Publicado en INTERNACIONAL

ASOMO DE PINOCHEISMO EN CHILE

                       Más de 130 estudiantes detenidos en Chile

Chile represion

Más de 130 personas fueron detenidas este jueves en Santiago en una nueva jornada de protestas estudiantiles en Chile que culminó con enfrentamientos entre agentes y manifestantes.

Según informó la Intendencia Metropolitana de Santiago, esos choques dejaron un saldo de al menos 139 detenidos, 18 carabineros heridos además de daños en las calles.

Los incidentes estallaron en el centro de Santiago y también en torno a la alcaldía del municipio santiaguino de Providencia. En el centro, los disturbios surgieron tras una manifestación que reunió a más de 3 mil jóvenes en la Plaza de Armas, frente a la alcaldía, cuando algunos grupos pretendieron marchar por la Alameda Bernardo O’Higgins y calles aledañas.

Tras un par de advertencias por altavoces, la policía disolvió con chorros de agua y gases a los jóvenes, que respondieron con piedras. En Providencia, la policía arremetió contra unos 5 mil jóvenes congregados frente al municipio antes de que pudieran entregar sus demandas en la alcaldía.

Los estudiantes secundarios y universitarios habían convocado para este jueves una huelga nacional en la educación, tras semanas de protestas en las que han llevado a cabo varias ocupaciones de centros e instituciones académicos que han terminado con cientos de detenidos y, al menos, un herido grave.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, ha minimizado los efectos de las marchas estudiantiles, aseverando que sólo el 0,1 por ciento de los centros educativos ha secundado la huelga convocada por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES).

Desde hace un año, estudiantes y profesores chilenos se manifiestan en las principales ciudades del país en demanda de una educación pública gratuita y de calidad. En respuesta, el Gobierno ha presentado un plan educativo, que no cumple las aspiraciones de alumnos y docentes.

(Con información de agencias)

Publicado en ARTICULO Y OPINIONES

Wikileaks y la Libertad de Expresión

         Michael Moore y Oliver Stone: Wikileaks y la Libertad de Expresión

Julian Assange amordazado por EEUUMichael Moore y Oliver Stone

En nuestra profesión como cineastas hemos defendido que los medios de comunicación en los Estados Unidos fracasan con regularidad en informar a los estadounidenses sobre las desagradables acciones de nuestro propio gobierno. Por consiguiente, estamos muy agradecidos con los logros de WikiLeaks, y aplaudimos la decisión de Ecuador de conceder asilo diplomático a su fundador, Julian Assange, quien vive actualmente en la embajada ecuatoriana en Londres.

 Ecuador ha actuado según los principios de los derechos humanos internacionales. Además, lo apropiado de la decisión del gobierno ecuatoriano se demuestra en la reacción del gobierno británico al amenazar con violar los sacrosantos principios de las relaciones diplomáticas e invadir así la embajada para arrestar a Assange.

Gracias a la creación de WikiLeaks, se han revelado las secuencias fílmicas de los indiscriminados “Asesinatos Colaterales” contra la población civil en Bagdad perpetrados por los helicópteros Apaches estadounidenses. También ha visto la luz la verdad sobre las guerras en Irak y Afganistán, la confabulación de los Estados Unidos con la dictadura en Yemen para ocultar nuestra responsabilidad en los bombardeos ocurridos allí, y lo último, pero no menos importante, que la administración de Obama ha presionado a otras naciones para que no enjuicien a oficiales de la era Bush por casos de tortura, entre otras cosas.

Como era de suponer, la respuesta de aquellos que preferirían que los estadounidenses permanecieran en las sombras ha sido feroz. Los principales líderes en ambos partidos han catalogado a Assange como un “terrorista de alta tecnología”. Y la Senadora Dianne Feinstein, demócrata de California que lidera el Comité Selecto de Inteligencia del Senado exigió que Assange debía ser procesado según la Ley de Espionaje. La mayoría de los estadounidenses, británicos, y suecos desconocen que Suecia no ha acusado formalmente al Sr. Assange de ningún delito. Más bien emitió una orden de arresto para interrogarlo sobre las acusaciones de asalto sexual in 2010.

Dichas denuncias deben ser profundamente investigadas antes que al Sr. Assange lo trasladen hacia otro país donde quede fuera del alcance del sistema de justicia sueco. Pero son precisamente los gobiernos británicos y suecos los que entorpecen la investigación, no el Sr. Assange.

Las autoridades suecas han viajado a otros países para llevar a cabo interrogatorios cuando ha sido necesario, y el fundador de WikiLeaks ha dejado claro su voluntad para ser interrogado en Londres. Además, el gobierno ecuatoriano le propuso al gobierno sueco que interrogaran al Sr. Assange en la propia embajada de Ecuador. Suecia rechazó ambas propuestas.

El señor Assange también se ha comprometido a viajar a Suecia inmediatamente si el gobierno sueco se compromete a no extraditarlo a Estados Unidos. Funcionarios suecos no han mostrado interés en explorar esta propuesta, y hace poco el canciller Carl Bildt le dijo claramente a un asesor legal del Sr. Assange y WikiLeaks que Suecia no haría tal promesa. El gobierno británico también tendría derecho en virtud del tratado pertinente a evitar la extradición del señor Assange a EE.UU desde Suecia, y también se ha negado a prometer que usaría este poder. Los intentos de Ecuador para facilitar ese acuerdo con ambos gobiernos fueron rechazados.

En su conjunto, las acciones de los gobiernos británico y sueco nos sugieren que su agenda real es enviar al Sr. Assange a Suecia. A causa de los tratados y de otras consideraciones, él podría ser más fácilmente extraditado a Estados Unidos desde allí para enfrentar cargos. El señor Assange tiene todas las razones para temer tal resultado. El Departamento de Justicia ha confirmado recientemente que siguen investigando a WikiLeaks, y documentos del gobierno australiano recién divulgados el pasado febrero exponen que la investigación de EE.UU. sobre la posible conducta criminal del señor Assange ha estado en curso durante más de un año. WikiLeaks ha publicado correos electrónicos de Stratfor, una empresa privada de inteligencia, que indican que un gran jurado ya emitió una acusación formal sellada del señor Assange. Y la historia indica que Suecia cedería ante las presiones de Estados Unidos para entregar al Señor Assange. En 2001, el gobierno sueco entregó a la CIA dos egipcios que buscaban asilo, quienes posteriormente fueron entregados al régimen de Mubarak para que fueran torturados.

Si el Sr. Assange es extraditado a los Estados Unidos, las consecuencias van a  reverberar durante años en el mundo. Assange no es ciudadano estadounidense, y ninguna de sus acciones ha tenido lugar en suelo americano. Si Estados Unidos puede enjuiciar a un periodista en estas circunstancias, los gobiernos de Rusia y China podrían, bajo esa misma lógica exigir que periodistas extranjeros en cualquier lugar del mundo sean extraditados por violar sus leyes. El establecimiento de este precedente debe preocupar profundamente a todos, admiradores o no de WikiLeaks.

Instamos al pueblo de Gran Bretaña y Suecia a exigir a sus gobiernos que respondan algunas preguntas básicas: ¿Por qué las autoridades suecas se niegan a interrogar al Sr. Assange en Londres? ¿Y por qué ninguno de los dos gobiernos promete que el Sr. Assange no será extraditado a los Estados Unidos? Los ciudadanos de Gran Bretaña y Suecia tienen una oportunidad única para adoptar una postura a favor de la libertad de expresión en nombre del mundo entero.

Tomado de The New York Times

Publicado por Cubasí

Michael Moore y Oliver Stone son cineastas galardonados con los Premios

Oscar.

TRADUCCCIÓN AL ESPAÑOL: Sergio Paneque y Jorge Mesa – Equipo de traductores de CUBASI

Publicado en ARTICULO Y OPINIONES

Nuevos ropajes para las derechas de siempre

Tras sufrir varios reveses electorales en América Latina, las derechas tradicionales tuvieron que ceder terreno a una pluralidad de gobiernos “progresistas” en América Latina. Sin embargo, no por ello perdieron sus principales fuentes de poder: recursos económicos y financieros, enlaces internacionales, peso sociocultural y, especialmente, sus bastiones mediáticos.

Por supuesto, el control del gobierno también es una gran fuente de poder y cederlo fue una contrariedad, así que pasado el primer impacto la prioridad fue reaprovechar esas otras ventajas para recuperarlo.

Cuando en el 2010 publiqué “Quién es y qué busca la nueva derecha”, daba por sentada la inminencia de una contraofensiva continental de las derechas basada en una renovación de los métodos, lenguajes y mitos requeridos para recapturar las mayorías electorales necesarias para recuperar los gobiernos perdidos y retener los que aún conservaban. Uno de los ejemplos fueron los de Panamá y Chile, donde sendos plutócratas ganaron la presidencia valiéndose del mito del millonario eficiente y supuestamente “apolítico” que venía a poner sus habilidades al servicio de la gestión pública.

La mayoría de los electores de dos países decepcionados de unos sistemas políticos ya desacreditados compraron esa ilusión y enseguida resultaron defraudados: tanto el ávido y autocrático Martinelli como el aristocrático Piñera quedaron lejos de satisfacer las expectativas levantadas y han precipitado crecientes disgustos y protestas sociales.

A su vez, donde los gobiernos socialdemócratas o progresistas conservan mayor solidez y la derecha aún carece de líderes populistas de nuevo perfil, primó la acostumbrada modalidad de coordinar un pertinaz bombardeo mediático para socave su credibilidad –que por ejemplo ponga en duda su honradez o capacidad de gobernar–, mientras que a la vez los instrumentos económicos, conspirativos y socioculturales de las derechas alientan las crisis sociales que a mediano plazo ofrezcan ocasión de golpear más a fondo. Así se ha procurado en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Una nueva variante consiste en “desmilitarizar” el procedimiento así “legitimado” por los grandes medios periodísticos. En Honduras, a través de un golpe “correctivo”, es decir, con la intervención abreviada de un ejército que acto seguido entregó el gobierno a la derecha civil. En Paraguay, valiéndose de un bloque parlamentario seducido por el anhelo de prerrogativas para los congresistas implicados en una interpretación torcida de la legalidad.

El propósito, en cualquier caso, es el mismo de antaño, encubierto con nuevos modos de enmascararlo y evadir las sanciones internacionales. Disfrazados, los viejos métodos siguen reinantes, con un aval estadunidense ahora maquillado de “neutralidad”. Pero aunque al golpe lo vistan de seda, el hecho es que quienes hoy gobiernan al Paraguay ya  no son aquellos por quienes el pueblo votó.

Esta última experiencia tiene mucho que enseñarnos. Por un lado, muestra que en ese asilado país todavía reina la primitiva cultura política legada por el estroessnerismo, misma que ahora se resignó con que el golpe  no fuera sangriento y que careció de la autonomía necesaria para defender los valores democráticos.

Por otro, la hipocresía de los gobiernos más conservadores de la región, que se amparan en el pretexto de que el golpe supuestamente fue “legal”, pese a la flagrante ausencia de garantías de debido proceso para el acusado. Además, que apelan a la hojita de parra –acuñada cuando Honduras– de que las próximas elecciones sanearán esta crisis, a sabiendas de que los golpistas las manejarán según les convenga, para aplastar “legalmente” a quienes respaldaron a Lugo.

Para concluir resta preguntarse qué gobiernos son estos que las derechas buscan derribar, de viejas o nuevas maneras. No son gobiernos revolucionarios. Cierta izquierda les reprocha  no ir más allá de contrarrestar al neoliberalismo y humanizarle el rostro al capitalismo, sin plantarse metas que rebasen este horizonte. Obvian el hecho de que su papel es gobernar según el programa por el cual los ciudadanos les dieron el voto.

¿Qué sentido tiene pedirles un desborde que sus electores no estarían dispuestos a sustentar y defender? La respuesta está más en manos principalmente de los partidos. Para disponer de gobiernos más revolucionarios hay que formar fuerzas sociales más radicales, que los elijan, impulsen y sostengan. Como asimismo implica derrotar a las derechas y a su ofensiva  no solo en el campo político‑electoral sino también en el programático, cultural y organizativo. Solo eso posibilitará pasar de un horizonte postneoliberal a uno postcapitalista.

Nils Castro (Visiones Alternativas)

Publicado en BATALLA DE LAS IDEAS

FRENTE A LA POBREZA

¿Sin brújula frente a la pobreza?

La migración del campo a la ciudad ha incidido en la arrabalización en las principales ciudades de RD. 
Más del 40 por ciento de la población dominicana vive actualmente en condiciones de pobreza, a pesar de todas las cifras de crecimiento macroeconómico que adornan los informes oficiales.
La pobreza se ha escapado sin ningún esfuerzo del quehacer de los gobiernos y los políticos de la República Dominicana. Les ha dejado, si acaso, una ligera esencia con la cual perfumar sus discursos y reportes para que puedan mostrar un leve olor a pueblo necesitado, que viene muy bien, sobre todo durante los períodos electorales.
Entretanto, la pobreza, con todo su maldito esplendor, repta, se arrastra, explota y no se esconde, en los mismos lugares donde siempre estado, y algunos nuevos, asfixiando, nada más y nada menos que al 40 por ciento de la población de esta media isla. Casi la mitad de los dominicanos y las dominicanas, cuya población total, si se hace caso del informe final del XI Censo Nacional de Población y Vivienda 2010, asciende a 9,445,281 personas.
Al menos ese 40 por ciento es la cifra sobre la pobreza que ha dado a conocer el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo al publicar la nueva metodología oficial de medición de la pobreza en República Dominicana. Según esos cálculos, 4,037,980 (40.2 por ciento) ciudadanos y ciudadanas de este país viven en condiciones de pobreza, y de ellos, 1,024,881 (10.4 por ciento) sobreviven en la pobreza extrema.
Gráfico 1

Pero ahora, hasta el vocablo se ha tornado elusivo, y los que hasta hace muy poco eran simplemente pobres, en la actualidad pueden ser necesitados, personas de escasos recursos, sectores menos privilegiados, segmentos de la población más vulnerables, creando un eufemismo sociológico que ha alcanzado y de algún modo lastra los esfuerzos asistencialistas que despliegan las autoridades para intentar mitigar el mal y sus consecuencias. Con no muy buenos resultados, la verdad sea dicha.
Porque, ya no es cuestión solamente de tratar de ahuyentar un poco la pobreza, sino de enfrentar de una vez la abismal desigualdad que se impone cada día más en la sociedad dominicana y que no deja muchos resquicios para una efectiva lucha contra el ya casi epidémico empobrecimiento de la población.

La ruta de la pobreza

Esta no es una problemática nueva, ni tampoco exclusiva de la nación dominicana. Los pobres hablan en casi todos los idiomas y necesitan recursos en la mayoría de las monedas que tienen curso legal en los mercados del mundo.
En este país, en lo que concierne a la lucha contra la pobreza, ha habido muchos años malos y otros peores. Si la sima más profunda fue en el año 2004, con más de un 49 por ciento de la población sumida en la pobreza, los años siguientes han sido períodos de ascensos a cuentagotas, que de ninguna manera guardan correspondencia con los publicitados índices de crecimiento económico que reflejan los informes del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
Y la pobreza campea por las ciudades, pero se adueña de los campos. Poco importa si es en el Este turístico, en el Norte cibaeño, en la zona fronteriza o en el llamado “Sur Profundo”, como la provincia San Juan de la Maguana, donde vive la joven Helen Mateo Mora, de 16 años. Allí, por doquier imperan la falta de oportunidades y el desempleo, que se decanta en una migración sin freno que despuebla el interior de la República, para propiciar el hacinamiento y la arrabalización en los barrios de la periferia de las principales urbes del país.
Esta adolescente que ha decidido no quedarse al margen de la labor social que despliegan varias organizaciones no gubernamentales en su comunidad, dice conocer en qué consiste el Programa Solidaridad que desarrolla el gobierno, aunque considera que no es de gran ayuda para que una familia pobre pueda subsistir, pero “de algo sirve”.
La joven Helen no es precisamente una partidaria de la construcción del Metro de Santo Domingo. “Aquí en la República Dominicana, el principal problema es que hay mucha pobreza y el gobierno gasta dinero en cosas innecesarias, por ejemplo el Metro. Eso fue un dinero que no debió gastarse habiendo tantas necesidades en el país”.
Una situación similar vive César Jonas Báez, de 25 años, uno de los pocos jóvenes estudiantes universitarios con los que quizás pueda contar el futuro de su natal Cañafistol, también en San Juan. Y sólo es quizás, porque César estudia idiomas en el Centro Universitario Regional del Oeste de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (CUROUASD). Él sabe que en su comunidad no hay trabajo para nadie, ni habrá, a menos que haya una inversión significativa del gobierno en la agricultura de la zona, y entonces, sólo entonces, tal vez los niños, los “echaeldía” -como llaman por allá a los menores jornaleros- del campo sanjuanero podrán ir tranquilamente a la escuela a aprender, sin tener que sudar sobre la tierra para ayudar a su familia a sobrevivir, a pesar de Solidaridad y la bienintencionada donación de RD$500 cada mes.
Muchos jóvenes, como Helen o como César, de los que aún defienden con dientes y uñas sus esperanzas y sueños desde el ámbito rural, reconocen la importancia y el impacto del Programa Solidaridad, pero algunos ni siquiera lo identifican como parte de una política sostenida y sostenible para luchar contra la pobreza.
Los pobres, más allá de los números
Por toda esa caracterización sociológica es que expertos como la antropóloga social Tahira Vargas insisten en analizar la pobreza más allá del elemento cuantitativo: “Si se analiza la pobreza, solamente mirando cuántos son los pobres, cuánto tienen, cuánto ganan, en términos cuantitativos, se pierde la óptica en términos de la vida cotidiana de la gente, porque la pobreza hay que mirarla principalmente desde la cotidianidad, desde la perspectiva de las relaciones sociales y de las oportunidades que tiene la gente”.
La pobreza se ha convertido en un imbricado tejido social, cuyos hilos se entrelazan y extienden, como un círculo vicioso, entre causas y consecuencias con áreas tan sensibles para la población, como la salud, la educación, el acceso a agua potable y los servicios básicos, sin olvidar la brecha digital.

Al respecto, el economista Pavel Isa Contreras considera que “en la economía dominicana existe una muy alta incidencia de morbilidad, prevaleciendo una baja productividad de la población por las condiciones de salud, que sufrieron cuando eran niños y niñas y que también sufren en la actualidad”, al tiempo que advierte que “una población enferma no puede ser productiva, ni puede generar sus propios recursos, como para salir de la pobreza”.
El crecimiento por su lado
Durante los últimos años, en República Dominicana ha habido crecimiento económico y estabilidad macroeconómica también. Ahí están las cifras, y para que nadie las olvide, nos la recuerdan alrededor de un centenar de veces cada día los portavoces oficialistas.
Según los números que aporta el Banco Central, cuyos datos acerca de la pobreza, dicho sea de paso, difieren de los publicados por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, el movimiento, casi siempre ascendente, del crecimiento económico, comenzó a partir del año 2004.
En ese año, cuando el ya ex presidente Leonel Fernández asumió el poder por segunda vez, se reportó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de un 2.5 por ciento, entre los meses de julio y diciembre. En 2005, la República Dominicana se ubicó entre las naciones de mayor crecimiento económico con un 9.3 por ciento, que un año después alcanzó un 10.7 por ciento, el más elevado, según aclara el Banco Central, registrado por la economía criolla en los últimos 19 años.
Para el 2007, el crecimiento del PIB fue de 8.5 por ciento, que descendió, doce meses después, a un 5.3 por ciento, y que en el 2009 fue de 3.5 por ciento. Durante el año 2010, la economía de República Dominicana creció un 7.8 por ciento, en tanto que el año pasado volvió a descender, esta vez a 4.5 por ciento, cuando el PIB totalizó RD$2,119,301.8 millones y en dólares, US$55,666.0 millones.
En general, el Banco Central informó que el crecimiento promedio entre los años 2005 y 2011 fue de un 7.1 por ciento.
Gráfico 2

Mientras, los números del índice de pobreza en el país reportados por el BCRD sitúan en el 2004 el punto más crítico, con un 43.4 por ciento, que a octubre del 2011, había descendido, de acuerdo con los datos del Banco Central, a un 34.3 por ciento.
En este sentido, Isa Contreras llama la atención sobre el hecho de que no se trata sólo de implementar una política que se limite a mantener la muy ponderada estabilidad macroeconómica, como ha sucedido hasta el momento. “Es cierto que la estabilidad macroeconómica es un requisito necesario, pero no es suficiente para hacer que las economía y el aparato productivo generen suficiente empleo. Tiene que haber una política inducida, de estímulo directo a los sectores productivos, para que éstos generen los empleos que se necesitan, y no sencillamente garantizar estabilidad macroeconómica y dejar que la economía se comporte como ella quiera”.
Distorsión de un progreso a galope
Un mero recorrido por la geografía nacional muestra que el horizonte más urbano de República Dominicana comienza a reventar de tantas torres con aspiraciones de rascacielos, mientras en provincias alejadas de la capital, como San Juan de la Maguana, los jóvenes se lamentan por la falta de empleos en la agricultura y denuncian la falta de oportunidades de que son víctimas.

Sobre este tema, la antropóloga social Tahira Vargas opina que “si se invierte todo el dinero en las principales ciudades y se descuida y se abandona, como ha pasado en la pasada gestión de gobierno, el resto del país, se fortalece la migración hacia las zonas urbanas, se incrementa el hacinamiento, la violencia social y la desigualdad”.
Otra evidente distorsión en este galopante progreso que se ha intentado implementar en el país es el de basar ese acelerado crecimiento económico, como también señala la experta, en el sector de la construcción, donde, ciertamente, más rápido se pueden crear de fuentes de empleo, pero que por lo general se centran en la contratación de mano de obra poco o no calificada, y si se focaliza en las principales ciudades, genera más migración de la población rural.
Vargas señala otra arista de este problema, y es que “gran parte de los empleos en construcción, están ocupados por migrantes haitianos ilegales, con sueldos muy bajos”, y que, por supuesto no forman parte del Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS).
La pregunta de siempre: ¿asistencia o asistencialismo?
Los números del Sistema Único de Beneficiarios (SIUBEN), que maneja el Gabinete Social de la Presidencia bajo el sosegado liderazgo del hasta hace unos días vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque, también van un tanto por su lado. De acuerdo con las estadísticas publicadas en la página web de la institución, el total de pobres en el país, al 2011 ascendía a 3,155,134, distribuidos en 840,960 hogares.

La creación del Programa Solidaridad, en el año 2005, garantizó cierta asistencia a corto plazo a cientos de miles de familias de las más pobres del país. Actualmente, este programa beneficia a 800 mil hogares con el subsidio Bono-Gas Hogar en todo el país; de las cuales 622,537 mil familias reciben la transferencia Comer es Primero y 454,587 con Bono-luz hogar. Asimismo, el Incentivo a la Asistencia Escolar (ILAE) llega a 240 mil familias.
En Solidaridad, el gobierno invirtió el pasado año RD$ 7, 799, 091,654.
El problema con este tipo de programas es que están pensados de forma inmediata, proporcionándole a los hogares elegibles para recibir la asistencia, una transferencia monetaria para ayudarlos a solventar, de alguna manera las necesidades más acuciantes en términos de seguridad alimentaria y otros apremios, pero no les garantiza ni sostenibilidad, ni permanencia. “Ninguno de ellos resuelve lo que origina esa pobreza. Para erradicar la pobreza, es preciso atacar las causas, entonces lo que tenemos aquí es asistencialismo”, precisa Tahira Vargas.
Pavel Isa Contreras es partidario de estos programas de asistencias condicionadas, que transfieren dinero a un segmento específico de la población, previamente determinado, a cambio de que esos beneficiarios cumplan con algunas condicionalidades, que, por lo general tienen que ver con garantizar la asistencia escolar de los menores y el acceso a ciertos servicios de salud, como la vacunación.
Tras las huellas de Lula
Los éxitos comprobados de la política de reducción de la pobreza logrados por el gobierno del ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva y ahora por la mandataria Dilma Rousseff , le deben haber quitado el sueño a más de uno de los líderes que nos gastamos por estos lares, y sin embargo, citar esos mismos logros continúa sonando bien en los discursos de algunos políticos, como una incipiente pista de que también República Dominicana podría transitar por ese camino y llegar, quizás, a resultados similares.
Sin ir más lejos, no podría ignorarse que el programa “Quisqueya sin miseria”, que recién anunció el flamante presidente Danilo Medina en su discurso de toma de posesión, está inspirado en “Brasil Sem Miséria”, o “Brasil Sin Miseria”, el plan nacional de lucha puesto en marcha recientemente por la presidenta Dilma Rousseff en el gigante sudamericano, para sacar 16,2 millones (8.5 por ciento de la población de 190 millones de habitantes) de brasileños de la pobreza a través de iniciativas de transferencia de dinero en efectivo, de inclusión productiva y de mayor acceso a la educación, la salud, el saneamiento y la electricidad.
Además, de acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Social y Combate al Hambre de Brasil, creado en el año 2004 por Lula Da Silva, el programa hace hincapié en la inclusión productiva, a nivel nacional y regional, con el aumento de las habilidades y capacidades de los ciudadanos para desempeñar un papel activo en la economía nacional.
Cualquier semejanza con la experiencia dominicana, debe ser muy a propósito, aunque habría que salvar las distancias en lo que a los recursos para la implementación de tales planes se refiere, pues Brasil constituye ya una potencia mundial emergente, con un PIB en el año 2011 que alcanzó los US$2.282 billones, mientras República Dominicana apenas da brazadas para mantenerse a flote en un mar proceloso de crisis, deudas y otras tantas rémoras, como la corrupción, flagelo este último que tan diligentemente está combatiendo el gobierno brasileño.
La palabra del nuevo Presidente
Danilo Medina Sánchez es el nuevo Presidente de República Dominicana, pero no había dicho muchas cosas con respecto a nada, a no ser lo que se mencionaba en su bien elaborado programa de gobierno y su muy esperado discurso de toma de posesión, pronunciado el pasado 16 de agosto.
En cuanto al programa de gobierno para el período 2012-2016, llama la atención que su punto de acción inicial sea justamente el de proporcionar “Vida digna y saludable para toda la población”, declarando como su primera prioridad el combate a la pobreza y la defensa de la clase media.
“La pobreza no es únicamente la falta de ingresos, sino también la falta de capacidades y oportunidades, exclusión y carencia de reconocimiento social, así como insatisfacción de las necesidades básicas y debilitamiento de las relaciones interfamiliares y comunitarias”. Así describe el problema el documento que debe ser la base de las políticas a desarrollar por el nuevo gobierno dominicano.
La meta planteada es reducir la pobreza extrema, “sacando de ella a 400 mil personas”, o sea a cerca de la mitad de los 1,024,881 dominicanos y dominicanas que resisten en esas condiciones. Con los planes de reducir la pobreza, el presidente Medina, en su programa de gobierno también pretende llevar a un millón quinientas mil personas desde la pobreza a la clase media.
Asimismo, asegura que el “esfuerzo por la reducción de la indigencia y la pobreza y la ampliación y defensa de a clase media, es un esfuerzo nacional que requiere un abordaje de todo el Gobierno y toda la sociedad, mediante una adecuada articulación entre las políticas económicas sociales e institucionales (…)”.
Otra idea -cuidado con las semejanzas brasileñas- es la de la creación del Ministerio de Desarrollo Social y Familia.
En su primera gran intervención pública como Presidente dominicano, Medina explicó cómo articulará el Programa Solidaridad, de transferencias condicionadas y focalizadas, que será fortalecido y al que se le adicionarán al menos 200,000 nuevas familias, con la estrategia Progresando, desarrollada bajo el liderazgo de la entonces Primera Dama, ahora Vicepresidenta de la República, Margarita Cedeño de Fernández, y el ya mencionado programa Quisqueya Sin Miseria.
Además, hizo referencia al inicio de otro programa: el de Banca Solidaria, que deberá echar a andar con un capital de RD$1,000 millones, y se prevé que en su primer año de operación beneficie a 75 mil personas pobres, especialmente a las mujeres jefas de hogar, con bajas tasas de interés.
“Este programa persigue afianzar la inclusión financiera y al sistema productivo, que provocará una democratización del derecho al crédito, y la creación de capital social utilizando la metodología de grupos solidarios”, explicó Medina en su discurso.
¿Prioridades imposibles?
No obstante, la pobreza continúa reproduciéndose, mientras los gobiernos y los gobernantes dominicanos se suceden unos a otros en intentos casi concéntricos de regresos infructuosos o triunfantes, según el caso, y la lucha contra la pobreza nunca ha dejado de limitarse a sencillas escaramuzas, en las que los proyectiles han demostrado ser de corto alcance y de impacto superficial.
Algunas de las iniciativas que en este sentido propugnó el discurso de investidura del mandatario Danilo Medina coinciden también con muchos de los criterios expresados por Tahira Vargas, quien considera que “las inversiones deben ir dirigidas a la educación, al sector agropecuario, al desarrollo de programas de empleo que se enfoquen en las poblaciones vulnerables desde el territorio, que generen producción, y que multiplique las alternativas para la población joven y las mujeres”.
Estas políticas de inversión en el desarrollo productivo no pueden dejar de manifestarse como un estímulo al aprendizaje y a la innovación que sirvan de base, sin elusión posible, a la generación de empleos de calidad.
No estaría de más advertir ahora, que la anunciada pretensión del presidente recién instalado presidente de la República, Danilo Medina, de llevar un millón y medio de personas de la pobreza a la clase media, supera con mucho el número de personas que dejaron de engrosar las cifras de la pobreza durante los ocho años de los gobiernos sucesivos del expresidente Leonel Fernández: 351,474.
Pero este pueblo no puede permitirse perder la esperanza, y si el presidente Medina decide enfrentar este reto de siempre ante la República Dominicana, el machete de inversiones y esfuerzos políticos que puede cortar el círculo vicioso de las imbricaciones de la pobreza con la falta de educación, la ausencia de oportunidades, el desempleo y el poco acceso a los servicios de salud y la seguridad social, ahora está en sus manos. ¿Lo blandirá de una vez por todas o seguirá guiando un gobierno más que se estrella sin rumbo y sin brújula contra el arrecife social de la pobreza?
TOMADO DE DIARIO LIBRE
Publicado en EDUCACIÓN

QUE NO MUERA EL OZAMA

La basura, los químicos y las aguas residuales se están comiendo vivo al principal río de Santo Domingo. A sus orillas, cinco fundaciones comunitarias han dedicado los últimos años a limpiar sus barrios y el afluente que los riega. Apoyadas por el gobierno local, incentivadas por empresas privadas e impulsadas por un modelo sostenible, han venido a mostrarnos, con su ejemplo, que un Ozama limpio es posible.
La basura en estado de descomposición. Río Isabela
Emmanuel Brahn tiene nueve años, una figura menuda y una sonrisa pícara. En sus pies descalzos arrastra la suciedad de la calle, por donde deambula apenas se levanta hasta que le entra el hambre. Lleva un saco más grande que él mismo, en el cual va depositando cada botella plástica que se le cruza en el camino.
—Mi mamá trabaja en la fundación, barre por las calles. Ella me dijo: “Emmanuel, busca una mochila pa´ buscar pote”. Esa tarde llené namás un saquito. Al otro día llené cuatro.
La fundación de la que habla el niño es Fundsazurza, un conglomerado de asociaciones comunitarias devenido en la fuerza de la limpieza en el barrio La Zurza, a orillas del río Isabela, uno de los principales afluentes del Ozama. Encargada de la recolección de basura, la organización genera unos 210 empleos vecinales en una zona donde reina la pobreza. Cuenta también con el apoyo espontáneo de voluntarios que, como Emmanuel, recolectan en su tiempo libre el material reciclable que encuentran entre los estrechos callejones de la comunidad.
—Cuando veo un pote lo recojo. Voy de aquí hasta allá, al final del mercado. No es fácil porque también hay otras personas buscando –explica el niño. En tres días ha llenado 12 fundas de 50 galones cada una. Es una de las últimas iniciativas a la que ha adherido la fundación: la separación de plásticos, cartones y papeles para su venta para reciclaje.
Al igual que las otras cuatro organizaciones que operan en los contornos fluviales del Distrito Nacional, Fundsazurza empezó a constituirse como tal cuando en 2002 la Unión Europea junto al Gobierno dominicano dispusieron fondos para implementar el Programa de Saneamiento Ambiental en los Barrios Marginales de Santo Domingo (Sabamar).
Durante seis años, el programa invirtió un total de 1,163 millones de pesos en 16 sectores vulnerables, la mayoría en la ribera del Ozama. El foco estuvo puesto en obras de saneamiento de cañadas, drenaje pluvial, suministro de agua potable y transferencia de desechos sólidos. De esta iniciativa surgieron ocho fundaciones comunitarias que se encargarían de recolectar la basura, capacitadas por el mismo programa. De ellas, subsisten cinco.
De vertedero a parquecito
Hay amarillos, rojos, verdes y azules. El parquecito Bonavides, en el sector Los Guandules del barrio Domingo Savio, es un arcoíris de 40 metros cuadrados de espacio cementado. Su presencia es un respiro visual entre la aglomeración de latas de zinc oxidado que los vecinos llaman casas.
—Costó solo 95 mil pesos y en su construcción involucramos a los mismos moradores y los vecinos del área -cuenta orgulloso Yobanny de Jesús Guzmán, encargado de relaciones públicas de Fucosagucigua27, la fundación que cubre los sectores de los Guandules, Guachupita, La Ciénaga y 27 de Febrero.
Los fondos salieron directamente de la basura. El Ayuntamiento del Distrito Nacional paga a cada fundación 25 dólares por tonelada recolectada, que incluye también funciones como el barrido de las calles. Los residuos son pesados en la estación de transferencia de Villa Agrícola –levantada, también, gracias a Sabamar-, tras lo cual la autoridad los traslada al vertedero de Duquesa.
Las ganancias de cada fundación, por ley, deben ser reinvertidas en la sociedad. Esto ha permitido que las comunidades del sector reciban charlas educativas, operativos médicos, servicios de fumigación, talleres de reciclaje y ayuda a las personas mayores, entre otros beneficios. Algunas obras menores de infraestructura, como el parquecito en cuestión, también son financiadas gracias a este sistema y son altamente valoradas por los vecinos:
—Los fines de semana uno se sienta ahí, está mucho mejor –comenta Miriam Montero (29 años), madre de tres niños-. Porque antes echaban mucha basura y se contaminaba y hedía mucho.
Hasta 2010, el sitial del parquecito Bonavides estuvo formado por dos grandes hoyos en el suelo por donde se vislumbraba la cañada del mismo nombre. Eran agujeros que los vecinos habían perforado para lanzar sus desechos, y que en 2007 le costó la vida a un niño de seis años cuando la cañada, obstruida, se desbordó…    VER MAS
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QUE NO MUERA EL OZAMA

La basura, los químicos y las aguas residuales se están comiendo vivo al principal río de Santo Domingo. A sus orillas, cinco fundaciones comunitarias han dedicado los últimos años a limpiar sus barrios y el afluente que los riega. Apoyadas por el gobierno local, incentivadas por empresas privadas e impulsadas por un modelo sostenible, han venido a mostrarnos, con su ejemplo, que un Ozama limpio es posible.
La basura en estado de descomposición. Río Isabela  
Emmanuel Brahn tiene nueve años, una figura menuda y una sonrisa pícara. En sus pies descalzos arrastra la suciedad de la calle, por donde deambula apenas se levanta hasta que le entra el hambre. Lleva un saco más grande que él mismo, en el cual va depositando cada botella plástica que se le cruza en el camino. 
—Mi mamá trabaja en la fundación, barre por las calles. Ella me dijo: “Emmanuel, busca una mochila pa´ buscar pote”. Esa tarde llené namás un saquito. Al otro día llené cuatro. 
La fundación de la que habla el niño es Fundsazurza, un conglomerado de asociaciones comunitarias devenido en la fuerza de la limpieza en el barrio La Zurza, a orillas del río Isabela, uno de los principales afluentes del Ozama. Encargada de la recolección de basura, la organización genera unos 210 empleos vecinales en una zona donde reina la pobreza. Cuenta también con el apoyo espontáneo de voluntarios que, como Emmanuel, recolectan en su tiempo libre el material reciclable que encuentran entre los estrechos callejones de la comunidad. 
—Cuando veo un pote lo recojo. Voy de aquí hasta allá, al final del mercado. No es fácil porque también hay otras personas buscando –explica el niño. En tres días ha llenado 12 fundas de 50 galones cada una. Es una de las últimas iniciativas a la que ha adherido la fundación: la separación de plásticos, cartones y papeles para su venta para reciclaje.  
Al igual que las otras cuatro organizaciones que operan en los contornos fluviales del Distrito Nacional, Fundsazurza empezó a constituirse como tal cuando en 2002 la Unión Europea junto al Gobierno dominicano dispusieron fondos para implementar el Programa de Saneamiento Ambiental en los Barrios Marginales de Santo Domingo (Sabamar). 
Durante seis años, el programa invirtió un total de 1,163 millones de pesos en 16 sectores vulnerables, la mayoría en la ribera del Ozama. El foco estuvo puesto en obras de saneamiento de cañadas, drenaje pluvial, suministro de agua potable y transferencia de desechos sólidos. De esta iniciativa surgieron ocho fundaciones comunitarias que se encargarían de recolectar la basura, capacitadas por el mismo programa. De ellas, subsisten cinco. 
De vertedero a parquecito
Hay amarillos, rojos, verdes y azules. El parquecito Bonavides, en el sector Los Guandules del barrio Domingo Savio, es un arcoíris de 40 metros cuadrados de espacio cementado. Su presencia es un respiro visual entre la aglomeración de latas de zinc oxidado que los vecinos llaman casas. 
—Costó solo 95 mil pesos y en su construcción involucramos a los mismos moradores y los vecinos del área -cuenta orgulloso Yobanny de Jesús Guzmán, encargado de relaciones públicas de Fucosagucigua27, la fundación que cubre los sectores de los Guandules, Guachupita, La Ciénaga y 27 de Febrero.
Los fondos salieron directamente de la basura. El Ayuntamiento del Distrito Nacional paga a cada fundación 25 dólares por tonelada recolectada, que incluye también funciones como el barrido de las calles. Los residuos son pesados en la estación de transferencia de Villa Agrícola –levantada, también, gracias a Sabamar-, tras lo cual la autoridad los traslada al vertedero de Duquesa.  
Las ganancias de cada fundación, por ley, deben ser reinvertidas en la sociedad. Esto ha permitido que las comunidades del sector reciban charlas educativas, operativos médicos, servicios de fumigación, talleres de reciclaje y ayuda a las personas mayores, entre otros beneficios. Algunas obras menores de infraestructura, como el parquecito en cuestión, también son financiadas gracias a este sistema y son altamente valoradas por los vecinos:
—Los fines de semana uno se sienta ahí, está mucho mejor –comenta Miriam Montero (29 años), madre de tres niños-. Porque antes echaban mucha basura y se contaminaba y hedía mucho. 
Hasta 2010, el sitial del parquecito Bonavides estuvo formado por dos grandes hoyos en el suelo por donde se vislumbraba la cañada del mismo nombre. Eran agujeros que los vecinos habían perforado para lanzar sus desechos, y que en 2007 le costó la vida a un niño de seis años cuando la cañada, obstruida, se desbordó. 
 
 
Los números de la basura
De las cinco fundaciones que todavía operan como recolectoras de basura, las cinco pertenecen al Distrito Nacional: Fundsaco, que opera en las áreas de 24 de Abril, Simón Bolívar, Gualey y Las Cañitas; Escoba, en Capotillo; Fundemapu, en el sector La Puya de Arroyo Hondo; y Fucosaguscigua27 y Fundsazurza, estas últimas las que más empleo generan y basura recogen.
 
Entre todas, recolectan anualmente unas 142 mil toneladas de desechos. 
—El mayor éxito de las fundaciones comunitarias es la ganancia ambiental –dice José Miguel Martínez, secretario de gestión ambiental y riesgo del Ayuntamiento del Distrito Nacional. Conoce a fondo el programa, porque durante años fue el encargado de darle seguimiento-. Por toda esa basura que ya no llega al río.
No hay una medición que permita valorar en cifras el real impacto de la iniciativa. Las estadísticas levantadas para el Censo de 2002 evidencian que, efectivamente, los barrios con mayores problemas de cañadas contaminadas, basura, y aguas estancadas son aquellas que bordean los ríos Isabela y Ozama: 
Para esa fecha, un 40% de las viviendas de La Zurza y un 42% de las de Gualey estaban afectadas por las cañadas. Del otro lado del río, la situación más grave era la basura. En El Tamarindo, un 63% de los hogares sufría con este tema, un 51% en el Cachón de La Rubia, un 34% en Los Mina Norte, y un 39% en Los Tres Brazos. Como referencia se puede citar a Bella Vista, en el otro lado de la ciudad: apenas un 1% de las viviendas estaba afectada con las cañadas, y un 15%, con la basura.
¿Cuál es la situación actual? Hasta que las estadísticas barriales del Censo 2010 no estén disponibles, no hay cómo comparar. Las cifras que se manejan en el Distrito Nacional hablan de la recolección de basura: las fundaciones recogen una de cada cinco fundas producidas en el municipio, y eso que no alcanzan a cubrir el 10% del territorio del mismo. 
El beneficio es para todos: en total, las fundaciones generan 524 empleos en sus comunidades, y el ayuntamiento se ahorra 4 dólares por tonelada de basura trasladada a Duquesa, en comparación al costo de las empresas subcontratistas que operan en otros sectores del municipio.
 
Mapa
Un festín de microbios
Antonio Martínez (36 años) vive en La Ciénaga baja, a dos pasos del Ozama. Padre de siete, cuenta que para el brote de cólera, a finales del 2010, él, su señora y sus hijos enfermaron. 
—Nos llenamos de cólera toditos –gesticula para abarcar con su brazo las tres casas de lata que se sostienen en la cercanía.
En aquel entonces, se detectó que la enfermedad se había originado en El Tamarindo –un barrio colindante al Ozama en Santo Domingo Este-, donde las heces contaminadas de algunos moradores habían ido a dar al torrente. 
A pesar de la existencia de plantas de tratamiento de aguas residuales, los habitantes próximos al río vierten sus desechos directamente a las cañadas. Al haberse asentado en la zona de manera espontánea y sin planificación urbana, no cuentan con un sistema de alcantarillado que permita otra opción. 
El problema, explica Fernando Wance, médico epidemiólogo y director de salud de Santo Domingo Este, es que la situación se agrava con la basura que va a dar al río. Las heces se mantienen a flote en la proximidad de la ribera, debido al empaste producido por botellas, aceites y químicos:
—Todo eso se aposa en la superficie, reduce el caudal del río en las orillas y acumula los residuos y la contaminación -dice. 
La mezcla se transforma en un caldo de cultivo de microrganismos. Salmonella, amebiasis, fiebre tifoidea, diarreas, hongos y tiña son solo algunas de las enfermedades que nacen de este engrudo.  
—Vive una llena de rasquiñas –se queja Juana Peralta (61 años), vecina de La Ciénaga baja-. Y cuando quemaban la basura, se le llenaban los pulmones a una. Ahora está mejor, casi no queman, porque hay más facilidad: vienen los camiones a recoger la basura y una les entrega su fundita. 
Los camiones, explica, antes no llegaban. No sabe que la mejoría se debe al sistema implementado a través de las fundaciones, que cuentan con una flota variada de vehículos para la recolección –una parte donada por Sabamar, otra, adquirida por las mismas organizaciones, y otro tanto alquilado o subcontratado a vecinos de cada sector-. Se trabaja al detalle: donde nunca antes se accedió por la estrechez de los callejones, ahora se llega con carretillas al compás de un megáfono que clama a los vecinos “¡la basura, la basura!”. 
 
 
Al otro lado del río
Las fundaciones fuera del Distrito Nacional han tenido un destino ingrato. La única iniciativa en Santo Domingo Oeste, en el Café de Herrera, se disolvió. En Santo Domingo Este, la fundación que operaba en los Tres Brazos dejó de existir. La que recolectaba basura en Los Mina Norte –Fundaproreba- vio interrumpido su acuerdo con el ayuntamiento cuando asumió el nuevo síndico en 2006. 
—El trabajo se descontinuó al tomar posesión Juan de Los Santos. Él no quiso continuar –asegura Alejandro Mañán Castro, gerente ejecutivo de Fundaproreba. 
Sin los ingresos de la basura, el alcance de la fundación se ha visto reducido, pero no eliminado.
—Hacemos trabajo de educación y orientación con las comunidades –dice Nelis Polanco, miembro del consejo de la organización, mientras camina por el borde de la Cañada José Feliú, en Los Mina Norte-. Damos charlas de salud, educación y medio ambiente. 
Fundas plásticas, restos de comida y retazos de tela se aglomeran en la cañada. Dos o tres gallinas de plumaje intermitente exploran los restos. El cuerpo de un pollo descabezado estancado en el agua oscura ha atraído insectos voladores, que completan el panorama. 
Es un buen día para la cañada, dicen los vecinos: “Hoy está limpia porque las lluvias arrastraron todo”.
El destino de ese arrastre es el río.
Las brigadas
¿Por qué, si la iniciativa comunitaria ha resultado tan exitosa en el Distrito Nacional, se descontinuó la experiencia en el lado Este del río?
—Cuando entró la gestión del alcalde en 2006, ya esas empresas no estaban funcionando como empresa comunitaria. Por eso no siguieron. Tal vez en ese momento no dieron resultado o no hicieron una buena planificación, pero si hubieran seguido estarían funcionando correctamente –es la respuesta que dan en el Ayuntamiento de Santo Domingo Este. 
Para acceder a los estrechos laberintos de los asentamientos de la ribera, el gobierno local ha instalado un sistema de brigadas comunitarias. Hay cinco de ellas, una para cada sector colindante al Ozama. Cada una cuenta con entre ocho y veinte miembros empleados por el municipio para la recolección de basura.
—Esas brigadas están ahí todos los días. Aparte de su trabajo, hacen contacto con los vecinos para que no tiren sus desechos al río –explica Rafael Encarnación Montero, encargado de gestión ambiental y recursos naturales del ayuntamiento. 
Flérida López, coordinadora del consejo ejecutivo de Fundaproreba, no está de acuerdo:
—Aquí no hay una ruta ni una frecuencia de recolección como la que teníamos nosotros -asegura. 
—Cuando estaba la fundación se recogía mejor la basura, porque no se aglomeraba –concuerda Eridania Rosario, presidenta de la junta de vecinos del sector La Barquita, en Los Mina Norte. Es uno de los sectores más contaminados-. El ayuntamiento tiene una brigada, pero no da abasto. El camión viene una vez a la semana, y si se llena, la basura que se quedó, se quedó. Antes era lo contrario: si [los de la fundación] tenían que dar tres viajes, daban tres viajes. Uno no tenía tiempo de tener la rumba de basura. 
 
 
Mucho por hacer
—Se me murió un niño hace seis años. Se llamaba Alexander, le faltaban dos meses para cumplir 14 años. Él se metía a la cañada cuando llovía, o la cañada se metía a la casa y había que salir juyendo. Le entró un dolor y se puso como amarillo, en dos días se me puso flaco y le daba mucho vómito. Cuando lo llevé al hospital, la doctora me dijo que tenía un parásito que le había comido el intestino. Lo cogió ahí mismo, en la cañada. Duró ocho días. 
Ramona Rosario (44 años) cuenta con resignación mecánica la historia de su hijo, fallecido por leptospirosis. Una vida entera frente al tramo final de la Cañada Bonavides, en el sector Los Guandules del barrio Domingo Savio, la ha hecho testigo y protagonista de la tragedia. Sabe que las aguas contaminadas afectan la salud, pero sabe también que las obras de saneamiento, como el revestimiento de la cañada, conllevan un alto costo que la fundación de su sector no puede cubrir.
De allá arriba
Parece la piel de un elefante. Áspera, verrugosa, cementada, es el agua estancada a la salida de la Cañada del Diablo, en La Zurza. Es una costra donde los desechos –fundas, botellas- se incrustan sin posibilidad de hundirse. El olor es nauseabundo.
—Aquí desembocan los desperdicios de todas las industrias –explica Nicolás Mendoza, encargado de planificación de Fundsazurza-. Esta cañada recoge todas las aguas que vienen por la Máximo Gómez, las del Mercado Nuevo, las del Hospital Moscoso Puello, de toda la parte alta de la capital. 
Al frente, más al otro lado del río, las aguas están negras y pulposas. Tres buques varados, con permiso ambiental para desguazar, vierten sus metales y aceites al río durante el proceso.  
Lo que no se desecha adecuadamente en la ciudad va a dar al Ozama. Es la ley de gravedad, cuyo peso recae en los sectores más pobres. En estos barrios, la producción de basura se calcula en torno a 0.91 kilos por persona. En el casco urbano de la capital, como Naco, por ejemplo, se producen 1.2 kilos por habitante. 
Las fundaciones se esmeran por educar a sus comunidades. Que no usen la cañada como vertedero, que reciclen, que cuiden el ambiente. Los resultados se oyen cuando algún vecino, como Rosa Frías (72 años), asegura que echa la basura en una funda, a la espera del camión: “No la tiro al río porque sé que hace daño”. Con las industrias y habitantes que viven lejos del agua, la tarea es más difícil:
—De allá arriba tiran de todo, cosas malas, todos los desperdicios. Esos malos olores nos están acabando –dice Elías Montero (57 años), del sector Las Latas de Los Mina Norte. Y se rasca una aureola desteñida y granulosa en su brazo izquierdo. 
 
 
La suma que hace la resta
La pequeña lancha que se desliza a contracorriente por el río Ozama lleva a cuestas un equipo diverso: en ella va personal de la Marina de Guerra, representantes del Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (Cedaf), y dirigentes estudiantiles. 
La misión: detectar los sitios más contaminados para incluirlos en el plan de ruta de la jornada de limpieza de playas que se realizará este año el 15 de septiembre. 
El programa de Sabamar ha generado una cadena de personas interesadas en recuperar el río. Ginny Heinsen, directora de relaciones corporativas y programas 3Rs de Cedaf, conoció el trabajo de las fundaciones en 2010 cuando coordinaba un concurso de reciclaje en las escuelas del sector. Desde entonces se ha visto involucrada con las comunidades de la ribera, y hoy aglutina a actores tan variados como la Marina de Guerra, empresarios privados y la Oficina Para el Reordenamiento del Transporte (OPRET) en un proyecto que busca levantar un Punto Limpio en la Zurza: una zona para la separación de residuos y su posterior venta para reciclaje. 
Esta iniciativa no es la única. De a poco, las personas se van acercando para cooperar:
—Yo estoy viendo los pequeños esfuerzos de cada quien, que a cada rato nos solicitan más proyectos. Lo que está pasando en este río es como nuestra sangre: si tienes la sangre de un brazo dañado, es el cuerpo entero. Y este es un trabajo tan titánico que no es para una sola persona.
(DIARIO LIBRE)
 
 
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Rusia entra a la OMC

Rusia entra a la OMC: un nuevo fin de la Guerra Fría

Desde el punto de vista económico, Rusia le da el último adiós a la era comunista.
La incorporación de un nuevo país a la Organización Mundial del Comercio (OMC) no suele ser noticia.
Solo 30 estados minúsculos o frágiles (paraísos fiscales como Aruba, naciones fantasmas como Somalia) no son ni observadores ni miembros de la organización que, desde su constitución en 1995, pasó de 123 miembros a los 156 que tiene hoy.
Pero Rusia es diferente. No solo porque es la novena economía del planeta, sino también porque su incorporación después de 18 años de negociaciones tiene un inequívoco simbolismo: es un punto final económico a la Guerra Fría.
Con casi dos millones de millones de dólares de Producto Interno Bruto (PIB) anual, miembro de esa nueva estrella de la política internacional que son los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), Rusia era la única economía grande que permanecía fuera de la OMC.
Según los adalides del libre comercio, su ingreso marca una victoria definitiva y concluyente.
“Después de las protestas del movimiento Occupy, tan críticas de la OMC, el ingreso de Rusia muestra la importancia de la organización y sus principios”, comenta David Collins, especialista en Derecho Económico Internacional de la Universidad de Londres.
Según el Banco Mundial, Rusia ganará entre US$53.000 y US$177.000 millones por año gracias a su plena integración al comercio mundial.

Todo lo que brilla es oro

La incorporación de un nuevo miembro a la OMC exige una adaptación de sus reglas internas a las de la organización y, en especial, un desmantelamiento de las medidas arancelarias (impuestos especiales a la importación) que protegen su economía.
Vladimir Putin, presidente de Rusia

La inversión extranjera, que ha sido una prioridad del gobierno de Vladimir Putin, aumentará con la entrada a la OMC.
En el caso de Rusia desaparecerán o serán drásticamente reducidos los aranceles de unos 700 tipos de productos manufactureros y agrícolas: la tarifa promedio pasará de un 10% a un 7,4%.
Los servicios serán desregulados, entre ellos un sector clave para la inversión extranjera como las telecomunicaciones. En el caso del sistema bancario habrá algunas limitaciones. La participación total de entidades extranjeras no podrá exceder el 50% del sector, pero por primera vez podrán operar bancos 100% extranjeros en Rusia.
“Estos cambios le permitirán a Rusia deshacerse de un viejo e ineficiente modelo económico hacia uno basado en el comercio y la inversión, haciendo a un lado el sistema de sustitución de importaciones e industrialización subsidiada”, le dice a BBC Mundo Natalia Suseeva, analista rusa de Reinassance Capital, un banco de inversión especializado en mercados emergentes.
Según estos adalides, los principales beneficiarios serán los consumidores rusos que podrán acceder a productos hoy inalcanzables para el bolsillo medio.
La inversión extranjera -prioridad del gobierno de Vladimir Putin- dará un salto. La aceptación de las reglas de la OMC le ofrecerá un marco legal a la inversión y contribuirá a avanzar en ese capítulo pendiente ruso: la calidad institucional.

No todo lo que brilla es oro

Los principales “beneficiarios” de este proceso no parecen muy convencidos.
La incorporación a la OMC significa que Rusia va a entrar en una guerra para la que no está preparada
Sergei Lisovsky, senador
Según un sondeo de la Public Opinion Foundation, solo el 21% de los rusos está a favor de la medida.
El senador Sergei Lisovsky advirtió que Rusia no estaba lista para competir contra otras economías.
“La incorporación a la OMC significa que Rusia va a entrar en una guerra para la que no está preparada”, aseguró Lisovsky.
La industria manufacturera, la automotriz, el sector agrícola se encuentran entre los más vulnerables.
Los opositores a la incorporación, liderados por los comunistas, recuerdan el traumático pasaje del sistema comunista al ultraliberalismo privatizador de Boris Yeltsin a principios de los años 90.
Entre 1990 y 1999, el PIB ruso cayó en un 54%, la producción industrial en un 60%, millones de personas cayeron de la noche a la mañana en la pobreza absoluta y la economía vivió episodios hiperinflacionarios.
¿Puede volver a pasar lo mismo?

Un incierto gradualismo

Video: ¿cuán sólidos son los BRICS?

La incorporación negociada por el gobierno de Vladimir Putin establece un largo período de adaptación.
Un considerable número de las reducciones arancelarias solo entrarán en vigor en siete años.
El sistema de subsidios al sector agrícola, equivalente hoy a US$9.000 millones, tiene hasta 2018 para alcanzar la cifra pactada como subvención: US$4.400 millones.
China es un caso de exitosa integración a la OMC. China ingresó en 2002: su incorporación le sirvió para afianzar su presencia hegemónica en el comercio internacional.
“Todo depende de cómo se adapten los empresarios rusos a esta nueva situación. Tendrá que haber un cambio de prácticas a nivel de los negocios y a nivel institucional para poder competir. Si lo hacen será beneficioso”, le dice a BBC Mundo Suseeva.
Si no lo hacen o si las promesas de grandes ganancias no se cumplen, a Rusia le aguarda una nueva tormenta político-social.
Marcelo Justo
BBC Mundo

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¿En qué provincia está el pico Duarte? 

Yaniris López

 Dos provincias se disputan la mayor elevación de las Antillas pero, ¿en cuál está?
Con el pico Duarte ocurre igual que con el valle del Tetero: muchos creen que pertenece a la provincia La Vega porque la ruta más usada para subirlo es la que parte desde el pueblito de Manabao, en el municipio vegano de Jarabacoa.
Pero son muchos, también, los que saben que no, que el pico se encuentra en algún punto de la cordillera Central, entre Santiago y San Juan. Y es cierto, pero ¿en cuál de las dos? ¿A qué provincia pertenece la mayor elevación de las Antillas?
A localizar el punto exacto del pico Duarte nos ayuda Leopoldo Taveras, geógrafo, agrimensor, catedrático universitario y asesor del Instituto Cartográfico Militar (ICM).
Según sus cálculos, el pico Duarte está ubicado en las siguientes coordenadas: Latitud 19º 01’ 23.82 Norte y Longitud 70º 59’ 54.83 Oeste. Estas coordenadas, a su vez, se encuentran al noreste de la provincia San Juan, en el Parque Nacional J. Armando Bermúdez, a unos 150 metros (horizontalmente) de la línea divisoria con Santiago. Políticamente, pues, el pico Duarte pertenece a la provincia San Juan.
Claro que, como dice Taveras, “como dominicanos lo importante no es que el pico pertenezca a una u a otra provincia, sino que se trata de la mayor altura del Caribe y que la tenemos aquí, en República Dominicana”.
Tomando estos datos como referencia, en la provincia de San Juan se encuentran los dos picos más altos de la isla, el Duarte y La Pelona, separados por apenas 1.5 kilómetros. Y cerquita de los dos, también en San Juan, está el impresionante valle del Tetero.
En busca de la altura exacta
El pico Duarte mide, de acuerdo con la información del cartel colocado en su cima, 3,087 metros. Algunos textos oficiales, sin embargo, señalan que su altura es de 3,175 metros sobre el nivel del mar. Leopoldo Taveras dice que el Instituto Cartográfico Militar (ICM) inició un programa para recalcular las distancias del país y que este incluye precisar todas sus alturas. Los resultados de este programa servirán para aclarar cálculos que, como la altura del pico Duarte (o cuánto mide la frontera dominico-haitiana, por ejemplo), son motivo de discusión.
Los cálculos hechos en épocas pasadas han sido muy precisos, explica Taveras, pero el ICM cuenta hoy día con equipos que usando como base la triangulación y la fotogrametría aéreas “nos ayudan a determinar la precisión de cualquier punto con mayor exactitud que antes”.
Publicado por Yalo
 Etiquetas: cordillera Central, La pelona, Pico Duarte, República Dominicana, San Juan, Santiago, Valle del Tetero, Yaniris López
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¿Qué % del cerebro humano se usa?

Hay cosas que creemos saber, pero resulta que lo que tenemos es información equivocada. Hay otras que sabemos, pero no en detalle.

La revista BBC Focus responde las preguntas de sus curiosos lectores.
Cerebro
¡Todo! Cada neurona en el cerebro está continuamente activa, así esté funcionando despacio.
  Las neuronas que dejan de responder, mueren.
  Sin embargo, mucha gente parece creer que sólo usamos una parte de nuestro cerebro.
  Es extraordinario que ese mito persista cuando ha sido refutado tantas veces.
  Hay muchas historias sobre el origen de ese mito: que los primeros electroencefalogramas sólo podían detectar un pequeño porcentaje de la actividad del cerebro, o que los investigadores de principios del siglo XX sólo podían encontrar funciones para un 10% del cerebro.
  Alternativamente, podría haber salido de una especulación más sensata de que sólo usamos parte del potencial del cerebro.
  Potencial es algo difícil de medir, o siquiera conceptualizar.
  ¿Qué podría cada uno de nosotros hacer potencialmente dados todos los posibles estímulos, entrenamientos, superalimentos, etc.?
  Todo lo que podemos decir con seguridad es que todos probablemente “podríamos hacerlo mejor”, pero no porque necesitemos encontrar pedazos de nuestro cerebro en desuso.
  Esos no existen.
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LOS ARRIBISTAS: Los seres humanos más insípidos hicieron posibles los mayores crímenes de la historia humana.

Los seres humanos más insípidos hicieron posibles los mayores crímenes de la historia humana. Son los arribistas. Los burócratas. Los cínicos. Realizan las pequeñas tareas que hacen que vastos, complicados sistemas de explotación y muerte se conviertan en realidad. Recolectan y leen los datos personales reunidos sobre docenas de millones de nosotros por el Estado de seguridad y vigilancia. Llevan las cuentas de ExxonMobil, BP y Goldman Sachs. Construyen o pilotan drones aéreos. Trabajan en la publicidad y en las relaciones públicas corporativas. Emiten los formularios.

Procesan los papeles. Niegan cupones alimentarios a algunos y prestaciones de desempleo o cobertura médica a otros. Imponen las leyes y las regulaciones. Y no hacen preguntas.

Bueno. Malo. Esas palabras no significan nada para ellos. Están más allá de la moralidad.Existen para que funcionen los sistemas corporativos. Si las compañías de seguros abandonan a decenas de millones de enfermos para que sufran y mueran, que así sea. Si los bancos y los departamentos de alguaciles expulsan a familias de sus casas, que así sea. Si las empresas financieras roban los ahorros de los ciudadanos, que así sea. Si el gobierno cierra escuelas y bibliotecas, que así sea. Si militares asesinan niños en Pakistán o Afganistán, que así sea. Si unos especuladores de productos básicos aumentan el coste del arroz, del maíz y del trigo hasta que sean inasequibles para cientos de millones de pobres en todo el planeta, que así sea. Sirven al sistema. Al dios del beneficio y la explotación. La fuerza más peligrosa en el mundo industrializado no proviene de los que albergan credos radicales, sea radicalismo islámico o fundamentalismo cristiano, sino de legiones de burócratas anónimos que trepan por la maquinarias corporativas y gubernamentales. Sirven cualquier sistema que satisfaga su patética cuota de necesidades.

Esos administradores de sistemas no creen en nada. No conocen la lealtad. No tienen raíces. No piensan más allá de sus ínfimos e insignificantes roles. Son ciegos y sorgos. Son terriblemente analfabetos, al menos respecto a las grandes ideas y modelos de civilización e historia humanas. Y los producimos en universidades. Abogados, tecnócratas, especialistas empresariales. Gerentes de finanzas. Especialistas en tecnología de la información. Consultores. Ingenieros petroleros. “Psicólogos positivos”. Especialistas en comunicaciones. Cadetes. Vendedores. Programadores. Hombres y mujeres que no saben de historia, que no saben de ideas. Viven y piensan en un vacío intelectual, un mundo de menudencias embrutecedoras. Son “los hombres huecos” de T.S. Eliot, “los hombres rellenos”, “figuras sin forma, sombras sin color”, escribió el poeta. “Fuerza paralizada, ademán sin movimiento”.
Fueron los arribistas los que hicieron posibles los genocidios, desde la exterminación de los americanos nativos a la matanza de armenios por parte de los turcos, del Holocausto nazi a las liquidaciones de Stalin. Fueron los que mantuvieron en funcionamiento los trenes. Rellenaron los formularios y dirigieron las confiscaciones de propiedades. Racionaron los alimentos mientras los niños morían de hambre. Fabricaron las armas. Dirigieron las prisiones. Impusieron restricciones de viajes, confiscaron pasaportes y cuentas bancarias e impusieron la segregación. Hicieron cumplir la ley. Hicieron su trabajo.
Arribistas políticos y militares, respaldados por especuladores con la guerra, nos han llevado a guerras inútiles, incluida la Primera Guerra Mundial, Vietnam, Iraq y Afganistán. Y millones los siguieron. Deber. Honor. Patria. Carnavales de la muerte. Nos sacrifican a todos. En las fútiles batallas de Verdún y la Somme en la Primera Guerra Mundial, 1,8 millones resultaron muertos heridos o jamás encontrados en ambos lados, A pesar de los mares de muertos, en julio de 1917 el mariscal de campo británico Douglas Haig  condenó a aún más personas en el fango de Passchendaele. En noviembre, cuando era obvio que su prometida ofensiva de penetración en Passchendaele había fracasado, se deshizo del objetivo inicial –como lo hicimos en Iraq cuando resultó que no había armas de destrucción masiva y en Afganistán cuando al Qaida abandonó el país– y optó por una simple guerra de desgaste. Haig “vencería” si morían más alemanes que tropas aliadas. La muerte como tarjeta de puntuación. Passchendaele costó 600.000 vidas a ambos lados del frente antes de terminar. No es una historia nueva. Los generales son casi siempre bufones. Los soldados siguieron a Juan el Ciego, que había perdido la vista una década antes, hacia una resonante derrota en la Batalla de Crécy en 1337 durante la Guerra de Cien Años. Solo descubrimos que los líderes son mediocres cuando es demasiado tarde.
David Lloyd George,  primer ministro británico durante la campaña de Passchendaele, escribió en sus memorias “[Antes de la batalla de Passchendaele] el Estado Mayor del Cuerpo de Tanques preparó mapas para mostrar cómo un mapa que aniquilara el alcantarillado conduciría inevitablemente a una serie de estanques y ubicaron los sitios exactos en los que se reunirían las aguas. La única respuesta fue una orden perentoria de que ‘no envíen más de esos mapas ridículos’. Los mapas deben ajustarse a los planes y no los planes a los mapas. Los hechos que interferían con los planes fueron calificados de impertinentes.”
Esta es la explicación del motivo por el cual nuestras elites gobernantes no hacen nada respecto al cambio climático, se niegan a responder racionalmente a la crisis económica y son incapaces de encarar el colapso de la globalización y del imperio. Estas son las circunstancias que interfieren con la propia viabilidad y sustentabilidad del sistema. Y los burócratas solo saben cómo servir al sistema. Conocen solo las habilidades administrativas que ingirieron en West Point o en la Escuela de Negocios de Harvard. No pueden pensar por su propia cuenta. No pueden desafiar suposiciones o estructuras. No pueden reconocer intelectual o emocionalmente que el sistema puede hacer implosión. Y por lo tanto, hacen lo que Napoleón advirtió que era el peor error que un general puede cometer:  pintar un cuadro imaginario de una situación y aceptarlo cómo real. Pero ignoramos despreocupadamente la realidad junto con ellos. La manía por un fin feliz nos ciega. No queremos creer lo que vemos. Es demasiado deprimente. Por lo tanto, nos retiramos hacia el auto-engaño colectivo.
En la monumental cinta documental de Claude Lanzmann, Shoah, sobre el Holocausto, entrevista a Filip Müller, un judío checo que sobrevivió las liquidaciones en Auschwitz como miembro del “equipo especial”. Müller relata esta historia:
Un día en 1943 cuando ya estaba en el Crematorio 5, llegó un tren de Bialystok. Un prisionero en el ‘equipo especial’ vio a una mujer en la ‘sala de desvestirse’ quien era la esposa de un amigo suyo. Salió inmediatamente y le dijo: ‘Vais a ser exterminados. En tres horas seréis cenizas.’ La mujer le creyó porque lo conocía. Corrió por todo el lugar y advirtió a las otras mujeres. ‘Nos van a matar. Vamos a ser gaseados’. Las madres que llevaban sus hijos sobre sus hombros no querían oír algo semejante. Decidieron que la mujer estaba loca. La ahuyentaron. Fue donde los hombres. No sirvió para nada. No es que no le hayan creído. Habían oído rumores en el gueto de Bialystok, o en Grodno, y otros sitios. ¿Pero quién quería creer algo semejante? Cuando vio que nadie escuchaba, rasguñó toda su cara. Por desesperación. En choque. Y comenzó a gritar.
Blaise Pascal escribió en Pensamientos “Corremos descuidados hacia el precipicio, después que hemos puesto delante de nosotros alguna cosa para impedirnos verlo”.
Hannah Arendt, al escribir “Eichmann en Jerusalén” señaló que lo que motivaba primordialmente a Adolf Eichmann era  “una extraordinaria diligencia en la busca de su progreso personal”. Se unió al Partido Nazi porque era un buen paso para su carrera. “El problema con Eichmann”, escribió, “era ser precisamente lo que muchos eran al igual él y que estos muchos no eran ni pervertidos ni sádicos sino que eran, y siguen siendo, terrible y horriblemente normales.”
“Cuanto más se le escuchaba, más obvio se hacía que su incapacidad de hablar estaba estrechamente relacionada con su incapacidad de pensar, es decir, de pensar desde el punto de vista de los demás”, escribió Arendt. “Ninguna comunicación con él era posible, no porque mintiera sino porque estaba rodeado por la más fiable de todas las salvaguardas contra palabras y la presencia de otros, y por ello contra la realidad como tal”.
Gitta Sereny plantea lo mismo en su libro En aquellas tinieblas sobre Franz Stangl, el comandante de Treblinka. Su misión en la SS representó una promoción para el policía austríaco. Stangl no era un sádico. Era de voz suave y cortés. Quería mucho a su esposa y a sus hijos. A diferencia de la mayoría de los oficiales nazis en los campos, no convertía a mujeres judías en concubinas. Era eficiente y muy organizado. Se enorgullecía por haber recibido un elogio oficial como “mejor comandante de campo en Polonia”. Los prisioneros eran simples objetos. Bienes. “Era mi profesión” dijo. “Me gustaba. Me satisfacía. Y sí, era ambicioso al respecto, no lo niego”. Cuando Sereny preguntó a Stangl cómo siendo padre podía matar niños, respondió que “pocas veces los veía como individuos. Siempre se trataba de una inmensa masa… Estaban desnudos, apiñados, corrían, eran impulsados con látigos…”. Después dijo a Sereny que cuando leía sobre ratas campestres le recordaban Treblinka.
La colección de ensayos de Christopher Browning El camino al genocidio señala que los que posibilitaron el Holocausto eran burócratas “moderados”, “normales”. Germaine Tillion señaló “la trágica holgura [durante el Holocausto] con la cual personas ‘decentes’ se podían convertir en los más crueles verdugos sin parecer darse cuenta de lo que les estaba sucediendo”. El novelista ruso Vasily Grossman en su libro Todo fluye observó que “el nuevo Estado no requería santos apóstoles, constructores fanáticos, inspirados, discípulos fieles, devotos. El nuevo Estado ni siquiera requería sirvientes, solo oficinistas.”
La doctora Ella Lingens-Reiner escribió en Prisioneros del miedo, su abrasador recuerdo de Auschwitz, que “para mí los tipos más repugnantes de la SS eran los cínicos que ya no creían auténticamente en su causa, pero que seguían acumulando su culpabilidad sangrienta por sí misma”. “Esos cínicos no eran siempre brutales con los prisioneros, su conducta cambiaba según su humor. No tomaban nada en serio – ni a sí mismos ni a su causa, ni a nosotros, ni nuestra situación. Uno de los peores era el doctor Mengele, el Doctor del Campo que he mencionado anteriormente. Cuando un grupo de judíos recién llegados eran clasificado entre los adecuados para el trabajo y los adecuados para la muerte, silbaba una melodía y movía rítmicamente su dedo pulgar hacia su hombro derecho o izquierdo – con lo que quería decir ‘gas’ o ‘trabajo’. Pensaba que las condiciones en el campo eran pésimas, e incluso hizo algunas cosas para mejorarlas, pero al mismo tiempo cometía crueles asesinatos, sin ningún escrúpulo”.
Esos ejércitos de burócratas sirven un sistema corporativo que terminará por matarnos literalmente. Son tan fríos y desconectados como Mengele. Realizan tareas minuciosas. Son dóciles. Conformistas. Obedecen. Encuentran su valor propio en el prestigio y el poder de la corporación, en el estatus de sus posiciones y en las promociones en sus carreras. Se reconfortan en su propia bondad mediante sus actos privados como esposos, esposas, madres y padres. Participan en consejos escolares. Van al Rotary Club. Asisten a la iglesia. Es esquizofrenia moral. Erigen muros para crear una consciencia aislada. Posibilitan los objetivos letales de ExxonMobil o Goldman Sachs o Raytheon o las compañías de seguros. Destruyen el ecosistema, la economía y la política y convierten a trabajadores y trabajadoras en siervos empobrecidos. No sienten nada. La candidez metafísica termina en el asesinato. Fragmenta el mundo. Pequeños actos de bondad y caridad disimulan el monstruoso mal que instigan. Y el sistema sigue adelante. Los casquetes polares se funden. Las sequías destruyen los cultivos. Los drones matan desde el cielo. El Estado se mueve inexorablemente para encadenarnos. Los enfermos mueren. Los pobres mueren de hambre. Las prisiones se repletan. Y el arribista, sigue adelante, haciendo su trabajo.
Chris Hedges, cuya columna se publica los lunes en Truthdig, pasó casi dos décadas como corresponsal extranjero en Centroamérica, Medio Oriente, África y los Balcanes. Ha informado desde más de 50 países y trabajado para The Christian Science Monitor, National Public Radio, The Dallas Morning News y The New York Times, en el cual fue corresponsal extranjero durante 15 años.