¿A DONDE VAS ANDRES MANUEL?

A la mitad del foro
El muro de las impugnaciones
México, DF. Integrantes del movimiento #YoSoy132, entre otros, marcharon de Los Pinos al Zócalo en protesta por “la imposición” de Enrique Peña Nieto como candidato ganador en la pasada elección presidencial.
Criminalidad rampante, aquí donde impera la impunidad. Hay en nuestro sistema electoral más candados que en las puertas del imperio ante las que llegaron los bárbaros. La reforma política dejó incólume la no reelección de gobernadores, diputados, senadores y presidentes municipales. Manlio Fabio Beltrones reivindicó la tarea legislativa, los ajustes al presidencialismo y las previsiones para el caso de ausencia temporal o definitiva. Qué hacer señores en caso de un litigio interminable, de un proceso que gira en torno a sí mismo; una espiral en fuga; vueltas a la noria, en espera de tener una segunda vuelta, de un mandato inapelable, del sufragio efectivo que ya era nuestro y lo dejamos ir.
¿Dónde vas Andrés Manuel? Ya nadie se acuerda del gallo al que no le han quitado ni una pluma. Hay nostalgia y desconsuelo en la izquierda que alguna vez persiguió la equidad y la justicia social: ¿Dónde quedó la proclama de primero los pobres? No ha concluido el proceso electoral. Votaron más de cincuenta millones de mexicanos; contaron los votos y hubo recuento en los comités distritales. Los concesionarios de la televisión y la radio acataron lo dispuesto por la reforma del 2008; ningún particular puede comprar tiempos y espacios en medios que son bienes públicos. Ya hace mucho que el Congreso nada califica. Un tribunal juzga, decide y dictamina. Y logramos también el portento de trasladar el acto soberano del mandato a la ventanilla de un juzgado.
Hay sorprendente solemnidad en las imágenes de los dirigentes partidistas y el abogado Jaime Cárdenas Gracia, que aparecen al lado de Andrés Manuel López Obrador en las páginas de la prensa escrita y las pantallas del ágora electrónica. Sobrios, vestidos de gris y con corbatas de seda. Al centro, el tabasqueño que proclamó la república amorosa para responder al miedo sembrado por los dueños del dinero; el que predica virtudes del individuo y valores de la familia; la ética tomista con un toque de humildad franciscana. Seis años en el desierto de la presidencia legítima; profeta airado que volvió al templo para conciliar a los mercaderes y la feligresía. Nada puede diluir la desmesura tropical. Peina canas y habla pausadamente, pero a la hora de rendir cuentas, cita a Yogi Berra: Esto se acaba cuando se acaba.
Jesús Zambrano dejó atrás las experiencias guerrilleras. Dirigente del PRD y creyente en la democracia sin adjetivos. El solemne líder de la izquierda da conferencia de prensa conjunta con el dicharachero conductor de la derecha: con Gustavo Madero, de Chihuahua, de los descendientes del apóstol de la democracia. Las ideologías han muerto, sentenciaron tras la caída del muro. Está en juego la supervivencia de los conferencistas, líderes dependientes, cuyo mando proviene de un poder superior. Y ambos al borde del abismo, sostenidos por la voluntad de Felipe Calderón y de Andrés López Obrador. Los une el enemigo común. No un adversario, un enemigo: el eterno PRI, anciano juvenil en estos tiempos de confusión y litigios.
Nombre es destino, decían los clásicos. Madero es Gustavo, no Francisco. Y Felipe Calderón sabe de dónde vino y dónde quiere llegar. El PAN es partido de la brega de eternidad. Si se hubiera sembrado la semilla de la reelección, la tozuda resistencia de Andrés Manuel López Obrador, las campañas de concientización sobre la defensa de la democracia, que seguirán al litigio en tribunales, pudo haber reverdecido la higuera de la permanencia; el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, protestaría como presidente interino, convocaría a elecciones y tendríamos, por fin, segunda vuelta. Tras larga espera, pero segunda vuelta: Felipe Calderón Hinojosa versus Andrés Manuel López Obrador. Voto por voto, casilla por casilla. Mano a mano; cara a cara. Y sin la amenaza del PRI que no acaba de morir. Las cuentas que hoy impugnan dan la victoria a Enrique Peña. Y volver a empezar.
Milenio que empieza con el voto útil de los impacientes a los que convenció Vicente Fox que él sí podía sacar al PRI de Los Pinos; Cuauhtémoc, no: la derecha al poder. En 2006 fueron los dueños del dinero, los empresarios desilusionados del gobierno de gerentes que tan malas cuentas rindió. Y los del federalismo feudal, amenazados por la ambición desaforada de Roberto Madrazo, escucharon la flauta de lamaestra milagrosa. Y Felipillo Santo recibió la bendición de los fariseos del priato tardío. Y la izquierda, esperanza de un gobierno popular, se refugió en la nostalgia de las barricadas, trató de impedir que el del PAN rindiera protesta ante el Congreso de la Unión. Doce años en el desgobierno.
Es indispensable preguntar, ¿adónde vas Andrés Manuel? Porque el litigio ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tiene plazo fatal; su resolución en el juicio de inconformidad será inapelable. Y Cecilia Romero, secretaria general del PAN, es voz de Casandra: Enrique Peña Nieto será el presidente de México el 1º de diciembre. Largo interregno de cinco meses entre elección y toma de posesión; tiempo para confusión y conflictos entre el que entregará el poder y quien todavía no puede ejercerlo. En la agenda del PRI está reducir a dos meses la transición para que el 1º de septiembre asuma el cargo el nuevo mandatario. El vacío de poder convoca al caos anarquizante.
El juicio de inconformidad ha de ser resuelto a más tardar el seis de septiembre. Y el 1º de ese mes ha de instalarse el Congreso de la Unión, asumir sus cargos de elección los diputados federales y senadores ante los que deberá rendir protesta quien haya sido declarado presidente electo y cuyo nombre aparezca en el bando solemne que así lo acredite. En Inglaterra, el primer ministro deja la casa de 10 Downing Street al día siguiente de haber perdido las elecciones parlamentarias; en Francia, después de la segunda vuelta, en cuanto se anunció al vencedor, Nicolás Sarkozy dejaba el Elíseo y Francois Hollande entraba al patio y a la residencia sobre el mismo tapete rojo. Aquí, el litigio, la incertidumbre.
La reforma política permitirá que en el futuro ningún presidente tenga que pasar (el) bochorno de haber entrado por la puerta de atrás, asegura Manlio Fabio Beltrones. Aclaró que no es el caso de Enrique Peña Nieto, por lacontundencia del triunfo que le dieron diecinueve millones de mexicanos el 1º de julio. En sus casi seis años de gobierno, Felipe Calderón nunca pudo ingresar a la sede del Poder Legislativo. Hoy podría darse una protesta protocolaria ante el presidente de la Suprema Corte de la Unión. Si eludimos la espiral del caos una vez resuelto el litigio de la impugnación. López Obrador convoca a mujeres y hombres de buena voluntad, a demócratas, estén donde estén (…) a actuar siempre por la vía pacífica.
En España las multitudes protestan la austeridad impuesta por la política económica de la derecha heredera del falangismo; en Chile los estudiantes reclaman educación superior laica y gratuita; en el mundo entero se alzan las voces de mineros, trabajadores agrícolas, empleados públicos, marginados y condenados al desempleo.
Aquí, el litigio en la disputa por el poder, la denuncia y el escándalo como método. Y Felipe Calderón celebra sus logros todos los días. Ya nadie protesta, quizás en espera de la erección de arcos triunfales. O agradecidos por el término fatal del sexenio. O por esperar que López Obrador diga adónde va y hasta dónde se propone ir.
León García Soler (JORNADA)

ESPAÑA :"LA MENTIRA POLÍTICA DESARMA"

España: el miedo atenaza, la mentira política desarma
Cientos de personas se manifestaron ayer de nueva cuenta en Madrid contra las medidas de austeridad que ha impuesto el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy

En más de 80 ciudades, por primera vez en la historia reciente de España, la población sale a la calle a pedir la dimisión de un gobierno a sólo seis meses de haber ganado las elecciones. Ya no se protesta contra los recortes salariales, el rescate a los bancos. Ahora se clama contra el engaño, la farsa, la mentira y la pérdida de soberanía. Pero la clase política no se da por aludida. La diputada del Partido Popular Andrea Fabra, hija de una saga familiar franquista, sintetiza el sentir de sus correligionarios al exclamar una vez aprobados los recortes: ¡Que se jodan!

Ahora son muchas las explicaciones para justificar los recortes sociales, las reformas laborales y los planes de austeridad económica. Todas derivan de un tronco común; el argumento es banal. Empresarios, tecnócratas y políticos en turno se han confabulado para contar una mentira y vivir de ella. Para razonar la crisis, apuntalan: España ha vivido por encima de sus posibilidades, llegó la hora de pagar los excesos. Bajo este principio se han generalizado las justificaciones para el rescate. El PSOE y el PP se tiran los trastos a la cabeza y se acusan mutuamente. El PP ataca al PSOE diciendo que recibió un país en bancarrota y los socialdemócratas le achacan incumplimiento de programa. Los socios menores se suman al carro y piden moderación. Pero todos llegan a la misma conclusión: es la hora de apoquinar con la factura. Lo sensato es no mirar cómo se repartió el gasto. En tiempos de vacas gordas, apostillan, todos sacan tajada y se dejan llevar por el optimismo, el despilfarro y la opulencia. Si España creció, alguna migaja tocó a los más desfavorecidos, aunque sea de manera indirecta. Hubo subidas salariales, se amplió la cobertura sanitaria, se edificó más vivienda social, se dotó de fondos a la investigación, se otorgaron mejores becas, no se subió el IVA, las pensiones crecieron y se impulsaron obras de infraestructuras. Se construyeron autovías, aeropuertos, tren de alta velocidad, instalaciones deportivas, colegios públicos, universidades. Se potenció el arte y la cultura, y las desigualdades no eran visibles. El neoliberalismo hizo ondear su bandera triunfante bajo la fórmula de la democracia de mercado. Todo funcionada a las mil maravillas. A decir de Aznar, España iba bien, era socio fiable y, desde luego, potencia mundial.
De ellos, nadie pensó en el colapso. Rodríguez Zapatero se resistió a pensar que España entraba en una crisis profunda. Primero negó su existencia y posteriormente acabó hablando de brotes verdes. Mientras duró el festín, nos dicen, las clases medias prosperaron, invertían en bolsa, compraban acciones, casas, apartamentos en la playa, yates, viajaban en primera clase y comían en restaurantes de postín. Se las prometían felices. España pasó a tener un parqué de coches de lujo impensables. Por sus calles se pueden ver Mercedes, Porsche, Audi, Volvo, BMW, Ferrari, 4×4. La alta gama se convirtió en objeto de deseo. Los bancos se frotaron las manos, en medio de la desregulación y sin que nadie les pusiera topes a sus productos; participaron del sarao otorgando créditos a diestro y siniestro. Claro, nadie se podía quedar sin crédito. Hubo ofertas para todos. Los bancos mintieron para captar clientes, sean quienes fuesen.
España es un país donde la cultura de la vivienda en propiedad constituye una razón de Estado. Vivir de alquiler está mal visto. Todos quieren tener un apartamento, y se ahorra para conseguirlo. En ello se fundamenta la especulación inmobiliaria. Mientras los trabajadores gozaban de empleo fijo tenían crédito y podían acceder a la casa de sus sueños. Los migrantes llegados en los años 90 y principios del siglo XXI abrazaron esta cultura y como manera deprogresar se sumaron al carro de las hipotecas. La oferta de viviendas creció a la par de su demanda. Había para todos. Invertir en el ladrillo se consideró opción de ahorro en el medio y largo plazos. Nunca se devaluarían. Con los bancos deseosos de vender productos hipotecarios y conceder préstamos dilatados a 30 y 40 años, la burbuja creció. Mientras hubo trabajo, aunque fuese precario y basura, el globo podía seguir inflándose y las inversiones de riesgo no ser un problema. Si alguien mencionaba que la economía financiera sobre la que se sustentaba era un castillo de naipes, inestable, se le apartaba. Se le tildaba de aguafiestas, gafe o se le ignoraba. Tal vez era un resentido, un ecologista, un antisistema o un izquierdista frustrado. Escucharlo no valía la pena.
Hoy asistimos a una crisis cuya salida no se avizora. Paralizados y con la cartera vacía, nos dicen que son tiempos de vacas flacas, de apretarse el cinturón y asumir las consecuencias del despilfarro. El discurso está en boca de todos, no importa ser peón de la construcción, albañil, trabajador de la minería, empleado de servicios, enfermero, policía o administrativo. El sentimiento de haber vivido por encima de las posibilidades cala y se acepta a regañadientes. Se interioriza, llegó la hora de recuperar la cordura. Por este motivo los primeros recortes se asumieron con resignación. No gustó, pero se vieron como necesarios para salir del agujero. Protestas, huelgas generales durante el gobierno del PSOE y los sindicatos llamando al diálogo social, el compromiso y la defensa de los derechos laborales. En este contexto, el Partido Popular ganó las elecciones señalando que no habría más recortes ni subidas del IVA, ni bajadas salariales, que no se dejaría avasallar por Angela Merkel, la Unión Europea y la troika. Con estos eslóganes logró mayoría parlamentaria y la gente creyó su discurso. Hoy, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, se desdice. Caricompunjido dice que “no tiene libertad para hacer lo que quiere, que debe cumplir con la troika y que no le gusta lo que hace”. Lo suyo sería dimitir, por ética política. En esto tiene razón el PSOE, pero no lo plantea sólo el PSOE. Es clamor popular. Inclusive, concejales y senadores del propio Partido Popular han dimitido por vergüenza y reiterando que no era ese su programa.
No estamos ante un discurso y una economía del miedo. El miedo está presente en toda actividad humana. Controlarlo, evitar sentirse atenazado, no ser osados, en eso consiste la valentía. Pero la mentira política nos transporta a otro lugar, nos desarma. Tiene múltiples caras y ninguna es su rostro. Bajo el principio de que si es conveniente mentir al pueblo, Rajoy se mantiene en el poder y reprime, criminalizando la protesta social que lo pone en evidencia. El recurso de la mentira como fórmula política hace que España sufra una profunda crisis de dignidad que afecta a su clase política, a sus instituciones y sus poderes. Si realmente quiere construir una ciudadanía democrática sólo queda purgarla y comenzar una nueva andadura.
Marcos Roitman Rosenmann  (JORNADA)

AMÉRICA LATINA Y LOS IMPACTOS DE LA CRISIS EUROPEA Y AMERICANA

La crisis mundial y el ambiente en América Latina

a aguda crisis que afecta a la Eurozona y a Estados Unidos no sólo reduce la atracción de esos mercados de trabajo para los latinoamericanos, africanos y mediorientales que allí emigraban ilegalmente sino que, también, al cerrarles la posibilidad de trabajar les obliga a refluir a sus regiones de origen en cantidades cada vez más masivas, unidos esta vez incluso con los más pobres de los que hasta ahora era países ricos. En efecto, no sólo retornan de España los latinoamericanos que allí buscaban trabajo, sino que este año han salido más españoles que los extranjeros que fueron a la península.
De este modo, la presión sobre los recursos locales –tierra y agua, sobre todo– y sobre la desocupación regional, aumenta continuamente y los ingresos locales no disminuyen sólo por el cese o la reducción de las remesas que antes recibían, sino también porque sus parientes deben sostener, al menos parcialmente, a quienes hasta entonces eran el sostén de ellos.
Para algunos países exportadores de alimentos, como Brasil, Uruguay o Argentina, la sequía en Estados Unidos y en Europa, resultante del cambio climático, puede ser beneficiosa porque aumenta el precio de los granos y de los alimentos en general, no sólo por una menor oferta sino también porque la crisis, al reducir la producción industrial y los consumos, aleja a los especuladores del petróleo y de los minerales, cuyos precios se estancan.
Pero el aumento del precio de los alimentos –porque la demanda de éstos no es elástica y todos tratan de seguir comiendo como comían, con crisis o sin ella–, reduce los ingresos de los consumidores, sobre todo en países donde la gente por su pobreza dedica más de dos tercios del ingreso familiar a la compra de alimentos y al pago de servicios (transporte, agua, gas, electricidad).
La carestía de los alimentos principales (trigo, maíz, leguminosas, carne) por otra parte afecta mucho más directamente a los pobres que a los ricos (que tienen otro tipo de consumos), o sea, golpea a la inmensa mayoría de la población que, con los injustos y aberrantes sistemas impositivos de los países dependientes, es la que paga más impuestos bajo la forma sobre todo de IVA y de otras tasas indirectas.
Esta reducción del consumo domiciliario y, por consiguiente del monto de los impuestos que el Estado recauda, afecta las finanzas estatales. Porque, aunque la soya bata récord y esté a 630 dólares la tonelada, quienes la exportan son sólo unas pocas empresas que evaden impuestos mediante triangulaciones y paraísos fiscales. Las ventajas de los altos precios del grano y del bajo precio petrolero para la producción son por lo tanto para ellas, o sea para los que son productores masivos, acopiadores y exportadores trasnacionales y no para las arcas estatales.
Los países centroamericanos viven, sobre todo, de la exportación de mano de obra superexplotada que, como dijimos, ahora les rinde menos. Los países exportadores de petróleo ven afectados sus ingresos por el estancamiento del precio del combustible debido a la baja demanda industrial resultante de la crisis. Los países importadores de alimentos y de petróleo, como la mayoría de los africanos, Cuba o los del Caribe, están apretados crecientemente por el aumento de su factura de importación alimentaria. Incluso los pocos países dependientes que son grandes exportadores de alimentos tienen problemas porque sus otras exportaciones caen y el aumento del precio del trigo o de la soya no compensa esas dificultades en la balanza de pagos.
De ahí la desesperación de todos los gobiernos –progresistas o no– por producir cada vez más metales preciosos, atrayendo la inversión de las grandes mineras canadienses o estadunidenses, que están en abierta competencia con la agricultura y la ganadería de las zonas pobres, las cuales son mucho menos lucrativas que la gran minería pero aseguran más empleo local y no afectan tan drásticamente el ambiente como la extracción minera.
De ahí también los conflictos sociales con los pobladores de esas zonas, que desean conservar el uso del agua para la agricultura y para los pueblos así como los bienes comunes (tierra, aire no contaminado, bosques, paisaje). Por eso actualmente, desde Centroamérica hasta Chile y Argentina, a lo largo de las zonas montañosas, las pobladas (luchas de toda una comunidad) y las rebeliones campesinas e indígenas se enfrentan con la represión gubernamental de gobiernos que tienen una concepción extractivista y desarrollista y un decisionismo vertical y autoritario.
Se llegó al extremo de que la presidenta de Argentina vetó una ley de protección de los glaciares, fuente principal de agua para el país, para no afectar los intereses de las transnacionales mineras y que algunos gobiernos de las provincias andinas reprimen ferozmente protestas antimineras como la de Tinogasta o Faimallá absolutamente legales y legítimas. El presidente peruano Ollanta Humala fue elegido entre otras cosas gracias a sus declaraciones de que entre la sed y el hambre de los peruanos y el oro optaría por su pueblo, pero ahora reprime, con alto costo en heridos, muertos y presos en Cajamarca, una de las zonas donde más apoyo obtuvo, para favorecer el proyecto minero Conga, violentamente resistido por los pobladores y las autoridades locales. El mismo Evo Morales no sólo enfrenta a los pobladores del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), violando lo que establece la Constitución, para construir por su territorio una carretera hacia Brasil sino que también fomenta la minería, entrando en conflicto con los comuneros. El mercado mundial, no el ambiente y el desarrollo humano, es la preocupación principal incluso de gobiernos que dicen luchar contra ese mismo mercado y que se declaran populares. Este giro económico a la derecha les debilita y prepara otros giros políticos derechistas. Nuevamente están en peligro los avances antes duramente conseguidos.
Guillermo Almeyra
TOMADO DE JORNADA

EL MOVIMIENTO PROGRESISTA MEXICANO TOMA LAS CALLES

Arriban miles al Zócalo contra la “imposición”

La convocatoria para la caminata se hizo en la Convención Nacional contra la Imposición efectuada la semana pasada en San Salvador Atenco. Participan deversos contingentes, entre ellos de #YoSoy132, FPDT, la CNTE y el SME.
México, DF. Integrantes del movimiento #YoSoy132, Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco y de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación realizan una marcha de Los Pinos al Zócalo capitalino en protesta por “la imposición” de Enrique Peña Nieto como candidato ganador de la elección del 1 de julio. La Jornada / Marco Peláez
México, DF. Alrededor de las 14 horas los primeros contingentes de la Marcha Nacional contra la Imposición ingresaron a la explanada del Zócalo para manifestar su rechazo a la eventual llegada del priísta Enrique Peña Nieto a la presidencia de la República.
Con gritos de “Fuera Peña, fuera Peña”, la vanguardia de la movilización se manifiesta en la entrada principal de Palacio Nacional. Miles de personas se han sumado a esta movilización que inició al medio día en la residencia oficial de Los Pinos.
Con un llamado a que las autoridades electorales invaliden los comicios del primero de julio pasado, los manifestantes poco a poco ingresan a la explanada del Zócalo donde se congregarán todos los contingentes de la marcha.
La congregación comenzó en diferentes puntos de Paseo de la Reforma para sumarse a esta movilización. La convocatoria a esta marcha se dio en la Convención Nacional contra la Imposición, celebrada la semana pasada en San Salvador Atenco, estado de México.
México, DF. Integrantes del movimiento #YoSoy132, entre otros, marcharon de Los Pinos al Zócalo en protesta por “la imposición” de Enrique Peña Nieto como candidato ganador en la pasada elección presidencial.

A esta manifestación se sumaron jóvenes que participan en el movimiento #YoSoy132, estudiantes rechazados de instituciones de educación superior, estudiantes de diversas universidades del área metropolitana, de organizaciones como la CNTE, el SME, y el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco, entre otras.
Emir Olivares y Blanche Petrich 
LA JORNADA

CONSULTA MEDICA:DIAGNOSTICO DEL CÁNCER DE PRÓSTATA

PARA MANTENER BUENA SALUD Y LARGA VIDA, LA MEDICINA PREVENTIVA ES FUNDAMENTAL


En relación con una prueba clínica que ayuda al diagnóstico del cáncer de la próstata, el Antígeno Prostático Específico (PSA, por el inglés), el doctor Jorge González Hernández, jefe del Grupo Especial de Trabajo de Cáncer de Próstata del Ministerio de Salud Pública de Cuba, y del Servicio de Urooncología del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, señala:

El Antígeno Prostático Específico es el marcador tumoral más importante hasta el momento actual. Sin embargo, el valor diagnóstico, por la circunstancia de que puede ser secretado indistintamente por la célula prostática normal o neoplásica, es algo inespecífico. Diría que es un marcador que nos orienta al diagnóstico, aunque un paciente puede tener un PSA elevado y no tener un cáncer de próstata, o un PSA normal y sí tenerlo. 
¿Cuál es la función principal de esta proteína en la glándula prostática? 
La licuefacción del semen y la movilidad de los espermatozoides. ¿En qué consiste la prueba de PSA? ¿Cuánto tardan los resultados? 
Es un análisis de sangre y el resultado, como promedio, no debe exceder los siete días. 

¿Cuál es el nivel del PSA detectado en la sangre que se considera dentro de los límites normales? 
Este es un tema controvertido. Internacionalmente se acepta el valor normal de 0 a 4 ng/ml, aunque hoy se emplean otros valores atendiendo a la edad del paciente, y en algunos grupos especializados la tendencia actual es bajar el punto de corte a 2.5 ng/ml. ¿Con qué periodicidad deben practicarse estos exámenes? 
De manera general se realizan cada tres meses cuando existe un diagnóstico positivo, pero puede ser indicado cada seis meses o al año, según corresponda. Si el resultado es inferior al valor umbral de 4 ng/ml, y el paciente tiene tacto rectal normal, se recomienda entonces no efectuar un nuevo análisis antes del plazo de un año. 
¿Es una indicación médica exclusiva para el diagnóstico del cáncer, o resulta útil también para conocer otros trastornos de la próstata? 
La determinación del PSA total forma parte del diagnóstico del cáncer de próstata. Es importante conocer sus variaciones fisiopatológicas (relación entre las funciones del organismo y sus posibles alteraciones), una de las cuales es el aumento con la edad, la hipertrofia benigna, y las diversas afecciones de la próstata. El PSA requiere de exámenes médicos previos, o puede ser utilizada de forma masiva en hombres mayores de 50 años para el diagnóstico precoz del cáncer en la localización que nos ocupa? 
Este marcador no debe utilizarse como screening (pruebas masivas), sino como marcador en los pacientes que consulten por algún síntoma urológico o con antecedentes personales de un familiar de primera línea con cáncer de próstata. 
¿Podría calificarse de “marcador tumoral de alta sensibilidad” para estos diagnósticos? 
Tiene alta sensibilidad pero baja especificidad. 
De acuerdo con la experiencia internacional y la cubana, ¿qué porcentajes aproximados de “falsos negativos”, o “falsos positivos” se registran? 
Por la baja especificidad este marcador puede inducir a un número de falsos positivos o negativos que demandarían pruebas innecesarias como una biopsia prostática. 
¿La extracción de sangre para el estudio de PSA requiere de una preparación previa del paciente? 
En este tema hay también controversias científicas. En nuestro servicio solo indicamos: estar en ayunas, no tener relaciones sexuales tres días antes del examen y no estar tomando aspirinas ni antibióticos.
¿Qué proceder considera el más eficaz para el diagnóstico precoz del cáncer de próstata? 
Que las personas de 45 años o más con antecedentes familiares de primera línea acudan a la consulta de Urología para su evaluación, y, también, las que con las edades señaladas presenten síntomas urológicos. ¿La biopsia de próstata constituye uno de los exámenes requeridos para realizar el diagnóstico? 
Algo más: es el único indicador de certeza para establecer el diagnóstico de un paciente con cáncer de próstata.


Por José A. de la Osa La Habana (PL).

Colaborador de Prensa Latina

DEL CAPITALISMO SERIO AL CAPITALISMO CORRUPTO

Para mi papá, trabajar era lo más fácil del mundo. Viajaba y se alojaba en el mejor hotel de Miami (…) a la luz de todo el mundo, recibiendo a los más evidentes mafiosos norteamericanos (…) llegaba con dinero, entraba y salía, lo declaraba a su nombre,Juan Pablo Escobar [hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar], en “Los pecados de mi padre”.

La corrupción ha acompañado la historia de la humanidad, pero en nuestros días ha alcanzado tales extremos que los hechos derivados de su significado etimológico: descomponer, depravar, dañar, viciar, pervertir, sobornar y cohechar, no parecen suficientes para describir este cáncer de la sociedad, convertido en un antivalor generalizado. La corrupción constituye un fenómeno político, social y económico a nivel mundial. Es un mal universal que corroe las sociedades y las culturas; se vincula con otras formas de injusticia e inmoralidades, provoca crímenes y asesinatos, violencia, muerte y toda clase de impunidad; genera marginalidad, exclusión y miedo en los demás pobres mientras utiliza ilegítimamente el poder en su provecho. Afecta a la administración de justicia, a los procesos electorales, al pago de impuestos, a las relaciones económicas y comerciales nacionales e internacionales, a la comunicación social. Está por igual en la esfera pública como en la privada, y en una y otra se necesitan y complementan. Se liga al narcotráfico, al comercio de armas, al soborno, a la venta de favores y decisiones, al tráfico de influencias, al enriquecimiento ilícito”. Todo esto, con características casi apocalípticas, lo decía la Conferencia Episcopal de Ecuador reunida en Quito en 1988 en su documento “Corrupción y conciencia cristiana”. Hoy día podríamos suscribir uno a uno estos conceptos como algo absolutamente vigente en cualquier parte del mundo.
Agregaba el documento más adelante: “La corrupción refleja el deterioro de los valores y virtudes morales, especialmente de la honradez y la justicia. Atenta contra la sociedad, el orden moral, la estabilidad democrática y el desarrollo de los pueblos”. Más aún: la lapidaria descripción presentada por los prelados no es patrimonio de cualquier “pobre y atrasado país del Sur”, de algún “Estado fallido”, como una dudosa ciencia política de corte imperial se ha dado en calificar últimamente a algunos países del Tercer Mundo. Por el contrario, es la más fiel descripción del capitalismo desarrollado del Norte. ¿No es esa acaso la nota distintiva del capital financiero que maneja el planeta?
Hoy día los “negocios sucios” han pasado a ser la fuerza principal que dinamiza al sistema en su conjunto. La especulación financiera, el negocio de las armas (principal industria a nivel global, que no es otra cosa que el negocio de la muerte), el tráfico de drogas ilícitas, el lavado de capitales “sucios”, el crimen organizado en su conjunto, la guerra, no son una nota marginal en el capitalismo actual: ¡son su esencia, su savia vital, su núcleo fundamental!
El capitalismo de fines del siglo XX y comienzos del XXI ha pasado a ser, lisa y llanamente, una mafia. La corrupción, si nos apegamos a la caracterización hecha más arriba, no es una enfermedad del sistema, un cuerpo extraño que lo ataca: es su dinámica cotidiana, lo que constituye y define su forma actual.
El capitalismo contemporáneo, manejado por mega-capitales de alcance planetario, se asemeja más a una estructura mafiosa, corrupta y delincuencial que al espíritu empresarial que lo puso en marcha hace ya algunos siglos. La “aventura” de invertir y buscar hacer prosperar el negocio, sabiendo que ello puede suceder pero que no está asegurado de antemano –el riesgo ocupaba un lugar por cierto– se cambió hoy día por un esquema donde la ganancia fácil es la norma. Para ello este nuevo esquema corrupto se asegura su “éxito” con prácticas más de orden criminal que empresarial. “Estados Unidos requiere libertad de acción en las zonas comunes globales y acceso estratégico a regiones importantes del mundo para satisfacer nuestras necesidades de seguridad nacional”, puede leerse en la Estrategia de Defensa Nacional de Washington del año 2008. La ganancia se asegura al precio que sea, y si es por medio de la fuerza bruta, no importa: el fin justifica los medios. La proclamada “libre competencia” quedó en la historia. El mundo pasó a ser el campo de acción de bandas delincuenciales… ¡legales!, con poderes omnímodos y que se dan el lujo de hablar de democracia y libertad. Igual que un gángster de barrio, el actual capitalismo se mueve con la más descarada bravuconería e impunidad.
La corrupción, entendida en el modo en que la declaración de Quito lo presenta, es decir como “descomponer, depravar, dañar, viciar, pervertir, sobornar y cohechar”, es consustancial al clima de negocios que domina el mundo. O mejor dicho, con que los mega-capitales globales dominan al mundo.
Si a principios del siglo XX el presidente de Estados Unidos Calvin Coolidge podía decir que el negocio de su país consistía en “hacer negocios”, hoy eso se ha trocado en “hacer negocios sucios”. El criminal negocio de la muerte (las armas, las guerras, las drogas ilegales) cada vez más va entronizándose como el ámbito de mayor crecimiento, que más ganancias da. A título de ejemplo: en estos últimos 35 años el negocio de las drogas ilícitas dentro del territorio estadounidense (un gran negocio de la muerte manejado criminalmente ¡no sólo por capos latinoamericanos!) creció de un promedio de 17 a 400 toneladas –más de una tonelada diaria vendida–, es decir: un 2.353%, lo que da como resultado un 67% de crecimiento anual (índice que ningún otro rubro comercial siquiera sueña con alcanzar).
Junto a ello, el negocio de las armas, fabricadas por las principales potencias mundiales encabezadas por Estados Unidos, produce igualmente ganancias fabulosas, siempre manejadas con criterios criminales, mafiosos. Por lo pronto, el monumental negocio de las armas (que ocasiona dos muertes por minuto a escala planetaria) no se parece a ningún otro. Debido a su relación con la seguridad nacional y la política exterior de cada país, funciona en un ambiente de alto secretismo y su control no está regulado por la Organización Mundial del Comercio sino, muy precariamente, por los diferentes gobiernos. En general –esto es sin dudas lo más preocupante– los gobiernos no siempre están dispuestos o son capaces de controlar las ventas de armas de forma seria y responsable. Por otro lado, lo más frecuente es que las legislaciones nacionales en la materia, si la hay, sean inadecuadas y estén plagadas de vacíos legales, en tanto que los mecanismos existentes no son obligatorios y apenas se aplican. En otros términos: el negocio de las armas no es transparente, se maneja como asunto mafioso, gangsteril. Por no ser de conocimiento público no está sujeto casi a ninguna fiscalización, vendiéndose tanto en el mercado “legal” como en el negro. Por eso, las diversas iniciativas internacionales de la post Guerra Fría para fiscalizar este tipo de transacciones han resultado inútiles. Los intereses económicos, políticos y de seguridad hacen de este rubro un sector misterioso, intocable en definitiva. Es decir: corrupto, viciado, impenetrable, peligroso para el ciudadano común.
Y peor aún: los mega-capitales o mega-fondos que manejan estos monumentales negocios no son transparentes, no están controlados por nadie. Los mismos hacen y deshacen a su antojo, definiendo guerras o políticas que afectan a vastos sectores de la humanidad, produciendo quiebras de economías nacionales cuando lo deciden y aumentando sus ganancias en forma exponencial sin asumir el más mínimo riesgo. Para ilustrarlo, Ignacio Ramonet explica sintéticamente en “Nuevo capitalismo” cómo funcionan estas mafias legales, intocables, absolutas: “Para adquirir una empresa que vale 100, el fondo pone 30 de su bolsillo (se trata de un porcentaje promedio) y pide prestados 70 a los bancos, aprovechando tasas de interés muy bajas. Durante tres o cuatro años reorganiza la empresa con los administradores que tenía, racionaliza la producción, desarrolla actividades y capta toda o parte de las ganancias para pagar los intereses… de su propia deuda. Después de lo cual, revende la empresa a 200, por lo general a otro fondo que hará lo mismo. Una vez devueltos los 70 pedidos en préstamo, le quedan 130 en el bolsillo, por una puesta inicial de 30, es decir, más del 300% de tasa de retorno sobre inversiones en cuatro años. ¿Quién da más?”
El capitalismo actual se basa fundamentalmente en el sistema financiero internacional; esos mega-capitales, que no tienen patria, que responden sólo a la lógica del dinero fácil y rápido, se mueven en un espacio de extraterritorialidad ajeno en un todo a leyes nacionales, a superintendencias bancarias, a regulaciones, a convenios internacionales. Ese espacio no controlado (igual que el del negocio de las armas o de las drogas ilegales) –y que, al contrario, controla en muy buena medida la marcha del mundo– es el de los llamados paraísos fiscales y la banca offshore.
Hoy por hoy nadie sabe con exactitud cuántas son esas empresas y esos capitales. Lo cierto es que existen, y su presencia en la dinámica global es decisiva: sociedades virtuales o reales que no están obligadas a presentar balances, a establecer su composición accionaria o, incluso, a tener capital alguno. Las hay en todo el mundo: en islas perdidas diseminadas a lo largo del planeta, en capitales de países del Norte, o curiosidades como el Principado de Sealand, que funciona sobre una antigua plataforma petrolera del Mar del Norte, o el Dominio de Melchizedek, la primera “nación virtual”, situada sobre un desértico atolón vecino a las Islas Marshall, en la Micronesia en pleno Océano Pacífico, que a través de su página http://www.Melchizedek.com ofrece nacionalidad, pasaporte y facilidades para toda clase de negocios.
Extremando las cosas podría decirse que el capitalismo en sus albores era “serio”; o, si prefiere, fijó reglas donde el espíritu de empresa, el riesgo de la aventura comercial era parte de su proyecto, asumiendo eso con total seriedad. El libre mercado, la competencia interempresarial fue, sin dudas, su motor original. Era lícito enriquecerse siguiendo esas reglas. Por supuesto que las mismas implicaban la esclavitud o eliminación de millones de seres humanos y la depredación inmisericorde del medio ambiente; pero esas eran las reglas del juego. En eso consistía su “mayoría de edad” como sistema, su seriedad, destronando al decadente feudalismo europeo y expandiéndose por todo el orbe transformando sin retorno toda la sociedad global. Hoy, vencedor en la Guerra Fría y sin enemigos a la vista –al menos en lo inmediato– su voracidad no cesa, habiéndose transformado en un monstruo que no se detiene ante nada, moviéndose como criminal, saltando las mismas reglas que estableció siglos atrás. El espíritu puritano y el orgullo del trabajo que lo pusieron en marcha sobre el feudalismo medieval quedaron totalmente en la historia. Ahora es un gángster fuertemente armado que busca seguir perpetuándose a punta de pistola (o de misil nuclear), haciendo cada vez más fortuna, sin trabajar y dedicándose a negocios turbios. ¿No es eso acaso las más absoluta corrupción de sus propios principios fundacionales?
Ahora ya no se trata de competir, de seguir las leyes de mercado y ser respetuoso de esos principios. Ahora la avidez por la ganancia inmediata es el nuevo norte. Todo se vale. Igual que un criminal, el dinero fácil es el único objetivo: la guerra, el crimen, la droga, el dinero sucio, la especulación financiera, el robo descarado…., todo eso reemplazó al espíritu emprendedor y laborioso de algunos siglos atrás.
Como sistema, el capitalismo jamás fue “serio”. Fue depredador, criminal, abusivo. Si a eso se le puede llamar “seriedad”, abre inquietantes interrogantes. Pero no hay ninguna duda que hoy, envalentonado y ensoberbecido como nunca, su seriedad se transformó en mueca burlona. No se premia el trabajo tesonero y el ahorro sino la especulación, la corrupción, “el deterioro de los valores y virtudes morales, especialmente de la honradez y la justicia”, como dijeran los obispos ecuatorianos citados arriba.
Hoy como ayer, estamos ante los mismos problemas: el sistema beneficia a muy pocos a costa del perjuicio de las mayorías. La diferencia es que en la actualidad toda esta delincuencial corrupción se ha ido disfrazando de legal. En otros términos: estamos en las manos de unos cuantos gángsteres peligrosos, llenos de poder y dispuestos a cualquier cosa para seguir manteniendo sus privilegios. Pero nos alienta saber que la historia no ha terminado, y tal como dijo el español Xabier Gorostiaga “los que seguimos teniendo esperanzas no somos estúpidos”.

Marcelo Colussi

ArgenPress

LA CRISIS EN EEUU AUMENENTA LA CRISIS MORAL

El aumento de la crisis moral en los Estados Unidos

La crisis económica y política de los Estados Unidos va a agravarse a raíz de las próximas elecciones de noviembre. El Presidente Barack Obama perderá todas las esperanzas de aprobar una legislación progresista en pro de los pobres o del medio ambiente. De hecho, es probable que todas las leyes y las reformas queden paralizadas hasta 2013, con ocasión de unas nuevas elecciones presidenciales, y también que empeore una situación mala caracterizada por el punto muerto y la causticidad, por lo que el mundo no debe esperar demasiada capacidad de dirección por parte de unos Estados Unidos enconadamente divididos.
Gran parte del país está de mal humor y se ha abandonado más o menos el lenguaje de la compasión. Los dos partidos políticos están al servicio de los ricos contribuyentes a sus campañas, al tiempo que proclaman defender a la clase media. Ninguno de los dos partidos habla siquiera de los pobres, que ahora constituyen oficialmente el 15 por ciento de la población, pero, en realidad, son mucho más numerosos, si contamos a todas las familias que luchan con las necesidades en materia de atención de salud, vivienda, puestos de trabajo y demás.
El partido Republicano ha hecho pública recientemente una “Promesa a los Estados Unidos” para explicar sus creencias y promesas de campaña. El documento está lleno de disparates, como, por ejemplo, la fatua afirmación de que los impuestos elevados y el exceso de reglamentación explican el elevado desempleo del país. También está lleno de propaganda. Figura una cita del Presidente Kennedy, en el sentido de que los tipos impositivos altos pueden estrangular la economía, pero Kennedy se refería a la situación de hace medio siglo, cuando los tipos marginales máximos eran el doble de los actuales. Sobre todo, la plataforma republicana está exenta de compasión.
Los Estados Unidos presentan actualmente la paradoja de ser un país rico que está desmoronándose por el desplome de sus valores fundamentales. La productividad americana es una de las mayores del mundo. La renta nacional media por habitante asciende a unos 46.000 dólares; suficientes no sólo para vivir, sino también para prosperar. Y, sin embargo, el país está sumido en una horrible crisis moral.
La desigualdad de ingresos es la mayor de la Historia, pero los ricos afirman que no tienen responsabilidades para con el resto de la sociedad. Se niegan a acudir en ayuda de los indigentes y son partidarios de reducciones de impuestos en todas las oportunidades. Casi todo el mundo se queja, casi todo el mundo defiende agresivamente sus intereses egoístas y a corto plazo y casi todo el mundo abandona pretensión alguna de mirar adelante o abordar las necesidades de los demás.
Lo que pasa por ser el debate político americano es una contienda entre los partidos para ofrecer promesas mayores a la clase media, principalmente en forma de reducciones de impuestos que menoscaban el presupuesto en un momento en el que el déficit fiscal asciende ya a más del 10 por ciento del PIB. Los americanos parecen creer que tienen un derecho natural a los servicios estatales sin pagar impuestos. En el léxico político americano, se definen los impuestos como una denegación de la libertad.
Hubo una época, no hace mucho, en que los americanos hablaban de acabar con la pobreza dentro y fuera del país. La guerra contra la pobreza de Lyndon Johnson a mediados del decenio de 1960 reflejó una época de optimismo nacional y el convencimiento de que la sociedad debía hacer esfuerzos colectivos para resolver problemas comunes, como, por ejemplo, la pobreza, la contaminación y la atención de salud. En el decenio de 1960, los Estados Unidos aplicaron programas para reconstruir las comunidades pobres, luchar contra la contaminación del aire y del agua y garantizar la atención de salud a los ancianos. Después las profundas divisiones respecto de Vietnam y los derechos civiles, combinadas con un repentino aumento del consumismo y la publicidad, parecieron poner fin a una época de sacrificio compartido por el bien común.
Durante cuarenta años, la compasión en la política retrocedió. Ronald Reagan consiguió popularidad con la reducción de las prestaciones sociales para los pobres (con el argumento de que los pobres engañaban para recibir pagos extras). Bill Clinton continuó con esas reducciones en el decenio de 1990. En la actualidad, ningún político se atreve siquiera a hablar de prestar ayuda a los pobres.
Los grandes contribuyentes a las campañas de los dos partidos pagan para que sus intereses creados predominen en los debates políticos. Eso significa que los dos partidos defienden cada vez más los intereses de los ricos, si bien los republicanos lo hacen un poco más que los demócratas. Es probable que ni siquiera un modesto aumento de impuestos a los ricos reciba apoyo en la política americana.
Es probable que el resultado de todo ello sea una reducción a largo plazo del poder y la prosperidad de los EE.UU., porque los americanos han dejado de invertir colectivamente en su futuro común. Los Estados Unidos seguirán siendo una sociedad rica durante mucho tiempo por venir, pero que está cada vez más dividida y es cada vez más inestable. El miedo y la propaganda pueden propiciar más guerras internacionales encabezadas por los EE.UU., como en el último decenio.
Y es posible que lo que está sucediendo en los Estados Unidos se repita en otros países. Los Estados Unidos son vulnerables a la desintegración social porque se trata de una sociedad muy diversa. El racismo y los sentimientos antiinmigrantes son una parte importante del ataque a los pobres o al menos la razón por la que tantas personas están dispuestas a hacer caso a la propaganda contra la ayuda a los pobres. Como otras sociedades afrontan una diversidad en aumento, pueden seguir a los EE.UU. en su crisis.
Recientemente, los suecos dieron suficientes votos a un partido de derecha antiinmigrantes para que contara con representación en el Parlamento, lo que refleja una violenta reacción contra el número cada vez mayor de inmigrantes en la sociedad sueca. En Francia, el gobierno de Nicolas Sarkozy ha intentado recuperar popularidad entre la clase trabajadora deportando a migrantes gitanos, blanco de un odio generalizado y de ataques étnicos.
Esos dos ejemplos muestran que Europa, como los EE.UU, es vulnerable a la política de división, a medida que nuestras sociedades se vuelven más diversas étnicamente.
La enseñanza que se desprende de los EE.UU. es la de que el crecimiento económico no es una garantía de bienestar o estabilidad política. La sociedad americana ha llegado a ser una sociedad cada vez más dura, en la que los americanos más ricos compran su participación en el poder político y los pobres quedan abandonados a su suerte. En su vida privada, los americanos se han vuelto adictos al consumismo, lo que les roba tiempo, ahorros, atención e inclinación a participar en actos de compasión colectiva.
El mundo debe tener cuidado. A no ser que se acabe con las horribles tendencias de los adinerados en política y el consumismo desenfrenado, corremos el riesgo de conseguir la productividad económica a costa de nuestra humanidad.

Jeffrey Sachs

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Jeffrey D. Sachs es profesor de Economía y director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia. Es también asesor especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los objetivos de desarrollo del Milenio.

UNA REVOLUCIÓN TODAVÍA POR HACER

Leonardo Boff: Una revolución todavía por hacer


Todo cambio de paradigma civilizatorio está precedido de una revolución en la cosmología (visión del universo y de la vida). El mundo actual surgió con la extraordinaria revolución que introdujeron Copérnico y Galileo al comprobar que la Tierra no era un centro estable sino que giraba alrededor del sol. Esto generó una enorme crisis en las mentes y en la Iglesia, pues parecía que todo perdía centralidad y valor. Pero lentamente se fue imponiendo la nueva cosmología que fundamentalmente perdura hasta hoy en las escuelas, en los negocios y en la lectura del curso general de las cosas. Sin embargo, el antropocentrismo, la idea de que el ser humano continúa siendo el centro de todo y que las cosas están destinadas a su disfrute, se ha mantenido.
Si la Tierra no es estable, por lo menos el universo –se pensaba– es estable. Sería como una inconmensurable burbuja dentro de la cual se moverían los astros celestes y todas las demás cosas.

Y he aquí que esta cosmología comenzó a ser superada cuando en 1924 un astrónomo amateur, Edwin Hubble, comprobó que el universo no es estable. Constató que todas las galaxias así como todos los cuerpos celestes están alejándose unos de otros. El universo, por lo tanto, no es estacionario como creía todavía Einstein. Está expandiéndose en todas las direcciones. Su estado natural es la evolución y no la estabilidad.

Esta constatación sugiere que todo comenzó a partir de un punto extremadamente denso de materia y energía que, de repente, explotó (big bang) dando origen al actual universo en expansión. Esta idea, propuesta en 1927 por el astrónomo y sacerdote belga George Lemaître, fue considerada esclarecedora por Einstein y asumida como teoría común. En 1965 Arno Penzias y Robert Wilson demostraron que de todas las partes del universo nos llega una radiación mínima, tres grados Kelvin, que sería el último eco de la explosión inicial. Analizando el espectro de la luz de las estrellas más distantes, la comunidad científica concluyó que esta explosión habría ocurrido hace 13,7 mil millones de años. Esta es pues la edad del universo y la nuestra, pues un día estábamos, virtualmente, todos juntos allí, en aquel ínfimo punto llameante.

Al expandirse, el universo se auto-organiza, se autocrea y genera complejidades cada vez mayores y órdenes cada vez más altos. Es convicción de los más notables científicos que, al alcanzar cierto grado de complejidad, en cualquier parte, la vida emerge como imperativo cósmico. Así también la conciencia y la inteligencia. Todos nosotros, nuestra capacidad de amar y de inventar, no estamos fuera de la dinámica general del universo en cosmogénesis. Somos partes de este inmenso todo.

Una energía de fondo insondable y sin márgenes –abismo alimentador de todo– sustenta y pasa a través de todas las cosas activando las energías fundamentales sin las cuales no existiría nada de lo que existe.

A partir de esta nueva cosmología, nuestra vida, la Tierra y todos los seres, nuestras instituciones, la ciencia, la técnica, la educación, las artes, las filosofías y las religiones deben ser dotadas de nuevos significados. Todo y todas las cosas son emergencias de este universo en evolución, dependen de sus condiciones iniciales y deben ser comprendidas dentro del interior de este universo vivo, inteligente, auto-organizativo y ascendente rumbo a órdenes aun más altos.

Esta revolución todavía no ha provocado una crisis semejante a la del siglo XVI, pues no ha penetrado suficientemente en las mentes de la mayor parte de la humanidad, ni de los intelectuales, mucho menos en las de los empresarios y los gobernantes. Pero está presente en el pensamiento ecológico, sistémico, holístico y en muchos educadores, fundando el paradigma de la nueva era, el ecozoico.

¿Por qué es urgente que se incorpore esta revolución paradigmática? Porque ella nos proporcionará la base teórica necesaria para resolver los actuales problemas del sistema-Tierra en proceso acelerado de degradación. Nos permite ver nuestra interdependencia y mutualidad con todos los seres. Formamos junto con la Tierra viva la gran comunidad cósmica y vital. Somos la expresión consciente del proceso cósmico y responsables de esta porción de él, la Tierra, sin la cual todo lo que estamos diciendo sería imposible. Porque no nos sentimos parte de la Tierra, la estamos destruyendo. El futuro del siglo XXI y de todas las COPs dependerá de que asumamos o no esta nueva cosmología. Verdaderamente solo ella nos podrá salvar. 

COMO CAMBIA EL CUENTO EN LA CRISIS ESPAÑOLA

Este es un breve, inquietante e impecable relato del escritor Alberto Vásquez Figueroa, que en pocas lineas dice mucho de la crisis española:

Cómo cambia el cuento

Durante el verano las cigarras cantaban mientras las hormigas trabajaban y reunían alimentos para el invierno.
Cuando éste llego las cigarras le dijeron a quien gobernaba el bosque:
¿Por que no le robas la comida a las hormigas y nos la repartimos?
Al gobernante le parecio una buena idea y las hormigas murieron de hambre.
El verano siguiente nadie trabajo guardando alimentos, durante el invierno las cigarras murieron y el gobernante ya no tuvo a quien gobernar.
El bosque se llamaba España.
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