Medicina naturista y la fiebre de la Moringa

Cualquier producto que ingerimos puede tener efectos adversos
Desde la ferviente usuaria que declara “yo siento como si mi cerebro hubiese despertado” hasta el escritor que afirma haberse curado de los dolores en la muñeca, debidos al síndrome del túnel carpal, a la Moringa se le atribuyen poderes curativos que abarcan desde los ya mencionados hasta controlar los niveles de azúcar en la sangre (Diabetes), mejorar el Lupus y hasta los dolores de espalda. Pero hay quienes van más lejos.
Los atributos del té de Moringa han sido vinculados a la mejoría de dos famosos políticos, Fidel Castro y Hugo Chávez.  Sin embargo, cuando se habla de cáncer hay que pensar en el factor tiempo antes de cantar victoria.  A la fecha de este escrito, 15 de septiembre del 2012, tanto el cubano como el venezolano lucen saludables, pero es muy prematuro para sacar conclusiones.
Lo cierto es que desde que esta “fiebre” comenzó consulté con varios amigos conocedores de la medicina herbolaria entre ellos el Dr. Wilfredo Mañón Rossi. También he sido dirigido a visitar portales cibernéticos como este: http://thelegacyleaf.com/healthy-tips/johns-hopkins-school-of-medicine-research/,  y otros.
Como se aprecia, todo luce atractivo con relación a la Moringa; pero tras el análisis de las experiencias con otras plantas como la Hierba de San Juan (St. John’s wort) y los extractos de Ginkgo Biloba (oriundo de China) y el Kaba-Kaba de las islas del océano Pacífico, la posición predominante en el mundo científico es que cualquier producto que ingerimos puede tener efectos adversos o interactuar con otras sustancias. Partiendo de una década anterior, recuerdo cuando en el 1984 llegó la Guarana (un té brasileño) y se popularizó por la energía que proporcionaba a los que lo bebían. En este caso no pasó mucho tiempo antes de que los consumidores descubrieran que sus propiedades se deben a que la guaranina es idéntica a la cafeína.
Con esta introducción no intento predecir lo que surgirá del estudio de la Moringa, porque carezco del conocimiento necesario  para ello; pero sí quiero presentar una discusión de lo que sabemos de los productos mencionados en el párrafo anterior.  Información es poder, dicen muchos y esa es la idea que nos motiva: presentar datos corroborados por estudios científicos y el paso del tiempo, con la esperanza de que los lectores arriben a sus propias conclusiones.
Para comenzar me parece apropiado repetir algo que siempre digo a mis pacientes: “productos naturales no significa benigno y libre de efectos secundarios… ¿ha pensado usted que drogas como la cocaína, la marihuana y la heroína vienen de plantas?
En el caso de la Hierba de San Juan (sus propiedades anti-depresivas fueron observadas en vacas que lucían más contentas después de comerla) se le atribuye el disminuir los niveles en sangre de ciclosporina (usada para prevenir el rechazo de órganos trasplantados) y de aumentar la sensibilidad de la piel a los rayos solares. El Ginkgo Biloba usado por muchos para mejorar la memoria (aumenta el flujo de sangre en el cerebro) también puede aumentar las posibilidades de sangrado intra-cerebral (hemorragia subaranoidea y hematoma subdural), sangrado urinario y también capilar en los ojos, cuando se toma junto con aspirina.
En cuanto a la Kaba-Kaba, los primeros estudios realizados en Europa encontraron que estaba asociada con daño en el hígado, pero en 2009 una investigación Australiana tuvo resultados opuestos.  En estos momentos (2012) el departamento que regula los medicamentos en USA esta investigando si hay un peligro potencial en el uso de este producto herbolario.  Mientras tanto, algunos expertos recomiendan que sea personas con problemas hepáticos eviten su uso.  Esta planta tiene un efecto calmante parecido al de medicinas clasificadas como benzodizepinas.
Hace más de 10 años que sabemos que el jugo de toronja interfiere con varios medicamentos.  Uno de ellos es el alprazolam (otra benzodiazepina) que se vende en algunos países bajo el nombre del Alplax.
Otro producto que está bajo proceso de investigación es el aceite de pescado (omega 3) que según una publicación del Instituto Nacional de Salud de USA se ha encontrado algún beneficio en una amplia gama de enfermedades desde mentales (bipolar y trauma cerebral) hasta físicas como las del corazón, articulaciones, presión alta, osteoporosis, etc.
Para concluir es conveniente recordar que “todo en exceso hace daño” y un buen ejemplo es el de ciertas vitaminas, como la A, contenida en las frutas y vegetales amarillos, que se puede acumular y causar serios daños corporales.  Hasta el agua, ingerida en grandes cantidades, puede causar una caída del sodio sanguíneo con serias consecuencias para la salud.
Tomado del periódico Hoy

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