5 consejos para mejorar la memoria.

Si no recuerdas el nombre de tu compañero de a lado debes de seguir estos consejos.La mayoría de la gente es mala para recordar los nombres, sin embargo hay quienes lo olvidan apenas unos segundos después de haberse presentado.

Para que no te sientes apenado por no saber el nombre de tu compañero de a lado y además lo hagas sentir bien al llamarlo por su nombre, te damos 5 tips para mejorar tu memoria que retomamos de Mental Floss.
1.- Un poco de atención: En primer lugar debes prestar atención a cada momento. Lo que sucede a menudo, ya sea en una fiesta o en otros lugares, es que las personas no se centran totalmente en el momento que son presentados lo que ocasiona que se olvide fácilmente el nombre de alguien.
2.- Identifícalo visualmente: Una de las herramientas más eficaces de memorización es crear una imagen visual. Por ejemplo, si María tiene una nariz grande puedes asociar su nombre con la imagen de un pato. Esta técnica te ayudará a economizar energía mental cuando relaciones su nombre con algún objeto.
3.- Repite su nombre: Uno de los trucos más viejos es repetir su nombre durante la primera conversación, por ejemplo, cuando se presentan. Si acaso se te llega a olvidar, inmediatamente puedes volverle a preguntar su nombre sin quedar como un olvidadizo.
4.- Tómate tu tiempo: A pesar de estas técnicas debes de tomarte el tiempo necesario para memorizar nombres y cara. Por ejemplo, al inicio de cada semestre en el salón de clases puedes tomar una lista con los nombres y asociarlos en el lugar que se sientan, o bien identificar cómo viste o con qué grupo de personas convive más.
5.- No tengas miedo de preguntar: Tal vez no puedas recordar su nombre porque el día que se presentaron había mucho ruido o su nombre era inusual. La gente a menudo se apena al pedir que alguien repita algo cuando no está claro o bien entendido. Quítate la vergüenza y vuelve a preguntar.

El misterio de las coincidencias.

El día antes del encuentro que cambió su vida, su mujer le dijo que sacara ese objeto de casa. El chisme “llevaba tres años en la misma estantería y ella nunca lo había visto”. Lo contaba Eduardo Zancolli, traumatólogo argentino especializado en cirugía de manos y hombros en una reunión que tuvo lugar a finales de la década de 1990 con un médico norteamericano que había colaborado con el mismísmo Dalai Lama años antes; y el objeto era una bompa, un recipiente tibetano para el agua bendita.
Al verlo en su consulta, el colega de Zancolli mencionó Tíbet y, a partir de ahí, el cúmulo de coincidencias que le llevaron al país del Himalaya fue tal “que decidí investigar el tema”, contó el porteño a un diario. Muchas de sus pesquisas (reunidas en el libro El misterio de las coincidencias) se centraron en las casualidades desde el punto de vista científico. Y no tardó mucho en poner la vista en los estudios de Wolfgang Pauli, Nobel de Física en 1945 por descubrir el principio de exclusión (o de Pauli).
El don de la ubicuidad (de verdad)Explicar ese principio y sus implicaciones posteriores en la mecánica cuántica llevaría muchas páginas, pero baste con saber que abrió la puerta a conocer el llamado estado de superposición cuántica. El concepto lo explicaba el físico Andrew Cleland, de la Universidad de California en Santa Bárbara (California), después de publicar en la revista Nature un experimento que lo demostraba en 2010: “Se trata de estados en los que un mismo objeto está al mismo tiempo en dos lugares distintos, en dos configuraciones diferentes”.
Y hay más de un científico –y demasiados esotéricos advenedizos– que ve en ese fenómeno una explicación para las casualidades. Pero la ciencia no se atreve todavía a ligar sus hallazgos con eso que los legos llamamos coincidencias. Es decir, no entra a explicar si un estado de superposición puede ser responsable de que una persona a la que llevabas años sin ver te llame justo cuando te acuerdas de ella, también sin venir a qué.
Lo que sí es divertido es aproximarse al raro universo de las coincidencias a través de la estadística. No sin finura y con esa ironía tan inglesa, Rob Eastaway y Jeremy Wyndham publicaron en 2006 un libro didáctico titulado ¿Por qué los autobuses vienen de tres en tres? Las matemáticas ocultas en la vida cotidiana. En él, entre otras cosas, los autores explican con lógica numérica casos cotidianos que atribuimos a la casualidad.
… Y, de repente, vienen todos juntos.
El caso de que, después de un buen rato aguardando, aparezca un ramillete de autobuses es un buen ejemplo que se entiende fácilmente. El primero sale vacío y recoge gente en la parada. Si este grupo tarda en subir, la distancia entre el primer bus y el segundo, que ha salido poco después, se acorta un poco. Al hacer menos tiempo que la parada está vacía, el segundo transporte lleva menos pasajeros y, por tanto, va más rápido, lo cual le ayuda a acercarse. Como halla menos gente, emplea menos en subir y bajar usuarios; lo contrario que el otro, que tarda más en cargar y descargar porque le espera más gente y hay más viajeros queriendo apearse.
Aunque quizá el punto de vista más utilizado en la magia es el de la psicología. Un clásico son las webs dedicadas a las coincidencias entre los asesinatos de Lincoln y Kennedy: que ambos fueron nombrados presidentes con 100 años de diferencia, que sus asesinos también nacieron con un siglo de separación, que los apellidos de los dos presidentes tenían 7 letras y los de sus asesinos, 15, o que ambos tenían vicepresidentes llamados Johnson.
Todo ello es un paradigma de cómo las ganas de buscar coincidencias eclipsan las “no-coincidencias”. Un ejemplo de las decenas que hay: los nombres de pila de los dos mandatarios no tienen ni de lejos el mismo número de letras (John Fitzgerald y Abraham). Y lo mejor: que coincidan dos Johnson es tan “difícil” como si en los próximos 100 años volviera a haber en España un presidente apellidado González o Rodríguez.

CONSTANZA: Un proyecto de educación cívica y desarrollo socioeconómico

De manera paulatina, casi inadvertida, el comportamiento social de nuestra ciudadanía se ha colocado en un nivel tan crítico y alarmante -esencialmente en las calles de ciudades, carreteras y caminos-, que parecería imposible el retorno a una conducta social civilizada.

Pero, ¿cuáles son esas inconductas que nos inquietan? Entre otras: la circulación vehicular, donde en ciudades y carreteras se obvian las luces de señalización, se cruzan los semáforos en rojo, los vehículos se estacionan violentando todas las reglas urbanas, obstaculizando el tránsito de manera irresponsable; y los transeúntes de a pie sueltan sin miramientos papeles y todo lo que consideran inservible, al igual que los ocupantes de vehículos, los cuales lanzan a las carreteras y caminos vasos, platos, botellas y fundas plásticas, generando serios daños ecológicos.
A estas incorrecciones debemos agregarle otra vital, relacionada directamente con el turismo, que es uno de los principales pilares del proyecto de desarrollo económico gubernamental, ya que nuestro pueblo no ha sido instruido acerca de la forma en que se debe comportar ante el turista, ignorando lo que representa esta actividad para el desarrollo económico del país y, por lo tanto, no percibe su deber y obligación de cuidar, orientar, querer y prestarle atención a todos los viajeros que nos visitan.
Y esta es una de las razones que nos han impulsado a realizar el proyecto de concienciar a los constanceros en sus deberes ciudadanos, un propósito que nos animó en el año 2005 a estructurar la campaña CONSTANZA HACIA EL FUTURO, que sintetizamos en un folleto contentivo de selectivos mensajes de educación cívica, invitando a la municipalidad constancera a hacerlo suyo. Tras ese objetivo fueron distribuidos millares de ejemplares en todas las escuelas y colegios de la región, habiéndose difundido también a través de la radio y televisión locales por un corto periodo de tiempo debido al costo de su difusión.
Ahora, al retomar la idea con una más amplia y definitoria proyección, la CASA DE LA CULTURA DE CONSTANZA ha diseñado un proyecto que hemos titulado CONSTANZA: FRAGUA DE CULTURA Y TRABAJO, y para su divulgación estamos empleando todos los medios posibles:
o Radio
o Televisión
o Vallas de carretera
o Cruza-calles
o Brochures
o Afiches y
o Bumper-stickers.
Y la CASA DE LA CULTURA DE CONSTANZA realiza este extraordinario esfuerzo porque es preciso que los constanceros estructuren una conciencia de su enorme potencial económico -aún en ciernes- basado en su horticultura y turismo. Y tiene, además, que convenir y entender que su agricultura y su inexplotado turismo ecológico deben ir de la mano. ¿Por qué? Pues porque con la decisión del gobierno de considerar el turismo como uno de los pilares del crecimiento económico nacional (proyectando un aumento sostenido de 500.000 turistas anuales a través de incentivar la construcción de nuevos hoteles y aumentar las frecuencias aéreas y el arribo de cruceros trasatlánticos), nuestros horticultores deberán adoptar medidas óptimas de calidad en la producción de frutos y vegetales para abastecer con los mismos los mercados locales y exportar los excedentes.
Asimismo, el crecimiento de la cantidad de turistas que se hospedarán en nuestros hoteles será una realidad comprensible, la que aumentará sin duda en la medida que Constanza mejore los atractivos para éstos. Pero, es preciso agregar que por la excelencia de nuestro clima, las montañas que nos circundan y todo el entorno de este maravilloso valle intramontano, decenas de familias se interesarán en comprar terrenos para levantar segundas viviendas, y cada una de estas nuevas viviendas necesitará de cuatro a cinco constanceros para cuidarlas, abasteciéndose los visitantes del mercado local para sus necesidades.
Pero no obstante, es preciso hacer la siguiente reflexión sobre algo que me ha venido preocupando desde hace algunos años: reconocemos en toda su extensión la importancia y conveniencia de los invernaderos en el desarrollo hortícola, sobre todo que es un medio de producción ideal para el cultivo de vegetales específicos.
Sin embargo, es indispensable que para que haya armonía entre el desarrollo hortícola y el turístico, los agricultores de Constanza deben comprender -y hacer conciencia- que es preciso ubicar y focalizar los invernaderos en áreas específicas para no interrumpir los maravillosos atractivos del más hermoso valle de la Región del Caribe, que ha dado motivo a la creación de slogans como:
• Constanza el valle encantado del Caribe, o el que muchas personas -entre las que yo me incluyo- hemos proclamado
• Constanza es el paraíso, o
• Estoy en el paraíso.
Muchas veces hemos escuchado decir que “Dios duerme en Constanza”, pero si convertimos nuestra amada ciudad en una larga y ancha sábana blanca por no tomar a tiempo las medidas justas y cónsonas que permitan el desarrollo armonioso entre horticultura y turismo, no podremos exclamar que Constanza es encantadora ni paradisíaca… ¡y DIOS se habrá ido a dormir lejos de aquí!
La CASA DE LA CULTURA DE CONSTANZA, conjuntamente con el Ayuntamiento Municipal, el Comité de Fondos Mineros y la Asociación para el Desarrollo local, han puesto en marcha el proyecto de educación cívica y desarrollo socioeconómico CONSTANZA: FRAGUA DE CULTURA Y TRABAJO, con el elevado propósito de convertir a Constanza y toda la región en un ejemplo nacional por su nueva conciencia urbanística, y su firme decisión de crecimiento en su economía, basados en la unidad monolítica de sus empresas e instituciones.

 

José Contreras y el 2 de mayo de 1861

“¿Hacia dónde José Contreras entra en la habitación del tacto?

Oh ¿Es que no hay para él un lugar fresco?

¿No hay para el héroe delicados pastos

colinas húmedas dónde desangrarse?”

Cayo Claudio Espinal

(“Banquetes de aflicción”)

En agosto próximo, el país ha de recordar el ciento cincuenta aniversario del inicio de la revolución restauradora. Dos años antes de esa epopeya, un grupo de ciudadanos notables, junto a simples labradores de la ciudad de Moca, lanzaron a fuego y sangre una proclama contra la Anexión a España, el 2 de mayo de 1861. El pasado jueves se cumplieron ciento cincuenta y dos años de esa gesta brevísima, pero arrojada y precursora, hecho que todavía algunos historiadores suelen no resaltar, desdeñar, apocar o contradecir sus reales propósitos patrióticos.

Moca era entonces, sin dudas, una aldea. El país todo apenas contaba entre trescientos y cuatrocientos mil habitantes, más o menos la población que tiene hoy la provincia de La Vega. Las estadísticas del censo de 2011 establecen que la provincia Espaillat cuenta hoy con 231,938 habitantes, de modo que podemos suponer que para la época sus pobladores tal vez no llegaban a tres mil almas, viviendo en condiciones económicas muy limitadas y en un ámbito de naturaleza rural. El 18 de marzo de 1861, Pedro Santana encabeza el proyecto anexionista. La bandera dominicana, que el propio Santana había defendido con fiereza indiscutible en los campos de batalla como figura militar cimera de las guerras de Independencia, es arriada con su beneplácito para elevar la enseña del reinado español. Este rito se repitió en todas las comarcas del país y en Moca, como en los demás pueblos, produjo en muchos natural desazón, sobre todo en quienes comprendían y exaltaban la trascendencia de la proclama separatista del 27 de febrero de 1844.

José Contreras, que obtuvo en buena lid el rango de Coronel con apenas veintiún años de edad por comandar tropas en la línea noroeste, de donde era oriundo, en las batallas en defensa de la independencia, estuvo en el público que vio descender de su asta la bandera tricolor que él había defendido y enarbolado en los campos de batalla contra los haitianos, por lo que ha de suponerse que salió del lugar confundido y frustrado entendiendo quizá que resultaba inconcebible haber derramado tanta sangre para sostener el ideal independentista, para finalmente terminar entregando la patria a nuevos amos. Planificó prontamente mostrar su desacuerdo contra esta decisión santanista. Cuarenta y cinco días después de la cesión de la patria en cierne, Contreras comandó un grupo que proclamó su resistencia al dominio de la corona española y enfrentó, armas en mano, a la guardia nacional, ocupando el cuartel local donde resultaron muertos su comandante, el teniente Francisco Capellán, y uno de los pro restauradores de nombre José Rodríguez.

Aquel gesto patriótico alarmó a las autoridades. Se estaba frente a un amotinamiento que podría repercutir en el resto de la geografía dominicana. Santana calificó el hecho de “extrema gravedad”, por lo que el comandante de la plaza general Juan Suero -que dice José Gabriel García que no se llamaba así ni era cibaeño, sino que su verdadero nombre era Ceferino Carmona, natural de San Cristóbal- a quien el acontecimiento tomó desprevenido pese a que se lo había advertido el malogrado teniendo Capellán, llegó rápidamente al lugar de los hechos, peleó cuerpo a cuerpo con los conjurados -Antonio Passicá se dice que se llamaba el más arrojado de estos pro restauradores mocanos, aunque no aparece indicio alguno de la real existencia de este personaje-, apresando finalmente a un grupo de los rebeldes, mientras Santana apresuró su traslado a Moca para instruir una sumaria que condenó a los mismos a la pena capital, sin recurso de apelación. Aunque fueron condenados veinticinco, solo cuatro fueron ejecutados. En el antiguo cementerio de Moca, ubicado en lo que es hoy un barrio de la calle Rosario, fueron pasados por las armas el coronel José Contreras, de treinta y ocho años de edad; el también militar y hacendado José María Rodríguez, con sesenta y seis años; el labrador José María Reyes, que apenas contaba con veinticinco años; y el militar Cayetano Germosén, quien no estaba en la lista para ser ejecutado pero que tuvo la mala suerte de pasar por el lugar equivocado a una hora equivocada: era llevado preso al momento en que los tres anteriores los trasladaban al patíbulo y fue rápidamente unido al grupo a ejecutar, todo con la finalidad aviesa de crear un ambiente de escarmiento y evitar nuevas rebeldías. Algunos lograron esconderse y otros apresados fueron luego liberados, una vez la corona española mostró su desacuerdo con las ejecuciones.

No hay dudas de que los notables eran fundamentalmente Contreras y Rodríguez, que eran solventes económicamente, poseían bienes y eran objetos de crédito a la usanza de entonces. Los demás eran labradores -la mayoría-, unos pocos militares, uno era un zapatero remendón y a otro se le califica en los documentos de industrial. Entre los condenados, algunos eran muy jóvenes, como Martín Reyes, de Paso de Moca, que contaba 18 años de edad; Manuel María Amézquita, de Moca arriba, que tenía 19 años; Cornelio Lizardo, de Las Lagunas, con 20 años; y, Félix Peralta y Secundino Cisneros, ambos de Cuero Duro, que tenían 22 años de edad.

Con estas veinticinco personas, el Coronel José Contreras ocupó la plaza militar a la una de la madrugada del 2 de mayo de 1861 y le hizo saber a Santana y sus cómplices anexionistas que existían dominicanos tan valientes como él pero colocados en la acera de enfrente, al lado de los propósitos enarbolados por los gestores de la Independencia Nacional, opuestos a toda dominación y protectorado externo. Santana apagó la llama mocana, pero a poco tiempo, entrando desde Haití, el líder independentista Francisco del Rosario Sánchez y el general José María Cabral, encabezaron una revuelta armada contra la decisión anexionista. La proclama del 2 de mayo tal vez no tuvo gran repercusión nacional, pero fue la primera sin dudas que buscaba la restauración de la República. Dos años y tres meses después, en Capotillo, se avivó la llama encendida en Moca por el Coronel José Contreras, y dio inicio la revolución restauradora, sin dudas el acontecimiento militar y político más importante de la historia dominicana.

Algunos historiadores argumentan motivos raciales e incluso personales en la acción suicida de José Contreras y su pequeño grupo. Nunca hemos encontrado motivos sólidos en estas apreciaciones. Creemos firmemente en el origen patriótico de esta verdadera gesta, por breve que haya sido. Empero, desde cualquier ángulo, el 2 de mayo de 1861 es el punto de partida de la posterior lucha restauradora, y José Contreras el adalid intelectual y militar de esa acción revolucionaria. El hecho de haber ocurrido en una localidad pequeña de no más tal vez de tres mil habitantes, y quizá mucho menos, de ser aplastada prontamente la rebelión por el general Suero, y de ser enjuiciados y llevados al cadalso por el general Santana el principal promotor y algunos de sus lugartenientes, probablemente opacó el acontecimiento por muchas décadas, hasta que la gesta fue nombrada como tal y se abrió al conocimiento de la posteridad -no sin algunas invenciones e inexactitudes que, sin embargo, no demeritan el acontecimiento- los pormenores de ese episodio primigenio por la restauración de la República fundada por Juan Pablo Duarte diecinueve años antes.

La historia, para que se acoja correctamente el suceso que inició la marca de bravura, arrojo y amor por la libertad de los prohombres mocanos, debe inscribir algunas correcciones a detalles que han caminado por mucho más de una centuria con yerros a cuestas. Rubén Lulo Gitte, investigador histórico de la mocanidad, salvó para la posteridad el testamento dictado por el coronel José Contreras un día antes de ser llevado al patíbulo, encontrado en legajos documentales guardados por muchos años en el Palacio de Justicia de Moca. Ese documento establece que José del Carmen Contreras y Alonso, que era el nombre correcto del restaurador mocano, era nativo de Montecristi (como José María Rodríguez lo era de Santiago), cuando siempre se afirmó que era de Jábaba, Moca; no se indica que era ciego, algo que ahora parece ya improbable; estuvo casado por la Iglesia y procreó seis hijos; poseía bienes y era hombre honesto que reconoció sus deudas antes de morir; era amigo de los generales Francisco Antonio Salcedo y Federico Salcedo; era creyente católico; era un hombre instruido y, obviamente, valeroso, pues aunque manifiesta en el testamento que deseaba vivir, no expresa temor por que se cumpla la sentencia a muerte.

Ese testamento en poder del insigne mocano Lulo Gitte, se conoció 143 años después de la gesta del 2 de mayo de 1861, y como consigna Juan José Ayuso que ha defendido la hidalguía de Contreras, su dignidad y patriotismo, no existe “huella escrita” de la búsqueda de ese documento por parte de nuestros historiadores que siguieron por décadas, a pie juntillas, lo que habían escrito los españoles Gándara y Ramón González Tablas, reproducidos luego tal cual por José Gabriel García, y de ahí ad infinitum, refugiándose “casi como única fuente” en “los oficios, cartas y papeles oficiales que enviaba a la metrópoli la facundia interesada y sesgada de los burócratas de los gobiernos conquistadores”.

El vidente Contreras, que nunca perdió la visión ocular, tuvo además siempre viva la visión patriótica y en un hecho trascendente y ejemplar, que los mocanos -que no el país, que sigue ignorando la valía histórica de este suceso- conmemoraron por nueva vez el jueves pasado, dio la voz de alarma contra lo que significaba la Anexión a España, y el resto lo hizo después la valentía, la audacia y la estrategia de Luperón, Polanco y demás glorias de la restaurada patria dominicana.

El vidente Contreras, que nunca perdió la visión ocular, tuvo además siempre viva la visión patriótica y en un hecho trascendente y ejemplar, que los mocanos -que no el país, que sigue ignorando la valía histórica de este suceso- conmemoraron por nueva vez el jueves pasado, dio la voz de alarma  contra lo que significaba la Anexión a España, y el resto lo hizo después la valentía, la audacia y la estrategia de Luperón, Polanco y demás glorias de la restaurada patria dominicana. 

TOMADO DE DIARIO LIBRE

Bosch ante el espejo dominicano

 

Establecido desde abril de 1961 en Costa Rica como docente del Instituto de Educación Política que operaba la izquierda democrática, ya Trujillo acogido en el infierno, Juan Bosch escribía el 11 de agosto a su amigo Samuel Mendoza en Puerto Rico, quien ocuparía la cartera de Salud Pública en su gobierno. La carta muestra su pensamiento en los días germinales de la transición y calibra su propio rol en el escenario dominicano. Donde una comisión del PRD encabezada por Ángel Miolán había llegado el 5 de julio para “matar el miedo” con movilizaciones en calles y plazas, completada por Ramón Castillo y Nicolás Silfa. Una cuarta figura de discreta eficacia en días de borrasca, el rumano-americano Sacha Volman, franqueó con Balaguer las garantías para el arribo de los comisionados.

Previo, como aldabonazo a la conciencia ciudadana, había emergido públicamente el 17 de junio Unión Cívica Nacional, como frente patriótico destinado a poner fin a “los remanentes del Trujillato”. Bajo el desafiante liderato del Dr. Viriato Fiallo, núcleos de profesionales, comerciantes, mujeres y juventudes, se articularon en las ciudades. El Movimiento 14 de Junio, cuya estructura clandestina había engrosado las cárceles en el ciclo de barbarie terminal del régimen, asomaba su rostro conducido por el carismático abogado Manolo Tavárez Justo. Gravitando entre la juventud de clase media seducida por la revolución cubana e inspirada en el martirologio de las Mirabal. El MPD de López Molina, autoproclamado marxista-leninista, operaba desde 1960, cuando se acogió a un simulacro de garantías, instalando local en el corazón de la populosa Villa Francisca. Células latentes del Partido Socialista Popular fundado en 1946 actuaban en el seno de UCN llegando a controlar la dirección del Distrito Nacional e influyendo sobre cuadros del 14 de Junio, antes del retorno a cuentagotas de su dirección en el exilio.
Una amplia gama de partidos se formaría en esta etapa, con el regreso de los exiliados. Destacables el socialcristiano PRSC, el PNRD de Ramírez Alcántara, la VRD de Horacio Ornes, el PNR de Pérez Cabral. El Dr. Juan Isidro Jimenes Grullón -prestigioso dirigente del exilio cofundador del PRD en 1939/41, miembro del consejo supremo de la frustrada expedición de Cayo Confites de 1947 y de las expediciones de junio de 1959, antes encarcelado en Nigua por el complot para liquidar a Trujillo en Santiago en 1934- retornó para integrarse a la dirección de UCN en su natal Santiago. De la cual saldría para constituir la Alianza Social Demócrata y concurrir a las elecciones de 1962. Aliados y amigos entrañables durante una fase fecunda de su exilio compartido en La Habana, entre Bosch y Jimenes Grullón se habían agrietado las relaciones en uno de esos casos lamentables de la corrosiva vorágine política del Caribe. Grieta profundizada en suelo dominicano.
La carta revela la personalidad intensa y polifacética del escritor y político que fue Bosch, al avizorar antes de su llegada el 20 de octubre del 61 el complejo panorama del país. Donde le esperaba un magisterio popular ejercido mediante charlas radiofónicas que forjaron nueva conciencia ciudadana y la tarea de ensamblar un proyecto de reformas democráticas. Bajo tiempo tormentoso.
“Acaba de llegar tu carta sin fecha pero puesta al Correo el día 8; y para que adviertas el sincronismo en lo que tú estás pensando y yo haciendo, te envío copia del artículo que despaché ayer a Estados Unidos. Por ninguna causa escribiría nada en perjuicio de hombres como Viriato Fiallo y el Ingeniero Tavárez, que padecieron la tiranía en su carne. Entre ellos y el Dr. Jiménez Grullón hay grandes diferencias. Y aun contra el Dr. Jiménez Grullón, mencionándolo, no lo he hecho ni lo haré; pues personalizar, cuando no se trata de personas que encarnan momentos o corrientes históricas, no es serio.
Poco a poco, todos los exiliados tomarán el camino que tomó el PRD: ir al país. Sin pueblo no hay creación política, y el pueblo está en Santo Domingo. El PRD necesitó valor para desafiar toda opinión timorata o adversa, no sólo dominicana sino también continental. Altos líderes de América creyeron que nosotros estábamos equivocados cuando decidimos el viaje de los Comisionados del PRD a Santo Domingo. Los hechos han probado que quienes estaban actuando correctamente éramos nosotros.
Ahora quiero decir mi verdad. Carezco de ambiciones políticas. Conozco el poder por dentro, como si lo hubiera ejercido, y sé que poco puede hacerse con él, gobernando democráticamente, en países que todavía no tienen una real sustancia democrática. Pero tengo alto sentido de mi deber como dominicano, y por eso creí siempre que debía darle a Santo Domingo un instrumento de lucha política capaz de ayudar a resolver una o varias crisis nacionales, como la que se presentó a la muerte de Trujillo. El PRD, del que fui fundador y al que junto con otros compañeros he mantenido contra viento y marea durante más de veintidós años, era y ha sido ese instrumento. Ahora el pueblo está afiliándose en él; serán cien mil, serán doscientos mil; podrán ser algún día quinientos mil o más o menos. Lo que importa es que el PRD siga siendo una fuerza útil para el país.
Te aseguro, sin embargo, bajo palabra de viejo compañero, que el PRD no se fundó ni se ha mantenido ni se expandirá para que yo sea Presidente. Durante veinte años di el ejemplo en el Partido: rechacé sin una debilidad toda posición ejecutiva cada vez que los compañeros me la ofrecieron; y si en los dos últimos años acepté la Presidencia, fue porque nuestros amigos de Venezuela maltrataron al PRD en forma imperdonable, y yo quise que supieran que el maltrato me lo hacían a mí tanto como al Partido. (De esa conducta se salva, quizá solo, Rómulo Betancourt). El destino quiso que cuando se presentó la crisis en Santo Domingo, a mí me tocara enfrentarla desde la Presidencia del Partido.
Mucha gente, en el exilio y quizá dentro del país, me achaca planes distintos a los que tengo. En carta que escribí desde Venezuela, la primera que te enviaba en muchos años, te decía que yo no tenía la intención de volver a Santo Domingo. Sigo pensando igual. Algunas veces he pensado que iría para entregar la Presidencia del Partido cuando se reuniera la Convención Nacional Constitutiva; otras veces pienso no hacerlo ni aun en ese momento, sino enviar mi renuncia desde aquí. Si yo fuera sólo un político, tal vez me sentiría impulsado y hasta obligado a ir y a tomar parte activa en la tarea política. Pero sucede que yo soy político por deber y en segunda instancia. Mi primera figura intelectual, y hasta moral, es la del escritor, y como escritor figuraré en la historia. Como escritor, pues, tengo obligaciones históricas que cumplir; una de ellas es dar ejemplo. Y estoy seguro de que el ejemplo más alto que puedo ofrecer a mi país y a América es el de un hombre que no luchó por alcanzar una posición de mando, sino por lograr la democratización de un país.
Como esa ha sido el fondo de mi actitud durante años, he podido actuar sin el apasionamiento de quien en cada momento se halla convertido en el centro de los acontecimientos porque todo cuanto sucede puede perjudicar sus aspiraciones personales. Ni el bosque me ha impedido ver los árboles ni los árboles me han impedido ver el bosque. He actuado siempre son perspectiva histórica y pensando en qué le conviene a mi país, no en qué me conviene a mí. Por suerte, siendo tan difícil como es que eso se logre, en el Partido se reunieron algunos hombres de actitud similar, y entre ellos debo mencionar a Ángel Miolán, que se merece como nadie la gloria de ser ahora el jefe del Partido en el país. Modesto, valiente, sincero, lleno de fe en su pueblo, ha visto llegar su hora de justicia y yo me alegro como si se tratara de un hermano o de un hijo.
Volviendo al país, lo que me importa es hallarle una salida a las contradicciones actuales que no sea necesariamente una conmoción social. No es fácil, porque hay muchos aspirantes a demagogos, y entre ellos el más perfilado ahora mismo es Jiménez Grullón. Al demagogo le importa su papel en el momento, no lo que va a suceder después. Cualquier hombre serio que estudie las estadísticas dominicanas y se encuentre con cerca de un 70% de analfabetos, cerca de un 80% de campesinos -aunque los censos hablen de 70%, la verdad es otra- de los cuales el 75%, por lo menos, viven en estado de miseria, se da cuenta de que el problema dominicano no es de prédicas sino de hechos: hay que acudir rápidamente a desarrollar la economía del país, no a agitarlo. La agitación conducirá al pueblo, de manera inevitable, a la revolución social. Pero el demagogo nato lo que le interesa es adónde va él, no adónde va el pueblo.
Es claro que la solución es larga. El país debe ir a pasos cortos hacia lo que yo llamaría la ‘concienciación democrática’. Pero la solución a plazo corto significa guerra social, con la lógica destrucción de lo que todavía no se ha construido. Vida modesta, sin grandes rangos históricos, en busca de la expansión nacional hacia un fin moral, es lo que debe perseguir Santo Domingo; y para eso estorban los demagogos, que quieren muchedumbre a sus pies y campanadas históricas que resuenen hasta en Pekín.
Y bien, Samuelito: lo que yo busco y necesito ahora, o por lo menos tan pronto vea el país encaminado hacia la solución democrática de sus problemas, es paz para escribir y anonimato para vivir. Mi naturaleza rechaza la distinción: no quiero estar a la luz pública ni que la gente me busque ni que las multitudes me aplaudan. No quiero que los hombres me obedezcan ni que me sirvan ni que me adulen. Quiero un rincón callado, un lugar en penumbras para escribir; y después, cuando me llegue la hora de morir, una tumba sin lápida en campo abierto, en los primeros repechos de nuestra Cordillera, donde crecen los pinos y el buen aire vegano sopla con libertad; y en la tumba un pino con un anillo de bronce en que se lea mi nombre. Nada más.”
Jose del Castillo

Ilegalidad, sobornos y sobrevaloración de tarifas en el millonario negocio del transporte

Ilegalidad, sobornos y sobrevaloración de tarifas en el millonario negocio del transporte

Ilegalidad, sobornos y sobrevaloración de tarifas en el millonario negocio del conchoOfertan hasta RD$6 millones a OTTT para que apruebe rutas; han llegado a aceptar varias sumas
Noticia

SANTO DOMINGO. Los millones de pesos que genera el negocio del transporte público de pasajeros incita a grandes y pequeños empresarios agrupados en los denominados sindicatos a incurrir en acciones ilegales por controlarlo, incluyendo engaños, estafas, amenazas, asesinatos y sobornos a funcionarios que, según revelan, reciben ofertas de hasta RD$6 millones a cambio de permisos para operar rutas urbanas e interurbanas.
Esa estructura de ilegalidad que por años ha prevalecido en ese sector, amparada en una débil regulación que admiten las propias autoridades, no sólo ha hecho del concho un comercio donde las rutas se venden al mejor postor, sino que se oferta con una cantidad de vehículos superior a la requerida, y obliga a los usuarios a pagar un tarifa de pasaje sobrevaluada.
Inclusive, quienes participan de este sistema, coinciden en asegurar que al gobierno se le haría muy difícil articular el transporte como los sindicatos han logrado organizarlo en las últimas décadas.
Un informe sobre Tarifas de Transporte Público, elaborado por la Oficina Técnica de Transporte Terrestre (OTTT) en febrero de 2011, determinó que sólo en los viajes de trabajo que se realizan en el transporte urbano de Santo Domingo, los usuarios pagan un excedente en tarifa de RD$7,566,000 al año.
Los técnicos de la OTTT evaluaron, además, 64 rutas interurbanas, en las que el excedente cobrado a los pasajeros fue de RD$356,428,128 en promedio.
Sólo en el servicio urbano de Santo Domingo se mueven cada día 1,250,000 pasajeros, según cálculos de la directora técnica de la OTTT, María Paz Conde Vitores.
Aunque no tiene una cifra exacta a nivel interurbano, Conde Vitores refiere que apenas en 95 de esas rutas, a las que se les realizó estudios de demanda, se desplazan cada día 7,122 personas.
La OTTT tiene registradas 1,309 rutas reguladas, de las que 602 son interurbanas y 707 urbanas. La Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet), que controla el servicio en el Gran Santo Domingo, tiene autorizadas otras 208 rutas.
Sobre el monto global que manejan los choferes tampoco existen datos oficiales. Pero Héctor Mojica, director general de la OTTT, recuerda estimaciones de los propios sindicatos que fijan la cifra en unos RD$50 mil millones al año, pero que sectores empresariales la calculan en RD$120 mil millones.
Cabe mencionar que los choferes reciben subsidios del Gobierno para compensar los costos operacionales, y evitar así los aumentos en los precios de los pasajes que pretenden aplicar en forma permanente, con la amenaza de realizar paros constantes.
Datos del Ministerio de Hacienda indican que en apenas un año y siete meses a los transportistas se les entregaron RD$3,222,809,331, a través del subsidio al gasoil; y RD$2,332,785,420 del programa Bono Gas Chofer, en cuatro años.
El informe de tarifas de la OTTT, cuyos resultados se citan en el Plan Estratégico 2013-2016, indica: “los usuarios pagan tarifas elevadas debido a la exagerada sobreoferta de asientos y poca demanda”. De hecho, evaluaciones que hizo esa entidad en 160 rutas a nivel nacional, y que cita María Paz, determinaron que en todas hay sobreoferta de asientos.
En el informe se agrega, además, que los aumentos de las tarifas se deben, “a la compleja estructura que han forjado los prestadores del servicio, la cual incluye elevados montos asignados a los turnos, venta y alquiler de los mismos, alquileres de unidades, cobro de beneficios por parte de propietarios de unidades a choferes, etc.”.
Rutas: cotizadas y caras
Choferes que prestan servicio en Santo Domingo coinciden en que para adquirir una ruta (el derecho a conchar en un trayecto) deben pagar entre RD$150,000 a RD$400,000 al “dueño”.
Aunque muchos no se atreven a identificarse por temor a represalias de sus superiores en los gremios, Junior Frías, secretario de Organización del Sindicato Unido de Choferes y Cobradores de San Isidro (Siuchosani), asegura que esa ruta, que va desde San Isidro hasta la Juana Saltitopa con París, cuesta unos RD$150,000.
Según Frías, una guagua produce en promedio RD$5,000 al día, cobrando el pasaje a RD$35 por el trayecto completo. De ese monto, el operador del vehículo debe pagar RD$525 al control de la ruta, RD$340 de dieta, RD$100 de lavado y RD$50 de parqueo, además de gastar unos RD$2,000 en gasoil, según dice.
Detalla que el dinero restante se distribuye 60% para el dueño del vehículo, 25% para el chofer y 15% para el cobrador.
Siuchosani, afiliado a la Unión Nacional de Transportistas y Afines (Unatrafin), que preside Arsenio Quevedo, lleva 27 años en la ruta y en la actualidad cuenta con 67 unidades y 200 choferes afiliados.
Manuel Martínez, control y chofer de la Asociación de Propietarios de Carros de la 27 de Febrero (Asoprocavefe), afiliada a la Federación Nacional de Transporte La Nueva Opción (Fenatrano), que preside el diputado Juan Hubieres, sostiene que “esta es una de las mejores rutas. Aquí tú te llevas hasta 6,000 pesos diarios”. Esa ruta, o turno como lo reconoce la OTTT, cuesta entre RD$350,000 y RD$450,000.
Conflictos con “piratas”
Conchar sin estar autorizado por un ente regulador, o sea, ser un “pirata”, constituye una práctica común en el concho nacional, por la que se quejan constantemente los choferes regulados, que acusan a la Amet de no sacar a los intrusos de las calles, porque en su mayoría son policías y militares.
Pero la Amet, consultada al respecto, alega que fiscaliza (multa) a los “piratas” donde quiera que haya rutas, pero no respondió a la pregunta de si estas personas son agentes o no, ni tampoco revela la cantidad de multados por piratear.
“Hay muchos piratas. A veces cuando la Amet no hace operativos contra los piratas, formamos un equipito y vamos y le apeamos los pasajeros a los piratas”, dice el control Manuel Martínez.
Sacar bajo amenaza, con palos y/o armas de fuego, a los denominados “piratas” se vuelve común entre choferes. En estos “operativos” -como les llaman los sindicatos- varias personas han resultado muertas o heridas.
Entre las víctimas mortales se cuenta el chofer Joel Alfredo Decena, asesinado en mayo de 2011 en Santo Domingo Norte. En agosto de 2011, cinco personas resultaron heridas en un enfrentamiento por una ruta en San Cristóbal; y en otro conflicto similar en el este, otras cinco personas, incluidos pasajeros.
En marzo pasado murió el chofer Víctor de los Santos, a manos del sargento de la Policía Carlos Valdez, cuando el agente fungía como “pirata”, según se informó.
Sobre el control que debe haber en las rutas para evitar estos casos, el director de la OTTT admite que sólo pueden ordenar el retiro de las unidades que estén ilegales, y convencer al chofer para que se abstenga de conchar, pero que, los dirigentes sindicales establecen sanciones entre ellos, que luego la entidad valida. Asegura que cuando llegó a la organización debió cambiar a los directores provinciales, porque en su mayoría eran personas de los sindicatos, y que eso ha contribuido para que ahora, según dice, se den menos conflictos.
Estafas en los sindicatos
Un chofer de la ruta 27 de Febrero contó, bajo anonimato, que hace poco más de un año se “desaparecieron” los recursos que se suponía tenía acumulado el sindicato, y que salía del pago de RD$100 y RD$150 diarios que hace cada chofer al “control”. El caso habría ocurrido justo cuando estuvo al frente del sindicato el regidor de Haina, Máximo Núñez, quien supuestamente amonestaba con varios días fuera de ruta a los choferes que se atrevían a preguntar por el estado financiero.
Finalmente, Fenatrano sustituyó a Núñez, y asumió directamente el control de la ruta, según cuenta el chofer. No fue posible confirmar el caso con Fenatrano.Sobornan con millones a la ottt para que le apruebe rutas90% dice es malo
El pasado presidente de la OTTT, Germán Peña Guadalupe, afirma que cuando llegó a esa entidad en 1998 “era un mercado”, donde las rutas se aprobaban al mejor postor.
Cita que por una ruta entre Santo Domingo y Santiago, le ofrecieron un soborno de RD$1 millón para que la aprobara, a lo que él se habría negado, pero que, una vez salió de la entidad, quienes lo sucedieron decidieron lo contrario. “Supe que se había pagado cinco millones por ella”, afirma.
El actual director de la OTTT, Héctor Mojica, asegura que su personal recibe todo el tiempo ofertas de RD$5 millones y RD$6 millones a cambio de permisos para rutas, que ellos rechazan.
Sostiene que en siete meses que tiene al frente de esa entidad ha recibido unas 20 solicitudes para rutas nuevas o ampliación de éstas, de las que apenas se han aprobado dos en autopistas nuevas, como la de la Autovía del Coral, en el Este, y la nueva carretera a Las Terrenas, Samaná.
Recuerda que, tanto el decreto 477 que crea la Amet, como el del subsidio al gasoil, de 2001, prohíben otorgar nuevas rutas, a menos que los estudios determinen que se necesitan. Dichos estudios se realizan desde hace tres años, y para cada ruta que se solicita hay que determinar las características socio-demográficas de los usuarios, y dimensionar el trayecto para saber qué cantidad y tipo de vehículos debe suplir la demanda.
En 2010 cerró la auditoría de rutas que hizo la OTTT, quedando registradas todas las existentes a ese momento, lo que lleva al funcionario a asegurar que hoy todos los turnos y sus choferes están regulados.
La afirmación contrasta con el testimonio de Alfredo Pulinario Linares, presidente del Movimiento Choferil del Transporte (Mochotran), quien sostiene que entre sus afiliados existen por lo menos mil unidades que salen a conchar sólo con el rótulo del gremio, porque aún no tienen permisos.
90% DICE ES MALO
Un total de 592 lectores de diariolibre.com calificaron el transporte público de Santo Domingo de la siguiente manera: 90% (531 votos) dijo que era “malo”; 7% (44 votos), “regular”, y 1% (8) que era “bueno”. El 2% (9 votos) lo calificó “excelente”.
Tomado de Diario Libre