LACHAPELLE Y CAAMAÑO 

Héctor Lachapelle: Héroe militar y héroe social 
(y 4)
El coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó “desapareció” de la vida pública encontrándose en la residencia de su amigo y subalterno Héctor Lachapelle Díaz, en La Haya, Holanda.

Caamaño era agregado militar en el Reino Unido, con residencia en Londres, y acostumbraba a visitar a Lachapelle, que tenía similar posición en Holanda, y vivía en La Haya.

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Solía quedarse en la casa de su amigo por varios días cuando visitaba Holanda, por lo que en esa ocasión Lachapelle consideraba que se trataba de otra visita rutinaria del líder militar constitucionalista.

Pero ese día Francis Caamaño le dijo que iría a Cuba a conocer el proceso revolucionario y que estaría de regreso en Londres en una o dos semanas. Pero jamás regresó.

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Semanas después Lachapelle recibió la visita de un emisario de Caamaño para comunicarle que se quedaría en Cuba, y le pedía que hiciera lo propio y que lo alcanzara junto a Montes Arache en la isla caribeña. Lachapelle le mandó a decir que no estaba de acuerdo con esa decisión, que no creía en el foquismo y que definitivamente no viajaría a Cuba.

Jamás volvieron a tener contacto, a pesar de que Lachapelle siempre mantuvo su admiración y dispensó el mayor respeto al comandante constitucionalista y Presidente de la República en armas.

Conversé hace poco con el general Lachapelle sobre ese tema con el interés de documentar estos artículos que he venido publicando.

“…Afirmo, ya en el ocaso de mi vida, que nunca estuve de acuerdo con las ideas foquistas del coronel Caamaño y que fui de los muchos que le aconsejamos no ir a Cuba, a lo que él respondía que sería solamente por una o dos semanas porque quería ver de cerca el proceso de la Revolución Cubana. Luego de “desaparecer” (lo fue a ver) un supuesto agente cubano que nos dijo que el coronel Caamaño decidió quedarse en Cuba y que Montes Arache y yo nos fuéramos también a Cuba. Le dijimos que no…”

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Un alto precio
Esa decisión de Francis Caamaño tuvo un alto precio para el entonces capitán Lachapelle. Era lógico que los organismos de inteligencia norteamericanos sospecharan de su complicidad en esa “desaparición misteriosa” de Caamaño.

Muy poco tiempo después fue trasladado a Uruguay, con la misma posición de agregado militar. El embajador dominicano era Manolín Jiménez Rodríguez, quien años después llegaría a ser síndico del Distrito Nacional, destituido aparatosamente por el Congreso, acusado por Balaguer de conspirar contra su gobierno y enviado también al exilio.

El hecho es que a Lachapelle lo embarcan junto a su familia con destino a Montevideo, pero poco antes de llegar el barco paró en Buenos Aires, Argentina, donde le comunicaron que tenía que bajar a tierra con su familia y toda su pertenencia porque no sería recibido en Uruguay.

Luego se sabría que al gobierno militar de Uruguay le informaron de la misma embajada dominicana que Lachapelle era “la punta de lanza” de Caamaño para hacer la guerra de guerrilla en Latinoamérica con el patrocinio de La Habana.

Lachapelle quedó entonces varado en Buenos Aires, alojado en un pequeño hotel junto a su esposa Gladys y sus tres hijos de 4, 5 y 6 años, con la ropa y todas sus pertenencias en unos depósitos aduanales y teniendo que reportarse periódicamente antes las autoridades militares argentinas. Le prestó mucha ayuda el embajador Jesús María Hernández Sánchez, algo que la familia Lachapelle-Bello jamás ha olvidado. Así vivió la familia cinco meses hasta que le llegó su traslado a México.

En México vivió dos años y ahí pasó a Ecuador hasta el 1972, cuando pudo regresar después de siete años de un exilio disfrazado, porque aunque conservó el rango de capitán del Ejército y mantuvo una posición diplomática, no podía venir ni de visita al país.

…Y volvió al cuartel
Héctor Lachapelle Díaz, capitán del Ejército Nacional, con 9 años en el rango y desconocidos los dos ascensos que le hizo por decreto el gobierno en armas del coronel Caamaño– el rango que legalmente le correspondía era de teniente coronel–, regresó finalmente al cuartel en el mes de diciembre del 1972. Fue enviado a la brigada de Infantería del cuartel general de la Segunda Brigada, con sede en Santiago, escenario de su última batalla defendiendo el honor constitucionalista en aquel ataque artero del hotel Matun, siete años antes.

El 10 de agosto del 1973, diez años después de ser cancelado por oponerse al Golpe de Estado del 1963, fue ascendido a mayor. Pasó diez años en el rango de capitán, a pesar de ser uno de los oficiales de mejor formación académica que han tenido las Fuerzas Armadas.

UN PASAJE DE LA GUERRA PATRIA CONTRA EL INVASOR YANKIS 
A partir de ese ascenso Lachapelle ocupó diversas posiciones, casi todas burocráticas, de gabinete, en oficinas…Pero también ganó espacio en el ámbito académico dentro de su institución y en los demás cuerpos de las Fuerzas Armadas.

A partir de ahí sus ascenso siguieron uno detrás de otro porque fue ganando méritos por su formación, por su disciplina, por su educación y por su lealtad a las Fuerzas Armadas y a los principios castrenses, sin incurrir en una sola falta.

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