Corrupción, el alboroto y las circunstancias

Orlando Gil 

CADA CUAL A LO SUYO.- Danilo Medina, ya presidente, dijo respondiendo a preguntas que no actuaría contra nadie, pero recordó lo que todo el mundo olvida cuando de corrupción se trata: que el Estado se divide en tres poderes y que cada uno tiene sus funciones. La Justicia, por ejemplo, es la encargada de perseguir, someter y juzgar el delito. El procurador Francisco Domínguez Brito no desborda el marco de sus atribuciones cuando reclama jurisdicción sobre un expediente que ya había sido archivado por la Suprema Corte de Justicia. Falta ver si procede o no, en ley o en derecho, pero nunca satanizarlo por cumplir lo que se supone es su trabajo. Abogados de oposición opinan que no, pero desde la más lejana antigüedad, incluso antes de los sofistas, defensores y acusadores juegan con los argumentos, y muchas veces se hace difícil entre unos y otros distinguir la verdad de la mentira, o la mentira de la verdad. El problema, por tanto, no es de ley, ni de derecho, ni de justicia. Lo que importa es el personaje y la política, pues los encubrimientos siempre están a dos por chele…
CAMISA DE ONCE VARAS.- Como Francisco Domínguez Brito no es el encargado del ministerio de Medio Ambiente, sino de Justicia, y de igual modo no es médico, sino abogado, se supone que sabía en lo que se metía cuando decidió revivir el expediente archivado del senador Félix Bautista. Sea que actuara motivado por ley, derecho o justicia, e incluso por política. No se trata de un juego de muchachos que se tumban la pajita del hombro para ver cuál es más macho, sino cosas de hombre en que cada cual debe correr sus riesgos. Si se reunió con el presidente Medina, de seguro que lo empapó, de manera que nadie puede alegar inocencia o distancia del problema. Como habló con el mandatario después de destapar la caja de Pandora, no se puede hablar de voluntad política ni tampoco de violación al debido proceso de ley. La iniciativa fue del Procurador Domínguez Brito, quien debe jugársela, pues de dar marcha atrás, la vaina le caería al jefe del Estado, a quien se acusaría de entrometerse en los asuntos propios de otros poderes y de apañar inconductas…
ALBOROTO DE NADA.- La reacción luce desproporcionada, y hay defensas al presidente Danilo Medina que no le van ni le convienen. Los pronunciamientos de Abel Rodríguez del Orbe no deben sorprender, pero no porque fuera Procurador o Consultor en los gobiernos de Leonel Fernández, sino porque como abogado le corresponde defender a su cliente Félix Bautista. Su actuación en el caso es a título particular y no oficial. Si los Castillo (Rodríguez y Semán) entienden que el expediente es malvado, solo tienen que sumarse a la barra de la defensa que encabeza su primo Rodríguez del Orbe, y los derechos de Bautista estarán más que representados. Lo que no pueden hacer es alarmar más de la cuenta y dar la falsa impresión de que la República está en peligro, o el gobierno en riesgo de caerse, porque Leonel Fernández abandonará los foros a que asiste actualmente y vendrá con un ejército celestial a rescatar a su amanuense. El propio Fernández tiene que hacerse a un lado y dejar la mala costumbre de permitir que el senador Bautista se esconda tras sus espaldas cada vez que lo anden buscando…
A LO HECHO, PECHO.- Si el senador Félix Bautista es bueno haciendo negocios, debe tener la suficiente valentía para afrontar las consecuencias. El problema, desde que asumió el Procurador Domínguez Brito, no es con la campaña del PRD ni con entelequias sin representación, sino con un gobierno nuevo cuyo predicamento moral se pone a prueba. El expediente originario fue político, pero ahora no puede decirse lo mismo. Ni siquiera como defensa y mucho menos como interesado en dañar las posibilidades electorales de Leonel Fernández en el 2016. El ex presidente no es problema de este gobierno en este momento, y la mejor prueba son las voces de la oposición que descalifican a las actuales autoridades por no decir ni denunciar el desastre que a su juicio encontraron. ¿Qué es lo que realmente afectaría políticamente al ex mandatario, que desacrediten su obra de gobierno o sometan a la justicia a uno de sus incontables funcionarios? No se puede ser más agalludo de la cuenta y pensar que hay felicidad completa. La política es circunstancia, y las circunstancias obligan…

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