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La salvación integral de América Latina está en marcha gracias a Chavez

 
La salvación integral de América Latina está en marcha
Por: Israel Sotillo
Fecha de publicación: 23/06/10
“Nuestra división y no las armas españolas, nos tornó a la esclavitud”.

Simón Bolívar

¡Qué celebramos el 22 de junio? Celebramos el día de la unidad latinoamericana, exactamente a 184 años de la realización del Congreso Anfictiónico de Panamá, la gran idea de unidad del genio de América: lo que hoy llamamos la patria grande de Simón Bolívar, el gracias a la vida de Violeta Parra, el sendero luminoso de José Carlos Mariátegui, por donde nos movemos en la materialización del continente de la esperanza del que nos habla Pablo Neruda en su Canto General.

¿Qué nos hace falta para saldar la deuda histórica que tenemos las generaciones presentes con Simón Bolívar, San Marín, Artígas, Miranda, Sucre, Morazán, José Martí, Sandino, el Ché? ¡Unión! Sin duda…

“Seguramente la unión es lo que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración”, decía el General Bolívar. Unir naciones libres fueron siempre los deseos del Padre de la patria. Por eso se esmeró en la unificación de la Nueva Granada y Venezuela, ese era el objeto magnífico que se había propuesto el Libertador Bolívar desde las incipientes armas. De allí pasó a la liberación del Ecuador, nación que se integró igualmente a la Gran Colombia.

El 22 de junio y los siguientes días de ese mes sexto del año 1826, nos convoca a permanecer atentos en los lugares sagrados de la patria, para seguir labrando la unidad de nuestros pueblos. Ese día se reunió en la Ciudad de Panamá el Congreso Anfictiónico tan dispendioso al Libertador.

Un año y medio, no seis meses, son los que habían pasado desde la expedición de la circular y de los laureles de la gran Batalla de Ayacucho. Todos los lectores conocen que en el Congreso de Panamá participaron representaciones de México, Provincias Unidas de Centro América, Perú, y claro, lógicamente…, la Gran Colombia que era la promotora. Bolivia, que ya había sido fundada por Sucre, no estaría presente por razones de tiempo. Se negaron asistir Chile y la expectante República de Argentina a partir de una cadena de desconfianzas.

Los Estados Unidos, también fueron invitados, pese a la opinión contraria que tenía Bolívar, los estadounidenses mandaron dos observadores, quienes llevaban instrucciones de no aceptar ningún compromiso; aunque sí la forma de evitar la creación de una confederación que podría afectar sus ya crecientes intereses.

Del mismo modo tenían instrucciones de oponerse a cualquier legislación que limitase su futura acción. Se enfrentarán también a cualquier proyecto que perturbase el estatus colonial de España en Cuba y Puerto Rico y así como el reconocimiento de Haití, que se había liberado hacía rato.

No está demás refrescarles a Ustedes estimados Compatriotas que el Caribe era ya considerado por la divina providencia una presa segura de los gringos y que como tal debía caer bajo la hegemonía estadounidense.

De otro lado, el gobierno de los Estados Unidos había hecho expresa su admiración al ideal bolivariano de libertad; pero procedería políticamente en su contra, porque tal ideal, de hacerse realidad, perjudicaría el futuro de lo que ya se perfilaba como un nuevo imperio.

En cambio, se reivindicaría la Doctrina Monroe, en ese cometido imperial para que ningún extraño, salvo los propios estadounidenses pudiesen intervenir en esta región. Sin embargo, uno de los observadores se quedó en el camino, puesto que murió; el otro, llegó bastante tarde a la cita de Panamá. La reunión una vez celebrada poco o nada iba a hacer por materializar las quimeras de la integración del anfitrión.

Las ausencias y presencias de la que debió ser la gran Asamblea de pueblos libres en Panamá, tenían sus expresiones. El primer gran ausente fue el propio Simón Bolívar. Se han dado distintos esclarecimientos a este alejamiento y ausencia del Libertador. Pero todas ellas resultan contrarias a la lógica propia de la acción del organizador de esa reunión. El hombre que preparaba con extremado cuidado las batallas para alcanzar sus triunfos no se había cuidado, especialmente, en esta ocasión de la que debió ser la batalla final, la decisiva.

¿Había abandonado sus viejos sueños? ¿Los consideraba ya imposibles de realización? En efecto, Bolívar tenía ya clara conciencia del resultado de esa reunión; mucho antes de la realización de la misma sabía lo que podía esperar del encuentro de Panamá. La unidad que había hecho posibles las victorias militares finales en Junín y Ayacucho había dejado de existir. Hombres y pueblos que, hasta las vísperas de esas batallas habían estado integrados por la dependencia que combatían, no sabían cómo componerse en la libertad por cuyo triunfo habían luchado.

Bolívar sigue así cabalgando a lo largo de la historia y pueblos de esta América. Como diría José Martí, aún calza las botas de campaña, porque aún tiene mucho que hacer en esta América, su América, nuestra América.

Hoy es día de la unidad latinoamericana… Cantemos con alegría, como decía el maestro Billo Frómeta, que tanto le cantó a Caracas.

Estimados compatriotas… América Latina es una familia de pueblos, es hechura de la profecía libertaria de Simón Bolívar contenida en la célebre Carta de Jamaica, es la predicción que hoy discurre con ánimos renovados por las grandes corrientes de agua del Paraná, del Orinoco, del Amazonas y del Río de la Plata.

“¡Alerta! ¡Alerta! que camina la espada de Bolívar por América Latina”, empiezan a entonar las masas movilizadas del conteniente indoamericano; tal cual lo plasmó Simón Rodríguez en su obra Sociedades Americanas: “la fuerza está en la masa y la fuerza moral está en el movimiento”.

Venezuela ya decidió, al igual que Cuba… No queremos ser una colonia de los Estados Unidos de Norteamérica… Sí. Queremos ser una integración de pueblos. Nos asiste la moral política y militar de haber derrotado a los imperios de Francia en Haití, donde la revolución de los negros levantó a más de 150.000 esclavos para echar a los galos; y al de España en la Batalla de Ayacucho, donde los realistas fueron derrotados por la insurgencia que llevaba en sus filas soldados venezolanos, colombianos, ecuatorianos, peruanos, chilenos y argentinos.

Hay un legado indómito circulando por nuestras venas, que continúan abiertas y que mantiene hipertensa la sangre rebelde de la raza caribeña, taína, charrúa, araucana, tahona, wayú, quechua, aymara, kuna, quiché, maya y azteca, pues, esas mismas que mezcladas con la europea y la africana han dado origen al ser latinoamericano y caribeño, el que siempre estará comprometido con la solidaridad y la libertad.

Solidaridad sin codicia, que significa para nosotros la unidad sagrada y la integración entre hombres y pueblos. Unificación sin la cual la aspirada libertad no pasará de simple buena intención.

¿Que nuestros pueblos anden opuestos a la recolonización emprendida por los Estados Unidos de Norteamérica? Eso no es dólar blando que circula devaluado por las tierras americanas, no es una moda pasajera. No. Sucede que la masa, por fortuna, sigue a la inteligencia; de allí esa insaciable prisa por encontrarnos y conocernos cada día más y más, de conjugar el verbo en tercera persona: ¡Nosotros los latinoamericanos!

La lucha de ayer por independizarnos de España sigue siendo la misma lucha de hoy, pero esta vez contra un imperio superlativamente poderoso que impone la división entre nosotros los latinoamericanos con amenazas de terror y muerte. El propósito es idéntico; las metas, igualmente, como ayer, son la libertad, la justicia social, la democracia pura de la que hablaba Mariátegui.

Hoy le decimos al gobierno de los Estados Unidos que nos acosa permanentemente, que invierte colosales sumas de dinero para derrotar a la Revolución Bolivariana… le decimos que la palabra de Simón Bolívar era más eficaz que su propia espada. Que su pensamiento político, estampado en discursos, cartas, y arengas nos fortalecen contra sus estrategias imperiales. Les recordamos a los gringos, además, que Bolívar sigue así… cabalgando a lo largo de la historia y pueblos de esta América morena. Como diría José Martí, aún calza las botas de campaña, porque aún tiene mucho que hacer en esta América, su América, nuestra América.

La salvación integral de América Latina está en marcha. Creer que se realizará sola, sería hacerla imposible; será la obra de nuestra perseverancia, de nuestro desinterés o no será. Vamos con los legendarios mágicos del pueblo quiché, del pueblo maya, por la segunda independencia con Bolívar, con el Ché, con Zumbí, con Tupac katari, con Manuela Saenz, con Cesar Vallejo, con Micaela Bastidas, con Tupac Amaru, con Bartolina Sisa, con Simón Rodríguez, con Micaela Bastidas, con Miguel Ángel Asturias: Acompáñanos Brujo del Envoltorio, Acompáñanos Brujo Nocturno, Acompáñanos Brujo Lunar, Acompáñanos Guarda-Botín… ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedra lumbre, sobre la podredumbre, Luzbel de piedralumbre! ¡Alumbra, alumbra, lumbre de alumbre…, alumbra…, alumbra, lumbre de alumbre…, alumbra, alumbre…!

isotilloi@gmail.com

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Manual de la Alegría (XXVI)

En un lugar del corazón reconstruimos
las ruinas de la edad y los esfuerzos vertidos
en combates dispersos y sueños derrotados.
En esa válvula mitral o ventrículo del alma,
o castillo interior, o jardín diminuto,
mantenemos intactas las esperanzas.
Cuando soplan el siroco y la calima,
queda un lugar habitable aún en este territorio:
algo de dignidad en la desgracia,
algo de estoicismo en el sufrimiento,
algo de coraje en la desdicha,
el valor indomable de los hombres libres.
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COMPLEJIDADES DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA

El salto de una sociedad movida por la ambición individual y la competencia, a otra que descanse en la solidaridad y la ayuda mutua, tropieza con muchos mas obstáculos materiales y trabas mentales que los que podrían haber imaginado Carlos Marx, sus precursores y todos sus seguidores en busca de la utopía socialista.
No creo que se trate de inconsistencia entre las conjeturas y conceptos revolucionarios de Marx sobre la libertad política contra la explotación, el saqueo, la miseria, la barbarie, la alienación; su concepción materialista de la historia y su doctrina económica, que Engels hizo suyos y enriqueció con contribuciones magníficas a la filosofía, las ciencias naturales, la sociología, y a las complejidades de la lucha real por el desarrollo económico y social.
Ni Marx ni Engels eran sabios aislados de la realidad concreta. Todo lo contrario, su propósito esencial fue siempre el de proveer al movimiento obrero de los instrumentos ideológicos científicamente fundamentados para transformar el mundo.
La lucha de los revolucionarios contra tendencias negativas, tanto en el conjunto de la sociedad como en la práctica política y administrativa, en todos los niveles de dirección, tales como la corrupción, el nepotismo, el dogmatismo, el sectarismo, el verticalismo y los extremismos de todo tipo, han estado siempre sometidos a ataque, pero son propensiones que resucitan y probablemente tendrán que permanecer en la agenda de combate revolucionaria mucho más tiempo, o indefinidamente. Con ellos ocurre igual que con el machismo y todos las demás aprensiones que afectan las relaciones de género, étnicas y raciales, que encuentran adictos y opositores en todo el amplio espectro de la sociedad, aún después que se logre una clara orientación oficial, apoyada en una legislación precisa, en defensa de la igualdad.

A nivel interno de las naciones, quienes llevan la peor parte en la distribución de la riqueza son aquellos que, en condiciones inertes, debían favorecer la lucha por el objetivo de lograr una sociedad solidaria como alternativa a una sociedad competitiva. De la misma manera, a escala global, en un mundo dividido en países ricos dominantes, de una parte, y dependientes subdesarrollados, de la otra, debían ser las naciones que llevan la peor parte en la actual estructura de la sociedad global, las llamadas a ser abanderados de la lucha.
Aunque es notorio que las motivaciones de los revolucionarios se alimentan, tanto a nivel nacional como internacional, de muchos más factores que los que determina el bienestar o la pobreza, son estas circunstancias elementos coadyuvantes del apoyo a los procesos revolucionarios. La pobreza motiva la rebeldía, pero mucho mas lo hacen las injusticias, las desigualdades, las exclusiones. Esto es válido tanto a nivel individual, como social y global.

Pero el mundo es un complejo de redes y circunstancias que rechaza soluciones esquemáticas, en el que intervienen muchos más imprevistos que reglas. La aspiración, cada vez más conciente en el Tercer Mundo, de cambiar el injusto orden económico, político y social del mundo ha enfrentado obstáculos de orden subjetivo que estimulan y aprovechan las potencias desarrolladas por medio de ataques a la unidad y la voluntad de vastos sectores poblacionales del Sur.
Las tendencias globalizadotes que el desarrollo impone a escala mundial son manipuladas por las naciones desarrolladas en beneficio de sus objetivos y en perjuicio de las desfavorecidas.
El desarrollo de los medios masivos de divulgación sirve a los poderosos para la promoción de los modelos de vida que convienen al capitalismo moderno, de orientación neoliberal, mientras ignoran o combaten los que surgen y se desarrollan en los países que escapan del subdesarrollo, de contenido solidario, cooperativo y comunitario.
El fraccionamiento del mundo en naciones que compiten entre si por el bienestar propio en detrimento del ajeno es, sin dudas, incompatible con un mundo de iguales, hermanados por el bienestar común.
Si se fuera consecuente con los principios del desarrollo sin fronteras que supone la globalización, se incluiría en estas tendencias no solo el comercio, la inversión y todas las formas actuales del intercambio económico internacional, sino también las migraciones, el uso sin barreras de las tecnologías de punta, y otras que solo se justifican como medidas de protección de los privilegios de que actualmente disfrutan los ciudadanos de las naciones más desarrolladas.
Las revoluciones llegadas al poder tienen que lidiar con muchas contradicciones internas derivadas de esos males que, al tiempo que figuran como desviaciones a superar a nivel de la ciudadanía, se manifiestan y reproducen también en sectores de la dirigencia política y administrativa, a partir de propensiones instintivas, influencias externas, prejuicios, tradiciones y otras causas.
Y ese esfuerzo se hace más tenso cuando hay que desplegarlo en medio de las dificultades que impone una situación de resistencia a una agresión extranjera que hace la tarea más compleja y difícil aún.
Este enfrentamiento parece inevitable, a la luz de que los objetivos de los países eufemísticamente llamados “en vías de desarrollo” suponen, en última instancia, quiérase que no, un cambio estructural de las relaciones internacionales que amenaza el orden capitalista, impensable sin explotación, intercambio desigual y dependencia económica.

By Manuel E. Yepe

PUBLICADAS POR GALLO ROJO

 

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Lucha ideológica y la economía socialista de mercado

En un artículo publicado en edición de Julio 2007 de Political Affairs, “Class Struggle in a Socialist Market Economy,” [Lucha de clases en una economía socialista de Mercado] intenté ilustrar las distintas formasde lucha de clase que ocurren en una economía mixta orientada hacia el socialismo con fuerte componente capitalista. Lo escribí porque el Partido Comunista de China (PCC) dirigido por Hu Jintao, propone que las relaciones sociales harmoniosas pueden ser mantenidas mientras China procede con su etapa actual de desarrollo económico. La teoría marxista, en contraste, siempre ha subrayado que el conflicto de intereses entre trabajadores y capital puede ser eliminado únicamente con la abolición de las relaciones capitalistas de producción.
En mi artículo traté de reconciliar esta aparente contradicción. Argumenté que si los intereses de clase que dominan al estado son los de la clase trabajadora, entonces el movimiento sindicalista puede utilizar el estado como palanca para obligar al sector capitalista a aceptar niveles de salario y condiciones de trabajo apropiados al nivel de desarrollo económico existente. En esta situación, la meta de Hu Jintao, la del desarrollo harmonioso, es decir, desarrollo sin confrontación entre capital y trabajadores, sería posible.
Sin embargo, esta meta no puede identificarse con la realidad actual de las relaciones de clase en China. La verdad es que la realidad actual resulta mucho más compleja.
El desarrollo de China es presipitoso. El estándar promedio de la vida, se está duplicando cada diez años aunque sea de manera desigual entre los distintos segmentos de la población. Aunque no sin algunos problemas, la escolaridad primaria universal ya es esencialmente una realidad, y las familias más pobres quedan exentas del pago de colegiaturas. La meta inmediata ya es la de escolaridad secundaria universal, y sigue creciendo el número de estudiantes universitarios. Ya para el año 2010 la población entera tendría cobertura de seguro médico, asegurándoles un cuidado médico verdadero ofrecido por médicos titulados, en contraste al cuidado de bajo nivel ofrecido en el pasado. La construcción de vivienda avanza a un paso sin precedente. En 2007 los ingresos de los campesinos, que habían sido muy inferiores a los ingresos de los residentes urbanos, han subido a un ritmo mucho más rápido que los ingresos urbanos. Durante un viaje de dos semanas a China este junio pasado, que incluyó las áreas minoritarias en la Provincia de Yunnan (en la frontera con Tíbet), me quedé impresionado por la ausencia de los destechados y de la miseria absoluta que yo había encontrado durante un viaje reciente a la India.
A pesar de semejantes logros y loables metas, la extensa privatización de la industria y el énfasis en actividades empresariales acompañan al cambio hacia una economía de mercado y han engendrado desigualdades sociales dramáticas e inesperadas. Casi a diario el New York Times reporta casos de maltrato de trabajadores, accidentes industriales, contaminación del aire, de la tierra y del agua, y otras calamidades. Estos acontecimientos tienen que ver, en muchos casos, con violaciones a las leyes nacionales de derechos laborales, salubridad y seguridad ocupacional, y de protección ambiental.
¿Cómo pueden existir tales condiciones en un estado dirigido por un Partido Comunista? ¿Cómo es esto posible si la constitución de China declara que China es “un estado socialista bajo la dictadura democrática del pueblo, dirigido por la clase trabajadora y basado sobre la alianza de obreros y campesinos”?
Primeramente, tenemos que recordar que China todavía se encuentra en una situación de subdesarrollo relativo, bajo la cual los organismos locales y regionales deben contar con lautonomía considerable para proveer la infraestructura necesaria para mantener su ritmo acelerado de desarrollo económico. Dada la inmensa extensión territorial de China, gran parte de la cual carece de infraestructura adecuada para una acumulación y procesamiento de datos, el gobierno nacional no puede dedicar los recursos necesarios al monitoreo y control adecuado de la implementación de las leyes nacionales. Depende del nivel a veces poco confiable de desarrollo político de las autoridades locales que se preocupan por mostrar un rendimiento económico impresionante. Otro factor agravante es la corrupción que siempre se encuentra asociado con el subdesarrollo.
Como se hizo evidente en octubre en su XVII Congreso del Partido, el PCC semantiene comprometido, bajo su dirigencia actual, a la meta del desarrollo socialista a largo plazo, manteniendo dentro del sector estatal elementos claves de su economía para así poder controlar a la dirección general de su desarrollo. La realidad es que, a pesar de objeciones norteamericanas y las de la Organización Mundial de Comercio, quedan prohibidas las inversiones del capital extranjero y doméstico en un amplio rango de ramos de la economía.
A pesar de estas prohibiciones, son responsables las inversiones capitalistas extranjeras y domésticas del 70 al 80 por ciento de la producción industrial china, situación que ha hecho posible el ritmo acelerado del desarrollo de ese país.
La dirigencia política china considera como necesario mantener sus altas tazas actuales de desarrollo. El crecimiento de su capacidad productiva sirve como base para mejor satisfacer las necesidades de su pueblo. El ritmo rápido de desarrollo lleva consigo una expansión comparable de su mercado doméstico, que, en su turno, sigue atrayendo a las inversiones domésticas y extranjeras con las tecnologías más avanzadas en las empresas conjuntas en sectores estatales y capitalistas. Es necesario el aumento a la productividad de la fuerza laboral china como resultado de la introducción de tecnologías modernas para seguir atrayendo a la inversión de capitales en China a pesar de los aumentos salariales. Esta situación les obliga al Partido y al estado buscar compromiso entre los costos ambientales y sociales de mantener un ritmo rápido de crecimiento y la necesidad del desarrollo económico.
Por estas razones considera el Partido que es necesario mantener un balance delicado entre defender a los intereses de la clase trabajadora y permitir a los sectores capitalistas domésticos y extranjeros funcionar en medio de una economía mundial globalizada. Por eso, la meta de la harmonía nacional ocupa un lugar importante en la agenda nacional.
Han de cumplirse estas tareas bajo condiciones difíciles. Con pocas excepciones, los trabajadores sindicalizados chinos no trabajan bajo acuerdos colectivos negociados como es de esperarse en las empresas sindicalizadas de los países capitalistas. Empieza cambiarse esta situación, pero los sindicatos laborales actuales, si es que tienen estructuras organizacionales dentro de las empresas, funcionan más que nada como organizaciones de servicio social en los lugares de trabajo.
Lenin caracterizaba a los sindicatos como la escuela del comunismo. Faltando un movimiento sindical bien desarrollado resulta difícil imaginar que los integrantes de clase trabajadora del Partido Comunista puedan contribuir de manera significante a la estabilidad de la orientación de clase de la dirigencia del Partido.
La presencia de un gran sector capitalista en la economía ha de reflejarse ideológicamente entre los intelectuales del país tanto en el Partido que en el estado. Siempre está presente la presión de la burguesía por concesiones a sus intereses materiales e ideológicos, al igual que su hambre insaciable por las ganancias capitalistas.
Del 5 al 6 de noviembre yo asistía a una conferencia económica, “El Capital de Carlos Marx y su valor contemporáneo,” en el Instituto del Partido de Shangai del PCC. Aparte de una docena, más o menos, de académicos extranjeros, la conferencia fue celebrada por profesores e investigadores del Instituto del Partido, de la Academia del Marxismo de la Academia China de Ciencias Sociales, por la Universidad de Finanzas y Economía de Shangai, y otras instituciones académicas chinas. El enfoque global de gran parte de los reportes chinos fue una defensa vigorosa a la teoría de valores de Marx, una teoría que hasta algunos marxistas argumentan, ya no se puede aplicar en vista del declive del papel de las industrias de fabricación en las economías de mercado. Aunque mostraron la mayor parte de los reportes un nivel muy alto de análisis académica marxista, me quedé sorprendido por algunos de los puntos de vista expresados, entre ellos la contención de que los capitalistas también crean valores, o que el capital, bajo el “socialismo con características chinas,” ya no explota a los trabajadores. Lo más sorprendente para mí fue una plática durante la cual un profesor de económica declaró que en los departamentos de economía de las universidades chinas predominan economistas neoliberales de orientación occidental. Dijo él que para fortalecer su record de publicaciones por llegar a ser catedrático, tuvo que esconder sus opiniones marxistas en sus reportes e incorporar los métodos matemáticos utilizados de costumbre por los economistas occidentales aunque aborrecía a estos mismos métodos.
Pero, ¿por qué tanto interés en métodos matemáticos occidentales de la economía?
Incluyen las economías occidentales de mercado a una gran variedad de operaciones financieras complejas. Han sido desarrollados métodos matemáticos para determinar en dónde y para cuando estarán disponibles las inversiones que más ganancias rinden. Los métodos matemáticos también se utilizan para tomar muchas decisiones de producción y marketing. Los economistas de los países capitalistas han desarrollado estos métodos matemáticos precisamente para analizar a estas operaciones. En la economía de mercado de China, orientada hacia el socialismo, tanto las empresas industriales, comerciales y financieras del sector privado que las del sector estatal tienen que utilizar a estos métodos matemáticos occidentales (o bien, desarrollarlos independientemente) para competir en la economía mundial de mercado. Es por eso que no resulta sorprendente que los economistas chinos, si no tienen fuerte compromiso ideológico al socialismo, aceptan más probablemente a la ideología burguesa que resulta integral a los métodos económicos occidentales que han sacado emprestados. La acumulación de ganancias llega a ser en si mismo un enfoque de la vida, absorbiendo muchas veces tanto al cuerpo que al espíritu.
Durante esta visita y una rueda de estudio anterior en China el junio pasado, asistí a tres conferencias con académicos marxistas. Aunque entre estos académicos chinos la base teorética sobre lo más básico de la teoría marxista fue de alto nivel, a un número preocupante de ellos les faltaba una comprensión de la dinámica social de la formación de una conciencia socialista en el seno de la clase trabajadora.
Es necesaria esta conciencia en cualquier país que emprenda el sendero hacia el socialismo. Pero brilla esta conciencia por su ausencia. Comentó un dirigente diputado de una unidad académica del Comité Central del PCC, “¿Por qué necesitan sindicatos los trabajadores de las empresas extranjeras? Sus salarios son más altos”.
El PCC sufre las consecuencias de haber ignorado durante 35 años a la lucha ideológica por sostener una conciencia socialista entre la población, en especial entre los intelectuales. Aunque se haya mantenido la educación marxista en el curriculum de las escuelas, incluso a nivel universitario, los estudiantes me han dicho que se limita la educación marxista generalmente a clases sobre el marxismo, y es más bien ignorada en los demás cursos.
La nueva dirigencia del PCC, bajo Hu Jintao, está tratando de instalar un nuevo espíritu socialista en el país. Esto queda muy claro si se compara el contenido ideológico de su discurso reciente al XVII Congreso del Partido con el discurso de su antecesor, Jiang Zemin, al XVI Congreso del Partido, que consideraba que su contribución teorética principal al desarrollo del pensamiento marxista en China fue el principio de los “Tres representas,” que son, “mantenerse al tanto con los tiempos, mantener el espíritu progresista del Partido y ejercer el poder estatal a los intereses del pueblo”.
Para prestar nueva fuerza a la diseminación del pensamiento marxista en China, la Academia del Marxismo fue creada en la Academia China de Ciencias Sociales en 2006. Bajo la iniciativa de economistas marxistas en China también fue establecida la Asociación Mundial de Economistas Políticos, sirviendo esta para levantar los niveles de estudios académicos en el ramo de la economía con la participación de académicos chinos en conferencias internacionales de economistas marxistas. Su Primer Foro, celebrado en Shangai en abril de 2006, emitió un manifiesto terminando con las palabras, “¡Economistas políticas marxistas del mundo, uníos!” Su Segundo Foro, llevado acabo en octubre de 2007 en la Universidad Shimane en Japón, incluyó a unos 30 académicos chinos, más o menos la mitad de los participantes. El Tercer Foro, “Marxismo y el desarrollo científico,” se llevará acabo del 24 al 25 de mayo de 2008 en Beijing, y el cuarto estará más probablemente en Paris en 2009. La Academia del Marxismo ha emitido una llamada a los Marxistas de todo el mundo a sugerir obras marxistas a ser traducidas al idioma chino.
Por primera vez desde que fueron iniciadas en los 1990 reuniones anuales internacionales de Partidos Comunistas y de los trabajadores, envió China una delegación a la reunión que acaba de celebrarse en Minsk en noviembre de 2007. La delegación participó activamente en la reunión.
El día después de asistir a la conferencia en el Instituto de Shangai del PCC, yo estaba platicando con cuatro alumnos inscritos en los programas universitarios del instituto, dos de ellos miembros del Partido. Opinaban todos los cuatro que iba mantener China un curso socialista. Pensaban muy bien del liderazgo de Hu Jintao. Cuando yo les pregunté sobre qué pensaban de su antecesor, Jiang Zemin, me expresaron su opinión de que él no compartía el compromiso que tiene Hu Jintao hacia al socialismo. Y luego, ¡ellos me pidieron a mí una explicación de las “Tres Representas”!
Aunque Hu Jintao haya establecido la meta de una sociedad de harmonía como característica clave del desarrollo del socialismo con características chinas, queda claro que habrá de librarse una lucha ideológica vigorosa en el seno del partido y los órganos del estado por crear las condiciones de esta harmonía. Solo podemos esperar que el resultado de esta lucha sea el éxito por un futuro socialista.
PUBLICADAS POR GALLO ROJO A LA/S 07:40