ESTRATEGIA NACIONAL DE DESARROLLO Y SU REGLAMENTO

El 25 de enero de 2012 se promulgó la Ley Orgánica de Estrategia Nacional de Desarrollo de la República Dominicana 2030, con el objetivo de responder a la necesidad de un proyecto concertado que orienta en el mediano y largo plazo el accionar de las políticas públicas.
La importancia de esta estrategia radica en que se ha logrado concertar una visión de país y la ruta a seguir para avanzar hacia el logro de “una nación más participativa, con políticas públicas y económicas que beneficien a todos los sectores sociales, donde exista un desarrollo medio ambiental sostenible y donde cada uno de sus miembros pueda vivir con dignidad”, conforme lo dispone la propia ley.
En ocasiones anteriores me he referido a la importancia que tiene la ley de Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, END, para el progreso de la  sociedad dominicana, sustentada en tres grandes pactos nacionales (Educacion, Electricidad y Sostenibilidad Fiscal) y 25 compromisos asumidos por el Estado para su implementación .
Sin duda, cada aspiración entraña en sí misma grandes retos y, hoy día, es la conquista más ambiciosa que nos hemos propuesto lograr como nación.
La END implica un cambio en el modelo de desarrollo que República Dominicana ha experimentado hasta ahora; esta ley marca un norte que antes no estaba definido, e implica una cohesión de instituciones, de esfuerzos, de dirección clara hacia el logro de una meta común: un mejor país.
Los artículos 53 y 54 de la ley sobre la END disponen la elaboración de un reglamento a cargo del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, MEPyD, previa consulta a los poderes constituidos y al Consejo Económico y Social, dentro de un plazo de 180 días. Desde el 21 de julio, dicho reglamento se ha colocado en línea, para la valoración de la ciudadanía. Se ha colgado en el portal institucional del MEPyD:http://www.stp.gov.do. El reglamento es vinculante para el Gobierno Central, las Instituciones Descentralizadas y Autónomas, las Instituciones Públicas de la Seguridad Social, las Empresas Públicas no Financieras, los Ayuntamientos de los Municipios y del Distrito Nacional y el Sector Público Financiero.
Todas estas instituciones del sector público deben coordinar esfuerzos para la aplicación efectiva de la END, ya que son responsables del diseño y sostenibilidad de los planes, programas, proyectos e instrumentos regulatorios vinculados a sus respectivas funciones básicas, orientadas a la consecución de la visión a largo plazo contenida en la END 2030.
Esta responsabilidad, de acuerdo al referido proyecto de reglamento, implica que las indicadas instituciones deben presentar planes estratégicos, sectoriales, institucionales y regionales, de conformidad a las normas, metodologías y calendarios que dicte el MEPyD, institución llamada a dar seguimiento al cumplimiento de los objetivos de la END, como ente rector.
El Consejo Económico y Social tiene también una importante cuota de participación en la END. En principio y por mandato constitucional, el Consejo debía ser consultado para la elaboración de la END, pero en el proyecto de reglamento también es un elemento clave para lograr las sinergias entre las acciones públicas y privadas orientadas a la implementación de la END, pudiendo, en conjunto con el MEPyD, crear mecanismos de articulación, coordinación y sistemas de evaluación dentro del ámbito económico, social o laboral.
La ley 498-06, norma que crea el Sistema Nacional de Planificación e Inversión Pública, requiere de un eficaz y coordinado funcionamiento de un conjunto de instrumentos que se vinculan a la END, como son el Plan Nacional Plurianual del Sector Público que, con base en lineamientos de la Estrategia de Desarrollo, así como en la política fiscal y el marco financiero del Presupuesto Plurianual elaborados por el Ministerio de Hacienda.
Según la CEPAL(2007) “El Presupuesto Plurianual es como la luz larga de un automóvil, que le sirve al conductor para ver más allá de lo que le permite la luz corta (el Presupuesto General del Estado Anual), informándole con suficiente anticipación cuáles son los obstáculos que se le presentan y cómo reaccionar para evitarlos”.
De igual forma, el proyecto de reglamento también establece las características generales que debe tener un programa o proyecto para ser considerado como prioritario de acuerdo a las proyecciones de la Ley 1-12, de manera que es necesario contar con una base de información y seguimiento de proyectos de inversión que posibilite su inclusión en los planes y en los presupuestos públicos, de manera que se cuente con el financiamiento para su ejecución.
Otro aspecto importante del proyecto de reglamento de aplicación de la END, es que establece cuáles son las instituciones responsables de velar por el cumplimiento de las políticas transversales establecidas en esa pieza legislativa y que deben impactar todo el accionar del Estado.
En este sentido, le corresponde a la Procuraduría General de la República Dominicana velar por la política transversal relativa a Derechos Humanos; al Ministerio de la Mujer por política transversal relativa a Enfoque de Género; al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales por la política transversal relativa a Sostenibilidad Ambiental en lo referente a protección del medio ambiente y recursos naturales; a la Comisión Nacional de Emergencia por la política transversal relativa a Sostenibilidad Ambiental en lo referente a gestión integral de riesgos; al Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo por la política transversal relativa a Cohesión Territorial. También se responsabiliza al Consejo Nacional de Reforma del Estado velar por la aplicación de la política transversal de Participación Social y a la Oficina Presidencial de Tecnología, Información y Comunicación por la política transversal de Uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Estas dos últimas instancias, la responsabilidad se le asigna con carácter de transitoriedad.
El proyecto de reglamento se refiere además, a los informes necesarios para evaluar el cumplimiento de los objetivos de la END.
En este sentido, en el mes de marzo de cada año, el MEPyD elaborará el Informe Anual de Avance en la Implementación de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 y el Cumplimiento de los Objetivos y Metas del Plan Nacional Plurianual del Sector Público, en el cual se informará sobre el grado de avance en la implementación de la END. Este informe será la base para la reunión anual de seguimiento a la END que debe ser convocada por el Poder Ejecutivo en abril de cada año.
De la misma manera, en el mes de julio del último año de cada período de gobierno se realizará la Reunión de Revisión de Mediano Plazo de la END sustentada en el informe que para la ocasión prepare el MEPyD.
Cada organismo encargado de monitorear la aplicación de las políticas transversales establecidas en la END debe presentar un informe anual en donde se muestren los avances logrados.
En adición a los informes antes mencionados, también es responsabilidad del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) mantener informada permanentemente a la población sobre el avance en el cumplimiento de la END y hacer además, las consultas necesarias para los ajustes que se requieran.
Como resaltamos al principio de este artículo, es de suma importancia que sea aprobado de forma definitiva el reglamento de aplicación de la END, que todos los poderes, sectores y actores opinen sobre el mismo, de manera que se tomen las medidas necesarias para que esta trascendente legislación pueda implementarse con todo el potencial que ella encierra para lograr la visión de país que todos anhelamos. Este es el gran reto.
Félix Bautista
El autor es Senador.

DANILO MEDINA: “No vengo para prometer, sino para hacer”.

 “En los casi  doce años que le  ha tocado al PLD  gobernar, la República Dominicana ha avanzado, pero de lo que se trata de  ahora en adelante es  consolidar los logros, preservar los avances, y que no pueda haber retroceso  de un  gobierno salido de las próximas elecciones presidenciales”

En el contexto de la actividad  celebrada por el movimiento 30 de junio junto a familiares y colaboradores del profesor Juan Bosch, apoyando a Danilo Medina, Domingo Núñez Polanco, secretario general del movimiento 30 de junio respondiendo a preguntas de los periodistas de los distintos medios de comunicación  allí presente decía: “En los casi  doce años que le  ha tocado al PLD  gobernar, la República Dominicana ha avanzado, pero de lo que se trata de  ahora en adelante es  consolidar los logros, preservar los avances, y que no pueda haber retroceso  de un  gobierno salido de las próximas elecciones presidenciales.

El movimiento 30 de junio… entendiendo y como lo están por igual la gran mayoría del pueblo dominicano,  que lo  está en juego  en estas próxima elecciones es el progreso y el retroceso.

Por eso entendemos que  la lucha debe ser ahora logar la prosperidad, el progreso y el bienestar económico de todos los dominicanos, porque la libertad política, individual y social ya la disfrutan bajo los gobiernos del PLD y el Dr. Leonel  Fernández.

Con la continuidad de un gobierno del PLD a partir del 16 de agosto de 2012  se puede mirar hacia el futuro con optimismo y esperanza de que las futuras generaciones tengan una vida mejor

El Lic. Danilo Medina, candidato a la Presidencia del PLD y  próximo Presidente de todos los Dominicanos, ha manifestado  interés de  continuar la gran obra empezada por el gran Maestro;  reforzar y mejorar la gran obra gubernamental que realiza el Presidente Fernández.

“No vengo para prometer, sino para hacer”. Ha manifestado el candidato Danilo medina en numerosas ocasiones.

Danilo Medina ha demostrado tener un conocimiento a fondo de la situación que vive el país, y sus ideas están bien claras y precisas sobre lo que es necesario hacer en Educación, Salud, Justicia, Turismo, Seguridad, Medio Ambiente, Agricultura y Deporte, entre otras áreas, para darle continuidad a la obra de gobierno de su partido iniciada en el 2004 con resultados positivos.

Las propuestas de Danilo Medina son claras y concretas, y cubren todas las áreas neurálgicas en el desarrollo de nuestro país. Les invitamos a que conozcan  estas propuestas y descubran cómo Danilo Medina continuará lo que está bien, corregirá lo que está mal y hará lo que nunca se hizo” Estas y otras repuestas fue la que dio nuestro secretario general, Domingo Núñez a los cuestionamientos de la prensa.

OTTO MORALES VILMENTE ASESINADO EN LOS 12 AÑOS DE BALAGUER

SANTO DOMINGO. Al cumplirse 42 años del asesinato de Otto Morales, el Movimiento Popular Dominicano (MPD) llamó a imitar su ejemplo y sacrificio, asumiendo consecuentemente las mejores causas del pueblo dominicano.

OTTO MORALES JUNTO AMIN ABEL Y MIRNA SANTOS (FOTO TOMADA ALGUNOS MESES ANTES DE CAER,AMBOS,ASESINADOS EN EL GOBIERNO DE LOS 12 AÑOS DE BALAGUER POR ORDEN DE LA CIA
En declaraciones a la prensa, Jorge Puello (El Men), presidente advitam, y Fernándo Hernández, vocero nacional del MPD, destacaron la participación de Otto Morales en el proceso de lucha del pueblo dominicano. Morales fue secretario general del MPD y uno de los más destacados revolucionarios de su época.
El Men dijo que Otto Morales fue víctima de un plan de la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA) ejecutado el 16 de julio de 1970, cuando apenas contaba con 25 años de edad.
Indicó que Otto Morales nació en el Municipio de Santiago el 23 de mayo del 1945, trasladándose luego con su familia a Santo Domingo, continuando sus estudios secundario en el Liceo República de Argentina, del barrio San Antón, donde desarrolló actividades deportivas.
“Su llegada a la capital dominicana en medio de una situación política en el país en que crecía el rechazo y los desafíos a la dictadura de Trujillo: la llegada de los expedicionarios en 1959, que buscaban poner fin a la dictadura de Trujillo; el surgimiento del Movimiento Clandestino 14 de junio; la llegada del MPD al país en 1960, bajo la consigna de “lucha interna o Trujillo siempre”, además del triunfo de la Revolución Cubana, produjo un gtran impacto en Otto Morales y en toda la juventud dominicana de entonces”, afirma el MPD.

Nuevo Orden Mundial tropieza con las realidades geopolíticas

El proyecto de Nuevo Orden Mundial tropieza con las realidades geopolíticas

por Imad Fawzi Shueibi

Hace 4 siglos que los líderes políticos vienen tratando de crear un orden internacional capaz de regir las relaciones entre las naciones y de evitar las guerras. Aunque el principio de la soberanía de los Estados arrojó resultados, las organizaciones intergubernamentales han reflejado esencialmente la correlación de fuerzas correspondiente a cada momento. En cuanto al ambicioso proyecto estadounidense de Nuevo Orden Mundial, el hecho es que está estrellándose contra las nuevas realidades geopolíticas.

La lenta formación de un orden internacional

Maximilien de Bethune, Duque de Sully (1559-1641) y el castillo de Chateau-de-Sully-sur-Loira en la actualidad en Francia.
Si bien la expresión «orden mundial» es de reciente aparición en el discurso político, la idea misma de instaurar un orden mundial, o internacional, data ya del siglo XVII y fue tema de discusión cada vez que se presentaba una posibilidad de organizar la paz y de darle un carácter permanente.
Ya en 1603, el rey francés Enrique IV daba a su ministro, el duque de Sully, la tarea de elaborar un primer proyecto. El objetivo era la constitución de una república cristiana que incluyera a todos los pueblos de Europa. Dicha república debía garantizar la preservación de las nacionalidades y cultos y encargarse de resolver los problemas entre esos componentes.
Aquel Gran Empeño incluía una redefinición de las fronteras de los Estados como medio de equilibrar el poderío de los mismos y la creación de una Confederación Europea de 15 miembros, con un Consejo supranacional que debía disponer de poder de arbitraje y de un ejército capaz de garantizar la defensa de la Confederación contra los turcos.
El asesinato de Enrique IV interrumpió aquel sueño, que no resurgió ya hasta el final de las guerras desatadas por Luis XIV. El abate Saint-Pierre dio a conocer por entonces suProjet pour rendre la paix perpétuelle entre les souverains chrétiens[En español, “Proyecto para perpetuar la paz entre los soberanos cristianos”. Nota del Traductor.].
Aquel plan, que fue presentado al Congreso de Utrecht (en 1713), consistía en adoptar íntegramente todas las decisiones tomadas en aquel encuentro como base definitiva para el trazado de las fronteras entre los países beligerantes y en la creación de una liga de las naciones europeas (una federación internacional) que se encargaría de prevenir los conflictos.
Independientemente de la mencionada utopía, lo más importante de aquella época fue, por supuesto, los Tratados que hicieron posible la Paz de Westfalia, firmados en 1648, al cabo de una guerra de 30 años, guerra que se libró bajo estandartes religiosos, dando lugar a una gran acumulación de odio, y en la que pereció el 40% de la población.
Las negociaciones se prologaron durante 4 años (de 1644 a 1648) y finalmente concretaron una igualdad entre todas las partes beligerantes, ya fuesen católicos o protestantes, monárquicos o republicanos.
Los Tratados de Westfalia establecieron 4 principios fundamentales:
- 1. La soberanía absoluta del Estado-Nación y el derecho fundamental a la autodeterminación política.
- 2. La igualdad entre los Estados-Naciones en el plano jurídico. En virtud de ese principio, el más pequeño de los Estados se considera igual al más grande, independientemente de su fuerza o su debilidad, de su riqueza o su pobreza.
- 3. El respeto de los tratados y la aparición de un derecho internacional de obligatorio cumplimiento [O sea vinculante. NdT.].
- 4. La no injerencia en los asuntos internos de los demás Estados.
Cierto es que esos principios generales no garantizan una soberanía absoluta, que en realidad nunca ha existido. En todo caso, se trataba de principios que deslegitimaban todo acto susceptible de abolir dicha soberanía.
Todos los filósofos vinculados a la política respaldaron esos proyectos. Rousseau exhortó vehementemente a la formación de un Estado único de carácter contractual que debía reunir a todos los países de Europa. En 1875, Kant publicó Para la paz perpetua. La paz es para Kant una construcción jurídica que exige el establecimiento de una ley general aplicable a todos los Estados. El utilitarista inglés Bentham condenó la diplomacia secreta por tratarse de un procedimiento que se separa del derecho. También llamó a la creación de una opinión pública internacional capaz de obligar a los gobiernos a someterse a las resoluciones internacionales y al arbitraje.
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Firma de uno de los Tratados de Westfalia

La creación de las instituciones reguladoras internacionales    VER MAS

Nuevo Orden Mundial tropieza con las realidades geopolíticas

El proyecto de Nuevo Orden Mundial tropieza con las realidades geopolíticas

Hace 4 siglos que los líderes políticos vienen tratando de crear un orden internacional capaz de regir las relaciones entre las naciones y de evitar las guerras. Aunque el principio de la soberanía de los Estados arrojó resultados, las organizaciones intergubernamentales han reflejado esencialmente la correlación de fuerzas correspondiente a cada momento. En cuanto al ambicioso proyecto estadounidense de Nuevo Orden Mundial, el hecho es que está estrellándose contra las nuevas realidades geopolíticas.
RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA)

La lenta formación de un orden internacional

Maximilien de Bethune, Duque de Sully (1559-1641) y el castillo de Chateau-de-Sully-sur-Loira en la actualidad en Francia.
Si bien la expresión «orden mundial» es de reciente aparición en el discurso político, la idea misma de instaurar un orden mundial, o internacional, data ya del siglo XVII y fue tema de discusión cada vez que se presentaba una posibilidad de organizar la paz y de darle un carácter permanente.
Ya en 1603, el rey francés Enrique IV daba a su ministro, el duque de Sully, la tarea de elaborar un primer proyecto. El objetivo era la constitución de una república cristiana que incluyera a todos los pueblos de Europa. Dicha república debía garantizar la preservación de las nacionalidades y cultos y encargarse de resolver los problemas entre esos componentes.
Aquel Gran Empeño incluía una redefinición de las fronteras de los Estados como medio de equilibrar el poderío de los mismos y la creación de una Confederación Europea de 15 miembros, con un Consejo supranacional que debía disponer de poder de arbitraje y de un ejército capaz de garantizar la defensa de la Confederación contra los turcos.

El asesinato de Enrique IV interrumpió aquel sueño, que no resurgió ya hasta el final de las guerras desatadas por Luis XIV. El abate Saint-Pierre dio a conocer por entonces suProjet pour rendre la paix perpétuelle entre les souverains chrétiens[En español, “Proyecto para perpetuar la paz entre los soberanos cristianos”. Nota del Traductor.].

Aquel plan, que fue presentado al Congreso de Utrecht (en 1713), consistía en adoptar íntegramente todas las decisiones tomadas en aquel encuentro como base definitiva para el trazado de las fronteras entre los países beligerantes y en la creación de una liga de las naciones europeas (una federación internacional) que se encargaría de prevenir los conflictos.
Independientemente de la mencionada utopía, lo más importante de aquella época fue, por supuesto, los Tratados que hicieron posible la Paz de Westfalia, firmados en 1648, al cabo de una guerra de 30 años, guerra que se libró bajo estandartes religiosos, dando lugar a una gran acumulación de odio, y en la que pereció el 40% de la población.
Las negociaciones se prologaron durante 4 años (de 1644 a 1648) y finalmente concretaron una igualdad entre todas las partes beligerantes, ya fuesen católicos o protestantes, monárquicos o republicanos.
Los Tratados de Westfalia establecieron 4 principios fundamentales:
- 1. La soberanía absoluta del Estado-Nación y el derecho fundamental a la autodeterminación política.
- 2. La igualdad entre los Estados-Naciones en el plano jurídico. En virtud de ese principio, el más pequeño de los Estados se considera igual al más grande, independientemente de su fuerza o su debilidad, de su riqueza o su pobreza.
- 3. El respeto de los tratados y la aparición de un derecho internacional de obligatorio cumplimiento [O sea vinculante. NdT.].
- 4. La no injerencia en los asuntos internos de los demás Estados.
Cierto es que esos principios generales no garantizan una soberanía absoluta, que en realidad nunca ha existido. En todo caso, se trataba de principios que deslegitimaban todo acto susceptible de abolir dicha soberanía.
Todos los filósofos vinculados a la política respaldaron esos proyectos. Rousseau exhortó vehementemente a la formación de un Estado único de carácter contractual que debía reunir a todos los países de Europa. En 1875, Kant publicó Para la paz perpetua. La paz es para Kant una construcción jurídica que exige el establecimiento de una ley general aplicable a todos los Estados. El utilitarista inglés Bentham condenó la diplomacia secreta por tratarse de un procedimiento que se separa del derecho. También llamó a la creación de una opinión pública internacional capaz de obligar a los gobiernos a someterse a las resoluciones internacionales y al arbitraje.
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Firma de uno de los Tratados de Westfalia

La creación de las instituciones reguladoras internacionales

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Clemente-Wenceslao de Metternich (1773-1859)
La idea de un orden internacional fue progresando constantemente, basada siempre en las reglas de la soberanía consagradas en los Tratados de Westfalia. Dio lugar al surgimiento de la Santa Alianza, propuesta en 1815 por el Zar Alejandro I, y al proyecto deConcertación europeaque propuso, ya en el siglo XIX, el canciller austriaco Metternich como medio de prevenir «la revolución» que en el lenguaje racional político no significa otra cosa que el caos.
Fue a partir de aquel momento que los Estados comenzaron a celebrar cumbres para dirimir problemas sin recurrir a la guerra, privilegiando el arbitraje y la diplomacia.
Fue con ese objetivo que se fundó la Sociedad de Naciones (SDN), al término de la Primera Guerra Mundial. Pero la SDN no fue más que la expresión de la correlación de fuerzas de aquel momento, al servicio de las potencias que habían salido victoriosas de aquella guerra. Sus valores morales eran por lo tanto muy relativos. Fue así como, a pesar de que su supuesto objetivo era resolver los diferendos entre naciones a través del arbitraje y sin recurrir a la guerra, la SDN se declaró competente para supervisar política, económica y administrativamente a los pueblos subdesarrollados o colonizados hasta que estos últimos lograran su autodeterminación, lo cual condujo naturalmente a la legitimación de los mandatos. Al adoptar esa posición, la Sociedad de Naciones encarnó la realidad colonialista.
El carácter artificial de aquella organización quedó demostrado cuando fue incapaz de enfrentar graves acontecimientos internacionales, como la conquista de Manchuria por parte de Japón, la conquista de Abisinia (la actual Etiopía) por parte de Italia y la anexión de la isla griega de Corfú, también por parte de Italia.
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La Sociedad de Naciones durante una reunión en Ginebra
Aunque el presidente estadounidense Woodrow Wilson había promovido la idea de León Bourgeois que dio lugar al nacimiento de la SDN, Washington nunca fue miembro de esa organización. Ante las acusaciones de las demás naciones, Japón y Alemania se retiraron de ella, lo cual privó a la SDN de todo valor real.
La ONU, sucesora de la SDN, fue por su parte el reflejo de la Carta del Atlántico, firmada por Estados Unidos y Gran Bretaña el 4 de agosto de 1941, y de la declaración de Moscú, adoptada por los Aliados el 30 de octubre de 1943, anunciando la creación de «una organización general basada en el principio de la igualdad de todos los Estados pacíficos en materia de soberanía». El proyecto se desarrolló durante la Conferencia de Dumbarton Oaks, celebrada en Washington desde el 21 de agosto hasta el 7 de octubre de 1944.
Los principios de la Carta del Atlántico fueron a su vez aprobados en la Conferencia de Yalta (del 4 al 12 de febrero de 1945), antes de su consagración final en la Conferencia de San Francisco (los días 25 y 26 de junio de 1945).
La ideología mundialista se vio entonces encarnada en la ONU, organización que, desde su creación, ha pretendido establecer un sistema de seguridad colectiva para todos, incluyendo a los Estados que no pertenecen a ella. En realidad, la ONU no es una sociedad contractual entre iguales –como tampoco lo fue la SDN– sino el reflejo de la correlación de fuerzas del momento, a favor de los vencedores del momento.
Aún así, el mundo entero se sometió a aquella voluntad.
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El Consejo de Seguridad de la ONU
Esta organización, supuestamente mundial, no era en la práctica otra cosa que la expresión de la voluntad de dominación de las potencias victoriosas, en detrimento de la voluntad –ignorada– de los pueblos.
Esta realidad geopolítica se confirmó en el momento de la creación del Consejo de Seguridad de la ONU al que pertenecen, con la categoría de miembros permanentes, las cinco grandes potencias (las potencias vencedoras) y otros miembros no permanentes electos en función de criterios geográficos, que implican una subrepresentación de África y Asia.
La ineficacia de ese sistema se hizo patente durante la guerra fría. El conflicto entre las dos grandes potencias afectó a las pequeñas, que tuvieron que soportar todas las consecuencias de dicho conflicto, tanto en el plano local como a escala regional.
Esta estructuración de los papeles de las partes se reflejaba abiertamente en el funcionamiento de la ONU, tanto en lo tocante a los pedidos de adhesión como en el tratamiento de los conflictos, como pudo comprobarse en los casos de Palestina y de Corea, en la nacionalización del petróleo iraní, en la crisis del canal de Suez, en las ocupaciones israelíes, en Líbano, etc.
Al crearse la ONU se proclamó «la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional». Pero el sistema del veto ha privado a las demás naciones del derecho a ser actores en condiciones de igualdad.
En definitiva, las instituciones internacionales han sido siempre un reflejo del equilibrio entre las potencias, lo cual está muy lejos de toda idea de justicia en el sentido filosófico o moral.
El Consejo de Seguridad de la ONU es en realidad undirectorio mundial (continuador del que había instalado Matternich), que reserva exclusivamente a los Aliados, vencedores en la Segunda Guerra Mundial, la posibilidad de imponer resoluciones, en vez de poner ese derecho en manos de quienes trabajan a favor de la paz.
Después de la desaparición de la Unión Soviética era crucial haber cambiado el sistema internacional.

Estados Unidos rediseña las relaciones internacionales

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Leo Strauss (1899-1973)
Fue en ese momento que los discípulos de Leo Strauss triunfaron en Estados Unidos, con ayuda de los periodistas neoconservadores. Según ellos, la sociedad se divide en tres castas: los sabios, los señores y el pueblo. Los sabios son los únicos que conocen la verdad, de la cual sólo revelan una parte a los políticos (los señores), mientras que el pueblo tiene que someterse a sus decisiones. Los discípulos de Leo Strauss han seguido promoviendo sus ideas y llamando constantemente a la abrogación de los Tratados de Westfalia, lo cual implica el abandono del respeto de la soberanía de los Estados y la anulación del principio de no injerencia en sus asuntos internos. Para lograr imponer la hegemonía occidental han inventado un «derecho de injerencia humanitaria» y una «responsabilidad de proteger» que supuestamente tendrían los sabios, cuya ejecución estaría en manos de los señores y que habría que imponer a los pueblos. En lo que constituye una revisión del vocabulario de la Segunda Guerra Mundial, han llamado también a reemplazar la «resistencia» por la negociación.
En 1999, los llamados de los neoconservadores encontraron eco en varios países occidentales, principalmente en el Reino Unido y Francia. Tony Blair presentó el ataque de la OTAN contra Kosovo como la primera guerra humanitaria de la historia. En un discurso pronunciado en Chicago, Blair afirmó que el Reino Unido no estaba tratando de defender sus intereses sino que estaba promoviendo valores universales. Tanto Henry Kissinger como Javier Solana (por entonces secretario general de la OTAN y no de la Unión Europea) saludaron calurosamente aquella declaración de Blair. Poco después, la ONU nombraba a Bernard Kouchner como administrador de Kosovo.
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Tony Blair formula su doctrina (Chicago, 22 de abril de 2009)
No hay diferencia notable entre la teoría de los straussianos y la de los nazis. En Mein Kampf, Hitler ya arremetía contra el principio de soberanía de los Estados, consagrado en los Tratados de Westfalia.
Esta visión del mundo se ha impuesto ya en el plano económico con el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Desde su creación misma, esas instituciones se empeñaron en inmiscuirse en las políticas económicas, presupuestarias y financieras de los Estados, sobre todo de los más pobres y vulnerables. Algunos Estados árabes han sufrido las consecuencias de sus consejos en materia de liberalización económica, de privatización del sector público, de venta de los recursos naturales a precios irrisorios.
Washington estuvo indeciso sobre la conducta a seguir después de la desaparición de la URSS. Estados Unidos reafirmó poco a poco su categoría como única superpotencia, incluso como «hiperpotencia» según la expresión del francés Hubert Vedrine. Desde entonces, Estados Unidos ha considerado obsoleto el sistema de la ONU heredado de la Segunda Guerra mundial. Pero no se ha limitado a desinteresarse de la ONU sino que incluso ignora sus obligaciones financieras para con esa organización, no ratificó el Protocolo de Kioto, se negó a aceptar el Tribunal Penal Internacional y ha humillado a la UNESCO en varias ocasiones.
Los conceptos surgidos de la Segunda Guerra Mundial fueron barridos por los atentados del 11 de septiembre de 2001. La Estrategia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos de América, publicada por el presidente George W. Bush el 20 de septiembre de 2002, proclama un nuevo derecho: «la acción militar preventiva contra los Estados renegados».
La estrategia estadounidense incluye un radical giro conceptual.
- La noción de resistencia, surgida de la resistencia francesa contra la ocupación nazi, se ve deslegitimada para favorecer una exigencia de solución de los conflictos a través de la negociación, sin que se tengan en cuenta los derechos inalienables de las partes. Al mismo tiempo, la noción de terrorismo –que nunca ha llegado a definirse en derecho internacional– ha sido utilizada para deslegitimar a todo grupo armado en conflicto con un Estado, sin tener en cuenta las causas de ese conflicto.
- Abrogando las leyes de la guerra, Washington volvió a poner de moda los «asesinatos selectivos», práctica que había abandonado después de la guerra de Vietnam pero que Israel ya estaba aplicando desde hace más de una década. Según los juristas de Washington, los «asesinatos selectivos» no son propiamente «asesinatos» sino «homicidios en defensa propia», a pesar de que no existe en esos casos ni necesidad de protegerse, ni concomitancia entre la amenaza y la reacción, ni una justa proporción entre la respuesta y la supuesta amenaza.
- La injerencia humanitaria y la responsabilidad de proteger se ponen por encima de la soberanía de los Estados.
- Y, finalmente, aparece la noción de Estados renegados.
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Bernard Lewis (1916 – )
Los 4 criterios utilizados para definir a los llamados Estados renegados caen ampliamente en el terreno de la suposición, esencialmente en cuanto a las intenciones de esos Estados:
- Sus dirigentes oprimen a la población y saquean sus bienes.
- No respetan las leyes internacionales y constituyen una amenaza permanente para sus vecinos.
- Apoyan el terrorismo.
- Odian a Estados Unidos y los principios democráticos de ese país.
Diez años después de la desaparición de la URSS, Estados Unidos emprende su rediseño de las relaciones internacionales. En lo tocante al Medio Oriente, el filosofo neoconservador Bernard Lewis y su discípulo Fuad Ajami enuncian los principales objetivos: acabar con el nacionalismo árabe golpeando a los regímenes tiránicos que cimentaron el mosaico tribal, confesional y religioso. La destrucción y el desmembramiento de los Estados de esta región conducirán al «Caos constructor», una situación incontrolable en la que desaparece toda forma de cohesión social y el hombre vuelve a su estado primitivo. Esas sociedades volverán así a una etapa prenacional, por no decir prehistórica, que dará lugar al surgimiento de micro Estados étnicamente homogéneos y fatalmente dependiente de Estados Unidos. Uno de los líderes straussianos, Richard Perle, afirmaba que después de las guerras en Irak y Líbano vendrían otras, en Siria y en Arabia Saudita, que acabarían en una apoteosis en Egipto.

Tres etapas

En todo caso, la construcción de este Nuevo Orden Mundial ha pasado por varias etapas.
1. De 1991 a 2002 se produce una etapa de indecisión. Washington no se decide a reafirmarse como única superpotencia y a decidir unilateralmente el destino del mundo. Aunque duró más de un decenio, esta etapa no es más que un breve momento a escala histórica.
2. Desde 2003 hasta 2006, Washington trata de aplicar a toda costa la teoría del «Caos constructor» para extender así su propia hegemonía. Desató así dos guerras: una en Irak, donde usó sus propias tropas, y otra en Líbano, a través de un contratista. La derrota israelí de 2006 interrumpió temporalmente el proyecto estadounidense. Rusia y China recurrieron entonces por 2 veces a su derecho de veto (sobre Myanmar y Zimbabue) como para confirmar tímidamente que estaban de regreso en la escena internacional.
3. En el periodo que va de 2006 al momento actual, el sistema unipolar cedió espacio a un mundo no polar. Se dispersó el poderío. China, la Unión Europea, la India, Rusia y Estados Unidos representan a más de la mitad de los habitantes del planeta, poseen el 75% del PIB mundial y efectúan el 80% de los gastos militares. Este estado de cosas justifica, en cierta medida, un funcionamiento multipolar debido a la competencia que se desarrolla entre estos polos.

La nebulosa de un mundo no polar

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Lo más importante es que esas potencias se ven ante desafíos que vienen tanto de arriba (las organizaciones regionales y mundiales) como de abajo (de las milicias, las ONGs y las transnacionales). El poderío está presente, al mismo tiempo, en todas partes y en ningún sitio, en varias manos y en varios lugares.
Además de las seis grandes potencias mundiales existe una gran cantidad de potencias regionales. En Latinoamérica se puede mencionar los casos de Brasil, más o menos de Argentina, de Chile, México y Venezuela. En África, se pueden mencionar Nigeria, Sudáfrica y Egipto. En el Medio Oriente tenemos a Irán, Israel y Arabia Saudita. También están los casos de Pakistán, en el sudeste de Asia; y los de Australia, Indonesia y Corea del Sur, en el Asia oriental y en el oeste del Pacífico.
Numerosas organizaciones intergubernamentales aparecen también en ese listado de fuerzas: el FMI, el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la propia ONU, y organizaciones regionales como la Unión Africana, la Liga Árabe, la ASEAN, la Unión Europea, el ALBA, etc. Y no podemos olvidar la existencia de clubes como la OPEP (la Organización de Países Exportadores de Petróleo).
Hay agregar también a ese listado ciertos Estados que a su vez son parte de Estados-Naciones, como el Estado de California, en Estados Unidos, y el de Uttar Pradesh [el Estado más poblado de la India] e incluso ciudades como Nueva York y Shanghai.
También están las empresas transnacionales, sobre todo las vinculadas a sectores como la energía y las finanzas; medios de difusión de alcance global como Al-Jazeera, la BBC y CNN; milicias como el Hezbollah,, el Ejército del Mehdi o los talibanes. A todo lo anterior tenemos que agregar aún partidos políticos, movimientos e instituciones religiosas, organizaciones terroristas, cárteles de drogas, ONGs y fundaciones. La lista es interminable.
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World Economic Forum (Davos)
Pero la principal concentración de poderío se mantiene en Estados Unidos. Los gastos militares de ese país están estimados en más de 500 000 millones de dólares. Esa cifra puede elevarse en realidad a 700 000 millones si tenemos en cuenta el costo de las operaciones que actualmente se desarrollan en Irak y Afganistán. Con un PIB anual estimado en 14 trillones de dólares, Estados Unidos está considerado como la primera economía del mundo.
Sin embargo, la realidad del poderío estadounidense no puede ocultar la decadencia de Estados Unidos, tanto en valor absoluto como en relación con los demás Estados. Como ha señalado el presidente del Council on Foreign Relations, Richard Haass, el progreso de países como China, Rusia, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos es del orden de un trillón al año. Eso se debe, claro está, al mercado de la energía. Dada la explosión de la demanda de energía de parte de China y de la India, esa cifra está llamada a seguir creciendo. La debilidad del dólar ante la libra esterlina y el euro no sólo provocará la depreciación de la moneda estadounidense ante las divisas asiáticas sino también una posible transformación del mercado del petróleo, que adoptará el pago a través de diferentes divisas, o quizás en euros.
Y cuando el dólar estadounidense deje de ser la moneda de la compra-venta petrolera, la economía de Estados Unidos se volverá vulnerable a la inflación y las crisis monetarias.
Dos mecanismos fundamentales han sostenido el mundo no polar:
- Numerosos flujos financieros se han abierto paso fuera de las vías legales y a espaldas de los gobiernos, lo cual tiende a demostrar que la globalización debilita la influencia de las principales potencias.
- Los Estados petroleros han utilizado ampliamente esos flujos para financiar en secreto actores no estatales.
Por consiguiente, en un sistema no polar, el hecho de ser el Estado más poderoso del mundo no garantiza el monopolio de la fuerza. Todo tipo de grupos, e incluso de individuos, pueden acumular influencia.
Según el profesor Hedley Bull, las relaciones internacionales han sido siempre una mezcla de orden y caos. Si seguimos la lógica de su teoría, el sistema no polar tiende a volverse cada vez más complejo. Y eso es lo que ha sucedido.
En 2011, la exacerbación de las tensiones alrededor de Libia demostró que el sistema no polar había dejado de ser viable. Aparecieron entonces dos orientaciones que competían entre sí.
La primera es estadounidense. Su objetivo es la construcción de un Nuevo Orden Mundial que corresponda a la estrategia de Washington. Ello supone abolir la soberanía de los países, reconocida desde la época de los Tratados de Westfalia, y reemplazarla por la injerencia humanitaria, a la vez como legitimación retórica y como caballo de Troya del American Way of Life.
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Brasil + Rusia + India + China = BRIC
La segunda, respaldada por la Organización de Cooperación de Shanghai y los países del BRICS, es chino-rusa. Reclama la preservación de los principios de los Tratados de Westfalia, sin proponer por ello un retroceso. Su objetivo es instaurar una nueva regla del juego, algo basado alrededor de dos núcleos alrededor de los cuales existen cierto número de polos.
Resulta evidente que el control de los recursos, sobre todo de las energías renovables, constituye el paso ideal hacia la creación de un nuevo sistema, cuya aparición se mantiene bloqueada desde 1991.
También está claro que el control del gas y de las vías de transporte constituye el centro del conflicto que hoy se desarrolla en Siria. Es indudable que la polarización de las potencias sobre ese tema sobrepasa en importancia las supuestas causas internas así como la cuestión del acceso a las aguas cálidas o la importancia logística de la base naval de Tartus.

El imperativo energético

La batalla de la energía era el gran negocio de Dick Cheney. La dirigió desde el año 2000 hasta 2008, en claro enfrentamiento con China y Rusia. Es la misma política que se ha seguido aplicando bajo la dirección del propio Barack Obama.
Para Cheney, la demanda de energía aumenta más rápido que la oferta, conduciendo a fin de cuentas a una situación de escasez. La preservación de la dominación estadounidense exige, por lo tanto, en primer lugar el control de las reservas aún existentes de petróleo y gas. Además, y de manera más general, si bien las actuales relaciones internacionales están estructuradas en función de la geopolítica del petróleo, lo que realimente determina el ascenso o la caída de un Estado es el aprovisionamiento. Estos razonamientos sirven de base al plan de 4 puntos de Cheney:
- Estimular, a cualquier precio, toda producción local a través de vasallos como medio de reducir la dependencia estadounidense de cualquier proveedor que no sea su amigo, para ampliar así la libertad de acción de Washington.
- Controlar las exportaciones de petróleo desde los Estados árabes del Golfo, no para acapararlas sino para usarlas como medio de presión sobre los clientes y sobre los demás proveedores.
- Controlar las vías marítimas en Asia, o sea el aprovisionamiento de China y Japón no sólo en petróleo sino también en materias primas.
- Estimular la diversificación de las fuentes de energía utilizadas en Europa para reducir la dependencia de los europeos en relación con el gas ruso y limitar la influencia política que esa dependencia puede proporciona a Moscú.
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Dick Cheney (1941 – )
Así que los estadounidenses se han fijado como principal objetivo su propia independencia energética. Ese era el sentido de la política que Dick Cheney elaboró, en mayo de 2001, al cabo de profundas consultas con los gigantes de la energía. Esa política exige una diversificación de las fuentes: petróleo local, gas domestico y carbón, producción de electricidad con energía hidráulica y con energía nuclear. Exige además un fortalecimiento de los intercambios con sus amigos del hemisferio occidental, sobre todo con Brasil, Canadá y México.
El objetivo secundario es el control del flujo de petróleo en el golfo árabe. Fue esa la principal causa de la operación Desert Storm (en 1991)) y de la posterior invasión de Irak (en 2003).
El plan Cheney se concentró en el control de las vías marítimas: el estrecho de Ormuz (por donde transita un 35% del comercio mundial del petróleo) y el estrecho de Malaca. En este momento, esas vías marítimas siguen siendo esenciales para la supervivencia económica de China, Japón, Corea del Norte e incluso para Taiwán. Ambos corredores permiten el envío de recursos energéticos y materias primas hacia los centros industriales asiáticos y la posterior exportación de los productos manufacturados hacia los mercados mundiales. Al tenerlos bajo su control, Washington garantiza simultáneamente la lealtad de sus principales aliados asiáticos y restringe el creciente poderío de China.
La aplicación de esos objetivos geopolíticos tradicionales llevó a Estados Unidos a reforzar su presencia naval en la zona Asia-Pacífico y a crear una trama de alianzas militares entre Japón, la India y Australia. También con vistas a obstaculizar el progreso de China.
Washington siempre ha considerado a Rusia como un competidor geopolítico. Ha aprovechado cada oportunidad que se ha presentado para reducir el poderío e influencia de Rusia y ve con especial temor la creciente dependencia de Europa occidental del gas natural ruso, dependencia que puede limitar la capacidad de oposición de los países de esa región ante los movimientos rusos en el este de Europa y en el Cáucaso.
Como alternativa, Washington ha empujado a los europeos a aprovisionarse en la cuenca del Mar Caspio, construyendo para ello nuevos gasoductos a través de Georgia y Turquía. Se trataba de evitar el paso por Rusia, con ayuda de Azerbaiyán, Kazajstán y Turkmenistán, rehuyendo el uso de los gasoductos de Gazprom. Así aparece la idea del gasoducto Nabucco.
Para reforzar la independencia energética de su país, Barack Obama se convirtió de pronto en nacionalista autárcico [Defensor de la autosuficiencia. NdT.]. Estimuló la explotación del petróleo y del gas en el hemisferio occidental, sin importar los peligros que encierran las perforaciones en zonas ecológicamente frágiles, como las aguas frente a las costas de Alaska o en el Golfo de México, ni las posibles consecuencias de las técnicas utilizadas para la producción de energía, como el craqueo del agua [También llamado “separación del agua”, este proceso divide el agua en sus componentes, oxígeno e hidrógeno, y se considera como una posibilidad para la obtención de hidrógeno barato. NdT.].
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En su discurso sobre el Estado de la Nación correspondiente a 2012, el presidente Obama declaró con orgullo: «En los 3 últimos años hemos abierto millones de acres de tierra a la prospección en busca de petróleo y gas. Esta tarde he pedido a la administración que abra más del 75% de los recursos petroleros y gasíferos off shore. Ahora, en este momento, la producción estadounidense de petróleo es la más alta de los últimos 8 años. Así es. Desde hace 8 años. Y eso no es todo. El año pasado nuestra dependencia del petróleo extranjero disminuyó y llegó a su nivel más bajo en 16 años.» [1]
Obama mencionó, con particular entusiasmo, la extracción de gas natural por craqueo de esquistos bituminosos: «Tenemos reservas de gas natural que protegen a América por un centenar de años.» [2]
En marzo de 2011, Washington incrementó sus importaciones de Brasil para no seguir recurriendo al petróleo del Medio Oriente.
En realidad, Washington nunca ha dejado de garantizar el control estadounidense sobre las vías marítimas vitales que se extienden desde el estrecho de Ormuz hasta el Mar de la China Meridional, ni de establecer una red de bases y de alianzas que cercan a China –la potencia mundial emergente– formando un arco que va desde Japón hasta Corea del Sur, Australia, Vietnam y Filipinas, por el sudeste, y la India, por el sudoeste. A todo esto se agrega, como colofón, un acuerdo con Australia para la construcción de una instalación militar en Darwin, en la costa norte del país, cerca del Mar de la China Meridional.
Washington trata además de incluir a la India en una coalición de países de la región hostiles a China para sacar a Nueva Delhi del BRICS, en el marco de una estrategia tendiente a cercar a China que despierta gran inquietud en Pekín.
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Varios estudios han sacado a la luz una repartición inesperada de las reservas mundiales de gas. Rusia aparece a la cabeza con los 643 trillones de pies cúbicos de la Siberia occidental. En segundo lugar aparece Arabia Saudita, incluyendo el yacimiento de Ghawar, con 426 trillones de pies cúbicos. Viene en tercer lugar el Mediterráneo, con 345 trillones de pies cúbicos de gas, a los que hay que agregar 5 900 millones de barriles de gas líquido y 1 700 millones de barriles de petróleo.
En el caso del Mediterráneo, la parte más importante de esa riqueza se halla en Siria. El yacimiento descubierto en Qara puede alcanzar una producción diaria de 400 000 metros cúbicos, lo que convertiría a Siria en el cuarto productor de la región, después de Irán, Irak y Qatar.
El transporte del gas desde el cinturón de Zagros, en Irán, hacia Europa debe pasar por Irak y Siria, lo cual ha venido a trastornar los proyectos estadounidenses y a consolidar los proyectos rusos (South Stream y North Stream). Sin acceso al gas sirio, Washington no tiene otra salida que tratar de garantizar el gas libanés.
Y sigue la guerra…

Fuerte contaminación de la crisis en Latinoamérica es inevitable

Fuerte contaminación de la crisis en Latinoamérica es inevitable

Panamá (PL) Para el secretario general iberoamericano y expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, la contaminación en América Latina de la crisis económica global es fuerte, y además inevitable.
  En una entrevista con Prensa Latina, en ocasión de su viaje a Panamá para tratar detalles de XXII Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Cádiz, España, 16 y 17 de noviembre, y Panamá en 2013, el economista uruguayo abordó temas muy actuales.
PL: ¿Los peligros de contaminación para América Latina por la crisis económica global entonces son muy reales? 
EI: Yo diría que fuerte contaminación inevitable. Muchas cosas se aceleran que no tienen una respuesta rápida de la solidaridad europea para ayudar a resolverlos. Al contrario, esos problemas pueden profundizarse y todos estamos en el mismo planeta.
Es inevitable que una acentuación de la crisis europea, de la recesión, afecte a Estados Unidos y a China, y nos va a afectar a nosotros también, aunque es cierto que América Latina está hoy con las espaldas más anchas que en otros momentos y podrá aguantar mucho mejor el embate.
Pero hay que estar preparados y conscientes que el contagio se ha puesto como una regla difícil de evitar por la globalización. Ello obliga a manejar la economía con mucha seriedad, con buenas políticas internas, gastar con cuidado y ahorrar todo lo que se pueda. Eso primero.
Segundo, movernos con la cooperación latinoamericana. La integración está hecha para defenderse de coyunturas como estas que no las podemos resolver, pero podemos amortiguarlas.
Y en tercer lugar tratar que los iberoamericanos, que es esta relación que tenemos con España y Portugal, encontremos espacios para hacer cosas conjuntas. Es el momento de luchar para que todos se pongan de acuerdo.
PL: Seguramente el tema se tocará en Cádiz.
EI: Por supuesto. Y será uno de los grandes temas. El gobierno español está muy interesado en vigorizar esta cumbre a la luz de las coyunturas actuales a fin de ver qué tenemos que hacer en las nuevas relaciones conjuntas.
PL: Con el caso griego, ¿regresará el tema del euro? 
EI: El euro cumplió su función primaria, pero todo el mundo sostiene que lo van a defender, como lo acaba de ratificar el gobierno alemán. Pero el euro no está exento de riesgos y negarlo sería una simplificación. Si las cosas se aceleran y no se buscan formas para detener el proceso de crisis con mayor solidaridad europea, los peligros en torno al euro se incrementan.
PL: Es muy profunda la crisis en Europa, sobre todo en España.
EI: Muy fuerte, pero tiene que salir de ella sobre la base de poner en marcha duros mecanismos de ajuste como los que está llevando a cabo. España está realizando ajustes muy profundos y respondiendo bien a la necesidad de ajustar la economía.
Pero se necesitan también políticas de estímulo para crecer, que a su vez requieren de ciertas formas de cooperación de la Unión Europea como la facilitación de recursos, bajas tasas de interés en España, Portugal e Italia, así como buscar alguna forma donde haya, junto con la gran actividad productiva, estímulos para que la economía crezca. Y 
en estos momentos esos estímulos no los veo.
Es decir, está todo el mundo preocupado por el ajuste pero hay muy poca preocupación por estimular las economías para crecer.
PL:¿La Secretaría Iberoamericana le tiene asignada alguna tarea específica al Parlamento Latinoamericano (Parlatino) en ese sentido? 
EI: Todas las cumbres tienen un foro parlamentario y la de Cádiz lo tendrá en la propia discusión de estos temas y de los que se van a discutir en la cumbre de Panamá en 2013. Allí hay un foro de diálogo importante, que me imagino tendrá contacto con el Parlatino.
PL: Usted que tiene tanta experiencia en América Latina, ¿cuáles son las fortalezas que ve en esta región hoy? 
EI: Bueno, fortalezas grandes. Hemos aprendido a administrar la economía mucho mejor; hacer las cosas mejor; a poner el acento en la apertura de las economías para exportar más y tener más capacidad de acción a partir de mayores captaciones.
Además, estamos abiertos en estos momentos a todos los mercados del mundo; hay economías con estabilidad, sin inflación, aunque existen excepciones, pero en términos generales esa es la situación. Hemos dominado al desempleo en casi todos los países.
Hoy América Latina tiene otra realidad, pero eso no significa que hayamos resuelto todos los temas, hay muchos pendientes, todavía queda mucha pobreza en la región, todavía nos queda una redistribución muy mala de la riqueza, desigualdad, y ese es el mayor drama que tenemos por delante.
Eso supone que debemos seguir creciendo pero para resolver los temas sociales y ver que el crecimiento económico llegue a toda la gente. Eso supone grandes desafíos.

Por Luis Manuel Arce * 

*Corresponsal de Prensa Latina en Panamá.