Correa: La utopía concreta

PRESIDENTE RAFAEL CORREA EN EL CIUDADANO TV

Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
yvepra@hotmail.com
“La muerte es para todos.
mas, mientras esperamos,
también debe ser para todos la vida
¿dónde están la sonrisa, la esperanza,
los panes y las terrazas claras para ver
las violetas y la dicha? (Pérez, 1982)
Escribí estos versos hace medio siglo. Desde entonces, han marcado una ruta de búsquedas, de adhesiones, de lucha, de sueños, de exasperaciones y reclamos.
Porfiada, golpeada por realidades cada vez más hoscas, nunca vencida, ni callada, he aguardado, aferrada a la fe, leyendo la biblia, creyendo en mi ideología, mientras la negación y hasta la mofa me acosaban.
La visita del presidente Correa a República Dominicana ha dado una respuesta jubilosa a la pregunta acuciante de la estrofa que ha guiado mi periplo político-doctrinario.
En Ecuador, país pequeño, pobre como el mío, repleto de injusticias y privilegios, como el mío, de soberbias y faltas de solidaridad, como el mío, empieza a construirse esa “terraza clara /para ver las violetas y la dicha”.
La “sonrisa y la esperanza”, han asomado por primera vez en los ojos que se abren asombrados ante los cambios, en las bocas que empiezan a conocer “los panes”, las arepas de maíz, compartiendo el sabor dulce de la justicia social.
La pobreza, la desigualdad, sobre todo, retrocede en Ecuador, batida por políticas públicas de fuerte acento humano. El “primero la gente” de Peña Gómez resuena en el discurso de Correa, al describirnos su obra de gobierno y sus resultados espléndidos.
Su firmeza se endurece ante las resistencias y las emboscadas. Se enternece, suaviza hasta la ternura al mencionar a los niños ecuatorianos que ahora tienen desde que nacen protección; criaturas de Dios y del Estado, son amadas, cuidadas, Proyectos de vida que encontrarán escuelas, salud, “violetas” de juegos, canciones y bondades. En lugar de la inhóspita calle, del desprecio de los de “arriba”, los “muchachitos” de la pobreza ecuatoriana, son actualmente, hijos de la patria.
¿Quién dice, quién se atreve a decirlo, que la Ley inflexible del Mercado debe controlar todo, la salud, la educación, los valores, destruyendo, con su odioso ventarrón darwinista, el amor, la ética, la solidaridad, condenando a los débiles, premiando sólo al fuerte, como predican los neoliberales?
¿Quién osará, después de escuchar a Correa, poner en duda la fuerza de la ideología, enfrentarla con la “anti ideología” del neoliberalismo?
Las palabras fluidas, convincentes, sapientes, presentan la evidencia de logros obtenidos, de la acción impulsada por la idea que es ideal y es a la vez el conocimiento. Desafiando a los poderes fácticos antes inconmovibles, Correa se yergue, recordando la enseñanza de Jesús expulsando a los ladrones del templo; reivindica sus raíces cristianas que tañen las campanas de Puebla y Medellín, compatibles con el ardiente credo del nuevo socialismo siglo XXI.
La economía recupera en la visión de Correa, emparejado con Amartya Sen y Sampedro, su prístino sentido primigenio: “ciencia del bienestar” le llamaron los clásicos, la versión neoliberal la convirtió en teoría impúdica de distribución injusta, explicada, no justificada en un lenguaje incomprensible de guarismos.
Con Correa, la economía se casa de nuevo con su apellido humano, asume su carácter de CIENCIA SOCIAL, niega el reduccionismo macroeconómico.
Correa tiene dos Phd, que blindan su equipaje intelectual y académico frente a los que pretenden ignorar o descalificar su discurso que se basa en el estudio, la reflexión, la convicción y se refuerza en la evidencia.
Así, va rescatando, con vigor, entusiasmo y coraje, entre dificultades y riesgos, retadoramente, la utopía que en América anhelaron Martí, Mariátegui, Betances, Monseñor Romero.
Una utopía concreta, amasada con barro ecuatoriano que avanza en bicicleta, como el propio Correa, negándose a la veloz opulencia de los “pescuezos largos” que en nuestro país ofenden al cruzarse por las calles citadinas con la desigualdad de los motoconchos del subdesarrollo.
Más lento de lo que Correa quiere y pretende, pero seguro, compartido por el pueblo, el proyecto redentor, socialista y humano, avanza a pesar de los enemigos internos y externos.
Porque el neoliberalismo está enseñando el refajo en todo el mundo, andan de capa caída sus inhumanos manejos bancarios.
La hazaña de Correa contesta interrogantes, fortalece creencias, mostrando un espacio donde se comparte, no solo morir, sino vivir dignamente.
Desde ese Ecuador que antes fue “Banana-Republic”, ya luego “no Republic”, colonia entre otras tantas, Correa crea un país que es el que quiero ver multiplicado en todo el continente.
Esa “terraza” clara, con “violetas y dicha” que construyen juntos un pueblo y un líder.
¡Lo que quise y aún espero en República Dominicana!
Work Cited
Perez, Y. P. (1982). Necesaria Existencia (1 ed.). (F. G. Michel, Ed.) Santo Domingo, República Dominicana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s