El juego peligroso de Henrique Capriles

Henrique CaprilesSalim Lamrani

Aprovechando el buen resultado que había obtenido en la elección presidencial del 14 de abril de 2013, el líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles, trató de utilizar la calle para arrebatarle la victoria al ganador. Su llamado al golpe de Estado fracasó pero dejó un saldo de al menos 7 muertos y 61 heridos.

El candidato de la derecha venezolana se niega a reconocer su derrota en las elecciones presidenciales del 14 de abril, a pesar de la transparencia del escrutinio que reconocieron los observadores internacionales. Al contrario, incita a sus partidarios a «expresar la rabia». El balance es muy grave: al menos 8 muertos y 61 heridos.

Tras la victoria electoral de Nicolás Maduro el 14 de abril de 2013, Henrique Capriles Radonski, rechazó el sufragio popular y llamó a sus partidarios a «expresar la rabia» y la «frustración» en las calles, exigiendo un recuento total de los votos. «Toda esa arrechera descárguela», declaró en una conferencia de prensa televisiva transmitida por el canal Globovisión, llamando a manifestaciones masivas contra la autoridad electa del país [1].

Las consecuencias de este llamado del líder de la oposición fueron dramáticas. Los grupúsculos de extrema derecha asesinaron a 7 personas, entre ellas a 6 militantes socialistas que celebraban la victoria de su candidato y a un policía. Hubo 61 personas heridas [2]. A una militante del partido gubernamental PSUV la quemaron viva y se encuentra en estado crítico. Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República, condenó los actos de violencia: «La incendiaron viva. Fíjense los niveles de agresividad y de violencia que en estos momentos tienen un grupo de personas» [3].

Quemaron varios centros médicos, símbolos de los programas sociales que lanzó Hugo Chávez, así como oficinas de la empresa nacional de telecomunicaciones CANTV, mercados alimentarios gubernamentales (MERCAL), empresas de producción y distribución de alimentos (PDVAL) que pertenecen al Estado así como numerosos servicios públicos y otros comercios [4].

Capriles, también gobernador del Estado de Miranda, arremetió públicamente contra Tibisey Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE): «Tiene que darse cuenta que decisiones erradas aumentan la conflictividad que existe hoy en el país. Usted tiene la responsabilidad de darles la cara a los venezolanos». Tras esas declaraciones, la oposición asedió la residencia de la presidenta del CNE, lo que necesitó una intervención policial [5].

Sin pedido formal

La fiscal Díaz condenó firmemente la actitud de Capriles: «Si el candidato que el pueblo no favoreció no está satisfecho con el resultado, tiene sus herramientas para acudir al Consejo Nacional Electoral y agotada la vía administrativa, acude a la vía jurisdiccional, al Tribunal Supremo de Justicia, pero hasta este momento, el candidato que no fue beneficiado por el pueblo venezolano no ha acudido ante el CNE a intentar ningún recurso, pidiendo sus derechos, o argumentando cuáles son los elementos que considera que deben ser revisados por el ente rector. Debería primero acudir [al CNE] y no estar llamando a acciones violentas de calle […]. Atentar contra Mercal, Pdval, CDI [centros médicos] y los servicios públicos que presta el Estado venezolano, es atentar contra el pueblo» [6].

El vicepresidente Jorge Arreaza confirmó esas declaraciones e informó que la oposición, a pesar de sus declaraciones públicas, no realizó ningún trámite formal para exigir una auditoría completa de la elección: «La auditoría del 54% fue exacta. Para auditar el 46% restante deben solicitarlo formalmente. No lo hacen para generar violencia». En efecto, como estipula la legislación, se volvió a contar automáticamente el 54% de los votos el mismo día [7].

El presidente Nicolás Maduro, cuya elección fue reconocida por toda América Latina, la Unión Europea y una gran parte de la comunidad internacional [8], y que se declaró favorable a un recuento con tal de que la oposición haga la solicitud formal, condenó severamente los actos de violencia. «Quien pretende vulnerar la mayoría en la democracia lo que está es llamando a un golpe», advirtió. Agregó que la oposición se encuentra ahora al margen «de la Constitución y la ley» [9] y tendrá que responder de sus actos ante la justicia [10]. Maduro también acusó explícitamente a Capriles de ser responsable de la situación: «Usted es responsable de los muertos que hoy estamos velando […] y tiene que responder por todo lo que hizo.»  [11]

Capriles, quien no dejó de acusar de parcialidad al Consejo Nacional Electoral durante la campaña presidencial, se había mostrado mucho más indulgente hacia la institución durante las elecciones regionales del 16 de diciembre de 2012. Había una razón para ello: el CNE lo declaró vencedor en el Estado de Mirando y él celebró la decisión. Tras el apretado resultado del 14 de abril de 2013 –213 473 votos de diferencia a favor de Maduro (50,75%)–, Capriles rechazó el sufragio popular [12]. No obstante, durante su elección como gobernador (51,86%), la diferencia con su opositor de izquierda Elías Jaua fue de apenas 45 111 votos sobre un total de más de 2 millones. Sin embargo Jaua sí reconoció su propia derrota [13].

Los medios informativos occidentales han ocultado cuidadosamente los llamados de Capriles a la violencia. A guisa de comparación, imaginemos un instante que en Francia, tras su derrota electoral en mayo de 2012, el presidente saliente Nicolas Sarkozy se hubiese negado a reconocer la victoria de Hollande a causa del resultado apretado (un 3,28% de diferencia), hubiese llamado a sus partidarios a manifestar en las calles para «expresar la rabia» y que los manifestantes hubiesen asesinado a 6 militantes del Partido Socialista y a un policía. ¿No habría sido eso noticia?

La oposición venezolana, mediante la voz de Capriles, que no ha presentado de momento ninguna prueba factual ni ha emprendido ningún trámite legal para rechazar la elección [14], parece apostar por la radicalidad que lo llevó a orquestar un golpe de Estado en abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez, con la participación activa de la administración Bush, la única, además de España, que reconoció a la junta golpista de Pedro Carmona Estanga, en la actualidad prófugo de la justicia refugiado en Colombia. El propio Capriles participó en la ruptura del orden constitucional asediando la embajada cubana y procediendo al arresto de Ramón Rodríguez Chacín, entonces ministro de Interior y Justicia del gobierno legítimo. Capriles fue enjuiciado y estuvo varios meses en prisión. Pero la derecha venezolana acaba de recibir un apoyo importante a su empresa desestabilizadora: el de Estados Unidos, que se niega a reconocer la elección de Nicolás Maduro [15].

[1] Agencia Venezolana de Noticias, «El violento llamado de paz de Capriles», 15 de abril de 2013.

[2] EFE, «Fiscal general informa de siete muertos en incidentes en Venezuela», 17 de abril de 2013; Agencia Venezolana de Noticias, «Siete socialistas son las víctimas fallecidas durante violencia convocada por Capriles», 16 de abril de 2013.

[3] Agencia Venezolana de Noticias, «Fiscal de la República: Hechos violentos en el país dejan siete fallecidos y 61 lesionados», 16 de abril de 2013.

[4] EFE, «El jefe del Parlamento venezolano pide una averiguación penal sobre Capriles», 16 de abril de 2013; Agencia Venezolana de Noticias, «Maduro: Quien venga por la vía violenta encontrará al Estado», 15 de abril de 2013.

[5Ibid.; Agencia Venezolana de Noticias, «El violento llamado de paz de Capriles»,op. cit.

[6] Agencia Venezolana de Noticias, «Fiscal de la República: Hechos violentos en el país dejan siete fallecidos y 61 lesionados», op. cit.

[7] EFE, «Capriles llama de nuevo a movilizarse “en paz” hacia las oficinas electorales», 16 de abril de 2013.

[8] Associated Press, «España reconoce a Maduro pero no pide disculpas», 16 de abril de 2013.

[9] Agencia Venezolana de Noticias, «El violento llamado de paz de Capriles», op. cit.

[10] Agencia Venezolana de Noticias, «Presidente Maduro: Derecha pagará ante la ley lo que han hecho», 16 de abril de 2013.

[11] EFE, «Maduro responsabiliza de muertos a Capriles y dice que tendrá que responder», 16 de abril de 2013.

[12] Agencia Venezolana de Noticias, «Maduro: Hemos derrotado el golpe de Estado», 16 de abril de 2013.

[13] Agencia Venezolana de Noticias, «Jaua: No hay elementos para decir que hubo fraude en elecciones presidenciales», 16 de abril de 2013.

[14] Agencia Venezolana de Noticias, «Defensoría del Pueblo no ha recibido denuncias del proceso electoral», 16 de abril de 2013.

[15] The Associated Press, «EEUU: no estamos listos para felicitar a Maduro», 17 de abril de 2013.

Producción de sentido


Producción de Sentido

Frei Betto

Muchos padres se quejan del desinterés de sus hijos hacia las causas altruistas, solidarias, sustentables. Tienen la impresión de que una parte considerable de la juventud sólo busca riqueza, belleza y poder. Y que ya no se mira en líderes volcados hacia las causas sociales, al ideal de un mundo mejor, como Gandhi, Luther King, Che Guevara y Mandela.

¿Qué le hace falta a la nueva generación? Le faltan instituciones productoras de sentido. Hay que imprimirle sentido a la vida. Mi generación, la que cumplió los veinte años en la década de 1960, tenía como productores de sentido a las iglesias, a los movimientos sociales y a las organizaciones políticas.

La Iglesia Católica, renovada por el concilio Vaticano 2°, suscitaba militantes imbuidos de fe e idealismo, por medio de la Acción Católica y de la pastoral de la Juventud. Queríamos ser hombres y mujeres nuevos. Y crear una nueva sociedad, fundada en la ética personal y en la justicia social.

Los movimientos sociales, como la alfabetización por el método Paulo Freire, nos desacomodaban, nos lanzaban al encuentro de los estratos más pobres de la población, educaban nuestra sensibilidad hacia el dolor ajeno causado por estructuras injustas.

Las organizaciones políticas, casi todas clandestinas en tiempo de la dictadura, nos inyectaban conciencia crítica y un cierto espíritu heroico que nos fortalecía ante los riesgos del combate al régimen militar y a la injerencia del imperialismo usamericano en América Latina.

¿Cuáles son hoy las instituciones productoras de sentido? ¿Dónde se puede adquirir una visión del mundo que desentone de la multividencia neoliberal centrada en el monoteísmo del mercado? ¿Por qué el arte es considerado como mera mercancía, tanto en su producción como en su consumo, y no como creación capaz de suscitar en nuestra subjetividad valores éticos, perspectiva crítica y apetito estético?

Las nuevas tecnologías de comunicación provocan el surgimiento de redes sociales que, de hecho, son virtuales. Y ahogan a las redes verdaderamente sociales, tales como sindicatos, gremios, asociaciones, grupos políticos, que aproximaban físicamente a las personas, les infundían complicidad y las reunían en diferentes modalidades de militancia.

Ahora el intercambio de informaciones y opiniones supera el intercambio de formación y las propuestas de movilización. Los megarrelatos están en crisis y se muestra poco interés por las fuentes de pensamiento crítico, como el marxismo y la teología de la liberación.

Sin embargo, como se decía antes, nunca las condiciones objetivas han sido tan favorables para operar cambios estructurales. El capitalismo está en crisis, la desigualdad social en el mundo es alarmante, los pueblos árabes se rebelan, Europa se incomoda con 25 millones de desempleados, mientras que en América Latina crece el número de gobiernos progresistas, emancipados de las garras del Tío Sam y suficientemente independientes, hasta el punto de haber elegido a Cuba para presidir la Celac (Conferencia de Estados Latino-Americanos y Caribeños).

Actualmente va adquiriendo fuerza un desorden entre lo que se ve y lo que se quiere. Hay multitud de jóvenes que sólo apetece un lugar al sol, sin darse cuenta de las espesas sombras que les tapan el horizonte.

Cuando no se desea cambiar el mundo, se privatiza el sueño modificando el pelo, la ropa, la apariencia. Cuando no se intenta derribar muros, se hace un tatuaje para marcar en el cuerpo su escala de valores. Cuando no se inyecta utopía en las venas, se corre el peligro de inyectarse drogas.

No fuimos creados para ser ovejas en un inmenso rebaño retenido en el corral del mercado. Fuimos creados para ser protagonistas, inventores, creadores y revolucionarios.

¿Cuándo Hércules podrá reventar las cadenas de Prometeo y evitar que el consumismo prosiga comiéndole el hígado? “Prometo lograr que esperanzas ciegas vivan en el corazón de los hombres”, escribió Esquilo. ¿Dónde beber esperanzas lúcidas si las fuentes de sentido parecen estar resecas? Parecen, pero no desaparecen. Las fuentes siguen ahí, a ojos vistas: la espiritualidad, los movimientos sociales, la lucha por la preservación ambiental, la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de otros mundos posibles.

[Frei Betto es escritor, autor de la novela “Minas del Oro”, entre otros libros.www.freibetto.org – twitter: @freibetto.
Copyright 2013 – Frei Betto – No es permitida la reproducción de este artículo por cualquier medio, electrónico o impreso, sin autorización. Le invitamos a que se suscriba a todos los artículos de Frei Betto; de este modo usted los recibirá directamente en su correo electrónico. Contacto – MHPAL – Agência Literária (mhpal@terra.com.br)
Traducción de J.L.Burguet].

Publicado por ADITAL

Entrevista de Monseñor Romero poco antes de su martirio: “Mirar desde el proceso del pueblo”

Por Alberto Rabilotta y Víctor Regalado (con apoyo de ALAI)

Entrevista de Monseñor Romero con Prensa Latina y la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), poco antes de su martirio.

Montreal, Canadá (PL-ALAI) El reciente anuncio del Obispo Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo de la Familia del Vaticano, de que el Papa Francisco había “desbloqueado” la causa de beatificación del asesinado Arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, me llevó a buscar cómo revivir una entrevista que desde Montreal le habíamos hecho por teléfono en febrero de 1980, conjuntamente Prensa Latina y ALAI, y otra que tuvo lugar horas antes de que lo asesinaran, el 24 de marzo de 1980.

Los dos Papas anteriores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, habían bloqueado la causa para la beatificación pedida por la Iglesia salvadoreña.

El anuncio del Obispo Paglia llenó sin duda de alegría a los salvadoreños y a la mayoría de católicos latinoamericanos, y también a quienes sin ser creyentes participaron de una manera u otra hace más de 30 años en esa gran gesta de solidaridad con el pueblo salvadoreño.

Este artículo tiene tres partes: la presentación del contexto salvadoreño en los meses y semanas previos al asesinato del Arzobispo Oscar Romero, que escribe el periodista salvadoreño Víctor Regalado; la entrevista que Prensa Latina y ALAI hicieron a Monseñor Romero el 13 de febrero de 1980, que pudo ser recuperada en los archivos de ALAI; y, en tercer lugar, mi recuerdo -porque no pude recuperar la grabación ni la “copia dura”- de la segunda entrevista telefónica del 23 de marzo con Monseñor Romero, pocas horas antes de su asesinato e inmediatamente después del dramático llamamiento que hiciera a los militares y paramilitares para que cesaran inmediatamente la represión y las matanzas.

EL CONTEXTO SALVADOREÑO EN LOS MESES Y SEMANAS PREVIOS AL ASESINATO DEL ARZOBISPO OSCAR ROMERO

Era tiempo de guerra en El Salvador, año de 1980. Y en medio de esas injusticias que vivía cotidianamente el pueblo se alzaba la voz de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, que cada domingo en su homilía denunciaba las atrocidades que sufrían la juventud, los trabajadores y campesinos, los maestros, los curas y pastores progresistas.

Los militares en el gobierno con el apoyo de los Estados Unidos reprimían al pueblo. El mayor Roberto DÂ�Aubuisson, fundador del partido político ARENA y formado en la Escuela de las Américas del Pentágono, había organizado los escuadrones de la muerte, que torturaban, desaparecían y asesinaban a los mejores hijos del pueblo en pleno día, en sus casas, en las calles y en los templos.

DÂ�Aubuisson servía como enlace de inteligencia entre el Ejército de El Salvador y la Embajada de los Estados Unidos. El coronel estadounidense James Steele era el asesor de los escuadrones de la muerte, y el general José Guillermo García era el ministro de Defensa de El Salvador.

Los escuadrones de la muerte operaban a partir de las “secciones 2” de la Guardia Nacional, la Policía de Hacienda y la Policía Nacional, y también desde los cuarteles militares. A mediados de abril de este año de 2013, el general Carlos Eugenio Vides Casanova, para oponerse a su deportación de Estados Unidos hacia El Salvador, argumentó que había contado con “la asesoría y la asistencia militar y financiera del gobierno de Estados Unidos” y tenido pleno conocimiento “de la conducta de las unidades de la Guardia Nacional y de los militares salvadoreños”.

En ese año de 1980, cuando Monseñor Romero denunciaba las cotidianas atrocidades, las religiosas estadounidenses Ita Ford, Dorothy Kazel, Jean Donovan y Maura Clarke fueron secuestradas por cinco guardias nacionales bajo el mando del general Vides Casanova, director de la Guardia Nacional, que las violaron y luego asesinaron.

Las religiosas fueron asesinadas el 2 de diciembre de 1980, después del asesinato de Monseñor Romero. Los escuadrones de la muerte se empeñaban en cometer esos crímenes atroces para atemorizar a la población civil. Tal era el asesoramiento de James Steele, como queda claro de acuerdo con información ahora pública.

Fue en uno de esos días grises de la historia salvadoreña que por medio de Adán Chicas -entonces secretario general de la Federación Unitaria Sindical Salvadoreña, FUSS-, recibí un mensaje diciendo que me comunicara con Alberto Rabilotta, entonces corresponsal de Prensa Latina en Montreal, Canadá, quien nos hacia llegar información sobre la solidaridad internacional con la lucha del pueblo salvadoreño.

Lo que me pedía Alberto desde Canadá, para Prensa Latina y la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), era que coordinara una entrevista telefónica con Monseñor Romero. También estaría presente en Montreal Gustavo Dans, de ALAI. Le respondí que sí y pasé a la acción.

Fui al Seminario San José de la Montaña, donde estaba el Arzobispado, y asistí a una rueda de Prensa de Monseñor Oscar Arnulfo Romero para periodistas nacionales y extranjeros. Fue en ese momento que conocí a Pierre Saint-Germain, gran reportero internacional del periódico canadiense La Presse de Montreal, y a la reverenda luterana Marta Benavides.

Terminada la rueda de prensa me acerqué a Monseñor, un hombre humilde y de muy fácil acceso, y le dije que Alberto Rabilotta, de la agencia de noticias Prensa Latina Canadá, filial de Prensa Latina de Cuba, quería hacerle una entrevista.

No pude dejar de pensar en la responsabilidad que eso significaba por la atmósfera que se respiraba por esos días en San Salvador. Estábamos a mediados de febrero y un mes y medio antes, el 3 de enero, las organizaciones “político-militares” Resistencia Nacional (RN), Partido Comunista de El Salvador (PCS) y Fuerzas Populares de Liberación (FPL) habían dado a conocer el acuerdo alcanzado en diciembre de 1979, de unir sus esfuerzos bajo una Coordinadora Político-Militar.

El 22 de enero se había llevado a cabo una manifestación con más de 300 mil participantes, la demostración popular más grande en la historia de El Salvador, para conmemorar la matanza de más de 30 mil campesinos e indígenas en 1932 y celebrar la unidad de las organizaciones populares y político-militares. La manifestación del 22 de enero fue salvajemente reprimida por el ejército salvadoreño, con un saldo de muchos muertos y heridos.

Pues bien, en este contexto de represión, atrocidades y de la naciente movilización popular, le expliqué a Monseñor Romero que el material serviría para el servicio informativo de Prensa Latina y de ALAI, y que la grabación probablemente la usarían en Radio-Habana Cuba. Y, seguidamente, le pregunté si no tenía inconveniente en recibir esa llamada para hacer la entrevista.

Recuerdo muy claramente que me miró, esbozó una sonrisa y casi tímidamente me respondió: “Que me llamen”, y ahí mismo me dio el número de teléfono y me indicó el momento en que podían llamarlo.

Desgraciadamente no tuve el reflejo de pedirle que me dejara estar presente cuando recibiera la llamada. Eran días muy difíciles en San Salvador, se vivía casi de minuto a minuto. Lo que sí recuerdo es que Alberto me dijo luego que Monseñor Romero había manifestado telefónicamente que se sentía amenazado.

Y el fatídico 24 de marzo, mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospital de La Divina Providencia, Monseñor Romero fue asesinado en un operativo de un escuadrón de la muerte bajo el mando de Roberto DÂ�Aubuisson.

Ahora nos toca reconstruir la historia patria con los nuevos elementos que van saliendo a la luz, para fortalecer la memoria del pueblo salvadoreño y que tenga bien claro quienes son los responsables, y quienes son los asesinos de Oscar Arnulfo Romero.

Memoria obliga, estos son los nombres de otros implicados en los escuadrones de la muerte: general René Emilio Ponce (fallecido), el coronel Inocente Orlando Montano, viceministro de seguridad durante el gobierno del presidente Alfredo Cristiani (de ARENA), y el coronel Francisco Helena Fuentes, jefe de la Primera Brigada de Infantería.

LA ENTREVISTA DEL 13 DE FEBRERO DE 1980

Como bien reseña Víctor Regalado en la primera parte, y la introducción a la entrevista con Monseñor Oscar Romero del Boletín No. 7 de ALAI, en los primeros meses de 1980 el accionar represivo de los grupos paramilitares de derecha y de las fuerzas del Ejército salvadoreño estaba dejando un enorme saldo de muertes: En el mes de enero de 1980 habían sido asesinadas 186 personas, “otras 164 personas fueron dadas por desaparecidas, 85 detenidas y 87 cadáveres encontrados en diversos puntos del país”. El gobierno de Estados Unidos estaba, en ese contexto, sopesando el envío de ayuda y efectivos militares.

En febrero y marzo se acentuó la represión y el accionar de los grupos paramilitares, con otro enorme saldo de victimas fatales, desaparecidos y detenidos, y en ese contexto las homilías de Monseñor Oscar Romero constituían la mayor denuncia, a nivel interior, de la intolerable situación que vivía el pueblo salvadoreño, y un acicate para ampliar el creciente movimiento internacional de solidaridad con las fuerzas políticas y organizaciones populares que luchaban en el país. Entrevistar a Monseñor Oscar Romero era, en ese momento histórico, hacer escuchar la voz de la mayoría del pueblo salvadoreño.

Esa voz fue silenciada con el asesinato del 24 de marzo de 1980.

Boletín No. 7 del 22 de febrero 1980 (ALAI)

Entrevista al Arzobispo de San Salvador, Monseñor Arnulfo Romero.

-¿Podría caracterizar el momento actual en El Salvador, y el rumor o la posibilidad de un golpe de la extrema derecha?

Monseñor Romero: Podemos caracterizarlo como un momento peligroso y ambiguo en el sentido que se están jugando tres proyectos: el del gobierno, el de la derecha y el de la izquierda. En el gobierno hay gente de muy buena voluntad, con deseos de cambios, pero al mismo tiempo hay una línea de represión espantosa, como nunca, que estorba todos los proyectos de buena voluntad que puedan surgir del mismo gobierno, por lo cual se neutraliza su capacidad y no encuentra arraigo en el pueblo, no tiene credibilidad.

A la derecha, pues, está el egoísmo de no querer ningún cambio y dispuestos a defender los privilegios a costa de cualquier cosa, incluso fomentar la masacre, la represión. Hay grupos armados de derecha, grupos clandestinos, que están haciendo mucho mal.

Y hacia la izquierda hay organizaciones políticas populares y los grupos clandestinos armados. Fijándonos en los grupos organizados, yo encuentro cierta esperanza en cuanto a un esfuerzo de unidad y de apertura democrática, todavía no muy evidente, pero sí creo que dada su lucha reivindicativa por el pueblo, son grupos que hay que estimarlos en lo que valen, y al mismo tiempo se les señala los peligros y se les exhorta a una apertura sincera en servicio del pueblo. Así caracterizaría yo la situación actual.

-¿Es qué la posibilidad de un golpe de la derecha se vería en relación con las últimas medidas que ha tomado el gobierno, de nacionalización de la banca, por ejemplo?

Monseñor Romero: Sí, por lo que decía antes. Un grupo muy cerrado que no quiere oír de cambios y bajo el pretexto de que todo es comunismo está provocando una insurrección que quisiera aplastar con una guerra civil, que sin duda tendría de parte de la derecha mucha fuerza, pero sería para el pueblo un retroceso tremendo. Existe la posibilidad, más por la derecha que por otros sectores. La izquierda creo que quiere menos ahora una guerra civil porque no se siente tan fuerte como para presentarse frente a la derecha y a las Fuerzas Armadas, si (estas últimas) entran en complicidad con la derecha.

-¿Cuál es su opinión sobre estas nuevas reformas promulgadas por la Junta?

Monseñor Romero: Las reformas que ha anunciado, que está tratando de promulgar la Junta son muy buenas, son las que el pueblo necesita. Pero, la viabilidad es la que está en cuestión, ¿verdad?, ¿cómo llevar a cabo esto?, cuando en el mismo gobierno hay una corriente represiva que parece estorbar estos proyectos y por tanto no encontrar un apoyo popular para llevar adelante estos proyectos.

Podíamos decir que los proyectos de reforma son magníficos, son los que necesitamos y tenemos que llegar hasta allí un día, pero por el momento no se ve evidentemente una viabilidad hacia ellos.

-¿En principio, la empresa privada mantendría su unidad en cuanto al rechazo de estas reformas o cree Ud. de que se puede ver, por primera vez al menos, divergencias entre los sectores productores y empresarios con respecto a la política económica del gobierno?

Monseñor Romero: No hay duda de que en el sector de la derecha hay gente que es sensible a los cambios y que estaría dispuesta a aceptarlos. Lamentablemente, creo que ha estorbado un poco la intransigencia de la izquierda de no haber querido apoyar lo bueno que pudo haber en el gobierno y está dando pretextos para que muchos de (los directivos de) las empresas privadas, que tal vez tenían simpatía por los cambios, se derechicen más.

-¿Esta situación se ha modificado en algo, o sigue siendo la misma?

Monseñor Romero: Es la misma. Ahora, de parte de la izquierda sí he notado un progreso, una maduración, que puede ser el camino para llegar a encontrar la realización de estos proyectos de cambios. Pero, por ahora lo que urge es el cese de la represión y sentir una fuerza de gobierno que siquiera logre controlar los cuerpos de seguridad, que son los que están haciendo ahora mucho estorbo a los proyectos del gobierno.

-¿Quiere decir que si hubiera condiciones para el cese de la represión, Ud. piensa de que habría también posibilidad de un diálogo entre la Junta de Gobierno y las organizaciones populares?

Monseñor Romero: Yo creo que estaría ahí el secreto, cabalmente. Ver cómo lograr ese diálogo. Las fuerzas de izquierda no lo quieren este diálogo porque desconfían plenamente de un sistema donde está siempre imperante la represión. Pero si se lograra, pues, desvirtuar esa especie, lo que lamentablemente es una verdad, pues si creo que están en la izquierda con verdadero amor al pueblo, ciertamente buscarían esa solución.

-Precisamente en ese terreno, ¿cuál es el papel que podría jugar la Iglesia, por ejemplo, para promover ese diálogo?

Monseñor Romero: La Iglesia está jugando su papel evangélico, pastoral. Ella no tiene que optar por uno u otro proyecto, o sistema, sino apoyar lo bueno que hay en cualquier proyecto y denunciar lo malo que hay en cualquier proyecto. En concreto, aquí hemos dicho que el proyecto de la derecha no tiene una autorización moral cuando se empeña en mantener privilegios que son la causa de una injusticia social. Eso lo denuncia la Iglesia.

Frente al proyecto del gobierno, la Iglesia está realizando su papel de apoyar lo bueno, pero al mismo tiempo reclamando contra la represión y diciendo que la parte sana que hay en el gobierno tiene que demostrar su capacidad de gobernar, precisamente quitándose de encima ese estorbo y dando muestras de que ordena el cese de la represión. Y en cuanto a la izquierda, también, al mismo tiempo que la Iglesia anuncia el derecho de organización y la necesidad de que un pueblo se organice, se concientice, le señala también los abusos de la organización cuando hacen violencias, venganzas, actitudes que de ningún modo la Iglesia puede aprobar. O sea, que la Iglesia mantiene pues una autonomía para poder ser como la conciencia dentro de la política.

-¿Cuáles son los elementos que permiten mantener la unidad de las Fuerzas Armadas?

Monseñor Romero: Bueno, yo no conozco el interior del ejército, ¿verdad? Pero sé que hay una conciencia de grupo muy grande en el ejército; que cabalmente desde la Iglesia hemos dicho que si de veras quieren ser servidores del pueblo, como lo proclamó el golpe militar del 15 de octubre, tienen que mirar no desde su propia institución, sino desde el proceso del pueblo.

Pero la formación militar creo que les hace ver desde su propia institución y esto hace que se conglutine y que no aparezca tal vez lo que pueda estar dividido. Pero no hay duda que dentro del ejército hay gente honesta que no está de acuerdo en seguir siendo servidores de la oligarquía, sino del pueblo, y que no estarán conformes con estos hechos de represión. Pero su sentido de cuerpo, su formación militar, les hace mantener, quizás, cierta unidad al menos en apariencia.

-¿Cuál es el papel que juega la solidaridad internacional en el caso de El Salvador?

Monseñor Romero: La solidaridad internacional juega un papel muy importante porque sin duda que hay en la conciencia de la gente que gobierna y de todos los elementos interesados en el proceso de El Salvador, el respeto a las corrientes internacionales, quizás más que a las cosas internas. Y por eso toda manifestación de solidaridad con la justicia social, con el esfuerzo reivindicativo de nuestro pueblo, todo llamado al camino de la racionalidad y no de la violencia, repudiar así públicamente, en sentido de solidaridad, todo aquello que no está en beneficio del pueblo, que no favorece el proceso, son corrientes y fuerzas muy grandes para nosotros. Por eso aprovecho ahora para agradecer a Uds. que, como voz del exterior, significan mucho para nosotros.

ENTREVISTA TELEFÔNICA REALIZADA EL 13 DE FEBRERO DE 1980 POR ALAI Y PRENSA LATINA. POSDATA DEL 3 DE MAYO DE 2013.

El 23 de marzo de 1980, el Arzobispo de San Salvador hizo el llamamiento para que el Ejército y las fuerzas policiales cesaran la salvaje represión: “Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión”.

Sabiendo de ese llamamiento, con el antecedente de la entrevista conjunta PL-ALAI a mediados de febrero, y aprovechando que teníamos el número de teléfono de Monseñor Oscar Romero, recuerdo que desde Prensa Latina en Montreal inmediatamente llamamos al Arzobispado para entrevistarlo nuevamente, y con la generosidad y humildad que lo caracterizaba accedió a una breve entrevista para condenar las matanzas.

De esa entrevista no tengo la grabación -que fue difundida por Radio-Habana Cuba-, ni la copia “dura” del despacho de Prensa Latina, sino solamente el recuerdo que siempre me acompaña de la voz de Monseñor Oscar Romero, quien hablaba lentamente y con un tono grave sobre la tragedia que se abatía sobre el pueblo salvadoreño, y que cuando al final de la entrevista y antes de despedirme le pregunté si él mismo se sentía amenazado me respondió, después de lo que recuerdo como un silencio de algunos segundos, que así lo creía.

arb/ar-vr

 

ORIENTACIÓN SEXUAL: Disfunción sexual eréctil, un problema prevenible

UROLOGIA
La Habana (PL) La disfunción eréctil (DE) es una de las patologías sexuales más frecuentes en los hombres, pues afecta aproximadamente al 50 por ciento de los varones en edades comprendidas entre 40 y 70 años.

Aun cuando en Cuba no se han realizado grandes estudios sobre el tema, se estima que la prevalencia es similar a la del resto del mundo.

Aunque no es menos cierto que las posibilidades de padecer la dolencia se incrementan con la edad, no resulta una consecuencia inevitable del envejecimiento, asegura el doctor Raúl Guzmán, especialista en Urología.

De hecho, puede prevenirse evitando en lo posible los factores de riesgo que contribuyen a su aparición, como el tabaquismo y el alcoholismo, asevera el especialista.

También es necesario mantener un buen control de la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la hipercolestrolemia en quienes lo padecen, explicó el experto a Prensa Latina.

Resaltó que es importante acudir al médico ante las primeras manifestaciones clínicas del trastorno, y que en la isla existen los recursos necesarios, desde psicoterapia de apoyo hasta tratamientos quirúrgicos para resolverlo.

Sobre la cirugía revascularizadora y el implante de prótesis de pene, explicó que son terapias de tercera línea, solo indicadas cuando ya fracasaron otras menos agresivas, y en pacientes seleccionados.

En ese sentido, Ramiro Fraga Valdés, presidente de la Sección de Andrología de la Sociedad Cubana de Urología, señaló que el tratamiento con prótesis peneana es un servicio gratuito para los cubanos que lo requieran, y se realiza en todas las provincias del país con personal capacitado.

Precisó que es una terapia de última elección, la cual se lleva a cabo en personas con disfunción eréctil severa, refractarios a otras conductas.

Fraga destacó que la mayoría de los varones que necesitan estas prótesis padecen problemas orgánicos, muchas veces condicionados por factores de riesgo mal manejados como hábito de fumar, alcoholismo, sedentarismo, obesidad, mal control de una diabetes, hipertensión, cardiopatía isquémica u otras.

Manuel Gómez Alzugaray, especialista en Endocrinología, indicó que el Sildenafil cubano y otras formulaciones de los Inhibidores de la Fosfodiesterasa 5, como se conoce a esta familia, donde se encuentran el Viagra (Sildenafil), Levitra (Vardenafil), y Cialis (Tadalafil), ha mostrado buena eficacia en la población del país.

No obstante aclara que el fármaco tiene que ser debidamente indicado por un médico, y las personas no deben automedicarse, pues pueden ocurrir efectos adversos.

Sobre el tema, también conversó Prensa Latina con Oleg Zhukov, vicepresidente de la Asociación de Andrología en Rusia, quien indicó que desde la atención primaria de salud se pueden diagnosticar a tiempo estas enfermedades.

El médico de familia es un profesional capacitado para detectar en una primera etapa las manifestaciones de algunas de estas afecciones, aseveró el experto durante un Foro ruso-cubano de Andrología que sesionó en La Habana.

Zhukov reconoció el desempeño de los galenos cubanos en la atención y tratamiento de hombres aquejados con estos trastornos, y consideró el alto nivel científico de urólogos y andrólogos de la isla.

Indicó el interés de su país de con profesionales cubanos y espera se pueda concretar un protocolo de cooperación entre ambos países en la especialidad.

En tanto, Igor Shaderkin, representante del Instituto de Urología de Rusia, destacó el papel que juegan los medios masivos de comunicación en la prevención de esos padecimientos.

Resaltó que la prensa constituye un instrumento eficaz que se debe aprovechar para educar a la población en cómo evitarlos, pues en muchas ocasiones se asocian a estilos de vida no saludables.

Ponderó el impacto que tiene sobre la salud sexual masculina el alcoholismo y el hábito de fumar, la alimentación incorrecta y el comienzo precoz de las relaciones sexuales.

Por Vivian Collazo Montano

*Jefa de la redacción Ciencia y Técnica de Prensa Latina.

arb/vm

Correa: La utopía concreta

PRESIDENTE RAFAEL CORREA EN EL CIUDADANO TV

Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
yvepra@hotmail.com
“La muerte es para todos.
mas, mientras esperamos,
también debe ser para todos la vida
¿dónde están la sonrisa, la esperanza,
los panes y las terrazas claras para ver
las violetas y la dicha? (Pérez, 1982)
Escribí estos versos hace medio siglo. Desde entonces, han marcado una ruta de búsquedas, de adhesiones, de lucha, de sueños, de exasperaciones y reclamos.
Porfiada, golpeada por realidades cada vez más hoscas, nunca vencida, ni callada, he aguardado, aferrada a la fe, leyendo la biblia, creyendo en mi ideología, mientras la negación y hasta la mofa me acosaban.
La visita del presidente Correa a República Dominicana ha dado una respuesta jubilosa a la pregunta acuciante de la estrofa que ha guiado mi periplo político-doctrinario.
En Ecuador, país pequeño, pobre como el mío, repleto de injusticias y privilegios, como el mío, de soberbias y faltas de solidaridad, como el mío, empieza a construirse esa “terraza clara /para ver las violetas y la dicha”.
La “sonrisa y la esperanza”, han asomado por primera vez en los ojos que se abren asombrados ante los cambios, en las bocas que empiezan a conocer “los panes”, las arepas de maíz, compartiendo el sabor dulce de la justicia social.
La pobreza, la desigualdad, sobre todo, retrocede en Ecuador, batida por políticas públicas de fuerte acento humano. El “primero la gente” de Peña Gómez resuena en el discurso de Correa, al describirnos su obra de gobierno y sus resultados espléndidos.
Su firmeza se endurece ante las resistencias y las emboscadas. Se enternece, suaviza hasta la ternura al mencionar a los niños ecuatorianos que ahora tienen desde que nacen protección; criaturas de Dios y del Estado, son amadas, cuidadas, Proyectos de vida que encontrarán escuelas, salud, “violetas” de juegos, canciones y bondades. En lugar de la inhóspita calle, del desprecio de los de “arriba”, los “muchachitos” de la pobreza ecuatoriana, son actualmente, hijos de la patria.
¿Quién dice, quién se atreve a decirlo, que la Ley inflexible del Mercado debe controlar todo, la salud, la educación, los valores, destruyendo, con su odioso ventarrón darwinista, el amor, la ética, la solidaridad, condenando a los débiles, premiando sólo al fuerte, como predican los neoliberales?
¿Quién osará, después de escuchar a Correa, poner en duda la fuerza de la ideología, enfrentarla con la “anti ideología” del neoliberalismo?
Las palabras fluidas, convincentes, sapientes, presentan la evidencia de logros obtenidos, de la acción impulsada por la idea que es ideal y es a la vez el conocimiento. Desafiando a los poderes fácticos antes inconmovibles, Correa se yergue, recordando la enseñanza de Jesús expulsando a los ladrones del templo; reivindica sus raíces cristianas que tañen las campanas de Puebla y Medellín, compatibles con el ardiente credo del nuevo socialismo siglo XXI.
La economía recupera en la visión de Correa, emparejado con Amartya Sen y Sampedro, su prístino sentido primigenio: “ciencia del bienestar” le llamaron los clásicos, la versión neoliberal la convirtió en teoría impúdica de distribución injusta, explicada, no justificada en un lenguaje incomprensible de guarismos.
Con Correa, la economía se casa de nuevo con su apellido humano, asume su carácter de CIENCIA SOCIAL, niega el reduccionismo macroeconómico.
Correa tiene dos Phd, que blindan su equipaje intelectual y académico frente a los que pretenden ignorar o descalificar su discurso que se basa en el estudio, la reflexión, la convicción y se refuerza en la evidencia.
Así, va rescatando, con vigor, entusiasmo y coraje, entre dificultades y riesgos, retadoramente, la utopía que en América anhelaron Martí, Mariátegui, Betances, Monseñor Romero.
Una utopía concreta, amasada con barro ecuatoriano que avanza en bicicleta, como el propio Correa, negándose a la veloz opulencia de los “pescuezos largos” que en nuestro país ofenden al cruzarse por las calles citadinas con la desigualdad de los motoconchos del subdesarrollo.
Más lento de lo que Correa quiere y pretende, pero seguro, compartido por el pueblo, el proyecto redentor, socialista y humano, avanza a pesar de los enemigos internos y externos.
Porque el neoliberalismo está enseñando el refajo en todo el mundo, andan de capa caída sus inhumanos manejos bancarios.
La hazaña de Correa contesta interrogantes, fortalece creencias, mostrando un espacio donde se comparte, no solo morir, sino vivir dignamente.
Desde ese Ecuador que antes fue “Banana-Republic”, ya luego “no Republic”, colonia entre otras tantas, Correa crea un país que es el que quiero ver multiplicado en todo el continente.
Esa “terraza” clara, con “violetas y dicha” que construyen juntos un pueblo y un líder.
¡Lo que quise y aún espero en República Dominicana!
Work Cited
Perez, Y. P. (1982). Necesaria Existencia (1 ed.). (F. G. Michel, Ed.) Santo Domingo, República Dominicana.

JUAN BOSCH: MIS RELACIONES CON CAAMAÑO

Graffitti Bonao, DR

No me seria fácil ahora, a esta distancia de años, cuantos días pasaron desde que Caamaño salió de Benidorm hasta que llegó a Londres; pero deben haber sido pocos porque no debíamos ir por el 15 de octubre cuando se presentó en mi casa una persona que llevaba un mensaje de Caamaño.  El mensaje iba dentro de un cigarrillo y era muy corto; en él me anunciaba que el portador me entregaría 500 dólares para que los guardaras para él (Caamaño) podría necesitar en cualquier momento que alguien hiciera viaje a cualquiera otra gestión que él pudiera pedirme.  Tal vez dos o tres semanas después de eso, a fines de la primera semana del mes de noviembre, tal como dije en el artículo que reprodujo la revista ¡ahora!, se presentó en Benidorm el capitán Héctor Lachapelle Díaz; y según dijo en el mencionado artículo: “había volado desde Londres hasta Alicante para saber si yo tenia noticias del coronel Caamaño; el Dr. Jottin Cury y Doña Chichita de Caamaño, también en busca de noticias.  Cury, Montes Arache, Lachapelle y yo tuvimos largo tiempo realizando punto por punto, y con la mayor atención, todas las posibilidades del caso, y nuestra conclusión fue una: el coronel Caamaño se había ido de Europa por su propia voluntad y después de haber preparado con mucha con mucha anticipación y con mucho cuidado cada uno de sus pasos.  No había temor de que le hubiera sucedido o pudiera sucederle una desgracia.  Nuestras dudas quedaron sin aclarar sólo en un aspecto.  No sabíamos, ni podríamos averiguarlo por el momento, a donde había ido Caamaño.
Lo que no dije de esa entrevista en ese artículo es que en vista de que ni Montes Arache ni Lachapelle Díaz ni Jottin Cury tenía medios para moverse por Europa; yo dispuse de los 500 dólares que  Caamaño me había mandado unas tres semanas antes y se los entregué para que los usaran a su mejor saber y entender.  A partir de entonces no volví a tener noticias de Caamaño, pero el 6 de enero de 1968 (y no puedo olvidar la fecha porque en la noche anterior había nevado en las montañas que están detrás de Benidorm y el día de los Reyes Magos era frio hasta calar los huesos) supe que estaba en Cuba; lo supe por una visita que llegó de Valencia a llevarme un mensaje suyo.
Yo tengo buena memoria, y para algunas cosas, muy buena; pero hay algunas otras en la cual no es buena; por ejemplo, en los títulos de los libros que leo y en las fechas de los acontecimientos de mi vida, sean o no sean importantes.  Puedo recordar que el día de la llegada a Benidorm de la visita de que acabo de hablar era 6 de enero porque en ese caso se unieron dos circunstancias; era el día  de Reyes y las montañas de Benidorm estaban nevadas.  Sin embargo, no podría decir ahora con seguridad si las cosas que voy a referir inmediatamente las dije en esa fecha o en el mes de marzo, cuando volvió a visitarme la misma persona.  Creo, sin embargo, que lo que hablé entonces con esa visita fue lo que voy a contar porque parte de la conversación se relacionó con el Dr. José Francisco Peña Gómez y el Dr. Peña Gómez andaba por esos días cerca de España; tal vez estaba en Suecia y creo que estuvo en Benidorm al finalizar el mes de diciembre.
Lo primero que me dijo la visita, de parte del coronel  Caamaño, era que él se hallaba en Cuba y que había un Cubano interesado en tener entrevista con el compañero Peña Gómez (que todavía no tenia titulo de Doctor en Derecho); que la entrevista se había arreglado para ser celebrada en París; que Peña Gómez debía entrar en el tren subterráneo (metro) de la plaza Marceau a las 3:00 de la tarde que cuando fuera bajando las escalera se le acercaría un hombre y le preguntaría si el fumaba cigarrillos Aurora, a lo que Peña Gómez respondería que no.  Y que a partir de ese momento el que le hiciera la pregunta se le pondría al lado y seguiría caminando y hablando con el hasta llegar a un punto donde estarían los dos y el desconocido le daría un mensaje del coronel Caamaño que Peña Gómez debía transmitirme inmediatamente.
No se si se debe a que de niño leía novelitas de misterio y espionaje, pero es el caso que soy muy desconfiado en todo lo que se relacione con actividades de este tipo.  La cita en el metro de la plaza Marceau que me pareció una provocación, y eso que yo no sabia entonces, como lo vine a saber después.  Que el jefe de G-2 Cubano en Europa, (me parece que se llama Hugo Castro), el mismo hombre que arregló el viaje del coronel Caamaño a Cuba, estaba trabajando para la CIA desde antes de ese viaje del coronel Caamaño, de manera que el coronel Caamaño estuvo vendido a la CIA desde antes de pasar, siquiera, en ir a Cuba, porque tan pronto llegó a Londres el Héroe de abril entró en relaciones dl jefe del G-2 cubano, que residía en Paris, ciudad a la cual iba Caamaño con frecuencia.
Mi argumento para no autorizar la entrevista de Peña Gómez en Paris con el misterioso agente cubano fue el siguiente: “Hazle saber a Francis (el nombre que le dábamos a Caamaño en la intimidad) que Peña Gómez es negro, y sin embargo, si lo mando ahora al Congo, que es un país de negros, allí llamará la atención por la arrogancia de su figura, y con mucha más razón llamará la atención en Paris, que es una ciudad de gente blanca, y más todavía en la Place Marceau, que está en el corazón de Paris.  Si Peña Gómez va a esa cita, seguramente la CIA lo detectará, y al mismo tiempo se quemarán Peña Gómez y el PRD.  No; dile a Francis que no; que no autorizaré esa reunión”.
La persona con quien estaba hablando era de las que no abandonan su posición fácilmente y trató de persuadirme de que tratándose de revolucionarios probados, como eran los cubanos, Peña Gómez no corría ningún peligro de ser descubierto por la CIA pues seguramente los agentes del gobierno de Cuba en Paris habían tomado todas las precauciones para que eso no pudiera suceder.  Pero yo tampoco soy de los abandonan fácilmente su posición y  le expliqué que de quien hay que desconfiar es de los aliados, no de los enemigos, porque del enemigo no se fía uno nunca, o por lo menos no debe fiarse uno jamás.  El peligro está en confiar en un aliado, porque el aliado puede ser, sin uno saberlo, agente del enemigo.  Discutimos y al fin las cosas quedaron como yo decía: Peña Gómez no iría a Paris ni a ninguna parte y no tendría entrevistas con ningún miembro del G-2 cubano.  Para entrevistas futuras, que Francis mandara un dominicano, no un cubano, fue mi conclusión.
Yo me preparaba ya a decirle a Dios a la persona que había ido a verme en esa fría mañana de enero, pero de pronto ella dijo que había un segundo punto que tratar.
¿Cuál era?
Era que Francis quería que se le enviara a Argelia a un ayudante que había dejado en Londres y mi visitante me entregó un papel con todos los detalles de la forma en que había de hacerse la operación para embarcar al ayudante de Caamaño.  En primer lugar, yo debía llamar a un teléfono de Madrid para preguntar no recuerdo que, y esa llamada mía indicaría que el ayudante podía trasladarse de Londres a Madrid; ya en Madrid, el ayudante me llamaría con tal y cual nombre y yo haría entonces los arreglos para enviarle el pasaje a Argel, capital de Argelia, para que se le entregara el papel con las instrucciones de lo que debía hacer al llegar a Argel.  Recuerdo nítidamente que en esas instrucciones figuraba el nombre de un café donde el ayudante de Francis debía entrar y el de una bebida que debía pedir en voz alta; después de pedir esa bebida un hombre se le acercaría por el lado derecho y le haría la misma pregunta que se le hubiera hecho en el subterráneo en la Place Marceau a Peña Gómez en caso de que éste hubiera ido a la cita de Paris.
“No puedo encargarme de esas gestiones ni puedo ayudar al ayudante de Francis a viajar a Argelia porque el dinero que Francis me dejó se gastó hace dos meses.  Se le entregué completo a Montes Arache, Lachapelle y Jittin Cury para que pidieran viajar a Paris y Holanda”, le dije a mi visitante.
Mi visitante quiso darme a entender que quizás lo del dinero pudiera resolverse; que lo importante era que yo hiciera la llamada a Madrid y que dieran facilidades para que el ayudante de Caamaño pudiera viajar a Argelia.  Pero era natural que yo mantuviera en este caso la mista actitud que había mantenido en el caso de la posible entrevista de Peña Gómez con un desconocido en un lugar de Paris.  Cualquiera que fuera mi intervención, pequeña o grande, en el caso de Peña Gómez como en el del ayudante de Caamaño, si la CIA estaba al tanto de los movimientos de Caamaño, el PRD saldría perjudicado sin que ese perjuicio se justificara porque nosotros no estábamos en actividades conspirativas de tipo guerrillero o internacional.  Y el instinto me decía, como si supiera en que andaba el jefe del G-2 cubana en Europa, que por detrás de cualquier movimiento que se relacionara con Cuba debía hallarse necesariamente la CIA.  Así, pues, tampoco cedí en ese asunto, y la visita se fue pasado el medio día sin haber logrado lo que había ido a buscar a Benidorm.
Y he aquí que un buen dio, en el mes de marzo, probablemente a mediado del mes, la misma persona volvió a presentarse a mi casa de Benidorm y quiso hablar conmigo a solas.  Sus acompañantes salieron con Doña Carmen a la playa y a recorrer el poblado, mientras nosotros dos hablábamos.  Sus primeras palabras fueros estas: “Me voy a Cuba.  Voy haber a Francis y quiero saber que debo decirle de parte de usted”.
Esta declaración me vino como anillo al dedo porque era mucho lo que vi había pensado en Francisco Caamaño Deñó y en su destino.  El Héroe de abril había salido de la Revolución convertido en un Líder, y en términos de ajedrez el líder es el jugador no es una ficha de tablero; el es quien mueve las fichas para hacerle frente al adversario.  Ahora bien, al irse a Cuba Caamaño se iba convirtiendo por su propia voluntad de jugador en fija que otro jugador podía jugar cuando le conviniera.  Por otra parte, la situación mundial estaba cambiando a la carrera y se veía que la ola revolucionaria iba cediendo, por lo menos en la América Latina.  ¿Durante cuanto tiempo iba a tener que quedarse Caamaño en Cuba aislado de nosotros y del pueblo Dominicano?.  En aquellos días era difícil preverlo, pero ahora sabemos que iba a mantenerse en ese aislamiento más de cinco años, tiempo suficiente para que la imagen de cualquier líder se destiña a los ojos de su pueblo, sobre todo si no a sido un líder de actividad prolongada, como no lo fue Caamaño, que pasó por el cielo político nacional con la fuerza de un relámpago, pero también con la velocidad deslumbrante del relámpago.  Había llegado, con esa persona que iba a verlo en Cuba, la oportunidad de hacerle saber a Caamaño mis preocupaciones, y no iba a desperdiciarla. 
Así, pues, le hablé a mi visitante de esta manera: “Dile  Francis que preveo un entendimiento entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, una especie de acuerdo para llegar a un reparto de influencias en el mundo; explícale cuidadosamente esto que voy a decirte a continuación: que a mi juicio, si hay ese acuerdo entre los dos gigantes, la Unión Soviética le pedirá a los Yanquis que no se matan más con Cuba, que la dejen tranquila, que no le envíen más grupos de antisfidelistas a atacar la isla ni a matar a Fidel; que a cambio de eso, ellos, los Soviéticos, se comprometerán a obtener de Fidel que no manden más guerrillas a otros Países de la América Latina o que cese en su ayuda a las guerrillas que hay ahora en actividad”.
A continuación hice que mi visitante me repitiera esas palabras tal como la había entendido, aunque no fuera tal como yo las había dicho.  Mi interés era saber si había captado su sentido.  Las repitió y quedé satisfecho; y entonces volví hablar; y esto fue lo que le dije:
“Dile a Francis que se mantenga alerta y que si él advierte señales de ese entendimiento, que se salga de Cuba; que salga por Vietnam y declare al mundo que él estaba en Vietnam observando la manera de combatir de los vietnamitas, y que después de eso el y yo nos veremos donde el quiera”.
Hay terminó la entrevista.  La persona que me oyó hablar así esta viva y leerá este articulo; se lo enviare por si tiene que hacer alguna observación, agregar algo que se me haya quedado oculto en los recovecos de la memoria o enmendar cualquier error mío.  Pero estoy seguro de que mis palabras fueron en esencia las que están escritas.  Esa persona se despidió y no he vuelto a verla.  Tampoco volví haber a Francisco Alberto Caamaño, que moriría cinco años después fusilado en las Lomas de Ocoa.
Tal vez iba terminando el mes de mayo quizás estábamos ya en junio; pero es el caso que un domingo, mientras se hallaban en mi casa Peña Gómez y dos jóvenes dominicanas llegó una persona desconocida.  Era un cubano que me abrazó con mucha emoción y me entregó una carta, o mejor dicho dos cartas.  Una de ellas era de Caamaño; la otra de Raúl Roa.  Además de las cartas, el cubano me dio un recado: para dentro de tantos días (ahora no recuerdo si eran diez, doce, o quince) me estaría esperando en Roma un enviado personal de Caamaño.  Todavía se hallaba en casa el mensajero cubano cuando llegó otra visita de Madrid con otra carta de muy pocas líneas, que en resumen decía esto: “En estos días van a invitarlo a hacer un viaje fuera de España.  No lo haga porque estará vigilado desde que coja el avión”.  Por esa razón, quien iba a hacer el viaje a Roma iba hacer José Francisco Peña Gómez y no yo.  De ese viaje suyo a Roma a escrito Peña Gómez más de una vez, de manera que pasaré sobre el de prisa sin detalles.  En cuanto a la carta de Caamaño que me llevó el cubano, se la devolví con una respuesta muy corta y a mano del propio mensajero que me llevó la suya.  ¿Por qué se la devolví?.  Porque no quería que esa carta figurara en mi archivo, que en cualquiera salida mía de Benidorm podía ser registrado por agente secreto de cualquier país.  En esa carta Caamaño me decía que había recibido el recado que le había enviado en el mes de marzo, pero que yo no comprendía la grandeza del alma de alma de la revolución cubana y de sus lideres; que a esos líderes ningún poder de la tierra los haría desviarse de sus planes de ayudar a la revolución latinoamericana hasta el sacrificio total, de ser necesario, de la revolución cubana.
De esa carta deduje que Caamaño se había sumado con toda el alma a la tesis “foquista” y que no iba abandonarla, y de hay que al darle mis instrucciones a Peña Gómez para la entrevista de Roma le dijera que por ninguna razón comprometiera al partido en ayuda o apoyo a  una acción guerrillera, y que si le ofrecían dinero no aceptara, y reclamara solamente la suma gastada e el viaje de Benidorm a Roma ida y vuelta, pero ni un centavo más  Recuerdo vivamente que cuando me día cuenta de su misión Peña Gómez me preguntaba como sabia yo que le iban a ofrecer dinero y además decía sonriendo: “ Profesor, era mucho dinero el que querían darme; era un montón enorme de billetes americanos grandes”.       
      El cubano (Por cierto, persona muy gentil y evidentemente muy sincera) que me llevó la carta de Caamaño a Benidorm y su recado para que viajara a Roma me mandó un mensaje con un dominicano que vivía en Madrid para que nos viéramos donde yo quisiera, y como yo salía en esos días de viaje hacia Francia y Suiza, le mande a decir que podíamos verlos en Barcelona.  Cuando llegué a mi hotel en aquella Ciudad, hay estaba en cubano.  Me dijo que yo debería mandar un hombre a Cuba y le dije que podía hacerlo si me facilitaba el pasaje, pero el quiso darme dinero para comprar el pasaje y yo no podía aceptar semejante trato; de manera que cuando volvimos a vernos, en Benidorm, precisamente en presencia del Dr. Peña Gómez (pues en ese momento estaban reunido en mi casa, o mejor dicho frente a mi casa, los compañeros que habían ido a participar en la reunión de la cual salió la llamada Acta de Benidorm), yo le dije con toda franqueza que nosotros como partido no podíamos tener relaciones con el G-2 cubano ni con ningún G-2 del mundo; y hay terminaron mis relaciones y, en cierto sentido, mis relaciones con Cuba con Caamaño.
 Digo que en cierto sentido porque yo seguí haciendo esfuerzo por sacar a Caamaño de Cuba, pero él no respondió a esos esfuerzos; y uso la palabra respondió en términos materiales; esto es, no tuve de él en ningún caso ninguna respuesta.  Sus padres estuvieron en Benidorm y vinieron a verme, no recuerdo si en el mes de enero de 1969, preocupados, como es natural, por el destino de su hijo, y le expliqué que no temieran nada porque Francis no podría salir de Cuba con una guerrilla hacia Santo Domingo.  Ya para esa época había numerosos síntomas de que se había producido entre la Unión Soviética y los Estados Unidos el entendimiento a que me refería antes, y así se lo dije a Doña Nonín y a Don Fausto Caamaño.  Aproveché después un viaje de Narciso Isa Conde a Cuba para tratar de que Caamaño saliera de la Isla hermana y se fuera a Vietnam, donde podríamos vernos y tratar el caso dominicano; pero según me contó después Isa Conde en Paris, Caamaño no accedió a tener esa entrevista conmigo.  Yo veía en proceso de liquidación la etapa de fervor revolucionario que se había estado viviendo en toda la América a partir del éxito de la revolución cubana y quería que Caamaño volviera al país y se integrara a la lucha política dentro del Partido Revolucionario Dominicano, donde podía desarrollar con toda amplitud sus capacidades de líder; pero el se negó a aceptar la posibilidad, siquiera, de tratar ese tema conmigo.  Caamaño no se sintió nunca Perredeista y además, a pesar de que era el producto de una revolución urbana y de masas, se había hecho “foquista” y era “foquista” de corazón, y de hay no iba a sacarlo nadie como demostraron los hechos.
A fines de 1969, cuando retorné de mi viaje a Corea, China, Vietnam y Cambodia, fue a visitarme en mi casa de Paris un amigo de mis días cubano.  Ese amigo era el Embajador de Cuba en Paris y acababa de regresar de un viaje a la hermosa isla de Fidel Castro.  Era natural que al vernos al cabo de dos años sin haber cambiado una palabra habláramos de varias cosas, y así lo hicimos; pero de buenas a primera me dijo él: “Profesor, el comandante es su amigo; ustedes son amigos viejos.  ¿Por qué no le escribe diciéndole cualquier cosa, lo que usted quiera”.
¿Qué pensé yo al oír lo que decía el Embajador Cubano?.
Pensé en el acto en Francisco Alberto Caamaño; pensé en que se me estaba brindando una oportunidad para llegar hasta él y tratarle de alguna manera lo que quería decirle desde hacia tiempo; pero pensé también que Fidel Castro quería que fuera yo quien le diera pie para poder hablar del caso de Caamaño, y por tal razón yo debía hacer una prueba: esperar que el embajador insistiera en la petición.  Si insistía, no había duda de que Fidel Castro quería tratar conmigo el problema de la permanencia de Caamaño en Cuba.
Y el embajador insistió, no una sino dos veces, al cabo de las cuales le escribí a Fidel diciéndole generalidades sobre el PRD y sobre la situación general del PRD y los planes que teníamos para desarrollar como un partido bien organizado.  Como respuesta a esa carta me llegó una invitación transmitida verbalmente por el embajador, para que fuera a Cuba y la invitación salía directamente de Fidel Castro.
¿Qué tenia yo que hacer ante esa invitación?.
En primer lugar, tenia que pedirle autorización al partido para hacer el viaje a Cuba, y el segundo lugar tenia que estar segura de que ya en Cuba podría ver a Caamaño, y no solo verlo sino hablar con el tantas veces como fuera necesario para convencerlo de que se fuera a Santo Domingo a trabajar dentro del PRD .
¿Pero como podía asegurarme de todo eso con anticipación?.
De una sola manera: proponiéndole a Fidel que antes de salir hacia Cuba yo debía conocer la agenda de lo que iba a tratar con el y esa agenda debía haber un punto que era para mí de interés especial: ver a Caamaño y hablar con el y quedar en libertad decir que lo había visto en Cuba y de que cosas habíamos hablado.  Sin cumplirse esos requisitos no podría ir a Cuba porque desde Cuba saldría hacia Santo Domingo y era absolutamente imposible que llegara a mi país yendo de Cuba y que dijera que no había visto a Caamaño  que él no estaba en Cuba.  Nadie en Santo Domingo habría creído que abriendo ido a  Cuba no pude ver a Caamaño, porque ya hacia tiempo que en mi país se sabía que Caamaño se hallaba en Cuba.  En cambio, mi posición ante el pueblo dominicano habría sido muy diferente (y además, la única que sabia en un hombre como yo) si al llegar allí hubiera dicho: “Vi a Caamaño, lo invite a venir a trabajar en el PRD y se negó o aceptó y vendrá tal día. 
Desde luego, le propuse al embajador cubano, y a través de él a Fidel castro lo que acabo de decir y espere la respuesta de Fidel.  Esa respuesta llegó, pero y en el año de 1970 y no era la que yo esperaba; era así: que no me preocupara por la agenda de lo que íbamos a tratar Fidel y yo, que seria decidido tan pronto yo llegara a la Habana.
¿Qué podría hacer ante esta respuesta? ¿Aceptarla?.
De ninguna manera. Por nada del mundo podía ir a Cuba sin tener la seguridad absoluta, dada por el propio Fidel Castro de que podría ver a Caamaño, podría hablar con él y podría decirle al pueblo dominicano que lo vi y explicarle de que habíamos hablado.  Así pues, no acepte el mensaje del embajador (es decir, no lo acepte en mi fuero interno, aunque lo oí con la debida cortesía) y me dispuse a esperar la oportunidad propicia para salirme con mi empeño.
Me acuerdo con el compañero Peña Gómez, Secretario general y jefe del PRD dentro del país, era que yo volvería a Santo Domingo después de pasadas las elecciones de 1970, que iban a tener lugar el 16 de mayo; y por esa razón disponía de tiempo suficiente para esperar un cambio en la actitud de Fidel Castro.  En el mes de marzo el embajador cubano volvió a repetirme la invitación de viajar a Cuba y volví a repetirle mis condiciones sin lograr el resultado que buscaba.  Pero ya para fines de marzo yo veía con claridad que no iba a poder esperar hasta después de las elecciones sin retornar a Santo Domingo, y no quería salir de Europa sin dejar resuelto el problema que representaba para el porvenir político del país y del PRD el caso de Francisco Alberto Caamaño.  Por esa razón, a fines de marzo entré en conversación con un dirigente del partido comunista dominicano, que podía ir fácilmente a Cuba y ver a Caamaño y decirle en mi nombre todo lo que yo quería y no iba a poder decirle.
Ese dirigente del PCD salió para la habana en los últimos días de marzo o en los primeros de abril y llevaba una carta mía para Caamaño en la que le pedía que lo oyera como si se tratara de mi mismo, pues lo que el iba a decirle era lo que no podía decirle yo porque las circunstancias habían cambiado y ya yo no podría verlo en Cuba debido a que tenia que salir para el país lo antes posible.  El dirigente del PCD fue a la Habana y vio a Caamaño y habló con el.  Desgraciadamente no pudo hacerlo a tiempo, y el día que llegó a verme en Paris yo tenia ya dos o tres horas volando en dirección hacia Santo Domingo.  Todavía quedó en el aire una posibilidad, y fue la de que yo aceptara la invitación que me hizo el gobierno cubana para que visitara a Cuba para la celebración del 26 de julio de ese año de 1970; pero yo estaba ya en Santo Domingo, y en caso de haber viajado a Cuba quizás el Doctor Balaguer que pretendió no dejarme entrar en el mes de abril se habría aprovechado de la ocasión para mantenerme fuera del país.
Para mí estaba claro que si se me invitaba air a Cuba era porque se aceptaban las condiciones que yo había manifestado.  Ahora bien, ¿habría Caamaño aceptado salir de Cuba y venir al país a luchar dentro del PRD?.
Eso no podía saberlo yo y posiblemente no lo sabía nisiquiera Fidel Castro.  Los hechos ocurridos en febrero de 1973 indican que Caamaño no habría aceptado mi proposición porque creía en sus métodos de lucha, no en los míos, aunque estos fueran los que aconsejaban las circunstancias del país y de América, así como en el 1965 aconsejaron la guerra del pueblo.   

 

PSUV y gobierno siguen sin comprender el resultado electoral y sus consecuencias

Venezuelan parliamentary election, 2010

PSUV y gobierno siguen sin comprender el resultado electoral y sus consecuencias

Marea Socialista
El impacto que significaron los resultados electorales del 14 de abril para el chavismo esta todavía flotando en el ambiente. La búsqueda de una explicación coherente que haga comprender por qué se perdieron alrededor de 700.000 votos en relación al 7 de octubre pasado y que llevó a que la diferencia fuera exigua, ocupa los debates cotidianos. Diversas opiniones pueden agruparse en dos líneas de análisis principales. 1) La explicación que de las elecciones hace la dirección del PSUV, asumida hasta ahora por el gobierno de Maduro, justifica su actuación y la del gobierno, y descarga responsabilidades en una supuesta falta de “conciencia” de sectores del pueblo bolivariano. 2) Los que como Marea Socialista y la recientemente creada Plataforma política Patria Socialista, interpretan que las causas hay que buscarlas en las deficiencias, errores, el impacto de la actual coyuntura económica y el peso burocrático del proceso. En medio de estas dos grandes líneas hay una multitud de matices que, sin embargo, se referencian en alguna de esas opiniones principales. Esto se desarrolla en un clima de violencia creciente, que por momentos parece descontrolarse.

Pero este no es un simple ejercicio analítico. De cómo se interprete el resultado electoral se desprenden las políticas concretas para que el proceso bolivariano recupere la iniciativa y corrija el rumbo que continúa debilitando al gobierno y confundiendo al pueblo bolivariano. El mayor riesgo que hoy sufre la Revolución Bolivariana, no viene de la voluntad golpista de la oposición de derecha, que existe, al menos como táctica de provocar un desgaste agudo. Este riesgo proviene del mismo gobierno y la dirección del partido, que de continuar de esta manera precipitará una situación de continuidad de la perdida de base social del chavismo y crisis política abierta. Que a decir verdad se respira en el ambiente.

“Desagradecidos” o Castigados

La justificación de la burocracia del partido y del gobierno ataca “al nivel de conciencia insuficiente” del sector del pueblo pobre que apenas 6 meses atrás sumó su voto para garantizar un triunfo contundente al presidente Chávez y que en esta oportunidad no lo hizo por Maduro. Explicaciones ideológicas buscan ocultar una situación económica, política y social que no ha dejado de empeorar desde noviembre del año pasado y que fueron el disparador para una situación de la cual el resultado electoral es el emergente numérico. Con desabastecimiento de los productos básicos, una carestía que diluye el salario, una devaluación que impacto fuertemente en el nivel de vida de la población y no resolvió ninguno de los problemas por la cual se declaró que se realizaba. A lo que se suma una agudización del mal trato burocrático a la población, un discurso de confrontación con la oposición mientras que aceleradamente se concretan acuerdos económicos con las cámaras empresarias que apoyan a dicha oposición y con medidas que no avanzan a resolver los problemas que angustian al pueblo más humilde sino que por el contrario profundizan un rumbo equivocado de conciliación económica. En esta situación y en debilidades estructurales del proceso, que sin Chávez han quedado al descubierto, es que debe buscarse la explicación del resultado electoral. No son desagradecidos de conciencia débil los que no votaron por Maduro. Son parte de los sectores más castigados que viven cotidianamente el maltrato burocrático y un empeoramiento veloz de sus condiciones de vida que no reciben las respuestas rápidas y oportunas que daba Chávez.

La necesidad de declarar medidas de emergencia

La recuperación de la base electoral del chavismo no se logrará con formación política e ideológica, que es por donde pretenden resolver la crisis, la dirección del partido y del gobierno. Son necesarias medidas de emergencia de recuperación del salario, de derrotar ejemplarmente el acaparamiento y la especulación entre otras las que devolverán la confianza del pueblo bolivariano. De esta manera es que se resolverán los problemas actuales desde el punto de vista de un verdadero proceso revolucionario y se tonificará la voluntad de lucha de ese pueblo. Deben ser medidas que avancen hacia un rumbo de quiebre con el capital a favor del trabajo.

En un clima político de roces, provocaciones crecientes y despunte de una violencia política no controlada por la cúpula burocrática del gobierno, se desarrolla un proceso de desconcierto y necesidades no satisfechas de la base social del proceso bolivariano.

En este marco, sin tajantes medidas de emergencia, avanza el proceso de fortalecimiento político de la oposición de derecha y el deterioro de la base de sustentación del chavismo sin Chávez. Todavía es temprano para pronosticar con certeza el resultado final del proceso de sucesión del que fue uno de los líderes más importantes de América Latina en los últimos 50 años. Pero si el pueblo bolivariano no encuentra la manera de irrumpir en la escena política con su programa y propuestas, el deterioro del gobierno será cada vez más acelerado. Hasta ahora, en los últimas dos décadas, el pueblo bolivariano ha dado sobradas muestras de determinación y coraje. Ahora deberá hacerlo sin Chávez. Nuestra apuesta es a que a pesar de lo dramático de la situación, lo logre.

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Los adecos, copeyanos, batistianos y PLD-PRD

El espectáculo de la cúpula del poder y de la partidocracia dominicana rememora asombrosamente las postrimerías de los adecos y copeyanos, en Venezuela, y de los batistianos en Cuba, cuyos rastros son una retrospectiva del comportamiento politiquero aquí del PLD y del PRD.

La experiencia española también enseña mucho para ver las similitudes entre la degenerada partidocracia dominicana, con ese proceso en la “madre patria”, que hoy late como un “padre espejo” para los dominicanos.
El colapso del Partido Popular (PP) y del PSOE en España, tiene manifestaciones igualitas que los emblemas politiqueros dominicanos, que botan pus por los poros.
No habría mejor escuela para que los adolescentes venezolanos conozcan hasta dónde llegó el “reparto del poder” entre adecos y copeyanos, que traerlos a territorio dominicano a ver “in situ” las incidencias de las cúpulas del PLD-PRD.
Para muestra, resplandecen las visitas al palacio nacional de las figuras notorias de los dos clanes del PRD, uno de los cuales completó el espectáculo recreando “las corbatas azules” con Leonel Fernández. Por cierto que este señor evadió “raudo y veloz” la pregunta sobre la Sunland.
Guardando las distancias de los aspectos represivos del “batistato” en Cuba, sus características de corrupción superan negativamente en mucho las secuelas del mando del binomio PLD-PLD.
En corrupción, esta mutual es mucho peor que los batistianos en sus momentos de mayor derroche, al finalizar 1958. Una síntesis se refleja en el siguiente párrafo de Wikipedia:
“El gobierno de Batista respetó los derechos de la industria estadounidense y el comercio cubano sin embargo, la corrupción era gigantesca, lo que propiciaría años más tarde, en 1959, su derrocamiento impulsado por la guerra de guerrillas encabezada por Fidel Castro.”
La “corrupción gigantesca” en Cuba distinguió a los batistianos como se distingue aquí en el presente la OTAN morada y demás aristas del poder político.
Agregue la impunidad de aquí, particularmente en la última década con sus betas “NuevaYorkchiquiticas” en casinos, vicios, criminalidad, narcotráfico y lavado.
Peor. Los batistianos no tenían espejos éticos donde ver su trayectoria. Aquí, lo máximo de la corrupción, adolece de una impresionante carencia de pudor, que no respetan ni a su referente, Juan Bosch.
Entonces, los adecos, copeyanos, batistianos y la partidocracia española, vienen siendo “chivitos jartos de jobo” comparados con sus equivalentes dominicanos.

Raúl Pérez Peña (Bacho)

fundaciontestimonio@gmail.com