Operación Cóndor en el banquillo

                                                                    Habla la fiscal argentina María Mercedes Moguilansky
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Ricardo Klappa Santa Cruz

Punto Final

La Operación Cóndor está siendo procesada en un tribunal argentino. La justicia investiga el destino de más de setenta chilenos secuestrados o asesinados que residían en Argentina. Varios de ellos fueron llevados por la Dina a Chile y permanecen desaparecidos. El Tribunal de Juzgamiento Oral en lo Criminal Federal N°1 de Buenos Aires, inició el juicio oral y público el 5 de marzo. Los fiscales María Mercedes Moguilansky y Pablo Enrique Ouviña poseen pruebas para acusar a generales y coroneles argentinos responsables de crímenes contra la Humanidad (son veinte los militares argentinos, además de uno uruguayo, Cordero Piacentini, y un miembro del Servicio de Inteligencia del Estado, Furci). Entre los acusados está Rafael Videla, ex dictador de la nación trasandina.

La primera etapa del juicio corresponde a casos de chilenos, diez militantes del MIR: Edgardo Enríquez, Luis Elgueta, José de la Maza, Miguel Orellana, Luis Espinoza, Angel Athanasiú, Frida Laschan, Angélica Delard, Gloria Delard, y Luis Appel de la Cruz. Tres militantes socialistas: Luis Muñoz, Juan Hernández y Manuel Tamayo. Cuatro militantes comunistas: Cristina Carreño, Alexei Jaccard, Patricio Rojas y Oscar Oyarzún, además de Luis Zaragoza, Oscar Urra y Rafael Ferrada, también exiliados. Hay que agregar al niño de 4 años, Pablo Athanasiú.

La revista chilena PF entrevistó a la fiscal María Mercedes Moguilansky de gran experiencia en juicios de derechos humanos.

¿Qué es la Unidad de Asistencia para Causas por Violaciones a los Derechos Humanos Durante el Régimen de Terro-rismo de Estado?

“La Unidad fue creada por el anterior Procurador General de la Nación, luego de la reactivación de las causas por violaciones a los derechos humanos producida en nuestro país como consecuencia de la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Obe-diencia Debida y Punto Final. La magnitud y especificidad de estas causas impuso (para el Ministerio Público Fiscal) la necesidad de centralizar la información existente y unificar criterios de investigación y promoción de la acción penal frente a los distintos tribunales en los que se tramitan estos procesos.

Su función específica, entonces, como unidad especializada, es intervenir en el trámite judicial de estas causas para promoverlas tanto en la etapa de investigación como en las instancias de apelación y, fundamentalmente, en el juicio oral (para que se entienda, aclaro que el procedimiento penal federal en la Argentina se divide en dos etapas diferentes: la investigación y el juicio oral).

Dentro de la Unidad existen varios equipos de trabajo que están a cargo de diferentes fiscales y que abordan, cada uno, causas diferentes. En nuestro caso, llevamos adelante el juicio por la Operación Cóndor, sin perjuicio de que parte del proceso continúa en la etapa de investigación, que es dirigida por un fiscal federal de instrucción, y que eventualmente, podría derivar en un segundo juicio. Nuestro equipo, además de Pablo Ouviña, que es el fiscal titular y yo, que intervengo en carácter de fiscal ad hoc , está integrado por otros cuatro excelentes abogados y una licenciada en historia, especialista en dictaduras del Cono Sur”.

 EL CASO ESMA

Usted fue fiscal en el caso ESMA (Escuela Mecánica de la Armada), hoy espacio para la memoria y promoción de derechos humanos. ¿Cuál fue su experiencia?

“En el último juicio de la causa ESMA, finalizado en 2011, intervinieron como fiscales Pablo Ouviña y Mirna Goransky; mi intervención fue en carácter de secretaria de la Unidad, integrante del equipo de trabajo. Actualmente, son otros los fiscales a cargo del (tercer) juicio de ESMA, iniciado a fines del año pasado.

El hecho de que la ESMA hoy sea un espacio para la memoria y la promoción y defensa de los derechos humanos es el resultado del esfuerzo y de la lucha incansable de y por las víctimas del terrorismo de Estado quienes, a través de diferentes organismos no gubernamentales se enfrentaron a los obstáculos que les impuso el Estado durante los años de impunidad”.

Sobre el juicio a la Operación Cóndor. Entre las víctimas chilenas hay familias, militantes y dirigentes de partidos de Iz-quierda, incluso un niño de 4 años. ¿Cuándo cree usted que concluirá el juicio?

“Las víctimas chilenas cuyos casos integran este juicio, al igual que sucede con las víctimas bolivianas, paraguayas y uruguayas, al menos en la mayoría de los casos, llegaron a nuestro país buscando refugio de la persecución a la que eran sometidos en sus lugares de residencia como consecuencia de la actividad política que desarrollaban ellos o sus familiares o conocidos; también hay casos en los que las víctimas vivían en Argentina hacía muchos años.

El exilio como consecuencia del terro-rismo de Estado, así como la persecución transnacional que fue su contrapartida, son asuntos centrales en este juicio y serán tratados con profundidad, independientemente de quiénes son las víctimas que específicamente integran la acusación.

Por la cantidad de testimonios que se recibirán durante la etapa de producción de prueba, se prevé que el juicio se extenderá aproximadamente un año y medio o dos”.

¿Cómo van a declarar los testigos, fami-lia-res y expertos desde Chile?

“En principio, se prevé que los testigos declaren desde los consulados argentinos que existen en Chile o desde la embajada argentina en Santiago (dependiendo del lugar de residencia) ante un funcionario diplomático, y mediante el sistema de video-conferencia en directo con la sala de audiencias.

El Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior de Chile ha ofrecido su colaboración como nexo con los testigos para facilitar la tarea de las autoridades argentinas. También contamos con el apoyo del equipo de sicólogos del Centro de Asistencia a Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que -desde la distancia y a través de medios informáticos- están a disposición de los testigos para acompañarlos tanto antes como después de su declaración”.

 NOMBRES REPETIDOS

¿Entre las personas que están siendo imputadas hay nombres que se repiten en otros juicios sobre violaciones a los derechos humanos en Argentina?

“Sí, muchos de ellos ya fueron juzgados y condenados por otros casos de violaciones a los derechos humanos, como es el caso de Videla, Riveros, Menéndez, Vañek, Olivera Róvere, entre otros. Algunos también están siendo juzgados simultáneamente a este juicio, lo que conlleva algunas complicaciones logísticas. Para otros esta es la primera vez que enfrentan un juicio, como el militar uruguayo Cordero Piacentini, o los argentinos De Lío y Mazzeo”.

¿Qué podría agregar sobre este histórico juicio?

“Notamos que es mucha la expectativa que existe en otros países sobre este juicio, especialmente sobre la influencia que esto puede tener en el avance de los procesos locales. Ojalá sea efectivamente uno de los resultados de la celebración de este juicio, y podamos transmitir tanto los aspectos positivos como negativos de esta experiencia.

En cuanto a los familiares de las víctimas, me parece importante que sepan que pese a que su contacto con el juicio será desde la distancia, existen medios para que puedan participar de su desarrollo y mantenerse al tanto de lo que sucede. Tienen abiertos todos los canales de consulta con nosotros, además de la información que periódicamente proporciona el Centro de Información Judicial ( http://www.cij.gov.ar ), así como algunos de los medios locales. En la página web del CIJ (CIJTv), además, se transmiten y transmitirán en directo algunas de las audiencias, las del comienzo y las del final del juicio (no así las declaraciones testimoniales), que normalmente se celebran los días martes y viernes durante todo el día”.

 

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 781, 17 de mayo, 2013

www.puntofinal.cl

 

El genio y la tierra

d2c05-tcnicas-para-mejorar-la-memoria-adictamente-blogspot-comJonathan Gray
redpepper.org.uk
Los intereses estatales y corporativos han buscado romper el poder que representa compartir información digitalmente. ¿Podrían las nuevas tecnologías indicar un modelo más democrático de creatividad?

¿Quién puede compartir qué en Internet? Hay cada vez más debates sobre el material protegido que se comparte en red gracias a algunos juicios notorios y controversias informativas, tales comoPirate Bay, Wikileaks o el reciente caso trágico de Aaron Swartz. Pero, aparte de los temas legales y su implementación en estos casos “límite”, ¿qué tipos de información -como cuestión de principio- deberíamos poder utilizar y compartir con otros?

El material digital que puede compartirse legalmente con otros ¿es sólo el residuo de lo que vale proteger? Una vez que todo lo bueno haya sido envuelto y vendido en el marco de algún acuerdoclickwrap [licencias de software por Internet], de tecnologías de gestión de derechos digitales, de tiendas iTunes y subscripciones paywall [sistema que impide a los usuarios de Internet acceder a contenidos sin subscribirse], ¿sólo queda una especie de tierra baldía de regalos, muestras, amateurismo, propaganda y piratería? ¿O podemos pensar en una caracterización más positiva de dicho cuerpo de cultura, investigación e información pública disponible gratuitamente a todo el mundo para -como cuestión de principio- utilizar, disfrutar y aprovechar?

Las leyes, las políticas y los discursos sobre cómo compartimos los frutos de nuestro trabajo intelectual (se trate de patrones de píxeles, olas, palabras, productos químicos, ADN o instrucciones de software) tienden a centrarse en la innovación, originalidad, protección y compensación individuales en vez de en la colaboración, la tradición compartida, la iteración y el acceso equitativo. Tendemos a tratar estos frutos primordialmente como productos a cambio de los cuales sus creadores o propietarios tienen derecho a recibir una remuneración por su inversión.

¿Por qué? A menudo vivimos a la sombra de ciertas concepciones románticas sobre la innovación cultural e intelectual de los siglos XVIII y XIX. Al reaccionar en contra de los modelos de creación literaria y artística que privilegiaron la imitación de los clásicos y perseguir la perfección dentro de una tradición establecida, este periodo fue testigo de un giro general hacia el genio individual que rompía reglas previas e inventaba nuevas. Mediante este nuevo marco estético, el mundo se dividió entre pioneros visionarios y rebeldes e imitadores corrientes.

Historias como ésta tienen todavía mucha influencia, desde la obsesión inquieta por la novedad conceptual del mundo artístico contemporáneo al enaltecimiento del empresario “perturbador” o el inconformista renegado de Silicon Valley o Wall Street. Una casta de individuos sobresalientes ha de romper las reglas, derribar los templos y superar las tradiciones con el fin de ayudarnos a traspasar las fronteras. Las nuevas voces deben significarse, ya que les persigue el temor a ser poco original y a la ansiedad de la influencia.

La creatividad y el copyright

Mientras este escenario se configuró como una respuesta cultural al predominio del clasicismo estético, los editores, abogados y teóricos lo acogieron con alegría, ávidos de nuevas formas de conceptualizar los cimientos legales y filosóficos del “copyright” y de lo que se conocería más tarde como la “propiedad intelectual”. Esta situación influye todavía bastante en nuestra opinión sobre la creatividad y el trabajo intelectual y sobre la creación de leyes y políticas que dictan cómo la sociedad trata la información.

Los grandes propietarios de derechos y los grupos de presión que defienden los intereses de dichos editores, abogados y teóricos no tienen ningún miedo de aprovecharse de esta circunstancia. En vez de abordar directamente los intereses económicos de estos grandes propietarios de derechos, las asociaciones y los grupos de presión industriales hablan de proteger los intereses de los individuos que innovan: autores, músicos y eruditos. Por ejemplo, la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos, apoyada por algunos de los mayores protagonistas de la industria –Disney, Paramount, Sony, 20th Century Fox, Universal y Warner Brothers– alega perseguir “soluciones de sentido común” que “protejan los derechos de todas aquellas personas que hacen algo de valor con la mente, la pasión y su insustituible visión creadora”.

Esta noción del innovador individual, del pionero solitario que rompe las reglas y crea nuevos paradigmas es sólo una parte del relato romántico de la creación literaria. La otra parte (quizá menos útil para aquellas personas que quieren extender los derechos de propiedad a los productos de la mente) es que las grandes novedades dependen y se nutren inevitablemente de la tradición cultural compartida. El poeta Edward Young -cuyo tratado sobre la redacción literaria se agotó dos veces en Alemania a mediados del siglo XVIII-dijo que la genialidad literaria crece como una nueva planta en un cuerpo compartido de cultura. El filósofo y crítico literario, Johann Gottfried Herder, muy influido por Young, dijo que genios literarios como Shakespeare dependen de un cuerpo fértil de historias, canciones, personajes y metáforas, es decir la tierra que perme crecer las obras innovadoras, un pensamiento que catalizó las colecciones de folclore como la de los Hermanos Grimm.

Cuando pensamos, hablamos y nos expresamos, utilizamos palabras, ideas, estructuras, tropos, convenciones y operaciones que heredamos de otros. Nos apoyamos en los hombros de gigantes y sólo podemos complementar (es decir, ni escapar de ni reinventar) las tradiciones compartidas con las que nos articulamos. La innovación e invención individuales se basan en lo que heredamos y pedimos prestado de otros, desde las lenguas que hablamos a los archivos de textos que constituyen el cuerpo de conocimientos disciplinares. El acceso a estas tradiciones y cuerpos de conocimiento es una precondición esencial para la creación de nuevas obras de la mente.

Necesitamos una manera más equilibrada de pensar y hablar sobre cómo se comparte información, una que vaya más allá del enfoque casi exclusivo en la compensación y el control. Las leyes y políticas que dictan cómo se comparte información dentro de la sociedad deben reconocer explícitamente y promocionar los beneficios intrínsecos y extrínsecos de aumentar el acceso y permitir la reutilización. Empieza a surgir un debate público más amplio en torno a los beneficios de compartir información, pero éste se produce a menudo con ocasión de casos marginales o alguna transgresión en vez de dentro del marco de una noción positiva de un cuerpo compartido de información al que todo el mundo puede acceder y utilizar mediante Internet.

Los comunes digitales compartidos

Se libra la batalla de los comunes compartidos de información digital en muchos frentes. Las copias digitales de obras sin copyright desde hace cientos de años siguen sin estar liberalizados y las venden compañías como Gale Cengage cuyas cuotas de subscripción eran tan abusivas que una agencia nacional tuvo que intervenir para permitir a los investigadores universitarios del Reino Unido acceder a dichas copias (sólo accesibles a universidades afiliadas). Muchos gobiernos tienen todavía contratos exclusivos para vender información sensible a compañías privadas que luego venden a otras compañías y al público. Esto significa que en muchos países hay que pagar una subscripción con un tercero si quieres conocer el texto de las leyes que te gobiernan. Grandes editores académicos utilizan mano de obra gratuita de estudiantes y empleados universitarios para producir y revisar artículos académicos cuyas subscripciones venden luego a las bibliotecas de las mismas universidades a precios desorbitados.

Necesitamos una noción positiva ampliamente aceptada del cuerpo de material digital de acceso gratuito para todo el mundo y de uso a perpetuidad, lo que incluye información esencial sobre el mundo que puede utilizarse para mejorar el periodismo y las políticas (desde los datos de emisiones de dióxido de carbono a la información sobre cuáles son los grupos de presión), el acceso a la investigación (tal como el apoyo a la liberalización de la información sobre las pruebas clínicas de las drogas que nuestros servicios médicos recetan) y las obras históricas y culturales que se encuentran dentro del dominio público.

Faltan todavía debates reales sobre el equilibrio necesario entre el acceso abierto y el sustento necesario de los creadores y sobre qué políticas y modelos apoyan este equilibrio. Falta también mucho trabajo por hacer con el fin de asegurar que la explotación de las viejas industrias construidas sobre el control y venta de cera, cinta adhesiva y árboles muertos no sea sustituida por las nuevas formas de monopolio y control por parte de las corporaciones tecnológicas emergentes. Pero es imperativo que el reconocimiento del acceso abierto a cierta información -como cuestión de principio (es decir, no por accidente o transgresión)- llegue a ser una parte esencial de la política de conocimiento del siglo XXI y del discurso público en torno a ésta. Necesitamos nuevas y mejores historias sobre la importancia de la colaboración y el acceso -en torno a las tradiciones comunes y la construcción a partir de cuerpos compartidos de evidencia, razonamiento, reflexión y creatividad- para complementar las historias dominantes de genios aislados y castigos merecidos.

Fuente: http://www.redpepper.org.uk/

La liebre estadounidense y la tortuga china (4/4)

Una fábula de alcance mundial

REPUBLICA DOMINICANA Y SUS ENCANTOS

El paso del Rubicón por Ifriqiya

China y el Magreb central.

Argelia, el buque insignia, y la flota china en la zona Sahel-Sahara.

De los tres países del Magreb central (Argelia, Marruecos y Túnez), Argelia ocupa de lejos la posición de socio privilegiado de China, tanto por razones históricas como por afinidades políticas. Una asociación sellada en la época de las guerras de liberación postcoloniales cuando China se dedicó a romper el bloqueo occidental del cual era objeto y Argelia libraba su guerra de independencia contra el poder colonial francés. Marruecos de una manera firme y Túnez de una forma más dúctil se alinearon con el campo pro atlantista.

Un cuarto país, Libia, pasarela entre el Machreq (levante) y el Magreb (el poniente del mundo árabe), aparecía como uno de los principales tanques de petróleo de China, lo mismo que Sudán, dos países sustraídos a la preponderancia china durante la contrarrevolución árabe que siguió a la «Primavera árabe», con la secesión de Sudán del Sur en 2011, acto desencadenante de la revuelta popular de la Plaza Tahrir en El Cairo, y Libia por la intervención falsamente humanitaria de la OTAN en marzo de 2011.

El país más rico, el más desarrollado económicamente, dotado del ejército más poderoso en igualdad con Sudáfrica, su socio y hermano de armas en la lucha por la liberación de África, el más grande y por añadidura fronterizo de siete países (Marruecos, Túnez, Libia, Malí, Mauritania, Níger y RASD), Argelia ocupa una posición central en el Sahara y ambiciona estar en el centro del juego tanto más imperiosamente en cuanto que en el Sahara está en su casa y dispone de una frontera común de 1.800 kilómetros con Malí, es decir, infinitamente más metros que el total de las fronteras de Francia con sus países limítrofes (Alemania, Bélgica, España, Italia y Suiza).

Además Argelia está con Rusia, uno de los dos principales suministradores de gas a Europa occidental, la cual quiere reducir su dependencia de esos dos países situados fuera de la esfera atlantista. Última superviviente del antiguo «frente de rechazo árabe» flanqueada ahora por dos regímenes neoislamistas, Libia y Túnez, así Argelia está clavada al suelo por la cuestión separatista del norte de Malí.

Sin embargo Argelia tiene una experiencia reconocida en el terreno de la guerrilla, adquirida durante su guerra de liberación nacional, a la que se añade la experiencia en la lucha contra el terrorismo adquirida durante el decenio negro (1990-2000), pero también y sobre todo, los expertos están de acuerdo, bajo la batuta soviética durante la guerra de Afganistán (1980-1990). Por eso Argelia no debe a ningún Estado occidental el menor apoyo logístico o financiero en su guerra contra el terrorismo y por eso aparece como el país árabe menos dependiente.

Con 250.000 millones de dólares de reserva, Argelia es el segundo país árabe por la importancia de sus divisas tras Arabia Saudí. De hecho constituye el punto de articulación principal de China en la zona. Su asociación es un reflejo de la calidad de sus relaciones políticas.

Repaso detallado de las obras de China en Argelia:

Gran Mezquita de Argel, la mayor de África.

Aeropuerto internacional de Argel (Houari Boumediene).

Tramo centro y oeste de la autovía este-oeste en 2006 (11.400 millones de dólares).

Ópera de Argel, en Ouled Fayet, a 15 kilómetros al suroeste de la capital, una zona de 17.900 m2.

Hotel Sheraton de Argel, centro hospitalario de Orán y decenas de proyectos de viviendas sociales en Argel, Sétif, Annaba, Constantine, Orán y Rouiba.

El montante del comercio con los chinos supera los 20.000 millones de dólares, entre ellos la gran mezquita de Argel con 1.000 millones de euros. 30.000 chinos viven en Argelia, entre ellos 3.600 comerciantes y hay 567 empresas chinas.

En cuanto al petróleo, se asignó un contrato de 420 millones de euros para el desarrollo del yacimiento de Zarzaitine, en el Sahara. También se construirá una refinería en la región de Adrar, próxima a la cuenca del Sbaa. Según las previsiones de los estrategas occidentales, el África subsahariana podría sustituir a Oriente Medio como principal proveedor energético de Estados Unidos. África occidental dispone de casi 60.000 millones de barriles de reservas petroleras comprobadas. Su petróleo bajo en azufre es un crudo suave, muy apreciado por las petroleras estadounidenses.

Paralelamente a esos descubrimientos Estados Unidos ha multiplicado las iniciativas diplomáticas y militares con el fin de adherir a los países africanos a la estrategia global de EE.UU. En la zona del Sahel senegalés-maliense, así como en Namibia en la frontera con Angola, se han establecido centros de intervención que facilitan el despliegue rápido de las tropas estadounidenses.

En 2003-2004 Estados Unidos lanzó operaciones conjuntas con los países del Sahel contra el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GPS), en el marco del «Programa de Contraterrorismo en África». Los ataques a los turistas franceses en Mauritania en diciembre de 2007, que dieron lugar a la anulación del rallye automovilístico París-Dakar y su traslado a América Latina, así como el atentado a la embajada israelí en Nouakchott dan testimonio de las reticencias locales y regionales ante el despliegue estadounidense en África.

Puerta de África a través del Sahara, dos países del Magreb, Argelia y Marruecos, fueron solicitados para acoger el cuartel general del AFRICOM. Deseoso de acogerlo, Marruecos quería un medio para el reino marroquí de perpetuar su soberanía sobre el Sahara occidental frente a las reivindicaciones independentistas de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) apoyada por Argel. Una obsesión del trono marroquí. A pesar de todo, Estados Unidos profesa siempre una preferencia por Argelia, país de nacionalismo quisquilloso cuya adhesión al proyecto habría reforzado su credibilidad.

Marruecos y Túnez: dos boyas escoltas del navío estrella Argelia

Dos países resueltamente pro occidentales, Marruecos y Túnez, aparecen en el dispositivo chino como dos boyas escoltas del navío estrella, Argelia, su principal plaza fuerte en el Mediterráneo occidental.

China-Túnez: Durante 23 años bajo el yugo del dictador Zine el Abidine Ben Alí, antiguo funcionario en el extranjero de los servicios de inteligencia estadounidenses, Túnez redujo a la mínima expresión sus relaciones con China.

El único hecho notable fue la cooperación en el ámbito ferroviario, con el suministro por parte de China de 20 trenes por valor de 133 millones de dinares (alrededor de 85 millones de dólares) para unir la capital, Túnez, a diez ciudades del interior: Béja, Jendouba, Ghardiamou, Gaafur, Dahmani, el Kef (hacia el noroeste), Mateur y Bizerte hacia el extremo norte y Sousse y Sfax.

China podría conseguir el gran proyecto de construcción del segundo aeropuerto internacional de Túnez. La ratificación de un acuerdo económico y técnico entre China y Túnez ha dado lugar a una donación de 80 millones de yuanes, es decir 19 millones de dinares tunecinos. Esta operación, que se ha hecho bajo el nuevo régimen neoislamista, ha provocado especulaciones respecto a una posible «evaporación» de ingresos, un eufemismo para designar un desvío del orden de un millón de dólares.

Sobre fondo de una tensión soterrada entre Francia y Túnez, resultado de un apoyo incondicional de París a la dictadura de Ben Alí y de las interferencias del ministro socialista del Interior Manuel Valls en los asuntos tunecinos, cualquier eventual torpeza francesa podría conducir a Túnez a adherirse más a China en detrimento de los intereses franceses.

China y Marruecos: Dos países de antiguas civilizaciones

Dos países de antiguas civilizaciones, China y Marruecos, contrariamente a las apariencias, mantienen relaciones cincuentenarias establecidas en 1958 a raíz de la independencia de Marruecos. Limitado durante mucho tiempo, el comercio entre ellos se amplió debido al ascenso de China a quinto proveedor de Marruecos por delante de Estados Unidos y Alemania. Quinta potencia económica de África, primer productor y exportador de fosfatos del mundo, en la unión del océano Atlántico y el mar Mediterráneo, Marruecos ofrece perspectivas atractivas a China que importa, desde 2011, 750.000 toneladas de fertilizantes fosfatados marroquíes al año.

Aparte de cualquier controversia, las relaciones entre China y Marruecos parece que siempre deben limitarse en razón del papel de Marruecos en el continente africano. Socio oculto de la diplomacia soterrada árabe-israelí, acróbata de vanguardia de la estrategia atlantista en África, el posicionamiento marroquí se sitúa en la prolongación de la cooperación estratégica de Estados Unidos con las petromonarquías del Golfo. En línea con esta cooperación, el reino marroquí se sitúa siempre en la vanguardia de la lucha por la defensa de los intereses occidentales en el continente africano, un combate que confunde por otra parte con la supervivencia del régimen monárquico.

Miembro del «Safary club» en el apogeo de la Guerra Fría soviética-estadounidense (1948-1989), Marruecos garantizó la protección y la supervivencia de los regímenes africanos pro occidentales, especialmente el Zaire de Mobutu y el Togo de Eyadema, con la firma de una alianza secreta, alentada por Estados Unidos, entre Arabia Saudí, que fue financiada por Francia, su estratega, y Marruecos su ejecutor.

Base de repliegue del comando estratégico francés en la época de la Guerra Fría, ese papel soterrado se manifestó por otra parte de manera brillante en la complicidad francesa en la desaparición de Mehdi Ben Barka, jefe de la oposición marroquí, así como en el papel asumido por Marruecos de basurero de los tiranos pro occidentales derrocados a quienes sus antiguos protectores decretaron indeseables ipso facto a pesar de los magníficos servicios prestados. Fue el caso del asilo concedido al presidente Mobutu de El Zaire, repudiado por Francia a la que sin embargo había servido celosamente durante casi 30 años.

Por otra parte Estados Unidos acaricia el proyecto de establecer en Marruecos el cuartel general del AFRICOM, el nuevo cuerpo del ejército asignado a África. Una elección por defecto tras el rechazo de Argelia y de Nigeria, dos actores principales del continente, de alojar el cuartel general del séptimo cuerpo del ejército estadounidense. Preocupado por diversificar sus alianzas, Estados Unidos se dirigió en primer lugar a esas dos potencias africanas emergentes, aunque la primera es blanco de acciones de tipo terrorista (Boko Haram) y la segunda de operaciones de desestabilización cíclicas.

La región de Tan Tan en el extremo sur de Marruecos, en el límite de las fronteras del Sahara Occidental, próxima a la aldea de Ras Dari, está destinada a albergar ese proyecto u otros parecidos en el futuro. Debido a su proximidad a las costas atlánticas marroquíes, el sitio ofrece facilidades para la marina estadounidense. Además de la base de Tan Tan, Estados Unidos dispone en Marruecos de la base aérea de Ben Jarir, a unos 60 kilómetros de Marrakech y la estación radiofónica de VOA (Voice of America) en Tánger.

Superviviente de una tradición colonial, el AFRICOM anteriormente estaba vinculado al comando europeo de Stuttgart en el USEUCOM (United States European Command). La región del Sahel, en particular Malí y Mauritania, constituyen una base de repliegue de los grupos yihadistas. Antes Estados Unidos vigilaba África por medio de tres comandos: Central Command (CENTCOM) cuya zona de responsabilidad se extendía por 27 países de los cuales siete son africanos; Commandament européen (EUCOM), su zona cubre 91 Estados de los que 42 son africanos; y finalmente el Commandement Pacifique (PACOM), que tiene autoridad sobre una zona que cubre Madagascar y las islas periféricas del este del continente africano.

¿Casualidad o desafortunada coincidencia? Los tres países de la zona del Sahel-Sahara, Sudán, Libia y el norte de Malí, situados en la esfera de influencia china, han sido objetivos de operaciones de desestabilización a favor de la contrarrevolución árabe llevada a cabo por el campo atlantista. Malí, curiosamente a través del movimiento islamista pro catarí «Ansar Ed Dine», partidario de la religión y uno de los afluentes de al-Qaida.

Símbolo de la cooperación saudí-estadounidense en la esfera árabe musulmana en el apogeo de la Guerra Fría soviética-estadounidense, el movimiento de Osama Bin Laden tenía vocación de una dimensión planetaria, a la escala del Islam, a la medida de las capacidades financieras del reino de Arabia.

La Yihad ha tomado una dimensión planetaria conforme a la dimensión de una economía globalizada con la sustitución de los capos de la droga por las petromonarquías en la financiación de la contrarrevolución mundial. En la década de 1990 como en la de 2010 para enfrentar la primavera árabe. Si la guerra de Vietnam (1955-1975), la contrarrevolución en América Latina, especialmente en Cuba, así como la guerra antisoviética de Afganistán (1980-1989) fueron ampliamente financiadas por el tráfico de drogas, la irrupción de los islamistas en el escenario político argelino señaló la primera concretización de la financiación «petromonárquica» de las protestas populares de gran amplitud en los países árabes.

Daño colateral de las relaciones del poder, Argelia pagará el precio en cuanto que este país revolucionario, aliado de Irán y Siria, núcleo del frente de rechazo árabe, ha evolucionado a electrón libre debido a la neutralización de Egipto por su tratado de paz con Israel y la fijación de Siria en la guerra de Líbano.

Sin embargo los islamistas argelinos tuvieron mala suerte de que el despliegue de tropas occidentales –entre ellas 60.000 soldados judíos estadounidenses- en la proximidad de los Lugares Santos del Islam, en la región occidental del reino, con ocasión de la primera guerra contra Irak en el Golfo, en 1990, que los colocó en una posición inestable con sus proveedores de fondos, obligando a su líder Abassi Madani a tomar distancias de los saudíes. A título de daño colateral, el desembarco de las «fuerzas impías» en la tierra de la profecía constituirá el motivo de ruptura entre Osama Bin Laden y la dinastía wahabí.

La instrumentalización del Islam como arma de combate político, en tanto que antídoto del nacionalismo árabe antiestadounidense, a raíz del incendio de la mezquita de Al Aqsa (1969) dio lugar a un cambio del centro de gravedad del mundo árabe de la orilla mediterránea al Golfo, es decir, de los países del campo de batalla a la zona petrolera bajo protectorado angloestadounidense. Con la consecuencia de la sustitución del lema de la solidaridad islámica por el movilizador de la unidad árabe, así como la desviación de la causa árabe, en particular la cuestión palestina, hacia combates periféricos (guerra de Afganistán, guerra de los «contras» nicaragüenses contra los sandinistas) a miles de kilómetros de Palestina, y en la actualidad a guerras contra los propios países árabes (Libia, Siria) o países africanos (Norte de Malí).

Bajo el paraguas de la guerra «preventiva» contra el «terrorismo», en realidad Estados Unidos está librando de forma subliminal una guerra «preventiva» contra una amenaza china mucho más terrible. «Persiguiendo con constancia un islamismo radical humillado para fabricar un malvado presentable, los estadounidenses establecen el aparato militar y estratégico necesario para un enfrentamiento inevitable con China», sostiene Jean-François Susbielle en su libro Chine-Etats Unis, la guerre programmée, First Edition 2006. «La instalación de bases militares permanentes alrededor de China y las iniciativas geopolíticas estadounidenses con respecto a Oriente Medio se inscriben en los preparativos de una logística de guerra contra Pekín. Estados Unidos y China tienen pronto una cita con la historia», predice Jean-François Susbielle.

La desestabilización de Argelia aparece de nuevo en el orden del día de la «primavera árabe de los países occidentales», prevista a raíz de la apropiación occidental de Libia a juzgar por las predicciones de Nicolás Sarkozy, que antes de su salida de la política exclamó alegremente de forma repetida «en un año Argelia y en tres años Irán». Argelia, igual que Irán y Siria, figura en el nuevo eje del mal diseñado por los estrategas occidentales para mantener bajo presión a los países emergentes situados fuera de la órbita occidental. Pero el posicionamiento argelino frente a la operación Serval, la expedición francesa a Malí, podría haber cambiado la situación.

«Quien tenga África tendrá Europa», dijo Karl Marx

El eje China-Europa constituye las dos extremidades de la vasta extensión continental euroasiática, el centro de gravedad permanente de la geoestrategia de la historia del planeta materializado en las rutas de la seda, del perfume, del incienso y últimamente la ruta de la droga. El norte de África constituye el segmento sur.

Tierra elegida para la subcontratación de la industria europea, Túnez alberga casi 2.000 empresas deslocalizadas de la industria mecánica y electrónica y textiles y de ropa. Emplea a 200.000 personas y exporta el 97% de su producción a la Unión Europea. En Marruecos existe la misma situación.

El Magreb central constituye un conjunto regional de más de tres millones de kilómetros y 80 millones de habitantes con la perspectiva de un incremento de un tercio de la población para llegar a 125 millones en el año 2020. Ese socio de primer orden de Europa, que bordea el flanco meridional en la unión del mundo árabe bereber y africano, ha visto siniestrada su economía por la cleptocracia, el nepotismo y el saqueo, los defectos propios de los dictadores; y en un contexto de globalización acelerada y competencia exacerbada, por el predominio del comercio con la antigua metrópolis sobre la cooperación Sur-Sur y los intercambios interárabes y árabes-africanos.

Lo mismo que los demás países árabes, el Magreb padece la falta de un proyecto viable de sociedad, un desperdicio de energía y un autoritarismo burocrático. Un cuarto de siglo después de los aires revolucionarios que soplaron en el Magreb (1984) insuflados por un descontento popular difuso y por el marasmo económico mundial en un mundo árabe musulmán con una crisis de identidad, un nuevo impulso acaba de derribar el edificio inteligente erigido en la orilla sur de Mediterráneo destinado a eternizar la hegemonía occidental en la zona. En contrapartida, ese edificio mantuvo el Magreb en situación de mercado cautivo y lo convirtió en un aliviadero de la sociedad occidental para el turismo masivo, un taller barato para el mantenimiento de la competitividad internacional de Europa, refugio de sus jubilados al final de la vida, rampa estratégica del pacto atlántico frente a la penetración de China en África y patio trasero económico y político.

Precisamente el Magreb constituye el último dique antes del rodeo completo de Europa a África según el antiguo precepto maoísta de rodear las ciudades por el campo. Si China sale victoriosa de su partida, Francia, el eslabón débil del aparato del bloque atlantista en la zona, quedará condenada inevitablemente al papel de eslabón perdido de la dirigencia mundial del planeta ya que el Magreb, su zona de influencia durante mucho tiempo, representa el principal yacimiento de la francofonía y de la subcontratación de la economía francesa, garantía del mantenimiento de la competitividad gala.

«Para ganar una guerra se trata de no hacerla y en realidad, si es posible, librar otra batalla disimulada y ferozmente negada. El arte de la guerra consiste en conducir al adversario a través de la niebla hasta el punto en el que, en el límite del estallido del conflicto, el rival se dé cuenta de que la guerra es inútil porque ya la ha perdido. El auténtico estratega construye su política (ya que se trata de política) por todos los medios en función del tratado que impondrá a su rival permitiéndole «salvar la cara» e incluso llegando a hacerle creer que sale beneficiado», recomendaba Sun Tzu, el gran estratega chino del siglo IV a. C. en su famoso libro El arte de la guerra.

Una espiral paranoide: China, acreedora principal de Estados Unidos, poseedora de un sólido colchón de bonos del tesoro del orden de 1,8 billones de dólares, percibe anualmente casi 50.000 millones de dólares en concepto de intereses de la deuda, que China se apresura a invertir en África en una espiral paranoide que desemboca en que Estados Unidos financia la expansión china en África que pretende combatir. El mismo impulso paranoide por parte de Francia, que paga anualmente 50.000 millones de euros de intereses de su deuda colosal y se niega a eliminar la carga de la deuda africana.

Al final de una navegación centenaria, réplica lejana de la «guerra del opio» de 1840 que obligó a China a abrirse al comercio europeo, la flota del Gran Timonel, desafiando tempestades y escollos, llegó por fin a buen puerto. Y abordó victoriosamente los «Mercados del imperio» a paso de tortuga.

Seis siglos después de que Vasco de Gama llegase a China con la ayuda de su guía el navegante árabe Ahmad Ibn Majid, seis siglos después del desembarco de Marco Polo, quien obligó a China a adoptar las normas occidentales, el imperio del Medio ahora se ve y se considera el centro del mundo. En menos de dos decenios sus descendientes han lavado la humillación nacional desalojando a las antiguas potencias coloniales de su mercado cautivo de África y convirtiendo a China en la segunda potencia económica del continente. La forma china de devolver la moneda a sus rivales occidentales.

En los extremos del Mare Nostrum, una línea mediana va de Argel al puerto griego de El Pireo, la plaza fuerte china en el comercio europeo. Una línea percibida por el conjunto del planeta como la línea de demarcación de las nuevas relaciones de fuerza mundiales. Una línea trazada con tinta china. A poca distancia del Coloso de Rodas.

Hic Rhodus, hic salta: El paso del Rubicón también se hará por el Mediterráneo Occidental, el Norte de África, el Magreb, el poniente del mundo árabe, la antigua Ifriqiya de la época romana.

Primera parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168256

Segunda parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168311

Tercera parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168359

Fuente: http://www.renenaba.com/le-franchissement-du-rubicon-sur-lifriqiya/