Evo Morales, un indígena modernizador

Português: Os presidentes do Paraguai, Fernand...

Sin duda, este tipo de análisis son funcionales a una visión -con alguna difusión- de que el Gobierno instaurado en 2006 propiciaría una suerte de racismo al revés o venganza étnica contra los blanco-mestizos -o “blancoides” como se los denomina en Bolivia- en paralelo al recambio de élites que vive el país. Pero la cosa es algo más complicada. El proyecto de Evo Morales es, ante todo, un proyecto desarrollista y modernizante. Por eso no es casual la batería de proyectos político/simbólicos con vistas a la re-reelección, con un satélite de comunicaciones a la cabeza. En diciembre será lanzado desde el centro de Jiuquan (en China) el satélite Tupac Katari, construido en el país asiático con un costo de 300 millones de dólares.

El nombre -que refiere al caudillo anticolonial aymara- junto a la puesta en marcha de la Agencia Boliviana Espacial es en sí mismo una buena síntesis de las inestables identidades indígenas que conjugan a geometría variable modernidad y tradición. Otro de los proyectos es un teleférico de transporte público que va a unir a La Paz con El Alto, que ya empezó a ser construido por una firma austriaca. Además de las gestiones personales de Morales para que el rally Dakar pase este año por Bolivia (en la zona del Salar de Uyuni).

Y hay más: Bolivia volvió este año al mercado internacional de capitales con la emisión de un bono global y captó fondos a una tasa bastante baja: 4,875% anual. Y Morales se enorgullece de haber expandido internet y telefonía celular por todo Bolivia, incluyendo las zonas rurales. De hecho, la gestión macroeconómica es uno de los fuertes del gobierno. Los 14.000 millones de dólares de reservas son solo un emergente de la mezcla entre buen contexto macroeconómico -favorecido por los altos precios de las materias primas-, nacionalización del gas y una gestión prolija liderada por el ministro de Economía Luis Arce Catacora, que se mantiene en el cargo desde 2006.

La demanda interna creció de la mano de la expansión del gasto público, que se triplicó en los últimos siete años y la inversión pública se sextuplicó en poco más de media década. Los problemas de Morales no tienen nada que ver con sus supuestos intentos de imponer una suerte de retorno al inkario. De hecho, uno de los conflictos más serios que enfrentó fue la oposición de los habitantes del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) a la construcción de una carretera destinada a integrar oriente y occidente de Bolivia, que partía en dos a ese espacio protegido.

Y la mayoría de los actuales intelectuales disidentes se fueron del gobierno precisamente por considerar que no toma en serio la construcción del Estado plurinacional y es demasiado desarrollista/modernizador. Otra cosa es que esos proyectos puedan efectivamente modernizar al país y no se queden en las tradicionales ilusiones desarrollistas, o que eso sea vía no tenga costos que es necesario discutir, pero esas son las metas de la “agenda patriótica” aprobada por el oficialismo. Y son estos imaginarios del salto industrial los que explican los vínculos entre Bolivia y Corea del Sur (sí, con Seúl, no con Pyongyang), que hoy se materializan en una presencia inédita de su embajador en La Paz, que incluso da conferencias y escribe columnas sobre el modelo coreano y el Movimiento Nueva Aldea que transformó las zonas rurales de esa nación asiática.

La idea de que el proceso boliviano se propone -a secas- “negar todo lo occidental” sólo refleja un fuerte desconocimiento empírico de cómo funcionan las identidades y prácticas indígenas desde la colonia hasta la actualidad. Que los comerciantes aymaras hayan pedido recientemente la inclusión del chino mandarín en las escuelas -para facilitar sus viajes a las ferias chinas, a las que ya viajan anualmente muchos de ellos- quizás se puede leer como un “sentimiento antioccidental” pero difícilmente representa una estrecha demanda del retorno al Tawantinsuyo, una aspiración al aislacionismo étnico, o un pedido de avanzar en un anticapitalismo radical o “socialismo premarxista” (Bastenier dixit).

Sin duda, Evo Morales enfrenta una serie de problemas vinculados a las demanda de redistribución de la riqueza en una economía extractivista, además del desgaste de siete años de gestión y cierta pérdida de apoyo urbano. Pero los desafíos no vienen de la Central Obrera Boliviana (COB) que estos días llevó adelante bloqueos para pedir un aumento en las jubilaciones. El partido de trabajadores alentado por sectores de la COB apunta a ser una fuerza testimonial. La clave está en si la oposición de centroderecha y centroizquierda logrará o no (unida o separada) construir una fuerza articulada y presentar un candidato atractivo para las elecciones de fines de 2014.

Eso determinará que el escenario sea más parecido al de Venezuela (donde Henrique Capriles le disputó la elección a Nicolás Maduro) o Ecuador, donde Rafael Correa arrasó. En cualquier, caso Bolivia vive un poderoso cambio de élites (una suerte de revolución política) que rompió varios de los techos de cristal que condenaban a los indígenas a la subalternidad, pero esas nuevas élites están lejos de los imaginarios orientalistas sobre indios de museo con los que a veces se lee el proceso boliviano.

Pablo Stefanoni es jefe de redacción de ‘Nueva Sociedad’ y ex director de ‘Le Monde Diplomatique/Bolivia’.

Público.es

 

Fuente original: http://www.publico.es/internacional/456131/evo-morales-un-indigena-modernizador

Cuba, Haití y la República Dominicana, éxito de cooperación ambiental

Español: Un Defensor del Medio AmbienteA través del Proyecto CBC PNUMA/UE, los tres países muestran que están cumpliendo las metas que se propusieron para proteger y rehabilitar la naturaleza del Caribe insular.

“En referencia al compromiso trinacional reflejado en la iniciativa Corredor Biológico en el Caribe, quisiera destacar dos palabras clave que definen nuestra voluntad: continuidad e Integración”,destacó Elba Rosa Pérez Montoya, ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, en su discurso de inauguración de la IV Reunión del Comité Ministerial Trinacional de Seguimiento del Corredor Biológico en el Caribe. La reunión fue organizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, en coordinación con la Oficina Trinacional del Proyecto del Corredor Biológico en el Caribe, y con las autoridades provinciales y locales de Santiago de Cuba.

El encuentro se celebró en Santiago de Cuba, Cuba, tras dos días de intensa revisión, por parte el Grupo Técnico Asesor, de los progresos y retos del Proyecto de delimitación y establecimiento del Corredor Biológico en el Caribe (CBC PNUMA/UE), financiado por la Unión Europea (UE) y facilitado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

En el evento participaron Elba Rosa Pérez Montoya, ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba; Daneris Santana, viceministro de Medio Ambiente de la República Dominicana y Jean François Thomas, ministro de Medio Ambiente de Haití. Además, asistieron los equipos técnicos de cada Ministerio, representantes de la Unión Europea, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y de organizaciones no gubernamentales como Agro Acción Alemana, Grupo Jaragua y World Wildlife Fund, entre otros.

Durante la reunión, los tres países compartieron los avances de los últimos ocho meses, un periodo en el que la actividad del proyecto ha sido muy intensa y las acciones emprendidas han dado resultados significativos: diversos talleres de formación, una base de datos accesible al público con más de 3.000 entradas, una página web completa del proyecto, la identificación y caracterización de las amenazas a las zonas núcleo, o la definición de siete de los diez proyectos piloto que se ejecutarán en las comunidades de la zona del Corredor Biológico en el Caribe, entre otros.

Además, se tomaron decisiones de vital importancia, entre las que destacan la aprobación de los proyectos para los sitios piloto seleccionados en los tres países, así como la renovación del compromiso hacia la integración del trabajo de los países en favor de la protección de las áreas protegidas en el Caribe.

¿Por qué es tan importante un proyecto regional de protección y rehabilitación del medio ambiente?

¨La naturaleza no entiende de fronteras¨, afirmó Nicasio Viña, especialista cubano y director técnico del proyecto CBC PNUMA/UE, quien añadió que “los ecosistemas entienden de climas y de suelos; y las aves migratorias entienden de climas y de espacios propicios para reposar o reproducirse en sus viajes, sin tener en cuenta qué país recorren o visitan”. “Un enfoque regional es imprescindible para conservar de manera eficaz nuestro entorno, que además es vital para nuestra propia supervivencia”, resaltó Viña.

Los seres humanos somos parte de la biodiversidad que nos rodea. Los alimentos y las medicinas que tomamos, así como el aire que respiramos, provienen y se generan a través de la naturaleza. Para el Proyecto CBC PNUMA/UE es esencial unir esfuerzos, y compartir conocimientos, herramientas y acciones para proteger la inmensa riqueza natural que existe en el Caribe.

En este sentido, la alianza de conservación “Corredor Biológico en el Caribe“, impulsada por Cuba, Haití y la República Dominicana, es un ejemplo de trabajo conjunto en la región de América Latina y el Caribe, una iniciativa regional que nació hace cinco años con el objetivo de proteger y rehabilitar la riqueza natural del Caribe insular y de aliviar la pobreza de las comunidades que habitan la región.

Ambientum

Español: Un Defensor del Medio Ambiente
Español: Un Defensor del Medio Ambiente (Photo credit: Wikipedia)

Fuente: http://www.ambientum.com/boletino/noticias/Cuba-Haiti-Republica-Dominicana-exito-cooperacion-ambiental.asp

 

EL 19 DE MAYO ES EL “DIA DEL SOLDADO DEMOCRATIVO”

EL PROFESOR

EFEMERIDE HISTORICAEL 19 DE MAYO ES EL "DIA DEL SOLDADO DEMOCRATIVO" EN HOMENAJE AL HEROE CONSTITUCIONALISTA RAFAEL TOMAS FERNANDEZ DOMINGUEZ*El Poder Ejecutivo dominicano promulgó la Ley 154-08, aprobada por el Congreso Nacional, que declara el 19 de mayo de cada año como "Día del Soldado Democrático", en recuerdo del coronel constitucionalista y héroe de la guerra de abril del 1965, Rafael Tomás Fernández Domínguez. La ley destaca la conducta y ejemplo del coronel Fernández Domínguez en procura del respeto a la Constitución de la República, a la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas y a la voluntad popular expresada democráticamente en las urnas en el año 1962, así como a los demás militares que han creído en la democracia dominicana, como ejemplo perenne a las actuales y futuras generaciones. La ley designa a la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, coordinadora y promotora de las actividades para la promoción y difusión de la figura del coronel constitucionalista Fernández Domínguez, informa una nota de la Dirección de Información, Prensa y Publicidad de la Presidencia. La ley añade que la Comisión Permanente de Efemérides Patrias deberá integrar a organizaciones cívicas y sociales a las actividades de promoción y difusión de la figura del coronel Fernández Domínguez, quien falleció el 19 de mayo del 1965 en un heroico enfrentamiento contra las fuerzas interventoras norteamericanas por la toma del Palacio Nacional. La promulgación de la ley también resalta la convicción democrática del coronel, siendo el inspirador del movimiento cívico militar que buscaba restablecer la constitucionalidad perdida en 1963. Fernández Domínguez se destacó desde el inicio de su carrera por su vida ejemplar, el respeto a la institucionalidad de las Fuerzas Armadas y su creencia de que sus miembros respondan a principios claros, definidos y subordinados del régimen democrático y las autoridades legítimamente constituidas. La ley establece que sus acciones y obras y las de los demás jóvenes oficiales y soldados que sacrificaron sus vidas por el retorno a la constitucionalidad y la vida democrática, constituye una demostración de genuino amor por la libertad del pueblo y ejemplo perenne a las actuales y futuras generaciones de dominicanos y dominicanas que creen en un mejor futuro para todos. __________*FUENTE: http://www.dominicanaonline.org/portal/espanol/cpo_noti792.asp (18-05-13)
EFEMERIDE HISTORICA

EL 19 DE MAYO ES EL “DIA DEL SOLDADO DEMOCRATIVO” EN HOMENAJE AL HEROE CONSTITUCIONALISTA RAFAEL TOMAS FERNANDEZ DOMINGUEZ*

El Poder Ejecutivo dominicano promulgó la Ley 154-08, aprobada por el Congreso Nacional, que declara el 19 de mayo de cada año como “Día del Soldado Democrático”, en recuerdo del coronel constitucionalista y héroe de la guerra de abril del 1965, Rafael Tomás Fernández Domínguez.

La ley destaca la conducta y ejemplo del coronel Fernández Domínguez en procura del respeto a la Constitución de la República, a la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas y a la voluntad popular expresada democráticamente en las urnas en el año 1962, así como a los demás militares que han creído en la democracia dominicana, como ejemplo perenne a las actuales y futuras generaciones.

La ley designa a la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, coordinadora y promotora de las actividades para…

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CULTURA CON SABROSURA: 50 curiosidades

EL PROFESOR


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Sabemos qué es el tercer reich, pero ¿el primero y el segundo?
El Primer Reich, conocido como Sacro Imperio Romano Germánico, surgió de la división del Imperio Carolingio (fundado por Carlomagno en 843) y desapareció en 1806 como consecuencia de las guerras napoleónicas. El Segundo Reich se fundó en 1871 tras la victoria de Prusia en la guerra francoprusiana. Fue Bismarck quien unificó los estados alemanes –excepto Austria– en torno a Prusia, pero las desavenencias con el káiser Guillermo II propiciaron un declive que culminó con la derrota del Imperio (Reich en alemán) en la Primera Guerra Mundial y con la abdicación de Guillermo II.
¿Quién inventó el bumerán?
No fueron los australianos, como se cree, sino los egipcios, hace 3.000 años.
¿Qué diferencia hay entre una orquesta filarmónica y una sinfónica?
En la actualidad, ninguna. Se trata de una cuestión etimológica. Filarmónica procede de filos, “amor”, y harmonia, “combinación”…

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Trotsky, el profeta recobrado

Trotsky reading the Militant in 1931

Cuando Thomas Carlyle (1795-1881), el gran historiador inglés, preparaba en 1845 su biografía y su selección de escritos y discursos de Oliver Cromwell (1599-1658), decía que había tenido que extraer a su biografiado de debajo de una enorme pila de perros muertos. Con esto Carlyle se refería a que la labor del historiador, con más frecuencia de la debida, es ingrata y no retribuye siempre con el éxito los esfuerzos que aquel hubiere realizado para recuperar procesos y personas, que se encuentran enterrados bajo montañas de prejuicios, mitos y maledicencia, los cuales tienen poco que ver con la pequeña dosis de verdad que se pueda recuperar luego de tan tremendo tirón de la voluntad.Porque se requiere voluntad, amor y dedicación, a pesar de las grandes desilusiones y frustraciones que trae consigo la investigación histórica, para devolverle a personas y procesos de civilización el perfil justo y verdadero que merecen en un determinado momento. Por eso, también, alguien decía que cada época cuenta con sus propios historiadores, y con sus propias formas de escribir y de investigar la historia. Hoy, Carlyle nos recuerda, igualmente, que la labor del historiador está sujeta a los vaivenes de sus juicios morales, ideológicos y políticos, sin los cuales sería muy difícil construir un argumento que permitiera retratar a un hombre, una mujer o una época,  viajando por encima de lo que dictan y establecen las fuentes documentales. El método de indagación histórica descubierto por Marx vino a darles a estas últimas, una fuerza desconocida y una capacidad de explicación que sigue siendo un misterio en nuestros días.

-II-

Algo similar a lo acontecido con el trabajo biográfico de Cromwell escrito por Carlyle, les sucede a ciertos historiadores del presente, cuando tratan de biografiar a Lev Davidovich Trotsky (1879-1940), el gran dirigente de la revolución bolchevique (1917), asesinado por el dictador ruso Josef Stalin (1879-1953), en México, el 21 de agosto de 1940. Uno no acaba de sorprenderse de la tremenda masa informe de prejuicios, mentiras, deformaciones y simple maledicencia que todavía algunos historiadores, académicos supuestamente serios y respetados, siguen haciendo circular por esos mundos de Dios, con la evidente intención de sacar a Trotsky de la historia a cualquier costo.

La sorpresa es mayor cuando, solamente en el mundo editorial anglosajón, desde el 2003 se han publicado seis biografías y estudios biográficos de Trotsky, con diferente fortuna y con muy diversos impactos en el mundo académico y político [1]. Bien sabemos que, sobre todo después de 1991, la producción editorial en ruso, en español y en francés, junto a la mencionada en lengua inglesa, ha crecido de forma exponencial, para no acabar de sorprendernos sobre las abrumadoras masas de nuevos documentos que se vierten sobre una discusión que busca, ante todo, mandar al desván de los trastos viejos a uno de los revolucionarios e intelectuales más influyentes del siglo veinte. ¿Qué se busca con esta impresionante nueva oleada de biografías no sólo de Trotsky sino también de Lenin y de Stalin? ¿Hay algo nuevo en ellas, verdaderamente revelador sobre aspectos inéditos de los biografiados y de los acontecimientos históricos que les tocó vivir? ¿Hay una intencionalidad política de nuevo cuño en el estudio de procesos revolucionarios que tuvieron lugar hace casi cien años? Las respuestas a estas preguntas pueden tener múltiples texturas, pero sí hay algo que es irrebatible: el renovado interés por la figura de Trotsky es al mismo tiempo, un nuevo y vigoroso renacer del pensamiento revolucionario, inspirado en el marxismo, de sus figuras más connotadas y de los procesos sociales y políticos que les dieron sentido.

-III-

La recuperación del pensamiento y del quehacer revolucionario de Trotsky, pasa por la actualización y la puesta al día de uno de los cuerpos teóricos y prácticos de filosofía política más sólidos y consistentes del siglo XX. La teoría de la revolución permanente tiene hoy una potencia política inigualable, en vista de que muchos de los pronósticos hechos por Trotsky y la oposición de izquierda en la era estalinista, se cumplieron a cabalidad y generaron resultados imprevistos incluso para sus mismos creadores. Ahora bien, si el lugar de Trotsky en la historia del siglo anterior y en la de los movimientos revolucionarios de los últimos dos siglos no puede ser cuestionado fácilmente, ¿por qué han surgido tantas biografías y estudios políticos que buscan desnaturalizar ese lugar histórico ocupado con justicia por el revolucionario ruso? ¿Por qué tanto esmero en destruirlo política e históricamente?

En vista de que no pretendemos convertir este ensayo en una columna crítica bibliográfica de las obras mencionadas arriba, tampoco podemos dejar que se nos vaya la oportunidad de anotar que casi todas ellas, con la excepción del trabajo escrito por David North, pretenden “desmitificar” el papel histórico, político e ideológico jugado por Trotsky en un momento decisivo para el desarrollo civilizatorio de la humanidad, nos referimos a la revolución rusa. Son obras en las que se sostiene, particularmente en la de Service, que la gran biografía de Trotsky escrita por Isaac Deutscher, y publicada entre 1954 y 1963, creó un mito, una interpretación falsa y sin sustento histórico, de una persona la cual en realidad no jugó el rol protagónico que se le atribuye en dicha revolución. El historiador inglés, quien casi no cita a Trotsky para probar o desautorizar los argumentos de éste, ya fuera acerca de su papel en la revolución rusa, o de su ingente labor intelectual y como activista político, buscó servirse de cualquier instrumento cognitivo con tal de demoler, según él, el mito creado por los adoradores de Trotsky tales como Deutscher o Pierre Broué.

Trotsky y su obra política e intelectual nunca necesitaron de una defensa irracional o puramente visceral. Su enorme prestigio como escritor, como analista político y como historiador está fuera de toda duda. Una obra del calibre de Historia de la revolución rusa, seguirá siendo, les guste o no a sus biógrafos anglosajones, un punto de referencia ineludible para toda persona interesada seriamente en ese proceso que estableció la naturaleza social de la primera parte del siglo XX, de forma incuestionable. Así lo han demostrado investigadores de otro nivel y rango académico como Sir Edward Hallett Carr, quien también escribiera una de las historias de la Rusia soviética (1917-1929) más originales de los últimos cincuenta años.

Para los nuevos biógrafos de Trotsky, parece que las decenas de volúmenes escritos por él, así como los papeles, cartas y otros documentos dejados en custodia en las universidades de Harvard y Stanford, jamás hubieran existido, porque el manejo que hicieron de estas fuentes archivísticas fue tan superficial, que cualquiera termina sorprendido ante tanta frivolidad. Robert Service pretendía desmontar el mito construido por Deutscher y Broué, aunque ello significara tomar una obra como Mi vida y desvirtuar casi cada una de sus páginas, con valoraciones, juicios y comentarios llenos de sarcasmo, ironía y subestimaciones sacados del profundo odio que le inspiraba el biografiado, la cual es una de las contradicciones más absurdas en que pueda incurrir un historiador, pues se esperaría de éste cierto grado de empatía hacia el personaje sobre el cual está escribiendo.

El esfuerzo que han hecho estos biógrafos por abatir a Trotsky el revolucionario, el hombre, el intelectual, el político y el dirigente militar, es digno de encomio, en virtud de que la mayor parte de sus supuestos argumentos históricos reposan sobre rumores, prejuicios, interpretaciones mal intencionadas, e ideológicamente deformes. Se trata de estudios en los cuales todo lo que las ciencias históricas han avanzado durante los últimos dos siglos rueda por el piso. Ni aún la novedad y la riqueza de los archivos rusos abiertos después del colapso de la URSS en 1991, lograron que estos historiadores remontaran sus esquemas preconcebidos, y pudieran acercarse a la figura histórica del revolucionario ruso de forma reposada y serena.

Pero todo este penoso asunto es comprensible en un primer momento, porque la personalidad política de Trotsky genera pasiones, odios y rencores en todos aquellos que defienden no sólo al sistema capitalista como totalidad, sino también en quienes fueron responsables de haber destruido y malversado una de las revoluciones más radicales y profundas de que tenga registro la historia. Trotsky es también vilipendiado porque se atrevió a denunciar los crímenes de una dictadura que superó sus propios estándares de represión y despotismo, al firmar un pacto de no agresión con los nazis en 1939, dejando al mundo entero boquiabierto y congelado. Los crímenes de Stalin, que no fueron solamente perpetrados contra su propio pueblo, sino también que llegaron hasta China y España, y hacia todos esos lugares del planeta donde se impulsaran proyectos revolucionarios auténticos e independientes, fueron crímenes que respondían a un esquema ideológico y político perfectamente bien estructurado: se trataba de aniquilar a la revolución bolchevique, su herencia, sus mentores, sus resultados y promesas.

No obstante, Stalin buscaba demoler el socialismo como utopía, como posibilidad histórica. En ese sentido los estalinistas se sirvieron de toda la fuerza de que fue capaz su siniestra imaginación para aniquilar personas, instituciones, organizaciones obreras y partidos políticos, como lo demuestra su turbia participación en la guerra civil española entre 1936-1939. Los cuatro hijos de Trotsky (dos mujeres y dos hombres), su primera esposa y muchos de sus más cercanos colaboradores fueron asesinados o conducidos hacia el suicidio por los matones de Stalin, cuando el dictador se sintió amenazado por ellos. Hay que recordar que Ramón Mercader, el asesino de Trotsky pasó veinte años en una prisión mexicana, y luego fue recibido con beneplácito en la URSS, donde recibió el Premio Lenin, que se otorgaba solamente a los héroes y creadores de la revolución.

-IV-

Trotsky fue uno de esos héroes que produjo la revolución rusa. Para cuando la etapa heroica de esta revolución se había agotado, se agotó también el perfil heroico de Trotsky, y así le cedió terreno a una banda de inescrupulosos que, dirigidos por Stalin, estaban listos para asaltar el poder y saquear la revolución. Esta supuesta ingenuidad o soberbia de Trotsky, es muy bien utilizada por sus biógrafos de nueva generación, pues al poner el énfasis en las sinuosidades políticas de Stalin y sus seguidores, abultan la falta de malicia del primero, y tratan de pintarlo como un incompetente, un arribista y un individuo “eternamente quejoso y malhumorado” (el revolucionario eterno de Volkogonov). Cuando los marineros anarquistas se sublevaron entre 1918 y 1921, en Ucrania, lo que constituiría la primera amenaza seria contra el poder construido por los bolcheviques en Rusia, Lenin y Trotsky utilizaron todo el poder y la autoridad a su disposición para deshacerse de un proceso de radicalización de la democracia soviética, que no estaban dispuesto a tolerar, en virtud de las terribles condiciones que estaba sufriendo el pueblo ruso al final de una revolución y de una guerra civil cuyo costo humano y material ya eran enormes [2]. La represión de este movimiento, considerada por Trotsky una verdadera, pero necesaria tragedia, fue luego utilizada, no sólo por los estalinistas para llenar de estiércol el nombre de Trotsky y hacerlo aparecer como un verdugo, sino también por los historiadores posteriores, que, como hemos visto, han tratado de evitar que el fantasma de Trotsky los acose de nuevo, y con fuerzas renovadas.

Ahora, los sabihondos biógrafos se lucen de forma inadmisible. En una de las tantas ceremonias de presentación de su libro, Robert Service se soltó la tremenda boutade de que, si el zapapico de alpinista de Ramón Mercader no había realizado por completo la tarea, él esperaba haber aniquilado históricamente a Trotsky con su biografía. Este comentario, que destila vulgaridad por todos sus poros, no debería sorprendernos, porque la biografía de Service forma parte de una embestida del pensamiento reaccionario que busca demoler, con los recursos disponibles, a los grandes pensadores revolucionarios de todos los tiempos. Service, entre otras artimañas, se sirve de la autobiografía de Trotsky (Mi vida) para dejar escurrirse su mal disimulado anti-semitismo contra el pensador ruso, y, junto a la imponente cantidad de errores históricos que registra su libro, el autor se dedicó con buen sistema a mostrar su profunda antipatía por el biografiado, algo que, otros historiadores, a quienes no puede acusarse de trotskistas, o ni siquiera de marxistas, le han señalado [3].

A la mayor parte de estos escritores e historiadores anglo-sajones los ha poseído el sambenito de que, argumentando objetividad, dicen escribir sobre sus biografiados con la intención de recuperar el lado humano, histórico y muy personal de sus protagonistas. Lo mismo ha sucedido con la última biografía de Marx, escrita por el profesor norteamericano Jonathan Sperber, quien sostiene, entre otros grandes descubrimientos, que Marx pertenece al siglo XIX y que ahí debería quedarse [4]. En esta biografía también, como en las escritas sobre Trotsky y otros dirigentes y pensadores revolucionarios, se pone un gran interés en los aspectos racistas de los biografiados, dizque para recuperar el lado individual y cotidiano del personaje en cuestión. Si se consideraba a Trotsky, como a Marx, pensadores de “épocas remotas”, porque dedicar ocho años de estudio e investigación y escribir un texto de más de quinientas páginas sobre un perro muerto.

Es que nada de este asunto es gratuito, en vista del importante auge que ha retomado el marxismo y el pensamiento revolucionario, luego de que el neoliberalismo mostrara su lado más oscuro y siniestro. Porque si Marx debiera quedarse en el siglo XIX, lo mismo podría decirse de Adam Smith y David Ricardo, los cacharros de jardín a quienes vuelven constantemente los teóricos e ideólogos más connotados del neoliberalismo. Es esa vigencia de Marx y de Trotsky, la que incomoda a los pensadores de la derecha conservadora, nostálgica de otras épocas y momentos cuando, por santas razones de Imperio, les era posible hacer y deshacer a su antojo en cuestiones políticas y económicas. Esta nostalgia imperialista hace que Robert Service y Jonathan Sperber quieran sepultar, de forma desesperada, no sólo a Trotsky y a Marx, sino a todos aquellos que todavía creen en las posibilidades reales del socialismo. Esta cuestión, como puede verse, no meramente académica, sino, por encima de todo, política.

-V-

Por esta razón, es decisivo, de enorme importancia releer a Marx, a Lenin, a Trotksy, porque en ellos se encuentran las cajas de herramientas requeridas, para entender por qué, aparentemente, de la noche a la mañana, un puñado de académicos conservadores, se dedica con tesón y disciplina a “desmitificar” un pensamiento revolucionario que todavía hoy los sobrecoge y los angustia. No es haciendo uso de recursos historiográficos decimonónicos, valga decir el chisme y el rumor infundados, como se adquiere objetividad en la construcción biográfica de un determinado personaje histórico, aunque el historiador de marras, diga servirse de los últimos recursos archivísticos, de acuerdo con lo que sostienen Service y Sperber en sus respectivas biografías. La cantidad de argumentos contra-factuales (léase contra los hechos), como los desarrollados por Service, solo revelan sus intenciones políticas ocultas. Hoy no tiene sentido preguntarse qué hubiera pasado si Trotsky y no Stalin, hubiera sucedido a Lenin en la construcción de la Unión Soviética. La biografía escrita por Service está repleta de esta clase de preguntas, cuando él sabía de antemano que las respuestas serían miríadas y no conducirían a ninguna parte. Sperber, por su lado, se dedicó a tratar de demostrar los prejuicios contra los negros que tenía Marx. ¡Qué desesperación tan ridícula por impedir que Marx les hale las cobijas durante la noche!

La reedición en el 2012 de Mi Vida, de León Trotsky, por IPS Editores de Argentina, obra escrita entre 1928 y 1929, es un acierto en toda la línea, pues forma parte de este esfuerzo notable por contrarrestar la nueva embestida procedente de una historiografía anglo-sajona que busca impedir, a toda costa, que el pensamiento revolucionario retome el vuelo, y le haga ver a la gente, la gigantesca pila de sufrimiento, explotación y humillación que trae consigo el sistema capitalista. Está visto que, ni aún con todos los recursos disponibles estas editoriales podrán opacar algo inocultable, es decir, la evidencia contundente de que el pensamiento y la acción revolucionaria han retomado un nuevo aire en algunos países de América Latina, pero sobre todo en la vieja Europa, cuna de las mayores revoluciones de que tenga memoria la historia humana.

La crisis capitalista en los países europeos como España, Grecia, Italia, Portugal, no puede esconderse escribiendo biografías difamatorias y distorsionadas sobre los grandes creadores del pensamiento revolucionario. Por más esfuerzos que hagamos para decirle al lector que Marx era un judío racista, víctima de todos los prejuicios del siglo XIX, y de que Trotsky era un judío iluso que pertenecía a la primera mitad del siglo XX, vamos a desviar la vista de ese mismo lector, ante el espectáculo que ofrece el sistema capitalista, en su avance a pasos agigantados hacia su propio vertedero.


Rodrigo Quesada (1952), historiador costarricense y catedrático jubilado de la UNA, Premio Nacional (1998) de la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica. Ha publicado varias obras sobre historia económica y social de América Central y del Caribe. Su último libro se titula América Latina. 1810-2010. El legado de los imperios (San José, Costa Rica: EUNED. 2012) 430 páginas.

Notas:

[1] Ian D. Thatcher. Trotsky (Routledge. 2003) 240 páginas. Geoffrey Swain. Trotsky (Pearson Longman. 2006) 237 páginas. Robert Service. Trotsky (Harvard University Press. 2009) 600 páginas. Bertrand Patenaude. Trotsky. Downfall of a revolutionary (Harper Collins. 2009) 370 páginas. David North. In Defense of Leon Trotsky (Mehring Books. 2010) 190 páginas. Dmitri Volkogonov. Trotsky. The Eternal Revolutionary  (The Free Press. 2006) 525 páginas.

[2] Lenin & Trotsky. Kronstadt (New York: Pathfinder. 1979).

[3] Joshua Rubenstein Leon Trotsky. A Revolutionary´s Life (Yale University Press. 2011) P.9.

[4] Jonathan Sperber. Karl Marx. A Nineteenth-Century Life (New York: Liverigth Publishing Corporation. 2013) 650 páginas.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.