BC impulsa inclusión financiera y bancarización
La tarjeta pre-pagada se convertirá en instrumento de uso generalizado
Escrito por: Ramón Núñez Ramírez
El Banco Central, como forma de estimular que los sectores de más bajos ingresos se conviertan en usuarios de los servicios financieros y aumente el nivel de bancarización en el país, aprobó en la última sesión de la Junta Monetaria la creación de la tarjeta pre-pagada, como instrumento de pago en sustitución del efectivo, y el establecimiento de la corresponsalía no-bancaria, es decir que farmacias, ferreterías, colmados y otros comercios actúen en representación de los bancos, suministrando determinados servicios financieros, con la finalidad de hacerlos más accesibles a los sectores de más bajos ingresos y las mipymes.
Hoy en día se considera que la inclusión financiera es esencial para contribuir, entre otros factores, a un desarrollo sostenible, y cuando se compara nuestra región con los países desarrollados se aprecia cuan alta es la brecha en términos del porcentaje de ciudadanos que utilizan los servicios financieros. Por ejemplo, el índice de personas con acceso financiero (medido como % de adultos con cuentas en los bancos) en los países de la OECD es 93%, Unión Europea 60%, Asia 55% y América Latina de apenas 38%.
Un estudio de la firma española Tecnocom reveló el nivel de bancarización (en términos de la población que realiza alguna actividad financiera) es de 97.4% en España, Brasil 82.4%, Chile 64%, Colombia 57.6%, México 47.6%, Perú 40.9%, mientras en RD ese estudio la sitúa en 48.2%
La puerta de entrada a la inclusión financiera se inició en el país con el Programa Solidaridad. Gracias a la tarjeta solidaridad, que funciona como una de débito, sectores de los más empobrecidos utilizan un instrumento financiero y eso ha contribuido a que miles de colmados y pulperías, habilitadas para vender los bienes alimenticios a los beneficiarios, se hayan bancarizado y abierto cuentas de ahorros o depósitos a la vista en las instituciones financieras que manejan el programa.
La segunda puerta de entrada a la inclusión financiera serán las tarjetas pre-pagadas, cuyos lineamientos fueron aprobados en la sesión de la Junta Monetaria del 27 de septiembre. Las tarjetas pre-pagadas servirán como medio de pago en sustitución del efectivo y así como la tarjeta pre-pagada telefónica permitió la masificación del celular a personas que no reunían la capacidad financiera para hacer un contrato con una telefónica, de igual forma la tarjeta de débito pre-pagada se va a convertir en un instrumento de uso generalizado en las personas que no califican para obtener una tarjeta de crédito. ¿Dónde se “cargarían” esas tarjetas pre-pagadas? Ahí entonces entra en función el Subagente Bancario.
Brasil en el año 1973 fue el primer país de la región donde su Banco Central autorizó que establecimientos comerciales brindaran servicios financieros en representación de los bancos. El éxito fue tal (Brasil cuenta con más de medio millón de estos agentes bancarios) en materia del incremento de la bancarización que otros países de la región se han sumado a esa figura, como son Chile, Perú, México, Colombia, Venezuela, Guatemala, así como naciones de otras regiones como la India, Filipinas, etc.
El subagente bancario será un establecimiento comercial (ferretería, farmacia, colmado, supermercado, etc.) que actuará en representación de una entidad de intermediación financiera y ofrecerá servicios como recibir pagos de préstamos, depósitos, retiros de efectivo en cuentas de ahorros, tramitar solicitudes de préstamos, recargar las tarjetas pre-pagadas, entregas de remesas y otros servicios que autorice la Superintendencia de Bancos. Esta figura, que fue solicitada por varios bancos del sistema, busca llevar los servicios financieros hasta la población no bancarizada.
Con la creación de la tarjeta pre-pagada y la publicación del proyecto de Reglamento del Subagente Bancario, para escuchar las opiniones de los interesados y su posterior aprobación, la Administración Monetaria y Financiera aporta dos nuevas figuras con la finalidad de aumentar el nivel de bancarización en el país y mejorar la inclusión financiera de las personas más pobres y las micro, pequeñas y medianas empresas