La extinción del PPH
Vinicio A. Castillo Semán
La derrota sufrida por el PPH la pasada semana con la elección del vocero del Bloque del PRD en la Cámara de Diputados es una muestra inequívoca de que el control de ese partido en la actualidad está en manos de su presidente, Miguel Vargas Maldonado, y la primera señal de la extinción política del grupo PPH.
Lo más resaltante de lo ocurrido fue la ridícula y desesperada reunión encabezada por Hugo Tolentino Dipp en el Congreso Nacional, con la notoria ausencia de los cabecillas visibles de la fallida conjura interna contra Vargas Maldonado, los señores Andrés Bautista, Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez, quienes habían convocado dicha reunión y a la que se esperaba asistieran.
La verdad, fue un espectáculo deprimente ver a Hugo Tolentino Dipp delante de toda la prensa nacional tratando de convencer a ésta de que 28 es mayoría de 79 diputados y que la regla democrática institucional favorecía a la facción pepehachista.
¿Por qué ha girado de forma meteórica la correlación de fuerzas en el PRD en favor de Vargas Maldonado? Por la sencilla razón de que representa la opción de poder futura de ese partido, de cara al año 2016, en el que se celebrarán, conjuntamente con la elección presidencial, las elecciones congresionales y municipales.
Es obvio que todo el liderato provincial y municipal del PRD (que creció y se desarrolló bajo el amparo de Vargas en los últimos ocho años y que en defi nitiva es el músculo principal de esa organización), se moverá en lo adelante detrás del presidente de ese partido, el Ing. Vargas Maldonado, y muy probable candidato presidencial.
El tiempo después del 20 de mayo ha sido el gran aliado de Vargas Maldonado, permitiendo que las bases perredeistas vean y analicen más claramente las causas de la derrota de su partido frente al PLD y Aliados.
Es claro que la mayor responsabilidad de la derrota del PRD recayó en la pésima elección que hicieron de su candidato en el año 2011 y en haber permitido que la elección interna se decidiera con un padrón abierto, en el que pudieran participar sus contrarios, tal y como ocurrió.
Los perredeistas, en la medida en que pasen los días, irán enfocando en los errores de Hipólito Mejía en la pasada campaña electoral y el pesado fardo de su pésimo desgobierno del 2000 al 2004, los ejes centrales de su derrota. Eso, independientemente de la petulancia y prepotencia que lo llevó a despreciar y minimizar a Vargas Maldonado a lo interno del PRD, al grado de decir que no lo necesitaba para ganar y que había logrado la unidad del 99% de su organización.
El pepehachismo va directo a su extinción. Los tres árbitros de la contienda interna que propiciaron arrebatarle la candidatura a Vargas Maldonado para dársela a Hipólito Mejía están muy preocupados con lo que está ocurriendo en el PRD. Por eso, se explica la desesperación de Tolentino y de Milagros Ortíz Bosch, no así del Dr. Enmanuel Esquea, quien al parecer se sintió traicionado por Mejía en el fallido intento de poner a Andrés Bautista como presidente del PRD.
El pasado 20 de mayo, no solo ha decretado la jubilación de Hipólito Mejía como candidato presidencial, sino el pase a retiro de muchos de los viejos robles que, abrazados a su causa, han querido mantener el mando y la hegemonía que tuvieron en los ’80 y ’90. No se han dado cuenta que el proceso político es indetenible y que su infl uencia es cada vez menor, no sólo en su partido, sino en la sociedad, que está cansada de ver las mismas caras en la dirección de quien es sin duda el principal partido de la oposición.
Es debido al grado de odio y fi ereza de ese grupo en extinción contra Vargas Maldonado y la resistencia de ellos a admitir la realidad del liderazgo del presidente del PRD a lo interno de su partido, que es previsible que decidan conformar una nueva organización política, en el entendido de que les es imposible una cohabitación democrática interna.
Luis Abinader, que cometió el error político de pactar internamente con Hipólito Mejía y no con Miguel Vargas Maldonado, pudiera separarse a tiempo del PPH en extinción para convertirse en el contrapeso y balance natural del liderazgo hegemónico de Vargas Maldonado, si tiene la habilidad política de no radicalizarse y pactar con éste, reconociendo su rol institucional de presidente del PRD.
La realidad, aunque disguste a muchos, es que el PPH camina a su extinción en el Partido Revolucionario Dominicano.
TOMADO DEL LISTIN DIARIO