extranjeras en empresas nacionales, y procederá a pagarlas con un tanto por ciento de los beneficios que den esas empresas o partes de empresas pero no nacionalizará viviendas personales ni explotaciones agrícolas o establecimientos de otra índole pequeños que pertenezcan a extranjeros ni permitirá que ningún extranjero sea perseguido por el hecho de serlo; procederá también a nacionalizar los latifundios nacionales, y compensará adecuadamente a aquellos de sus propietarios que hayan luchado a favor del establecimiento del nuevo régimen. Los latifundios serán declarados propiedades sociales y serán entregados a los campesinos para que los trabajen bajo el sistema de cooperativas procederá asimismo a nacionalizar la banca, que seguirá siendo administrada por los que trabajen en ella, pero declarada propiedad social y procederá a nacionalizar el comercio exportador importador cuya administración quedará en manos de los empleados y obreros que los estén sirviendo en el momento en que se implante el nuevo régimen político, pero bajo la supervisión del Estado y con la participación de este en los beneficios. En los casos de la banca, del comercio exportador y de otras empresas, se compensará también adecuadamente a los propietarios nacionales o extranjeros que hayan luchado  a favor del establecimiento de la Dictadura con Respaldo Popular.
            La Dictadura con Respaldo Popular no será un régimen anti burgués, y por lo mismo solo podrá nacionalizar las empresas de aquellos burgueses nacionales que se opongan a su implantación o que después de establecida actúen para derrocarla; pero tampoco establecerá una sociedad burguesa, y por esa razón tomará medidas para impedir que las empresas burguesas sean ampliadas en número o en poder político y social. A nadie se le confiscarán sus capitales, pero su inversión será regulada por la ley.
            Todos los propietarios de empresas burguesas, sean campesinas o urbanas, agrícolas, ganaderas, industriales o comerciales con la excepción de las de importación y exportación podrán seguir al frente de ellas, en asociación con sus trabajadores y con el Estado, sin temor alguno de que sean perseguidos económica, política o socialmente, y sus organizaciones tendrán representación en el Estado como cualquiera otra organización.
            Las propiedades agrícolas o urbanas de la pequeña  burguesía serán escrupulosamente respetadas hasta el límite es que sus beneficios no se obtengan a base de la explotación del trabajo ajeno. Los campesinos dueños de propiedades pequeñas y medianas recibirán todos los beneficios que puedan proporcionar las cooperativas campesinas, pero solo en el caso de que deseen asociarse a las cooperativas por su propia voluntad, pues la ley no podrá obligar a nadie a participar en las cooperativas campesinas o urbanas si no lo desea.
            Toda empresa que funde el Estado será propiedad social, administrada por los que trabajen en ella.
            La Dictadura con Respaldo Popular respetará en sus cargos a los empleados públicos que no conspiren o actúen contra ella, y en este último caso, en todos los de ese tipo que se presenten, las acusaciones de conspiración o actuación contra el nuevo régimen tendrán que ser probadas en juicio público, pues todos los ciudadanos deberán vivir libres del miedo de ser perseguidos injustamente.
            La Dictadura con Respaldo Popular procederá a garantizar a todos los niños y jóvenes la educación totalmente gratuita, incluyendo en este concepto libros, material escolar, transporte, atención médica y medicinas y alimentación y organizará escuelas de todos los tipos para los adultos que deseen aprender cualquier oficio y cualquier carrera, o para aquellos que deseen ampliar sus conocimientos.
            La Dictadura con Respaldo Popular establecerá como derechos fundamentales, el de los campesinos a la tierra, el de todos los hombres y mujeres al trabajo, el de todos los niños y jóvenes a la educación, el de todo el pueblo a la salud a la igualdad y los atributos de la personalidad humana de cada ciudadano.
            Los mandos de las fuerzas armadas y los cuerpos policiales serán confiados a aquellos de sus miembros, sean oficiales, sargentos, cabos o rasos, que hayan dado pruebas de que defienden y hacen respetar los principios de la Dictadura con Respaldo Popular.
            No se perseguirá en ninguna forma a las personas que hayan sido adictas a los frentes oligárquicos, a menos que actúen contra la Dictadura con Respaldo Popular en el proceso de la toma del poder por el nuevo régimen o después de establecido.
            Las leyes que deberán regular el funcionamiento de la Dictadura con Respaldo Popular serán elaboradas por el pueblo, a través de todas sus organizaciones, mediante decisiones tomadas libre y democráticamente.
 
Con quienes debe contarse
            La Dictadura con Respaldo Popular es un régimen llamado a beneficiar a casi la población, pero no toda va a luchar por ella. Habrá algún miembro de la oligarquía que lo haga, habrá burgueses que lo hagan también, porque en todas las clases sociales aparecen hombres y mujeres dispuestos a sacrificar sus privilegios a favor del bien de todos, pero debe esperarse que la oligarquía y la burguesía combatan la idea de la Dictadura con Respaldo Popular; los primeros, porque se trata de una revolución anti oligárquica, y los segundos, porque la propaganda norteamericana los ha convencido de que cualquier cambio que se haga en nuestros países será en perjuicio suyo.
            Puede darse por descontado que en la pequeña burguesía, una parte del sector alto se opondrá a la Dictadura con Respaldo Popular con más vigor todavía que la burguesía, pues a ello la llevará su inclinación a insertarse en el mundo de la oligarquía. Pero no puede decirse lo mismo de la mediana pequeña burguesía; en ese estrato la idea de la Dictadura con Respaldo Popular hallará numerosos defensores y algunos activistas, especialmente en el campo de los intelectuales, los artistas y los profesionales.
            El número de los defensores y los activistas será mayor aun entre los pequeños burgueses del sector bajo, especialmente del que se halla lindando con el proletariado, que es donde están situadas los que podemos calificar como el alto semiproletariado, al que podríamos llamar bajo, que está situado entre los obreros y los desempleados. El ala de la  baja pequeña burguesía que ha renunciado a la ilusión de pasar a la mediana y la alta que se ha desengañado de la llamada democracia representativa, será partidaria de la Dictadura con Respaldo Popular.
            Tanto en la mediana como en la baja pequeña burguesía se hallarán también enemigos irreconciliables de la Dictadura con Respaldo Popular, y probablemente en mayor número, relativamente, que  en la alta. Hay que tener en cuenta que, como se dijo arriba, la pequeña burguesía quiere reformas que faciliten su paso hacia la sociedad burguesa, y que en ella hay una parte reaccionaria que maquina, lucha trabaja y conspira a favor de los frentes oligárquicos  porque las oligarquías son al mismo tiempo el modelo que la atrae y el campo de negocios donde con mayor rapidez facilidad puede hacerse de poder y de dinero; hay que recordar también lo que se dijo de una parte de la baja pequeña burguesía, que para evitar caer  al nivel del proletariado y aun al de los desocupados o desempleados y subempleados se presta a toda clase de inmoralidades, a ser espías y asesinos a sueldo. Así, pues los activistas de la Dictadura con Respaldo Popular que procedan de la pequeña burguesía, que no sean conocidos como revolucionarios honestos, tienen que ser sometidos a un proceso de educación revolucionario metódico, libre de prejuicios, pero encaminado a hacer de cada uno de ellos un hombre y una mujer consciente de cuales son sus vicios de clase y como debe despojarse de ellos para servir mejor al pueblo. De todos modos, en la República Dominicana, que es el país de América Latina al cual va destinado este trabajo, se conocen en sentido general todos aquellos que tienen voluntad de cambios revolucionarios y decisión para ejecutarlos, y la obra de educarlos para que superen sus vicios de clase no será una tarea difícil; tal vez lo sea más en otros países de mayor población que no se encuentran en medio de un proceso de agitación como el que viene atravesando Santo Domingo desde 1961.
            Toda la clase obrera será beneficiada en conjunto por la Dictadura con Respaldo Popular porque en el caso de las empresas privadas pasará a ser asociada, lo que le proporcionará seguridad. Es probable que entre los trabajadores haya varios , y tal vez muchos, indiferentes a la hora de luchar por la implantación de la Dictadura con Respaldo Popular, dado que en países donde el desempleo es tan alto, los que reciben un salario y tienen las ventajas de los seguros sociales son en cierto sentido privilegiados, pero probablemente serán muy pocos los que se opongan a ella; entre estos se hallaran sin duda los lideres que se encuentran al servicio del imperio-pentagonismo, como asalariados de los agregados obreros de las embajadas norteamericanas y agentes de la American Federación of Labor-CIO.
            La dictadura con Respaldo popular encontrará partidarios ardientes entre los semiempleados o subempleados del sector bajo, es decir aquellos que proceden de los sin trabajo o chiriperos y están situados entre estos y los trabajadores. Aunque parezca extraño, en esos dos sectores sociales se forma pequeña burguesía, lo que se explica porque la generalidad no puede aspirar ni siquiera a un puesto de trabajo en una fábrica, dado que las sociedades latinoamericanas no están en capacidad de ofrecer puestos de trabajo a todos los que necesitan trabajar; y en esa situación, miembros de esos sectores buscan medios de vida en actividades personales, como ventas ambulantes y trabajo de artesanía de escaso valor. Lo más lógico es que en esa baja pequeña burguesía que surge de lo más profundo de la poción mas oprimida de nuestros países haya algunos que prosperen y otros que no prosperen; los primeros se sentirán naturalmente inclinados hacia los frentes oligárquicos y también naturalmente deben ser enemigos muy activos de la Dictadura con Respaldo Popular, de manera que sería inútil buscar entre ellos quienes la apoyen; pero los segundos, que son la mayoría, la apoyarán resueltamente.
            Todos los campesinos sin tierra, y los que tengan tierra en tan poca cantidad que no les dé para mantener su familia en un nivel decente, así como los trabajadores campesinos que solo encuentran trabajo en épocas de cosechas, y aun en esas ocasiones son mal pagados, serán partidarios de la Dictadura con Respaldo Popular, ya que esta les proporcionará a las primeras tierras para ser cultivadas en cooperativas, y a los segundos les ofrecerá la ayuda de las cooperativas y precios buenos, fijos y beneficiosos para sus productos, y trabajo permanente a los terceros.
            Ninguna clase social o sector de clase apoyará la Dictadura con Respaldo Popular con tanto entusiasmo como los desempleados, sin trabajo o chiripero de las ciudades. En los países de la América Latina, éstos  son, en verdad, los mas explotados de todos los explotados. No son ni siquiera una reserva de mano de obra barata, puesto que bajo el actual sistema económico, social y político, no tienen ni podrán tener esperanzas de mejorar su suerte; no podrán jamás vivir con decencia y seguridad. No habrá nunca suficientes industrias para darles trabajo, ni suficientes tierras para que ellos puedan producir, ni suficientes escuelas y hospitales para ellos y sus hijos, a menos que el sistema actual sea transformado totalmente, tal como lo hará la Dictadura con ¿Respaldo Popular. Poner a producir a esos hombres y mujeres  que son y representa a más de cien millones de seres humanos en la América Latina, significará  doblar en poco tiempo la producción de todos o casi todos los artículos de primera necesidad. Esto es absolutamente imposible de lograr ahora cuando 5 de cada 100 personas toma  para si 30 pesos de cada 100 que se producen, pero no lo será cuando la Dictadura con Respaldo Popular implante un sistema en el que de cada 100 pesos producidos se beneficiaran todos por igual.
            Por último, la Dictadura con Respaldo Popular encontrará partidarios ardientes entre los jóvenes de las capas de la población que van desde los desempleados o chiriperos hasta la alta pequeña burguesía, sobre todo los estudiantes. En la porción de esa juventud procedente de la pequeña burguesía habrá que prever que además de los vicios de clase se producirán desvíos hacia el aventurerismo y el oportunismo, pero también habrá que tener en cuenta que en ella hay abundante material de líderes y decisión de lucha.
            La lucha que deberá llevar a cabo nuestro pueblo para transformar de cuajo, real y verdaderamente, las estructuras latinoamericanas será larga y dura, y por esa razón sería locura rechazar cualquiera fuerza que contribuya o pueda contribuir en la gran tarea. Es más, en la obra gigantesca que nos espera a todos, el que sume un enemigo a la causa de la Dictadura con Respaldo Popular  los vicios y las desviaciones que son parte de los hábitos de ciertas clases y sectores sociales, y actuaran con resultados tan malos como la traición los dirigentes que dejen pasar las manifestaciones de esos vicios y esos desvíos sin tratar de enmendarlas.
Principios generales y organización
            La implantación de la Dictadura con Respaldo Popular debe ser el resultado de un trabajo metódico, que excluya toda posibilidad de acciones aventuradas, descabelladas y precipitadas, y que asegure la participación del pueblo en todas las medidas que se tomen a lo largo del proceso de formación de conciencia, de organización y de conquista del poder.
            Toda actividad que se realice sin contar con el pueblo a sus espaldas y sin tomarlo en cuenta por encima de todas las cosas, es profundamente reaccionaria. Cuando a la hora de tomar decisiones se actúa creyendo que el pueblo dese lo que desea un grupo de dirigentes, se lleva a cabo un acto de suplantación de la masa por los lideres y esto quiere decir que ese grupo de líderes se considera superior al pueblo, mas inteligente o mas autorizado que el pueblo. La suplantación del pueblo por aquellos que lo dirigen o aspiran a dirigirlo se paga siempre con el abandono de las masas, pues estas saben mejor que nadie que quieren y que necesitan y acaban dándoles las espaldas a aquellos que se toman a sí mismos por sus  representantes sin respetar su derecho a expresarse, sin haberse ganando con un conducta genuinamente popular el derecho a representarlas. Para representar a las masas hay que convivir sincera y honestamente con ellas, hay que conocer sus problemas sus inquietudes y sus ideas.
            La Dictadura con Respaldo Popular solo podrá alcanzar el poder cuando cuente con el apoyo de las masas, y eso sucederá cuando el pueblo haya adquirido confianza y fe en la idea en la organización y en los hombres encargados de llevar a la practica la Dictadura con Respaldo Popular, al punto que identificará esa idea, a esos hombres y a su organización con su necesidad de libertad y justicia de respeto y bienestar. La Dictadura con Respaldo Popular deberá ser, pues eminentemente popular antes, durante y después de tomar el poder y su única fuente de poder deberá ser la voluntad del pueblo.
 
            Para convertirse en los depositarios de la fe del pueblo y en sus directores, los partidarios de la Dictadura con Respaldo Popular deberán organizarse en un frente en el cual trabajen metódicamente, con disciplina y al mismo tiempo con libertad creadora. Las tareas de desarrollar la tesis de la Dictadura con Respaldo Popular, así como de elaborar la estrategia, la táctica y los programas que deberán ser aplicados en cada ocasión, deberá ser el producto del trabajo en común de todas las fuerzas reunidas en ese frente.
            La presencia en el Frente de la Dictadura con Respaldo Popular de todas las fuerzas anti oligárquicas, y por tanto anti-imperio pentagonista, cada una disfrutando de su independencia pero todas unidas en un fin común, garantizará que a través de la mutua vigilancia ideológicas, estratégicas y táctica se mantenga perennemente vivo y alerta el propósito de transformar de cuajo las estructuras sociales de nuestros países para edificar ene ellos el hogar de la libertad y el reino de la justicia.

AQUEL INGRATO 25 DE SEPTIEMBRE DE 1963

English: Mural of Francisco Alberto Caamaño De...
English: Mural of Francisco Alberto Caamaño Deño in Bonao, Dominican Republic (Photo credit: Wikipedia)

Escribe: Fulgencio Espinal

            Las intensas jornadas de agitación social que habían precedido al 25 de septiembre de 1963, vislumbraban el desenlace fatal contra la  constitucionalidad consagrada en las urnas el 20 de diciembre de 1962.

            El gobierno revolucionario encabezado por el presidente Bosch había dado señas de identidad que disgustaron al triangulo de la oligarquía integrado por la jerarquía católica, la patronal económica y los generales trujillistas terratenientes, consideraron “lesiva” a sus interés la nueva constitución democrática proclamada el 29 de abril de 1973.

            Excluido el concordato Trujillo-Pio XII y la declaración del Estado Laico desató la furia de los infiernos en la curia vaticana, articulándose un movimiento sedicioso “amenaza de la fe” gritaba los cursillistas de cristiandad militares, los mítines de reafirmación cristiana semanales con la concurrencia de cruzados, sacerdotes e hijas de María sazonaban la tribuna política contra “la constitución materialista” denunciada en sucesivas pastorales publicadas por los obispos, a la campaña contra el “comunismo ateo y disociador” se unieron la patronal de Industrias y la Asociación de Hacendados, unos contra el programa de justicia social perredeista (bodegas populares, precio tope del azúcar y cooperativización de las empresas e ingenios estatales),  otros gritaban “amenaza a la propiedad privada” de la ley de Reforma Agraria que condenaba el minifundio y latifundio. Esa ley, fundamental para el desarrollo de la masa campesina (70% de la población) asustó a los generales y coroneles que se apropiaron ilegalmente de fincas de la Hacienda Fundación (latifundio millonario propiedad de Trujillo), ya que la ley de “Expropiación” las obligaba disponer lo robado para entregarla a los campesinos sin tierra.

            Las “señas de identidad” escribió el periodista  del New York Time Tabb Zsulc, del experimento boschista, “rebelaron” al clan oligárquico enemigo de la democracia con justicia social”.

            A mediados de Julio Bosch denunció que en nombre del “anticomunismo” se conspiraba desde San Isidro señalando al Capellán católico Marcial Silva orientador del plan sedicioso, y apuntando ese activismo en el centro de Enseñanzas de las FAD comandado por el coronel Elías Wessin, la gravedad de la denuncia alertó  el señor Elías Wessin y Wessin, la gravedad de la denuncia alertó al señor Sacha Volman, director del Centro Interamericano.

            Democrático de Desarrollo Social (CIDES) a trabajar por elevar la capacidad de combate de la ciudadanía contra la conspiración oligárquica.

            ¿Quiénes eran Sacha Volman y el CIDES? Volman de nacionalidad rumana-americana, hombre de excelentes relaciones con el gobierno de Kennedy, era asesor político de Bosch y desde el CIDES ayudaba a la gobernabilidad, mantenía excelente relaciones con juventud del PRD y particularmente con José Francisco Peña Gómez, director de Tribuna Democrática. El CIDES funcionaba como Escuela de Formación Política, realizaba cursos y seminarios de formación de “cuadros para la democracia”, la derecha lo denunciaba “centro de adoctrinamiento comunista”. Volman estaba claro en preparar la resistencia en defensa de la democracia con esa finalidad llegó a tener contacto con Manolo Tavarez Justo, líder de la Agrupación política 14 de junio, intentaba coordinar acciones de masas para contrarrestar la conspiración.

            Pero todo fue muy rápido, huelgas de maestros, trabajadores de la CDE y de la administración autónoma, allanaron el camino para el éxito del paro patronal que cerró el alto comercio en Santo Domingo y en Santiago, calificando al gobierno de comunista.

            La tarde del 24 de septiembre, día de las mercedes, no encontraba en el hotel Paz, allí vi al presidente Bosch y a su “asesor” Sacha Volman, preocupados con el movimiento de los militares en San Isidro (en nombre de la Virgen) habían decidido derrocar a Bosch. Y efectivamente, esa madrugada decidió derrocar el gobierno del pueblo. Los guardias juramentaron un Triunvirato de la oligarquía, deportaron al presidente Bosch y derogaron la constitución y sus derechos y libertades ciudadanas.

            Una semana después los estudiantes desatamos la desobediencia civil en la UASD, llamamos al pueblo “rebelarse contra el gobierno golpista”, durante dos días de combate (piedras Vs. Bombas y tiras) mantuvimos en la raya a las tropas antimotines de la Lotería Nacional.

            En medio de un alto de las hostilidades, conversamos con el jefe de las tropas, el joven coronel Francisco Caamaño. El vino a nosotros en son de paz, “yo” en mi calidad de “periodista” me monté en su carro Rambler acompañado  de cuatro estudiantes le eché en cara que el aparecía en el manifiesto golpista  de las FAD firmando el derrocamiento del gobierno del pueblo. El negó que hubiera firmado. “Eso fue inconsulto, yo no soy cómplice de lo que han hecho otros”,  Vislumbrando la esperanza del 24 de abril de 1965.