Histórico relevo presidencial

Leonel será el primero traspasa poder a sucesor no antagonista

Escrito por: MELVIN MATTHEWS
Leonel Fernández es, casi con toda seguridad,  el primer Presidente de la República de la historia dominicana,  antigua y contemporánea,  que traspasa el poder ordenadamente a un sucesor que no es su antagonista, sino compañero de partido, Danilo Medina, electo democráticamente en comicios libres.
Dejo la confirmación del dato a los historiadores; en más de un siglo de tradición política nacional, la mayoría de  los gobernantes democráticos han entregado el poder al rival.
Creo que no ocurrió durante el periodo comprendido entre la fundación de la República, el 27 de Febrero de 1844 y la primera intervención militar de Estados Unidos de 1916. Cuando cesó la intromisión en 1924,  Horacio Vásquez gobernó  democráticamente hasta su remoción en 1930, pero su afán reeleccionista facilitó la instauración de la dictadura de Rafael Trujillo, cuyas “elecciones” eran burlas al pueblo.
Joaquín Balaguer, quien jamás permitió la disidencia dentro del PRSC, entregó el poder a su contrincante Antonio Guzmán, del PRD, en 1978. Posteriormente hizo lo propio con Leonel Fernández,  en 1996, sellando  una alianza victoriosa entre el PRSC y el PLD.
Guzmán pudo haberle traspasado el gobierno a Salvador Jorge Blanco, su compañero del PRD en 1982, pero prefirió suicidarse de un disparo en la sien dentro de su despacho del Palacio Nacional, 41 días antes de la jura del jurista santiagués, quien era su enemigo.
Al fracasar su proyecto reeleccionista, Hipólito Mejía tuvo que entregarle el poder en el 2004 a su archienemigoFernández, quien ocho años después ha subido a la cima a su compañero Medina, en una fórmula que llevó de Vicepresidenta a Margarita Cedeño de Fernández. Ambos se juramentarán el jueves 16 de agosto para extender la racha de poder peledeísta hasta 16 años.

Neurología de la narración

La narrativa es el marco ineludible de la experiencia humana
Escrito por: JOSÉ SILIÉ RUIZ
La neurología de la narración¨, en un artículo publicado, por Kay Young, catedrática de filología inglesa, y Jeffrey Saver, neurólogo, ambos de la Universidad de California, bosquejaron en el citado artículo el tema de la neurología enfocada a la narrativa humana, y de hecho se convirtió desde ese entonces en uno de los referentes más importantes en el estudio de los rasgos fundamentales de los aspectos neurológicos de la narración.
Los cito: ¨Amplio y trivial. Considerando que en los últimos años los neurocientistas no dejan de hablar de sí mismos y gozan de gran prestigio, otras disciplinas se  proponen beneficiarse de esa mina y abordan cuestiones propias desde una óptica biológica”.
Los grandes periódicos del mundo, The New York Times, Observer, The Guardian, etc., todos tienen en sus secciones de salud y en  sus suplementos, artículos sobre las neurociencias. Lo que habla de la importancia que a nivel mundial se le está dando a esos aspectos específicos de las ciencias que tratan del cerebro y del sistema nervioso, por las implicaciones en la evolución y el concepto de mente social.
Como éste el Hoy es mi gran periódico, agradezco a su director Don Bienvenido, quien me permite ser en el país parte de la moderna neurohermenéutica. Erik Kandel, en su libro ¨In search of memory¨, señala: ¨La ciencia ya no es un tema exclusivo de los científicos, sino que se ha convertido en una parte integral de la vida moderna y la cultura contemporánea. Dada su implicación en el bienestar individual y social, la comunidad científica de hoy está de acuerdo que en el siglo XXI la biología de la mente será un fenómeno análogo al de la biología del gen en el siglo XX¨.
La capacidad de adaptación de los humanos se basa en su idoneidad cultural. Cuanto más flexible es una conducta tanto más importantes son las ¨memorias del saber externo¨, tales como leyendas, mitos y narraciones, frente a los patrones de acción genéticamente fijados; son juicios de los que defienden al igual que yo, la teoría evolutiva de la cultura. El Dr. Saver, es neurólogo, profesor de la Escuela de Medicina de UCLA, plantea que: ¨En nuestras estructuras cerebrales actuarían un sistema narrativo que sería responsable de la capacidad de crear relatos autobiográficos.
Si se daña este sistema, los afectados no podrían conectar a tiempo los contenidos mentales entre si. Las ideas y sucesos del pasado no conformarían un todo con sentido, una historia válida del yo¨. La narrativa es el marco ineludible de la experiencia humana, aunque  pudiéramos ser entrenados para pensar en forma geométrica, con patrones de sonido, poesía, movimientos, silogismos, lo que predomina y fundamentalmente constituye nuestra ¨conciencia¨, es la comprensión de uno mismo frente al mundo con  nuestra historia particular.
La memoria, como función, es aquello que le permite al ser humano fijar los recuerdos, rememorar. Previo a la invención de la imprenta, la permanencia de la memoria era fundamentada en la trasmisión hablada del conocimiento por los relatos. Hoy está relegada, en razón de los grandes avances tecnológicos, tenemos acceso rápido a cualquier información. Pero debemos aceptar, que nadie produce ningún pensamiento, ninguna acción motora, o cualquier otra manifestación humana sin su propia experiencia, sean secundarios a programas genéticos o aprendidos. Continuaremos con la neurología de la narrativa.

Dos escrituras y una mujer

                                Pensar y sentir. 
Escrito por: MU-KIEN ADRIANA SANG
Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.
Soy, tácitos amigos, el que sabe
que no hay otra venganza que el olvido
ni otro perdón. Un dios ha concedido
al odio humano esta curiosa llave.
Soy el que pese a tan ilustres modos
de errar, no ha descifrado el laberinto
singular y plural, arduo y distinto,
del tiempo, que es uno y es de todos.
Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.
Soy,   Jorge Luis Borges.
El pasado sábado 28 de julio este Encuentro arribó a su sexto mes de reencuentro.  Luego de una dolorosa ausencia de más de dos años, pude recobrar mi espacio, mis casi 1000 palabras semanales para expresar lo que acongoja, enorgullece, preocupa o alegra a mi alma.  Han sido publicados 26 artículos, que han versado sobre diferentes tópicos, que van desde la reflexión sobre lo cotidiano, pasando por una reinterpretación de la patria, análisis de coyuntura y la expresión de sentimientos diversos hacia seres conocidos, amados y desconocidos.  Tengo la suerte de que muchas  almas se compenetran y vibran con la mía.  Soy dichosa de que mis palabras no caen en el vacío.  Agradezco esa recompensa, porque para mí, escribir es una forma maravillosa de vivir y de sentirme viva.
En algunas oportunidades he dicho que mi escritura se bifurca en dos dimensiones: la escritura de lo que siento y la escritura de lo que pienso.  Pensar y sentir son dos cosas distintas. En la primera prima el cerebro, en la segunda el corazón.  La escritura de lo que siento solo respeta las normas de la gramática, pero no se adhiere a ninguna métrica, fórmula ni orden lógico.  Solo escribo guiada por el dictamen de mi alma y sus sentimientos. A través del ejercicio de esta escritura me he descubierto y he redescubierto formas distintas de ver la vida. El que solo piensa, limita su vida a la racionalidad. Cuando solo prima la razón, la vida se vuelve infuncional, limitada y dolorosamente inhumana.  El que solo siente, se convierte en un alguien primario y donde únicamente los sentimientos guían su vida.  Creo que debemos sentir y pensar, equilibrando ambas cosas para convertirnos en verdaderos seres humanos.  El que solo piensa, no descubre la cotidianidad en su grandeza y su mediocridad.  El que solo siente no entiende el porqué  de las cosas y se ve envuelto por una realidad que lo arropa y los extenúa.
Adoro mis Encuentros, estos Encuentros. Después de 20 años escribiendo esta columna, que ha transitado por diferentes medios hasta que encontró su hogar definitivo en AREÍTO, me doy cuenta que su contenido y forma ha variado también.  Mis primeros artículos estaban plagados de retórica intelectual.  Quería demostrar, como ocurre a todo el que se inicia en el mundo académico,  que era una persona versada en los asuntos que trataba.  Escribía sobre temas históricos, políticos y sociales.  Cuando mi casa fue la revista Rumbo, empecé a cambiar, y la escritura del pensamiento se vio salpicada de algunos destellos del alma.  Cuando llegué aquí, a este medio, a AREÍTO, que me ha acogido desde hace más de una década, decidí desarrollar la escritura de lo que siento.
La racionalidad académica la he dejado para los libros y algunos artículos de historia que escribo con la misma pasión que mis Encuentros, pero tienen un público mucho más reducido.  Mis libros de historia, a excepción de Yo Soy Minerva,  están escritos con el cerebro, utilizando las técnicas aprendidas en mis años de estudio. Analizo datos, interpreto,  narro, hago críticas académicas y expongo mis conclusiones, después de una reflexión concienzuda.  Mi alma se guarda en un rinconcito esperando con paciencia, resurgir en las 1000 palabras de Encuentros. 
La escritura de lo que siento me ha permitido descubrir los colores de la vida.  Reencontrarme con lo cotidiano ha sido mi mayor descubrimiento.  Descubrir que la propia rutina forma parte de nuestras existencias, y por lo tanto debemos valorarla, entonces, ¿por qué no encontrarle sentido?, ¿por qué no amarla, aunque a veces, confieso que la odiemos?  Saberte parte ínfima de un universo,  te hace reconocerte un ser limitado, grande y pequeño, maravillosamente humano y trascendente, en una aparente simbiosis contradictoria.  Saberte parte de un todo, te obliga a mirar hacia todos los lados, para conocer así verdaderamente a los que te rodean, a los que amas, a los que no conoces, a los que te cruzan de forma accidental, a los que por diferencias diversas, te enfrentas;  y a tomar en cuenta muy especialmente, a los sin nombre, a los marginados de todo privilegio, pues ellos, aunque no quieras, aunque lo niegues, forman también parte de tu entorno.
Escribiendo en AREÍTO los Encuentros que privilegian la escritura de lo que siento, he descubierto que la gente está más ávida de aprender sobre su alma y los misterios de la vida. Cuando he osado, porque como ciudadana me siento responsable de expresarme, de escribir algún artículo de crítica política, he recibido muy pocas retroalimentaciones.  Sin embargo, mis artículos de reflexión sobre el SER, el NO SER,  el DEBER SER y el SENTIR siempre tienen muchas reacciones. No pensé, por ejemplo, que el artículo que dediqué a mi madre a principios de junio, escrito para satisfacer el vacío que nos ha dejado su ausencia, movería tantos corazones. Recibí una verdadera avalancha de reacciones.  Llegaron a través de correos electrónicos  y por facebook más de 100 mensajes, de gente conocida y desconocida, que se habían sentido tocados por mis palabras, que sintieron como suyo mi dolor por la ausencia de un ser tan amado como imprescindible.
Este hecho me ha obligado a reflexionar  mucho. Quizás la gente está cansada de la retórica hipócrita de muchos políticos y algunos periodistas.  Tal vez la gente busca respuestas a sus propias angustias, dramas y pasiones.  Tal vez está necesitada de descubrir nuevas formas de vivir.  Tal vez entienden conmigo que vivir no es dejar que transcurran las 24 horas del día sin apenas notarlo.  Que vivir es algo más que trabajar, que para vivir hay que tener sueños. Que para vivir profundamente, se necesita reconocer la existencia del otro: el que sufre, el que llora, el que siente…La escritura de lo que siento me ofrece libertad y ganas de estar viva, a pesar de los días de lluvias, las tormentas y las piedras que aparecen en el caminar cotidiano de la gran tarea de vivir.
Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.
Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían.
Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad.
Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la resurrección.
Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.
Soy mi cuerpo, Jaime Sabines.

LA CULTURA EN LA ERA TRUJULLISTA

                     Ciudad letrada y dictadura 
Escrito por: MIGUEL ÁNGEL FORNERÍN
La ciudad letrada bajo la era de Trujillo era una polis intervenida. Los positivistas formados en la escuela hostosiana se refugiaron en una historia sin presente, los que no aceptaron el nuevo estado de cosas, pasaron a vivir como muertos en vida. El lenguaje se convirtió en jerga, como bien ha afirmado Andrés L. Mateo.  La dictadura estableció sus formas, en las cuales se desplegó el pensamiento y la simbolización. Un primer eje, tomar el prestigio de la ciudad letrada como referente del desarrollo de la Dictadura: Trujillo quería ser un hombre de letras. Sus discursos eran,muchas veces,la repetición de las ideas de los letrados, en una mascarada, en la que se unían el pasado y el concepto de progreso. El segundo eje anclaje tenía que ver con la propaganda. Tenemos escritores y libertad de pensamiento e imprenta, parecía decir el oficialismo.
Los periódicos publicaron una literatura también pasatista que ayudó a la persistencia del retoricismo y el modernismo. Las universidades refrendaban lo mismo; la falta de biblioteca y el aislamiento redujeron las manifestaciones literarias a una hagiografía del pasado. El nacionalismo trujillista unió los referentes dominicanistas a la dictadura. Se salvan contados  textos aparecidos en revistas como los Cuadernos Dominicanos de Cultura, y las obras poéticas de El Día Estético de los postumistas y la revista de la Poesía Sorprendida. Un verdadero oasis dentro de lo que  manifestaba la cultura dominicana de entonces. El aire que le da la inmigración española es fundamental. La nueva Universidad que parecía una ciudad universitaria con sus modernos edificios merece un trato aparte, pero no hay muchas luces en la cultura irradiada por esa ciudad atrapada.
La figura más importante de esa ciudad letrada bajo la dictadura es la de Franklin Mieses Burgos, quien en el silencio que la dictadura permite realizó una obra poética y dramática de altos vuelos y abrió al estudio poético las nuevas tendencias. La ciudad atrapada realizó una crítica positivista en la que el documento y la referencialidad bio-bibliográficas se impusieron,  de ahí la obra de Max Henríquez Ureña, los comentarios de  Contín Aybar y las historias literarias de Abigaíl Mejía y Joaquín Balaguer. Esas obras sirvieron como un inventario de un pasado literario sin que nos ayudara a pensar en el presente y muchas veces servía como un refuerzo de la obra de Trujillo.
El único pensador que intentó realizar un trabajo epistémico dentro de la dictadura lo fue  Peña Batlle. A mi manera de ver, sus fuertes estaban en el derecho, la historia diplomática, la historia colonial, los problemas fronterizos y dejaba ver carencias en el tratamiento sociológico. Fuera se encontraba Jimenes-Grullón, su formación y trabajos fueron de primer orden en el campo de la política, la filosofía, la literatura, sociología y la historia. Introdujo a partir de la década del cuarenta una crítica histórica distinta a la establecida por la ciudad letrada trujillista.
La crítica literaria periodística, por su parte,  viene a tener importancia con el trabajo de  Ugarte y  Valldepérez, quienes ayudan a crear un cambio en la narrativa y la poesía entre los años cincuenta y sesenta. El proyecto dictatorial tuvo sus fisuras y la sociedad letrada comenzó a tener una mirada distinta de lo propio. Sin entrar en las nuevas corrientes de la crítica literaria del siglo XX.

Trujillo llegó a controlar amplios sectores de poder en Cuba

El dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina desplegó un amplio aparato de espionaje y ejecución en todo el Caribe, pero en Cuba fue de mayor magnitud, a tal grado que llegó a controlar, además del exilio dominicano, importantes resortes del poder cubano
Escrito por: MANUEL JIMÉNEZ
El dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina desplegó un amplio aparato de espionaje y ejecución en todo el Caribe, pero en Cuba fue de mayor magnitud, a tal grado que llegó a controlar, además del exilio dominicano, importantes resortes del poder cubano, según se desprende de la obra “La telaraña cubana de Trujillo”, escrita por el historiador cubano Elíades Acosta Matos.  Trujillo, en opinión de Acosta Matos, no solo “influyó, vigiló, controló, espió, dividió al exilio dominicano en Cuba sino también influyó notablemente en la política cubana”.
Durante una entrevista para HOY, el prominente historiador cubano sostuvo que Trujillo no solo se circunscribió a perseguir y a asesinar a personalidades como Mauricio Báez y Manuel de Jesús (Pipí) Hernández en la Cuba anterior a la Revolución, sino que “influyó notablemente en la política cubana… tejió una telaraña, tejió una red muy extendida, muy profunda, profesional para la época, de personas a sueldo” dentro de los que se incluía a “periodistas, escritores, artistas, políticos, diplomáticos, militares y policías cubanos”.
“De la Revolución hacia atrás, Trujillo fue imbatible en Cuba. Ninguno de los gobiernos logró cortar la telaraña que él pacientemente tejió desde los años  treinta”, sostiene Acosta Matos.
La situación cambió tras el triunfo de la Revolución Cubana el 1º de enero de 1959, pues el nuevo gobierno “tenía en sus normas de principios la oposición activa al trujillismo, la lucha por la liberación de los pueblos”.
Agrega que la nueva Cuba “creó las condiciones para que se fuera extinguiendo la telaraña. O sea, que esas redes se fueran poco a poco cortando, o bien porque una parte de sus colaboradores en Cuba se fueron al exilio o bien porque otros fueron encarcelados por delitos o crímenes cometidos en Cuba, o bien porque dejaron de tener contacto con la embajada dominicana, porque la embajada dominicana, en junio del 59, se cierra en La Habana, precisamente a raíz de Maimón y Estero Hondo”.
“El 24 de junio de 1959, para ser exactos, se retira el último diplomático dominicano en La Habana; un señor de apellido Lantigua (Rafael Lantigua Fernández), ya se había ido antes Porfirio Rubirosa, que fue el último embajador”, expresó el historiador cubano.
Explicó que “la telaraña quiere decir la forma en la que Trujillo fue tejiendo, envolviendo, el país (Cuba) para influir sobre las políticas internas y externas, quitar, llegó a organizar golpes de Estado, a apoyar golpes de Estado en Cuba, llegó a hostilizar el gobierno, a preparar atentados sobre figuras importantes del gobierno que fueron hostiles a Trujillo.
Acosta  Matos afirmó que Trujillo “compró la propia expedición de (Cayo) Confites, se frustra por un enorme soborno que le dio al jefe del ejército cubano del momento, general Genovevo Pérez Dámera, que estuvo a punto de dar un golpe de Estado por esa causa”.
Agregó que la operación no estaba destinada a frustrar la expedición de Cayo Confites, “la operación era darle un golpe de Estado a Ramón Grau San Martín, por lo tanto estamos hablando de algo que iba más allá, mucho más allá…”.
El historiador reveló que cuando Batista llegó al poder por elecciones en el año 1940, Trujillo, que era su amigo, “pensó que iba a haber un período de enormes relaciones, amistad, acercamiento, apoyo, y Batista se mostró frío a pesar de todas las relaciones que tenían”.
Explicó que en esas circunstancias empezó a deteriorarse la amistad entre Trujillo y Batista “al extremo de que tocó fondo ya después de que Batista dio el golpe de Estado a Prío (Carlos Prío Socarrás), en marzo de 1952”.
Dijo que la rivalidad entre Trujillo y Batista llegó al extremo de casi a una guerra entre los dos países en el verano del año 1956.  La obra fue puesta en circulación la noche del lunes en un acto en la Fundación Global.
“En el libro se publica por primera vez el plan que se llama Plan AC, el plan secreto de 16 páginas de las Fuerzas Armadas cubanas de desembarco en República Dominicana y de ocupación para derrocar a Trujillo, en el verano del 56. En realidad la pelea entre ellos era por intereses económicos, no por democracia, ni por soberanía nacional, era su cuota azucarera en el mercado americano, que los dos se la estaban disputando”.
Acosta Matos sostuvo que el Partido Revolucionario Cubano Auténtico “por una serie de razones, era un partido antitrujillista, incluso dentro del partido habían figuras muy importantes que tenían una activa participación contra Trujillo, como por ejemplo el caso Enrique Cotubanamá Henríquez, que estaba casado con una hermana de Prío, y que fue senador de Prío;  y también Juan Bosch, que fue secretario personal de Prío y era un antitrujillista decidido”.
“Los gobiernos auténticos tuvieron malas relaciones con Trujillo, las peores. O sea, antes de la Revolución, los peores y los que más se enfrentaron fueron los gobiernos de Grau y el gobierno de Prío… los gobiernos auténticos, ya después de la Revolución el grado de enfrentamiento fue en la Revolución”, expone Acosta Matos.
El historiador afirma que “por eso es que las relaciones fueron malas. Incluso Trujillo trató de secuestrar a Prío en una ocasión; atentó contra Enrique Cotubanamá Henríquez en La Habana; hizo operaciones y está detrás del golpe de Estado de Batista contra Prío. Eso no se sabía, en el libro salen las pruebas por primera vez”.
Acosta Matos afirma que “Prío y Grau fueron enemigos de Trujillo. Enemigos políticos, como Pepe (José) Figueres de Costa Rica; como Rómulo Betancourt de Venezuela; como (Luis) Muñoz Marín de Puerto Rico. O sea, enemigos enconados los que sin pasar ciertos límites… no se atrevieron a transgredir definitivamente algunos límites, pero se les opusieron y apoyaron al exilio dominicano, eso no se puede ocultar”.
TOMADO DEL PERIÓDICO HOY

El compromiso en la vida universitaria es de doble vía

El compromiso perfecto: La institución se compromete  a través de los profesores y de las normas y principios de  la academia  a facilitar la captación y el entendimiento de nuevos conocimientos, el desarrollo de la capacidad reflexiva, investigativa y filosófica.     El estudiante por su lado adquiere el compromiso de actuar como un ente maduro y responsable  en una de las relaciones que más impactarán su vida: Estudiará con ahincó para aumentar su acervo cultural y científico y servir a la sociedad.
Escrito por: OFELIA BERRIDO
El compromiso en la vida universitaria es de doble vía. En primer lugar,  la institución se compromete  a través de los profesores y de las normas y principios de  la academia  a facilitar la captación y el entendimiento de nuevos conocimientos, el desarrollo de la capacidad reflexiva, investigativa y filosófica; en segundo lugar,  a promover  una actitud positiva  y emprendedora y finalmente  busca sin descanso despertar en el estudiante la responsabilidad social y medioambiental bajo un actuar ético que le permita ser  una persona  útil  para el bienestar propio, de su familia y  de  la sociedad global del mundo  de  hoy.
El estudiante por su lado adquiere el compromiso de actuar como un ente maduro y responsable  en una de las relaciones que más impactarán su vida: Estudiará con ahincó para aumentar su acervo cultural y científico, recordando que como bien expuso Immanuel Kant “la cultura incluye disciplina e instrucción para cultivar las facultades mentales superiores que incluyen el entendimiento, el juicio y  la razón”, factores que luego le permitirán sumar valor con su inclusión como profesional en la sociedad; aprenderá a reflexionar sobre los asuntos de su carrera y  sobre los problemas que aquejan a la colectividad y  tratará de buscar salidas inteligentes a los problemas sin solucionar a través de investigaciones precisas o planes estratégicos bien dirigidos; respetará la figura del maestro, quien imparte su conocimiento y experiencia para posibilitar la adquisición y el entendimiento de  saberes que les permitirán  desarrollar el bendito don de  salvar vidas; defender a los buenos y  juzgar a los que corrompen a la sociedad con sus detestables actos; dedicarse al venerable acto de enseñar  o  a  multiplicar los bienes de la sociedad a través de la creación de empresas que den empleos y multipliquen el bienestar del nuestro país, entre muchas otras carreras.
A sabiendas de que esta dualidad –universidad-estudiante– no es más que una forma de presentar algo que solo se puede dar como una unidad  coherente  y cohesionada, quiero para los fines de esta disquisición hacer hincapié en que  el compromiso de los  estudiantes universitarios es vital  para  que el convenio con la universidad sea efectivo y para que  bajo las sagradas paredes del recinto universitario las vidas de  estos jóvenes  cambien  para siempre.
El estudiante deberá darse cuenta que la institución y los profesores no son los responsables de su destino, no están para controlarlos ni corregirlos porque no se trata de un centro correccional.  Se trata de una casa de estudios, de una casa del saber donde solo aquellos que tengan verdadero interés, donde solo aquellos que se entreguen de lleno  a desarrollar su humanidad lo podrán alcanzar.  El logro no es la simple adquisición  de un título, el logro es mucho más que eso… Es el desarrollo de un talento en su máxima expresión, es la adquisición de herramientas que  lo  harán únicos para el bien de la humanidad.
Veamos el asunto desde otra vertiente: El ser humano responde con  emociones y pasiones ante los estímulos  que mueven el eje de su conducta tanto en sus relaciones familiares,  de estudios  y de trabajo como en sus relaciones con los miembros de la comunidad en que vive y se desarrolla. Cuando se  trata del compromiso que lo  ata a una determinada forma de ser y actuar estos estímulos pueden influir mucho convirtiendo  el  acuerdo en una reacción intuitiva.  Si se ha creado un sentido de  fidelidad, de pertenencia, de unicidad,  si existe la motivación porque se cree en lo que se hace, porque se tiene la habilidad, se conoce la meta hacia donde se va y se acepta el  propósito como notable y justo surge una motivación espontánea e inquebrantable cargada de energía positiva que lo vuelve todo posible.  Y es que la motivación y el compromiso van de la mano. Una persona motivada lleva su compromiso hasta las últimas consecuencias: el logro de  los objetivos.
La creación de un acuerdo sin una dirección clara, sin un fin que motive y haga posible las acciones necesarias para el logro de lo deseado acaba con el ardor interno que hace realidad el sueño, de ahí el peligro de imponer carreras a los hijos porque son acciones que fácilmente terminan en fracaso.  Pero, aún se tenga una dirección, la generación de metas sin el compromiso de la ejecución de las mismas es un esfuerzo vano.
Un estudiante no comprometido consigo mismo, con su futuro y su nación es un estudiante aéreo que será llevado como globos por el viento sin puerto de llegada. Cuando cambie el viento cambiará su ruta, así de simple.  Las personas comprometidas y libres regulan su propia conducta de forma ventajosa  para el logro de las metas porque en este tipo de individuos no es algo que acontece en una ocasión particular sino que es una forma de vida que toma tiempo y esfuerzo, pero que da muchas satisfacciones.  El compromiso trae consigo la persistencia, aumento del desempeño familiar, estudiantil, laboral y sin duda un comportamiento ejemplar como ciudadano. Concebir grandes metas sin contar con el compromiso de los ejecutantes es un  fracaso seguro.
Por lo demás, me parece que la forma en que se utiliza el  tiempo juega un rol fundamental. Pero ahora no hablaré del tiempo utilizado en el estudio, que por supuesto resulta imprescindible para  triunfar, sino que quiero mencionar el “tiempo de ocio” que hoy es utilizado, la más de las veces, en acciones hedónicas sin sentido. Si bien entendemos la necesidad de disipar con una buena película, el deporte, un viaje  a la playa o una reunión con los amigos,  el joven comprometido con una vida superior pensará en ese “tiempo de ocio” dedicado a la sabiduría del cual tanto habló Séneca  en su obra “De la brevedad de la vida”.  ¡Cómo olvidar las famosas palabras del filósofo romano!:
“El modo más provechoso de emplear el ocio es haciendo algo que beneficie a nuestros iguales: actuando en política, con lo que se elaboran leyes y se trabaja para una pequeña comunidad; contemplando la naturaleza y haciendo indagaciones sobre ella, con lo que se logrará descubrir leyes científicas que aprovecharán a la ciudadanía universal.”
Y es que para el  distinguido  pensador  es  un verdadero  desvarío el vivir como si se fuera a vivir para siempre sin que realicemos conscientemente  nuestra fragilidad  y el  breve tiempo que tenemos de vida,  olvidando que  el día que se tiene determinado  para alguna acción puede ser el último.  Séneca termina destacando que el hombre  vive como mortal  y  desea  la inmortalidad. ¡Ah!, queridos lectores, solo busco justificar la necesidad de aprovechar el tiempo porque cierto es que el tiempo del cuerpo físico  es  breve aunque en estado de transformación infinito…
Retomemos el hilo y anudemos la idea, de una vez por todas, sobre el vínculo entre la academia y el estudiante… Sí,  cierto es que el pacto es mutuo: La universidad carga con una gran responsabilidad y los profesores son el alma del compromiso, de eso no hay duda,  pero el estudiante debe  entender que su fututo depende de cómo utiliza  la libertad que tiene de discernir y hacer las mejores elecciones posibles en el uso de su tiempo porque  es a través de ese compromiso perfecto que logrará convertir sus sueños  en  realidad: una vida valiosa para la comunidad, feliz y  plena

Cultura y política en Santo Domingo

ARTE CONTEMPORÁNEO
La producción y promoción del arte y la cultura ofrece condiciones y potencialidades para el desarrollo económico de las ciudades, municipios y regiones. Ante la inminencia del “cambio de mando”, el país cultural dominicano se entusiasma y espera que se haga “lo que nunca se ha hecho”
Escrito por: AMABLE LÓPEZ MELÉNDEZ
Muchas de las joyas estéticas y arquitectónicas de la humanidad existen gracias a la estrecha relación entre cultura y poder político. Incluso, en el trayecto hacia la modernidad distintos regímenes intentaron asociar su imagen exterior a las manifestaciones artísticas de vanguardia. En ocasiones, la elección de unos ha defraudado a otros, desatando un diálogo crítico donde la cultura  se establece como instrumento básico de realización individual y del ejercicio de la condición de ciudadanos. El acceso a la cultura es sinónimo de libertad individual y debe ser promovido y garantizado por el Estado. La cultura nos permite proyectarnos como nación hacia el futuro.
Desde la antigüedad, el arte, la política, el dinero y el poder, mantienen una dialéctica de pelota y pared, imán y limadura, papel y llamarada… Se necesitan hasta la adoración y el desprecio. En la  República Dominicana, nada más que a partir de las espantosas tiranías de Ulises Heureaux -Lilis(1882-1899)-y Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) se confirmaría un triste informe sobre idolatrías y maldiciones a artistas desde el poder.
No hay que aclarar casos ni simulacros, pues el objetivo de esta entrega no es profundizar respecto a la relación entre el arte, los artistas y el poder en nuestra historia reciente, sino tan solo registrar la síntesis de un vuelo rasante sobre algunos aspectos “claves” en la “toma de partido” que consumaron distintos sectores y personalidades del país cultural en favor de los candidatos que se disputaban el voto del pueblo soberano en el recién pasado proceso electoral que ha resultado en la proclamación del Lic. Danilo Medina Sánchez -candidato del Partido de la Liberación Dominicana-como el 57mo. presidente dominicano desde la creación de la República en 1844.
En efecto, importantes núcleos de intelectuales, escritores, teatristas, músicos, cantantes, artistas visuales, productores y gestores culturales, apoyaron la campaña electoral del candidato de su preferencia, y precisamente, en el caso de Medina Sánchez, este y su equipo de campaña dieron riendas sueltas al florecimiento de varios “movimientos” que contribuyeron al aumento de  la “buena voluntad” de los electores: “Acción Cultural con Danilo”  y “El Arte con Danilo”, prácticamente coparon todo el escenario, seguidos por la “Alianza Cultural con Danilo” y “La Cultura  está con Danilo”, pero, sin dudas, los más “ardientes” fueron quienes abrazaron la parte de la  consigna ganadora que enfatiza en “Hacer lo que nunca se ha hecho”…
Desde mi particular punto de vista, la  frase “suma+arte”… introdujo interesantes novedades en las “redes sociales” en favor de la campaña presidencial del candidato del PLD. La consistencia en el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como el aprovechamiento de las fuentes virtuales del “hipermundo” para vender la consigna “A ganar en primera vuelta con Danilo”, demostraron que su campaña estaba lúcidamente enfocada hacia un segmento de la población que se volcó entusiasmado, evidente en la cantidad de comentarios y “me gusta” que podían compararse con los de la página oficial del candidato.
Dos destacadas diseñadoras y artistas visuales emergentes: Aurora Díaz y Elsa Cáceres, diseñaron imágenes y una asombrosa diversidad de atuendos con el rostro sonriente de Danilo que calaron profundo en sectores más jóvenes. Asimismo, artistas consagrados como Elsa Núñez, Ángel Haché, Dionisio Blanco, Rosa Tavárez, Hilario Olivo, Antonio Guadalupe, Elvis Avilés, Jesús Desangles, Vladimir Velázquez, José Perdomo y Jorge Severino, entre otros, cerraron fila “full time”, realizando diversas obras pictóricas y participando en numerosas actividades. Además, enarbolaron discursos y pancartas que provocaron la reflexión  sobre política, cultura, burocracia improductiva y práctica artística en nuestro contexto inmediato.
Con su adhesión partidaria, orgánica o circunstancial,  los intelectuales, artistas visuales y gestores culturales han querido hacer valer ante la clase política dominicana su firme creencia de que el potencial y las riquezas culturales de nuestro país pueden y deben ser aprovechados en la búsqueda de nuestro desarrollo integral. Y es que a sus valores intrínsecos, suficientes para fomentarla y apoyarla, la cultura suma aportaciones trascendentales para el desarrollo espiritual, educativo, político, económico y democrático de nuestra sociedad.
El próximo jueves 16 de agosto, Danilo Medina iniciará su mandato. Desde el sector cultural se espera “un cambio de paradigmas” que también debería iniciar con la designación de un nuevo ministro de  Cultura. Atendiendo a los rumores, es muy posible que el próximo ministro de cultura sea escogido entre el Arq. Eduardo Selman, el escritor Pedro Vergés, el Dr. Juan José Mesa, el artista José Antonio Rodríguez y la Dra. Ligia Amada Melo.
No importa quién sea de ellos el escogido, el punto es que una estrategia cultural nacional para el periodo 2012-2016 tendría que operar sobre las bases de una necesaria actualización en el aspecto gerencial, así como sobre la rigurosa redefinición de las políticas oficiales en la materia. República Dominicana cuenta hoy con una sociedad cada vez más participativa, con una vital capacidad de expresión que nos hace a todos más conscientes de nuestros derechos y obligaciones al respecto.
Fortalecer las instituciones, poner al día la infraestructura cultural nacional y auspiciar una participación efectiva de los distintos sectores sociales, resultan cuestiones y condiciones esenciales para que pueda prosperar una nueva voluntad política de fomento y difusión de la cultura desde el Estado dominicano, proyectando sus manifestaciones  como punto de partida de una política de desarrollo social integral. La importancia de la cultura se acrecienta con la dinámica de las estructuras laborales, la ampliación del tiempo libre y el proceso de mutación social. La cultura, adicionalmente, es también un elemento de gozo y disfrute del tiempo libre.
Los nuevos conceptos en sectores como el de las industrias culturales (cinematográfica, televisiva, radiofónica, fonográfica, editorial, de diseño, de artesanías, entre otras); las redefiniciones correspondientes a la diversidad cultural y al valor del patrimonio inmaterial o “intangible”; las nuevas prácticas enriquecidas con conocimientos interdisciplinarios como el turismo cultural, se reactivan tanto en el vocabulario y la actividad cotidiana como en los espacios propios de la economía y del mercado, alcanzando una extraordinaria permeabilidad social.
Aunque podamos medir nuestro “desarrollo económico”, pasearnos deslumbrados por el “Nueva York Chiquito” y celebrar las delicias folclóricas de la posmodernidad, en Santo Domingo persisten las carencias dramáticas en el ámbito cultural. Entonces, se impone la promoción de la lectura y la necesidad de estimular la apreciación artística en los niños y jóvenes. La iniciación infantil en la apreciación de las artes es imprescindible para estimular la sensibilidad, la curiosidad, el conocimiento y desarrollo de la familia en base a una mejor calidad de vida. El Estado deberá rediseñar estrategias culturales que involucren a los protagonistas reales de la sociedad civil y de la iniciativa privada, así como a otras instancias oficiales que se mantienen al margen.
Asimismo, los programas de difusión cultural tienen que ser más efectivos. Esto implica una fuerte proyección de nuestras expresiones artísticas  a través de nuestras representaciones diplomáticas, un mejor uso de los instrumentos de cooperación con países y organismos internacionales y un mayor compromiso de interacción entre instituciones nacionales y extranjeras.
Por su propia naturaleza, una política cultural de Estado requiere de un permanente ejercicio de autocrítica e imaginación, de la ampliación de los cauces de participación institucional y social; de mejores herramientas jurídicas y administrativas para enfrentar los retos de la sociedad a la que se debe y cuyas transformaciones, incluso, en ocasiones, sobrepasan a las respuestas que recibe.
En fin, que la cultura, sus manifestaciones y sus signos, deben ser el espejo de la vida y de la patria; el espacio de los sueños, la memoria y la consciencia, donde la “Eutopía” dominicana de nación libre e independiente pueda encontrar refugio y  sagrada protección. Y todo esto es el hogar de la dominicanidad: estallido cristalino de la policromía identitaria  y esplendorosa de cuerpos, perfiles, ideales, esperanzas, gestuales, ritmos y colores en eterno proceso de rebeldía y colisión…El país cultural espera con ansias… que se haga “lo que nunca se ha hecho”…