Publicado en ARTICULO Y OPINIONES

Agronegocios, transacciones peligrosas

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La Habana (PL) Las transacciones de grandes extensiones de tierras efectuadas en países subdesarrollados con compañías multinacionales, a menudo están muy lejos de beneficiar a las comunidades y población locales en el llamado Tercer Mundo.

De hecho, constituye un mito el argumento de que existe gran cantidad de terrenos disponibles y en desuso esperando a que llegue a ellas el desarrollo, considera Oxfam Internacional, una confederación de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que trabaja por un mundo más justo y con presencia en más de 80 naciones.

Esta sostiene que la mayoría de las adquisiciones llevadas a cabo por las transnacionales del agronegocio tiene por objeto áreas agrícolas de calidad, sobre todo de regadío y con buen acceso a los mercados.

Lo que sabemos de su utilización anterior, y las imágenes satelitales lo demuestran, es que gran parte de esas tierras ya se empleaban en la agricultura a pequeña escala, el pastoreo y otros usos por las comunidades.

Según el propio Banco Mundial (BM), la propiedad de la mayoría -o todas- las áreas clasificadas como disponibles ha sido reclamada y está en litigio actualmente, por lo que las adquisiciones de extensas dimensiones suscitan por sí mismas conflictos con las comunidades desposeídas.

La compra masiva y sin precedentes de grandes extensiones de tierra, por las empresas transnacionales y un grupo creciente de países ricos, amenaza la seguridad alimentaria y afecta a los agricultores de las naciones pobres, refiere Oxfam.

En efecto, se calcula que en la última década se vendió una superficie de terreno equivalente a ocho veces el tamaño del Reino Unido, en la medida en que tales adquisiciones se aceleran con rapidez.

Esa área podría alimentar a mil millones de personas, equivalente a la cantidad que se acuesta con hambre cada día, agregó.

Demasiado a menudo, denunció en un informe, los desalojos forzosos de los agricultores pobres son la consecuencia de estas transacciones de tierras, cada vez más habituales en los países subdesarrollados.

Mientras, las cotizaciones de los alimentos experimentaron con frecuencia grandes subidas en los últimos cuatro años, lo cual incrementó el interés por los terrenos, a medida que las naciones ricas intentan garantizar sus suministros alimentarios y los inversores perciben ese recurso natural como una buena apuesta a largo plazo.

De hecho, desde mediados de 2008 a 2009 la compraventa de áreas agrícolas realizadas por inversores extranjeros en los países del sur dispararon los precios en un 200 por ciento aproximadamente.

En declaraciones exclusivas a Prensa Latina sobre esa temática, el representante de Oxfam Internacional en Cuba, Beat Schmid, aseguró que esta confederación respalda una mayor inversión en la agricultura y más apoyo a la que realizan los pequeños agricultores con su familia, lo cual no sólo es fundamental, sino algo que los países más pobres necesitan desesperadamente.

De los cerca de mil millones de hambrientos en el planeta, la mayoría vive en el campo y son pequeños productores, afirmó.

Lo que estamos planteando es que con una inversión en esas familias se podría reducir sustancialmente ese flagelo, porque hay gente perfectamente capacitada para autoabastecerse pero hay que facilitarles algunas condiciones.

Ello contrarrestaría la tendencia mundial de emigración hacia las ciudades e incrementaría la producción de comida, significó.

Sin embargo, la realidad es que muy pocas o casi ninguna de esas inversiones en tierras benefician a la población local o ayudan a luchar contra el hambre.

Dos tercios de las compras de áreas productivas efectuadas por las grandes corporaciones y otros inversores foráneos tienen lugar en naciones donde el hambre es un serio problema.

Paradójicamente, sólo una mínima parte de ese valioso recurso adquirido está destinado a alimentar la población de dichos países o abastecer los mercados locales, tan necesitados de alimentos.

En cambio, ese bien se deja de cultivar mientras los especuladores esperan a que aumente su valor para así obtener mayores ganancias con su venta, o bien se utiliza para cultivos de exportación, en muchos casos destinados a la producción de biocombustibles.

Cerca de un 60 por ciento de las inversiones de las transnacionales en tierras de los países del Sur tienen como objetivo exportar todo lo que cosechan en los terrenos que compran.

África, donde en sólo una década esas grandes compañías, países ricos u otros con suficiente dinero y carentes de áreas cultivables han adquirido una superficie equivalente a la de Kenya, es el continente más perjudicado por esas compras masivas, aunque la situación no deja de ser similar en otras regiones del Sur.

Hay naciones donde más del 50 por ciento de la tierra cultivable se ha otorgado a empresas privadas, y se dan casos en los que el conflicto por ese recurso se ha saldado con no pocas víctimas mortales.

Frente a estas enormes adquisiciones de un bien tan necesario para la subsistencia humana como el suelo, es crucial que los actores internacionales

(el BM, gobiernos y otros) con capacidad de influir en esa problemática, actúen a fin de garantizar que las personas que viven en la pobreza no se vean perjudicadas.

Según Oxfam, la tierra está sometida hoy a mucha presión, debido al cambio climático, el agotamiento de los recursos hídricos y las exigencias de la conservación.

No debe olvidarse que a partir de ahora la demanda de áreas cultivables con fines económicos será cada vez mayor para producir biocombustibles, maderas y otros cultivos no alimentarios y la inversión especulativa.

Schmid valoró como ejemplo de buena práctica la política de Cuba relacionada con el uso de las tierras.

Aquí hay un apoyo efectivo al pequeño productor agrícola y a su familia, que disfrutan de garantías en la explotación del terreno, tienen acceso a créditos y seguros, así como a asistencia técnica y un mercado estable, significó.

 

Por Roberto Salomón *

*Periodista de la redacción de Economía de Prensa Latina.

arb/rs

 

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El Profesor: es un espacio para el estudio, análisis,discusión,debate y reflexión de las ideas en el ámbito político, económico,social,cultural desde una perspectiva histórica y tomando como referente el pensamiento ético,humanista y patriótico del profesor Juan Bosch, Juan Pablo Duarte y el General Gregorio Luperon

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