LA TRATA DE BLANCA :EL NEGOCIO MAS ANTIGUO DE LA HUMANIDAD,LA DE NUNCA ACABAR.

Trata de mujeres en Dominicana: Sueños convertidos en pesadillas

“La Trata de Personas  es el comercio de seres humanos captados por violencia, engaño o abuso de un estado de desamparo o miseria, con el propósito de reducir a esas personas a la servidumbre o esclavitud y obtener de ellos ganancias, ya sea explotándolos sexualmente en la prostitución ajena, en formas diversas de trabajo esclavo o para la extracción de órganos destinados a trasplantes.

En la actualidad, la trata de personas es el segundo delito más rentable del mundo y resulta ser una de las preocupaciones más importantes porque afecta a toda la sociedad.

La pobreza, la falta de oportunidades, marginación, falta de educación, la indiferencia y la desinformación son condicionantes que ponen en riesgo a las mujeres, niños y niñas”.



Las dominicanas Rosa Iris de la Cruz, de 26 años, Luz María Serra Hernández, de 25, Cristina Polanco de la Cruz, de 28 y Alexandra de los Santos Ramírez pagaron miles de dólares por contratos de trabajo que resultaron falsos. El caso expuesto por la prensa dominicana, sobre la base de informaciones policiales, indicó que las estafadas entregaron a Nancy Josefina Matos 14 mil 238 dólares; después viajaron a Beirut, la capital libanesa, donde supuestamente las habían contratado como bailarinas. Fueron recibidas al llegar por un tal Salam, quien las llevó al hotel Beirut Star. En ese alojamiento, ubicado en Hambra, las despojaron de sus pasaportes y boletos aéreos. Rosa Iris, Luz María y Cristina señalaron a la Policía que las obligaban a trabajar de 10 de la noche a cinco de la mañana en el centro nocturno Teacher Club por 200 o 300 dólares. Durante el tiempo de trabajo, no les daban alimentos ni sueldo hasta finalizar el contrato de tres a seis meses, incumpliendo lo pactado y tomando el dinero para provecho personal. En el caso de Alexandra, esta denunció que le entregó a Nancy Josefina Matos cuatro mil 500 dólares para la gestión de visado a fin de viajar a Beirut como bailarina y al llegar al Líbano, la dejaron abandonada en Hambra, en el Teacher Club. Alexandra reveló que la obligaron al traslado a Alemania, donde la pusieron a trabajar tres meses para poder comprar el boleto de avión de regreso, sin cumplir lo acordado. Por la persistencia de gestiones de familiares y amigos de las víctimas con las autoridades del país de procedencia, en este caso República Dominicana, se pudo conocer que la persona que hizo los trámites aquí y estafó a esas cuatro mujeres fue Nancy Josefina Matos, en prisión preventiva hasta ser juzgada. La Policía explicó que se profundiza en las investigaciones para determinar si existen otras personas implicadas en este delito de trata de mujeres. Falta de información y pobreza hacen que miles de mujeres en el mundo pongan sus esperanzas de mejorar en promesas de fama y dinero que las llevan a la esclavitud sexual y pérdida de identidad. La trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual y en condiciones de semi esclavitud, se reconoce, es uno de los crímenes de mayor crecimiento en el mundo y una de las violaciones más graves de los derechos humanos. Dicha trata de seres humanos es la tercera actividad ilegal más lucrativa del mundo, después del tráfico de armas y el narcotráfico, generando ganancias cercanas a los 36 mil millones de dólares anuales, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). ENTRE LOS PRIMEROS LUGARES Un informe sobre trata de personas, particularmente mujeres, en Centroamérica y Caribe, publicado por Cooperación Técnica Alemana, arrojó que República Dominicana es tercer país a nivel mundial en este tráfico ilícito. La noticia atribuida a Wikileaks y publicada por Al Momento.net señala que Dominicana compite con Brasil, solo superados por Tailandia y Filipinas, los cuales ostentan los tristes dos primeros lugares. Sin embargo, la oficial de programas de la OIM en Dominicana, Gina Gallardo, dijo que existe una línea muy difusa en cuanto al lugar ocupado por los países, pero sí se manifestó segura que Dominicana está entre los primeros 10. Agregó que se tiene la certeza que entre 50 y 60 mil dominicanas ejercen la prostitución en Europa, América Latina y Medio Oriente. La abogada Evarista Rodríguez, experta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), afirmó que internacionalmente el país es identificado como origen, tránsito y destino de trata de personas. Estados Unidos aseguró en su Informe de 2011 sobre tráfico humano que Dominicana no cumple los estándares mínimos para eliminar la trata y continúan los reportes de complicidad de funcionarios públicos. La coronela Carmen Pérez, encargada del Departamento de Trata de la Policía Nacional, explicó que Estados Unidos, Europa y Medio Oriente siguen siendo los destinos finales. Aunque el tráfico ilícito de personas no es la trata, esta implica el tráfico en sí, dijo Pérez, y para que haya trata debe haber una acción de fuerza, sin el consentimiento de la víctima. Las redes, abundó, operan falsificando documentos y cobrando cuantiosos recursos, estimados en dos mil 500 dólares por persona, mientras que en los viajes hacia Puerto Rico, los dominicanos cobran de 40 a 50 mil pesos (de mil a mil 200 dólares) y si los transportistas son boricuas, las tarifas se elevan. La abogada Evarista Rodríguez dice que el mayor lucro económico del tráfico y la trata de personas se produce vía la frontera, ya que Dominicana acoge anualmente a miles de haitianos, cuyos traslados son auspiciados por sectores ligados a la agricultura, la construcción o a sectores gubernamentales. INSTITUCIONES CONTRA LA TRATA En un solo centro de acogida de víctimas de la trata en la capital dominicana, se han atendido 310 casos desde que fue abierto en 2003. Marianela Carvajal, coordinadora de esta entidad de acogida, que junto a un consultorio médico forma parte del Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN), plantea que quienes manejan la trata venden un sueño, al cual no escapan a veces ni estudiantes universitarias con aspiraciones, al caer víctimas de promesas engañosas. En Dominicana, manifestó Carvajal, la atención a féminas víctimas de la trata tuvo respaldo legal desde 2003, a cargo del Ministerio de la Mujer y el COIN, que apoya con una abogada y psicóloga para ayudarlas a regresar a sus países o localidades de procedencia. A los casos que nos refieren primero les hacemos un diagnóstico y se les presta atención médica. Las ayudamos con exámenes médicos, asesoramiento legal, préstamos para pago de deudas y compra de pasajes de regreso, indicó la coordinadora. Preguntada si el COIN intervino en el caso más reciente de trata expuesto en la prensa, la abogada refirió que atienden a tres de las víctimas, aunque se está todavía en la fase de instrucción del caso. El COIN ayuda en ese proceso brindando al fiscal soporte en las investigaciones y entrevistas, apoyo logístico para el traslado a los lugares de origen, atención sicológica a fin de llevar a término estas denuncias. Carvajal expuso que después de graduarse de Derecho, comenzó a trabajar en el tema migratorio y defensa de los derechos humanos en general. Se adentró en las condiciones de trabajo de ellas, en los problemas de género y se relacionó con el Comité Interinstitucional de Protección de la Mujer Migrante (CIPROM). Los esfuerzos del Estado dominicano en esa dirección se incrementaron en esta década, a partir de la promulgación en el 2003 de la ley 137-03 y por la ratificación de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Transnacional Organizada y los dos protocolos que la complementan (contra el Tráfico Ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire y para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de de Personas, especialmente Mujeres y Niños/as). Organismos públicos tales como la Policía, Procuraduría General, Despacho de la Primera Dama, y los ministerios de Relaciones Exteriores, Trabajo, de la Mujer, Educación, y la Dirección de Migración, entre otras, ejecutan acciones contra la trata internacional de personas y el tráfico ilícito de migrantes. MUCHO POR HACER El trabajo sexual femenino, incluyendo la explotación sexual comercial de personas menores de edad, ocurre en toda la República Dominicana, pero es más frecuente en la capital (Santo Domingo), Santiago de los Caballeros y zonas turísticas como Puerto Plata, La Altagracia y La Romana, en el norte y este del país. De manera conservadora, se estima que el número de trabajadoras sexuales en Dominicana asciende a unas 72 mil mujeres, de las cuales cerca del 60 por ciento trabajan por cuenta propia en calles, parques y playas, en tanto el otro 40 por ciento es asalariada, como parte de establecimientos de sexo comercial. Estos incluyen bares, discotecas, burdeles, casas de citas, casas de masaje erótico, licorerías y lavaderos automatizados de autos, según una investigación del COIN de 2005. En Dominicana existe entre un 33 y 35 por ciento de desempleo en el sector femenino, lo cual demuestra que en el país hay discriminación contra las mujeres trabajadoras. Gabriel del Río Doñé, secretario General de la Confederación Autónoma Sindical Clasista (CASC), calificó de preocupante esa situación y llamó a los sectores productivos nacionales a tratar de reducir dicha cifra. Esa exclusión se hace de manera permanente, ya que el Código Laboral discrimina a la mujer trabajadora del hogar con sus prestaciones, subrayó Del Río, después de un seminario sobre esa práctica, organizado por diferentes organismos sindicales del país en marzo de 2012. 

Por Elsy Fors Garzón  
Corresponsal de Prensa Latina en República Dominicana.

LA TIERRA SUFRIÓ UNA EXTINCIÓN DE LAS ESPECIES VIVIENTE HACE 250M DE AÑOS,LAS CAUSAS SUENAN EXTRAÑAMENTE FAMILIARES EN LA ACTUALIDAD.: "LA REALIDAD ES QUE NO HAY RESPUESTAS CONCRETAS"

Hace 250 millones de años, la Tierra estaba poblada por diversas especies de plantas y animales. Una abundante vegetación, así como gran cantidad de reptiles, insectos, peces, y moluscos se desarrollaban en la superficie del planeta. Sin embargo, algo todavía no precisado hizo desaparecer casi toda señal de vida. El 90 por ciento de los seres vivos del planeta, es decir nueve de cada 10, fueron aniquilados durante el período Pérmico-Triásico, un suceso conocido como la Gran Extinción o la Gran Mortandad, y que no debe ser confundido con la que marcó el fin de los dinosaurios, hace 65 millones de años. ¿Que pudo ocurrir entonces que explicara aquella catástrofe? Las teorías han sido muchas: una intensa actividad volcánica, cambios ambientales generados por la formación de un super continente, acidificación de los océanos, o quizás la combinación de algunas de ellas, son las más pronunciadas. Algunos consideran que algo venido del espacio chocó con la tierra provocando el desastre ecológico más grande del que se tenga noticias. Otros niegan la posibilidad de que un solo hecho aislado haya sido el causante de la gran extinción. Muchos creen que la vida ya se encontraba en decadencia cuando tuvo lugar el impacto; el planeta sufría una intensa actividad volcánica y enormes extensiones de tierra estaban cubiertas de lava y la atmósfera saturada de gases de efecto invernadero alteraron el clima. Por otro lado, la geografía cambiaba, grandes placas tectónicas se movían, las corrientes oceánicas se invertían, parte del litoral quedó bajos las aguas. La realidad es que no hay respuestas concretas, lo que si se sabe ahora es que la recuperación de la fauna y flora terrestre fue mucho más lenta de lo que se pensaba. Una investigación, desarrollada por expertos de la Universidad de Geociencias de China, y de la Universidad de Bristol (Gran Bretaña), señala que el planeta demoró 10 millones de años para superar el suceso. Es difícil imaginar cómo se puede acabar con tanta vida, pero no cabe duda de lo que nos dicen las secciones de roca estudiadas en China y en muchos otros lugares del mundo. Aquella fue la mayor crisis a la que nunca se ha enfrentado la vida en la Tierra, aseguró Zhong-Qiang Chen, uno de los investigadores. Por su parte, el profesor británico Michael Benton, coautor del ensayo, publicado en la revista Nature Geoscience, indicó que la vida parecía volver a la normalidad cuando otra crisis la golpeaba y la obligaba de nuevo a empezar desde el principio. La crisis del carbono se repitió varias veces, y las condiciones no volvieron a ser normales hasta muchos siglos después, aseveró. “Nosotros vemos una extinción masiva como algo completamente negativo, pero incluso en este caso tan devastador, la vida logró recuperarse después de muchos millones de años, con el surgimiento de nuevas criaturas”. “El evento de extinción puso a cero el contador de la evolución. Las causas de la catástrofe, calentamiento global, lluvia ácida, acidificación oceánica…, nos suenan extrañamente familiares en la actualidad. Quizá deberíamos aprender algo de estos antiguos episodios”, resaltó el científico. mv/vm * Periodista de Prensa Latina
Por Vivian Collazo Montano
Fuente :PL

UN NUEVO CONTEXTO POLITICO EN SURAMERICA

COMANDO SUR DE LOS ESTADOS UNIDOS  MERODEA AMÉRICA DEL SUR Y EL CARIBE

Un nuevo contexto político en Suramérica, en el que predominan gobiernos progresistas enfocados en la integración y el desarrollo de sus pueblos, trasluce como la principal divisa para el incremento de la presencia del Comando Sur de Estados Unidos en esta región. Un área aparentemente descuidada por la gran potencia, enfrascada en su Estrategia de la Guerra Preventiva que llevó a la ocupación de Irak y Afganistán, vuelve a reforzarse como objetivo. La vigilancia militar sobre los abundantes recursos naturales del área, el afianzamiento de organismos como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), forman parte de los motivos para la ofensiva del Comando sur. También sobresalen la sostenida intensificación de las relaciones de los países del continente con China, en particular los de la región andina, y el liderazgo y crecimiento económico de Brasil. El presidente de Bolivia, Evo Morales, alertó en diciembre último durante la cumbre fundacional de la Celac sobre las intenciones estadounidenses de incrementar sus enclaves militares. “No podemos permitir bases militares de Estados Unidos en nuestros territorios”, subrayó el gobernante al expresar que la Casa Blanca tiene su mirada puesta en América Latina y el Caribe, especialmente en sus recursos naturales y en la desestabilización de los gobiernos soberanos de la región. Lo cierto es que Estados Unidos pretende recuperar su hegemonía en Suramérica y cercar a las potencias emergentes, según diversos analistas, entre ellos Elsa Bruzzone y José Luis García, del Centro de Militares para la Democracia Argentina. Para ese fin Washington se apoya en la instalación de bases militares bajo eufemísticos nombres o en la organización de maniobras como Fuerzas Comando 2012, realizadas en Colombia en los primeros días de este mes. Cooperación en seguridad, la lucha contra el narcotráfico, la influencia de China y Rusia en el continente, la inequidad y la pobreza, desastres naturales, son pretextos que figuran en la “Estrategia del comando sur de los Estados Unidos 2018, amistad y cooperación para las América”. Con ellos el Comando, cuya misión es controlar la estabilidad política de Suramérica por medio de la instalación de enclaves estratégicos en los países del sur, repta por la región entre éxitos y fracasos. FRACASOS La frustración de su “misión humanitaria”, a través de la cual Washington instalaría un Centro para Emergencias en el aeropuerto internacional de Resistencia, provincia argentina del Chaco, es uno de esos planes fallidos, gracias al rechazo popular y a la actuación del Gobierno de Cristina Fernández. El gobernador de esa provincia, Jorge Capitanich, en relación con militares y diplomáticos norteamericanos suscribió un acuerdo por medio del cual se autorizaba a fuerzas estadounidenses a utilizar el aeropuerto ante catástrofes naturales o epidemias. La cancillería y el Ministerio de Defensa argentinos suspendieron todos los acuerdos firmados entre las partes. No se puede olvidar un objetivo histórico de Washington: instalarse en la Triple Frontera, compartida por Argentina, Brasil y Paraguay, donde se localiza el Acuífero Guaraní, una de las mayores reservas de agua dulce del mundo. Una base militar en El Chaco, bajo el argumento habitual del combate al terrorismo, le brinda al Comando Sur una oportunidad ideal para monitorear el área de la Triple Frontera. Resalta como otro golpe a las aspiraciones de dominación de Washington el obligado abandono por parte las fuerzas estadounidenses de las instalaciones ocupadas en la Base Militar de Manta, en un área adjunta al aeropuerto internacional del mismo nombre en Ecuador. Manta era el principal centro de espionaje electrónico con tecnología satelital del Pentágono en América del Sur, desde donde partían cada día a su rutina aviones espías Orion C-130 de la armada de Estados Unidos. Esa base formaba parte de una estructura militar estratégica de interrelación entre Centros Operativos de Avanzada, junto con Comalapa, en El Salvador; Reina Beatriz, en Aruba; y Hato Rey, en Curazao. Según el Departamento de Defensa de Estados Unidos, los cuatro sitios juntos cubrían un área geográfica más grande que la Base Aérea Howard, en su territorio continental, y ofrecía una cobertura más profunda. AMENAZANTES ÉXITOS No obstante, nuevos éxitos apuntalan el afán del citado Comando estadounidense por afianzarse en Suramérica. El pasado 5 de abril, autoridades chilenas y norteamericanas inauguraron el “Centro de Entrenamiento para Personal de Operaciones de Paz en Zonas Urbanas”. El emplazamiento edificado en el Fuerte Aguayo de Concón, Valparaíso, imita una zona urbana, con ocho modelos de edificios. Fue construido con un aporte de casi 500 mil dólares proporcionados por el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos bajo el subterfugio de que sirve para “ejecutar operaciones de mantenimiento de paz o de estabilidad civil”, según la propia embajada norteamericana. Por supuesto, la instalación con la venia del presidente Sebastián Piñera, la que apunta a la estrategia de control y militarización del Océano Pacífico desarrollada por Estados Unidos, ha generado el rechazo de organizaciones civiles del país y del continente. En Uruguay, según recientes denuncias, “desde el pasado 15 de mayo fuerzas especiales de Mar, Aire y Tierra (SEALs por su sigla en inglés) de la IV Flota de la Marina norteamericana (Comando Sur) están” en el país. Los analistas Bruzzone y García advierten en un reciente artículo que las fuerzas estadounidenses llegaron para “entrenar a efectivos del Cuerpo de Fusileros Navales de la Armada Nacional en Contra Interferencia Ilícita de Buques, por solicitud de la Armada uruguaya. El embajador argentino en Guatemala, Ernesto López, al referirse a esta situación expresó que “la costa uruguaya es hoy un teatro de operaciones de la fuerza militar más letal de los Estados Unidos: los temibles marines SEALs”, refiere el texto de Bruzzone y García, titulado Una avanzada del Comando Sur en Uruguay. El comando entrena al Cuerpo de Fusileros Navales uruguayos, y “el Consejo de Defensa regional no fue consultado al respecto”, subrayó el diplomático. Las SEALs constituyen un cuerpo de tropas especiales de la Armada norteamericana y normalmente actúan por afuera del protocolo militar clásico, lo que les permite realizar operaciones al nivel más alto de la clasificación y, a menudo, fuera de los límites del derecho internacional. BASES MILITARES Según una investigación del Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos, de mayo de 2012, el número de bases militares extranjeras operativas en América Latina y el Caribe asciende a 46. Estas pertenecen a varios países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y mayoritariamente a Estados Unidos, señala. Sin contar el caso colonial de Puerto Rico, son al menos 46 bases militares extranjeras en funcionamiento, o en construcción, vinculadas por vía aérea y marítima con la IV Flota naval reactivada desde el 2008, precisa el Movimiento por la Paz. Estados Unidos tiene enclaves militares en Colombia, El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Perú y Paraguay, mientras que el Comando Sur cuenta con estaciones navales propias en Curazao y Aruba. Colombia fue el centro de una intensa polémica cuando en el 2009 las autoridades del país firmaron un acuerdo con Estados Unidos, que permitía la presencia de militares de la nación norteña en siete bases colombianas. Sin embargo, el tema está latente, porque de acuerdo con denuncias del senador por el Polo Democrático Alternativo, Jorge Enrique Robledo, el Ejército de Estados Unidos ha firmado 126 contratos por más de 12 millones de dólares para construcciones en instalaciones militares del país. Algunos de esos contratos, remarca, se suscribieron luego de que la Corte Constitucional declarara inaplicable el tratado que permitía a Washington, a través del Comando Sur, usar y adecuar las siete bases. Ante la presencia de este en la región, la Unasur ha reiterado su compromiso para impedir “la injerencia en la soberanía de los pueblos latinoamericanos” y mantiene su deseo de fortalecer la región como una zona de paz. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, subraya que todo país tiene el derecho de hacer los acuerdos que quiera y establecer en su territorio las instalaciones que quiera. Pero, recalca, no tiene derecho a que el alcance extraterritorial de las actividades militares tenga incidencia sobre cualquiera de los países miembros de la Unasur. 

Por Odalys Troya Flores
Jefe de la Redacción de América del Sur de Prensa Latina. 

CAMILA EN MÉXICO :"SE TRATA D UNA LUCHA NECESARIA,LEGITIMA Y JUSTA"

Los estudiantes mexicanos muestran hoy un ejemplo de compromiso y lucha por la dignidad, afirmó la dirigente juvenil chilena Camila Vallejo, al llamar al movimiento #Yo Soy 132 que trascienda la actual coyuntura electoral.

En su última actividad pública durante la visita a México, la líder estudiantil habló ante miles de asistentes al concierto por la paz y la democracia, celebrado en el Zócalo capitalino.
La actual vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) advirtió que tanto la juventud mexicana como la chilena están dando una gran batalla, “y en ambos casos es por recuperar nuestra democracia”.
Vallejo, quien inició su programa de actividades aquí el pasado jueves, señaló que los jóvenes han puesto en duda el rol que están jugando los medios de comunicación, pero también están cuestionando la sociedad en que viven.
“Están cuestionando cómo se hace la política, cómo se construye la democracia, cuál es el rol que deben jugar los jóvenes y la sociedad en su conjunto en las transformaciones social y política”, subrayó en su breve mensaje.
Expresó que en Chile la batalla no ha sido fácil, pues han tenido que “superar sectarismos, disputas de ego, iluminismos, división interna, como intentos de fractura desde el exterior por los medios de comunicación y los poderes fácticos”.
Vallejo comentó que se requiere unidad porque se trata de una lucha necesaria, legítima y justa. Y sobre todas las cosas, es posible, acotó.
El concierto, convocado por la plataforma #Yo Soy 132, transcurrió bajo la intermitente lluvia de afectó a la capital del país. Una de las invitadas de lujo fue la cantante Julieta Venegas, quien consideró que este movimiento estudiantil “está despertando a todos para crear un país distinto, desde la raíz”.
Nombrada en 2009 embajadora de Buena Voluntad por la Unicef en México, la intérprete de conocidos temas como Me voy, Eres para mí y El presente, arrancó gritos de júbilo entre la audiencia, que también disfrutó, entre otras, de la actuación de la cantante Natalia Lafourcade.
El movimiento #Yo Soy 132 nació después del rechazo a la visita que hiciera a la Universidad Iberoamericana uno de los cuatro candidatos presidenciales, Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el pasado 11 de mayo.
Una semana después tuvo lugar una serie de manifestaciones contra Peña Nieto y a favor de lo que han denominado la democratización de los medios de comunicación, las cuales encontraron eco dentro y fuera del país.
Las elecciones mexicanas se celebrarán en dos semanas, el domingo 1 de julio, y se espera que concurran a las urnas cerca de 80 millones de ciudadanos, de ellos unos 14 millones ejercerán su voto por primera vez.
Fuente: Tomado de Prensa Latina.
oda/dfm

EN EL CUARENTA  ANIVERSARIO DE EL ESCÁNDALO DE  WATERGATE.  EN LOS ESTADOS UNIDOS EN LOS ESTAMENTO DE PODER  LA  TRANSPARENCIA ES UNA FICCIÓN. 

Cinco mitos sobre Watergate

 Domingo, 17 de junio de 2012

Carl Bernstein (izq.) y Bob Woodward

Carl Bernstein (izq.) y Bob Woodward eran dos jóvenes reporteros en el Washington Post cuando surgió el escándalo.
El escándalo de Watergate, un robo contra la sede del partido demócrata en el hotel que le dio el nombre y desató la caída el gobierno del presidente Richard Nixon, es sin duda la más grave crisis política de Estados Unidos, pero cuando se cumple el 40 aniversario del evento lo que hoy se entiende de los hechos está mezclado con una buena dosis de mitología.
Los dos jóvenes reporteros del diario The Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, que investigaron el caso son leyendas del periodismo estadounidense, no solo por el trabajo que les obtuvo galardones sino por la adaptación por Hollywood de su libro sobre Watergate, “Todos los hombres del presidente”.
La película se estrenó en 1976 con la actuación estelar de Robert Redford y Dustin Hoffman y, a pesar de que el final ya era conocido, fue descrita como la historia detectivesca más cautivadora.
Sin duda es la cinta más entretenida y vista sobre el escándalo pero, como escribe a continuación el profesor W. Joseph Campbell, de la Universidad Americana en Washington, sirvió para impulsar y cimentar varios mitos sobre los medios y Watergate. A continuación, cinco de ellos:

MITO 1: El Washington Post tumbó al gobierno de Nixon

Richard Nixon

El gobierno de Richard Nixon constantemente desestimaba los reportajes sobre el escándalo.
Esta es la narrativa dominante del escándalo de Watergate desde hace un tiempo. Supone que Woodward y Bernstein, a través de su aguerrido periodismo, revelaron los delitos que forzaron la renuncia de Nixon en 1974.
Esa también es la conclusión inconfundible y tácita de la película, que coloca a Woodward y Bernstein en el centro de cómo se desenvolvía el escándalo al tiempo que minimiza las mucho más decisivas contribuciones de los investigadores con órdenes de comparecencia.
Llevar el caso de un escándalo de la magnitud y complejidad de Watergate requirió de los esfuerzos colectivos de fiscales especiales, jueces federales, el pleno del Congreso, la Corte Suprema, así como el Departamento de Justicia y el FBI.
Aún así, hubiera sido muy probable que Nixon sobreviviera el escándalo de no ser por las grabaciones magnetofónicas que realizó en secreto de las conversaciones en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Sólo cuando fue ordenado por la Corte Suprema Nixon entregó las grabaciones en las que se le escuchaba aprobando un plan para distraer la investigación del FBI sobre el robo.
Curiosamente, los protagonistas del Washington Post han desestimado esta narrativa dominante. Woodward, por ejemplo, dijo una vez que “la mitificación de nuestro papel en Watergate ha llegado a alturas absurdas, en las que periodistas escriben que yo solo tumbé a Richard Nixon. Completamente absurdo”.

MITO 2: El diario “descubrió” la noticia del Watergate

No exactamente. Watergate empezó como una noticia salida del registro policial. Reportes del momento clave del escándalo -el robo frustrado del 17 de junio de 1972 a la sede del Comité Demócrata Nacional en el complejo Watergate en Washington D.C.- empezaron a circular a las pocas horas.
La información de Woodward y Bernstein sobre Watergate era frecuentemente originada y sustentada en filtraciones de funcionarios federales que investigaban el escándalo
El párrafo inicial de la primera página en el Postsobre el robo dejó en claro que los detalles provenían de los investigadores. Decía así: “Cinco hombres, uno de ellos que dice ser un exempleado de la Agencia Central de Inteligencia, fueron arrestados a las 2:30 a.m., ayer, en lo que las autoridades describen como un plan elaborado para colocar micrófonos secretos en las oficinas del Comité Demócrata Nacional”.
El Post tampoco reveló los elementos cruciales del creciente escándalo, como el sistema secreto de grabaciones de Nixon. La existencia de las cintas magnetofónicas de la Casa Blanca fueron reveladas en 1973 a un comité de investigación del Senado.
Como Edward Jay Epstein señaló en su brillante ensayo de 1974, la información de Woodward y Bernstein sobre Watergate era frecuentemente originada y sustentada en filtraciones de funcionarios federales que investigaban el escándalo.

MITO 3: “Garganta Profunda” aconsejó a Woodward “seguir el rastro del dinero”

W. Mark Felt

W. Mark Felt se reveló en 2005 como “Garganta Profunda”.
Esa concisa y muy citada expresión supuestamente fue la clave que resolvió las complejidades de Watergate. La realidad es que nació en el cine.
“Siga el rastro del dinero” fue dicho no por la verdadera fuente secreta “Garganta Profunda” sino por Hal Holbrook, el actor que interpretó ese papel en la película “Todos los hombres del presidente”.
En la vida real, “Garganta Profunda” hablaba periódicamente con Woodward (algunas veces en un estacionamiento subterráneo) a medida que se desentrañaba el escándalo. Pero nunca le aconsejó a Woodward “seguir el rastro del dinero”.
Wodward y Bernstein ya estaban sobre el rastro del dinero: uno de sus reportajes más importantes describió cómo los fondos donados a la campaña para reelegir al presidente Nixon habían sido utilizados para el robo en el Watergate. Pero el esclarecimiento del escándalo fue mucho más complicado que seguir la pista del dinero. Nixon renunció no porque malversó los fondos donados a su campaña de 1972 sino por obstrucción a la justicia.
Entre otras cosas, “Garganta Profunda” salió al descubierto en 2005 como W. Mark Felt, el entonces segundo hombre más importante en el FBI. Sin embargo, Felt no fue ningún héroe.
Felt fue condenado en 1980 por delitos graves relacionados a allanamientos que autorizó en las investigaciones que realizaba el FBI sobre la organización política radical Weather Underground. Pero Felt nunca cumplió condena. Fue indultado en 1981 por el entonces presidente Ronald Reagan.

MITO 4: Los reportajes pusieron a Woodward y Bernstein en grave peligro

A duras penas, aunque “Todos los hombres del presidente” dice exactamente eso. En una escena al final de la película, “Garganta Profunda” le manifiesta a Woodward que la vida de ambos periodistas “corre peligro”.
La advertencia, que le inyectó suspenso al ritmo algunas veces lánguido de la película, también fue mencionado en el libro del mismo título. Sin embargo, se estableció rápidamente que se trataba de una falsa alarma.
Los estudiantes no se lanzaron a las aulas de las universidades porque querían seguir los pasos de Woodward y Bernstein -o de Robert Redford y Dustin Hoffman, dado el caso
Woodward, Bernstein y los editores en jefe delPost tomaron precauciones por un tiempo para evadir la interceptación electrónica de sus actividades. Pero Woodward describió en “El hombre secreto”, su libro en 2005 sobre “Garganta Profunda”, que esas medidas empezaron a parecer “melodramáticas e innecesarias. Nunca encontramos evidencia de teléfonos intervenidos o que alguna de nuestras vidas estuviera en peligro”.
En otra ocasión, Woodward dijo que la “presión más siniestra” que él y Bersntein sintieron durante Watergate “fue escuchar repetidamente” a la Casa Blanca de Nixon “desmentir la información que estábamos publicando” a medida que se profundizaba el escándalo.

MITO 5: Watergate aumentó la matriculación en escuelas de periodismo

Bob Woodward (izq.) y Carl Bernstein

Woodward (izq.) dice hoy que la mitificación de Watergate ha llegado a “alturas absurdas”.
Es un mito subsidiario atractivo que las aventuras de Woodward y Bernstein, como fueron dramatizadas por Redford y Hoffman, hicieron que el periodismo pareciera elegante y seductor. Tan seductor que supuestamente multitudes de estudiantes estadounidenses irrumpieron en las escuelas de periodismo.
Es un mito que todavía sobrevive a pesar de estar completamente desmentido por investigaciones serias. Uno de esos estudios, financiado por la fundación mediática Freedom Forum, indicó en 1995 que el “crecimiento de la educación periodística” fue el resultado “no de eventos específicos como Watergate… sino en gran parte por el interés que las mujeres expresaron en la disciplina, asistiendo en números sin precedentes a las universidades”.
El estudio concluyó inequívocamente que los “estudiantes no se lanzaron a las aulas de las universidades porque querían seguir los pasos de Woodward y Bernstein -o de Robert Redford y Dustin Hoffman, dado el caso”.
Una investigación similar, publicada en 1988, declaró: “Se afirma muy frecuentemente y equivocadamente que las investigaciones de Woodward y Bernstein presentaron modelos ejemplares para estudiantes y condujeron a una explosión en matrículas en escuelas de periodismo”.
Lo que el estudio descubrió fue que el número de matrículas ya se había doblado entre 1967 y 1972, el año del robo en el Watergate.
W. Joseph Campbell es profesor en la Escuela de Comunicación de la Universidad Americana en Washington D.C. Es autor de cinco libros, incluyendo “Errando: Diez de los eventos peor reportados en el periodismo estadounidense” (2010). Escribe sobre mitos del periodismo en su blog Media Myth Alert.

RECUERDAN ÚNICO CHINO LUCHO CONTRA INTERVENCIÓN 1965

En el centro Rafael Sang junto a hermanos y otros familiares de Chu.
Hoy/Juan Faña
Recuerdan   único chino luchó contra  intervención 1965
Chinos se quejan que historiadores no resalten papel de Chu en lucha
Escrito por: R. ALCÁNTARA Y ALILLER GUZMÁN ( r.alcantara@hoy.com.do)
El Instituto de Desarrollo Domínico-Chino recordó el viernes la participación del único ciudadano chino, Fellito Chu, en la lucha por la soberanía de la República Dominicana frente a las tropas invasoras estadounidenses en 1965. 
En el acto de conmemoración, en el Centro Cultural de las Telecomunicaciones,  el director del Comité Organizador, Rafael Sang, destacó en su discurso que Chu  fue el único ciudadano descendiente de la comunidad china que ofrendó su vida en esa gran batalla al que el pueblo dominicano se enfrentó.
Critica no se conozca. Sang     criticó que los historiadores no resalten el papel que jugó Chu en la lucha contra la intervención norteamericana en el país y que la comunidad china no conozca esa parte de la historia.
Citó que Chu fue muerto a las 10:00 de la mañana del  15 de junio de 1965 y que, de acuerdo con testigos, el hecho se produjo frente a la casa  130 de la calle General Cabral, de Santa Bárbara, en la Ciudad Colonial.
En el acto estuvieron   los hermanos y otros familiares de Chu.  También oficiales que combatieron junto al nacional chino en contra de la intervención norteamericana. Además una representación de la embajada de Taiwán.
Zoom
Datos de Chu
El nombre real del oficial era Rafael Chu Lagares. Nació en Restauración, el 23 de julio de 1945 y vivió junto a su familia en la calle Vicente Celestino Duarte número 25, a poca distancia  de donde perdió la vida en el fragor del combate. Tenía 19 años. Era hijo del ciudadano chino Alfonso Chu, quien contrajo matrimonio con la ciudadana dominicana Carmen Lagares Segarra con quien procreó cinco hijos.
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Escrito por: mariopena007, 17 Jun 2012 9:56 AM
De: Estados Unidos
Para clarificar situaciones para la historia aparte del Rafael Chu tan bien participaron en la defensa de nuestra soberania frente a las tropas de los estados unidos y sus lacayos latinoamericanos como brasil paraguay honduras para mencionar algunos otros ciudadanos de origen asiatico podemos mencionar a la familia Chea que tenian un negocio en la Avenid Duarte ellos fueron su padre el senos=r chea sus hijos Emilio Chea y Anibal Chea que pusieron todos sus bines al servicio de la revolucion constitucionalista los nobles dominicanos estaran agradecidos de estos ciudadanos de otras naciones que dieron sus vidas por la defensa de nuestra soberania gracias Rafael Chu Emilio Chea Anibal Chea y sus familiares y a todos esos nobles ciudadanos ectranjeros que vieron la necesidad de apoyar al os dominicanos en su lucha contra la opresion nacional y extranjera al igual a muchos Haitiano que tan bien murieron defendiendo nuestra soberania y hay muchos ingenuos que creen el la OEA
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Escrito por: Callecuba_126, 17 Jun 2012 10:12 AM
De: Puerto Rico
A ese chino lo conocí atendiendo el colmado que su familia poseía en la eaquina de las calles Isabel la Católica y General Cabral. Me contaron que murió cuando se le cayó un cargador del arma que portaba y al devolverse a recuperarlo, una bala encontró su cabeza, pues la habís sacado, junto con el brazo, para alcanzar el “magazine” en el suelo.
Gloria eterna a estos héroes, pues más que chino, se hizo grande y dominicano al trabajar y morir en nuestro pais, por los mejores intereses nacionales.
Fuente: Periódico Hoy

ESPECTÁCULO
La lluvia no paró la fiesta de Juan Luis Guerra
JUANES Y ANTHONY ROMEO SANTOS FUERON LOS INVITADOS SORPRESAS

Ramón Almanzar
Santo Domingo
La lluvia nunca paró. Y hasta obligó a Juan Luis Guerra a detener durante un rato el show por seguridad, debido a que la carpa sobre la tarima estaba repleta de agua. En el Estadio Olímpico no cabía una gota más, pero la multitud de casi 50 mil personas tampoco se movió.

“La lluvia es una bendición”, expresó el artista cristiano para justificar el aguacero que cayó desde tempranas horas de la noche.
A ritmo de merengue, bachata, salsa y son, Juan Luis mantuvo en vilo a un empapado público que se regocijaba con cada interpretación contenida en “AsondeGuerra”.
“Apaga y vámonos”, “La bilirrubina” y “La travesía” fueron sus primeras entregas de un repertorio de al menos 25 temas, compendio de su extensa discografía cosechada en casi 30 años de carrera.
“La llave de mi corazón”, “Bachata rosa”, un “medley” de salsa, “Son al rey”, “Como yo” y “El costo de la vida” tampoco faltaron en su novedosa propuesta.
Los recursos tecnológicos se conjugaron con un excelente sonido y una escenografía virtual que completaba el espectáculo que Juan Luis, con el auspicio de Orange, programó para sus compatriotas.
A sus 55 años y en la cúspide de una carrera soportada por la diversidad de sus ritmos, Juan Luis se ratificó anoche como un profeta en su tierra y el que más veces ha llenado el Estadio Olímpico. Cinco veces, una tras otra, han sido llenos totales.
Jóvenes y adultos, de diferentes sectores sociales, convergieron en un solo aplauso para el consagrado representante de la música dominicana.
Una de las primeras sorpresas de la noche llegó desde Colombia: Juanes. “La calle” los unió en un sorpresivo dúo que atrajo la atención y conquistó la multitud.
Fue a esta altura, a las 10:00 de la noche, cuando la lluvia obligó a Juan Luis a parar “por seguridad”, como él mismo dijo. Al menos 20 minutos pasaron para que se sacara el agua de las alturas de la tarima y se corrigieran algunos detalles eléctricos.
La gente esperó pacientemente. Y cuando Juan Luis reapareció volvió la magia que produce su presencia y sus canciones. “Mi bendición”, “Para ti”, “El Niágara en bicicleta” y “Lola” enfilaron en la noche festiva, en la que tampoco faltó “Visa para un sueno”.
El segundo gran invitado muchos no lo podían creer. Sí, ante el ensordecedor aplauso colectivo se vio aquella figura reconocida a distancia: Anthony Romeo Santos, el mismo que convirtió la bachata en un fenómeno entre los jóvenes.
“Frio frio” fue el tema que unió a Romeo con Juan Luis y la respuesta de los presentes era de algarabía total.
La lista de temas iba en ascendencia. El siguiente era mejor que el anterior. “Las avispas”, “Bachata en Fukuoka”, “La guagua”, “En el cielo no hay hospital”, “La cosquillita”, “A pedir su mano” fueron parte de los elegidos.
Luego vino el final. Un “medley” de bachata, “Estrellitas y duendes”, y “Burbujas de amor” completaron la entrega que no podía concluir sin el emblemático “Ojala que llueva café”.
Fuente: Listin Diario

JUAN BOSCH HABLA DE SU HISTÓRICO DEBATE CON EL PADRE LAUTICO GARCÍA,1962,

(…) en La Vega, por ejemplo, ciudad que era centro de una zona muy católica, un sacerdote se negó a cantar una misa que querían dar los jóvenes del PRD “porque el PRD es comunista”. Los sacerdotes que habían desatado sobre el PRD la lengua sagrada de los salmos —una lengua que debería atenerse únicamente a la glorificación del Señor y a la propaganda de la religión— no habían dicho que los dominicanos debían votar por los cívicos o por los socialcristianos; habían afirmado que yo, el candidato del PRD, era comunista; y para hacer frente a esa acusación autorizada por los representantes de Dios en este mundo de miserias, yo tenía que demostrarle al Pueblo que los sacerdotes no decían la verdad. La tarea no era fácil. El Comité Ejecutivo Nacional del PRD se dirigió a la alta jerarquía católica pidiéndole que aclarara la situación; la alta jerarquía respondió con un comunicado que no aclaraba nada y, por tanto, confundía más a todo el mundo. La alta jerarquía de la Iglesia dominicana se lavaba las manos como Poncio Pilatos mientras un grupo de fariseos gritaba: “¡Suelta a Barrabás, queremos a Barrabás!”. Rápidamente, planeamos una estrategia de emergencia: yo me retiraría como candidato presidencial, y si a pesar de eso la Iglesia no desautorizaba al padre García, invitaría al padre a una polémica a través de la televisión; ahora bien, como era posible que el padre recibiera orden de no aceptar la polémica, mi invitación se haría a última hora, cuando ya la jerarquía católica tuviera conciencia de la responsabilidad que le cabría en caso de que el PRD no fuera a las elecciones. Salvador Pittaluga, que sostenía un programa de televisión, se dio cuenta de que tenía ante sí una oportunidad que difícilmente volvería a tener en años, y habló con el padre García. La idea de Pittaluga era escoger un intelectual de prestigio como moderador, pero yo le dije que debía ser él mismo. A través de Pittaluga, el sacerdote impuso una sola condición: que la polémica no se saldría en ningún caso del tema que la provocaba, es decir, su aseveración de que yo era marxista-leninista. Acepté, desde luego. El encuentro duró varias horas, con todo el país pendiente de sus resultados, pues al mismo tiempo que por televisión, se transmitía por radio. Probablemente más de un millón de dominicanos estuvieron hasta cerca de las dos de la mañana pegados a televisores y radios. Muchas mujeres ofrecieron promesas de ir al Santo Cerro y a Higüey —los dos santuarios dominicanos—, de vestir hábitos, pagar misas y velas y de hacer penitencia con tal de que el padre Láutico García no saliera vencedor esa noche; de donde resulta que la religión que los sacerdotes predicaban servía para que numerosos de sus fieles consolaran la pena que esos sacerdotes les causaban. El padre Láutico García era español, razón por la cual yo llevé al estudio de televisión un diccionario de la Real Academia Española seguro de que no lo rechazaría, y con ese diccionario se dilucidaría si el padre decía la verdad al acusarme de marxista-leninista, pues de la interpretación que él había hecho de los artículos en que basaba la acusación, yo había sacado en claro una cosa: el sacerdote había tomado las palabras en su valor callejero; no se había dado cuenta de que esos artículos eran de ciencia política y no tomó las palabras en su estricto sentido científico. Hasta ese momento, un número alto de gente de la pequeña y la mediana clase media se había negado a oír mis charlas de radio. Esa gente creía que yo era un demagogo. Ellos oían a los cívicos y a los partidarios de otros grupos decir que yo hablaba para “la chusma”, “la plebe”, que mi lenguaje era el del Pueblo. Pero esa noche me oyeron porque esperaban ver al padre Láutico García apabullarme con su sabiduría, la sabiduría tradicional de los jesuitas. Y esa noche, sin que me lo propusiera, tuve que hablar la lengua que exigían las circunstancias, la que me habían enseñado los distinguidos autores de tratados de ciencias políticas y sociales que había tenido que leer durante años. Esa noche, pues, unos cuantos miles de dominicanos descubrieron quién era el candidato del PRD; de manera que al terminar la polémica había quizá cincuenta mil perredeístas más que el día en que Monseñor Pérez Sánchez inició la ofensiva sacerdotal con la ingeniosa acusación de que Thelma Frías había hecho algo que equivalía a reemplazar el escudo de la bandera por la hoz y el martillo. El padre García se había resistido tenazmente a reconocer que yo no era comunista, pero yo sentía, allí en el estudio de televisión, que ya todo el Pueblo acusaba en su intimidad al sacerdote de negarse a decir algo que era evidente a sus ojos. El padre García no tenía argumentos con que mantenerse en su posición, pero no cedía. Y de pronto comenzó a leer párrafos de un libro. Cuando terminó le dije: “Yo no he escrito eso en mi vida, padre”. “No, no lo escribió usted; lo escribió Ángel Miolán”, respondió. El padre Láutico García había exigido, a través de Salvador Pittaluga, que la polémica se mantuviera en el terreno estricto de la acusación que él me había hecho a mí, sólo a mí, y yo había aceptado. Pero el padre Láutico García, quizá sin él mismo saberlo, servía la estrategia de “el golpe primero, las elecciones después”. Estábamos a una altura —era la noche del 18 al 19 de diciembre, y las elecciones serían el día 20— en que era imposible evitar las elecciones y con ellas la victoria del PRD; pero todavía era tiempo de echar las bases del golpe futuro, y en ese golpe iba a jugar un papel muy importante ese rumor de “Juan Bosch no lo es, pero Ángel Miolán sí es comunista”. Y resultaba que Ángel Miolán no había sido nunca comunista. Había sido aprista, en sus días de México; y toda persona versada en filiaciones políticas en América sabe que aprismo y comunismo son posiciones tan opuestas como lo eran años atrás evangelistas y católicos, y así como unos y otros tienen a Cristo por la base de sus creencias, así apristas y comunistas tienen en la filosofía de Carlos Marx su fuente de origen. El lenguaje socio-político de casi todos los partidos modernos del mundo occidental es parecido; socialistas de Europa, apristas del Perú, revolucionarios de México, acción democratita de Venezuela, liberales de Colombia, hablan de proletariado, lucha de clases, burguesía, imperialismo, revolución social. En aquellas páginas escritas por Ángel Miolán en el México de 1938 ó 1939, cuando todo México trepidaba bajo el impulso revolucionario, no había el menor asomo de comunismo. El padre Láutico García acabó admitiendo que yo no era comunista, pero dejó en el aire, flotando como un veneno, la idea de que Ángel Miolán lo era; en suma, el plan golpista era ya una semilla en la tierra, que no tardaría en germinar. “Golpe primero y elecciones después”. Y así se hizo, aunque a la vista del Pueblo parece que hubo elecciones primero y golpe después. EL PAPEL DE LA IGLESIA EN EL GOLPE El padre Láutico García admitió que yo no era comunista, pero los sacerdotes que habían tomado la vanguardia en la ofensiva contra el PRD no cejaron un paso; al contrario, pasadas las elecciones organizaron la lucha y no la abandonaron ni siquiera después de caído el Gobierno constitucional. Como me daba cuenta de que sería así, no recibí como señal de paz la admisión de que yo no era comunista, hecha por el padre García ante todo el Pueblo: “¿Insiste usted en no ser candidato presidencial?”, me preguntó el moderador en el último minuto de la entrevista. Y le respondí: “No quiero ser candidato porque sé que el PRD ganará las elecciones, y si las ganamos, el Gobierno que yo presida no podrá gobernar: será derrocado por comunista en poco tiempo”. Ya era imposible, sin embargo, renunciar a la candidatura. Afuera del estudio de televisión esperaba una multitud regocijada; en los barrios las calles estaban animadas como de día, a pesar de que eran las dos de la mañana; los centenares de millares de perredeístas que lanzaban a esa hora vivas entusiastas en todos los rincones del país, esperaban ir a votar treinta horas después. Yo tuve que aceptar esa presión de las masas, y si hay algo de que me arrepiento en la vida es de haber aceptado ir a la elección como candidato presidencial sabiendo, como lo sabía sin la menor duda, que el Gobierno que me iba a tocar encabezar sería derrocado quizá antes de que tomara el poder. “El mundo se divide en dos bandos: el de los que aman y edifican y el de los que odian y destruyen”, había dicho Martí. El odio de la casta de “primera” y de la alta clase media al Pueblo, operando sobre una clase media sin propósitos, sin principios, sin patriotismo, sin amor, iba a destruir en poco tiempo lo que el Pueblo había hecho con su fe democrática. Todo lo que la gente de “primera” había aprendido en la Universidad de Santo Domingo y en universidades extranjeras, los libros que habían leído, los títulos que habían obtenido, fue usado para esa tarea destructora. Uno de esos “líderes” de ventorrillos políticos lanzó a la calle esta peregrina teoría: “Las elecciones no son válidas porque Juan Bosch engañó al Pueblo”. Todavía estaba distante el día en que yo asumiría la Presidencia y ya se tergiversaba la doctrina democrática en forma tan increíble. Todo el mundo sabe que las doctrinas políticas son producto de pactos sociales, que se establecen sobre un acuerdo expreso o tácito de la sociedad, y que todas, sin excepción, reconocen que en cada una de ellas hay un punto de partida convencional y sin embargo dogmático en sus resultados —y yo diría que en su propia naturaleza de hecho que no admite discusión—, y que no hay forma humana de fundar un sistema político sin esa convención fundamental. El sistema democrático parte de un punto: la soberanía reside sólo en el Pueblo y lo que éste decide por voluntad mayoritaria es sagrado, y por tanto debe ser admitido sin un titubeo por todas las partes. En pocas palabras, no puede haber democracia representativa si no se acepta que la voluntad del Pueblo, expresada libre, legítima y limpiamente, es la base misma del sistema.

LA RENOVADA INTEGRACIÓN POSOVIÉTICA

La renovada integración posoviética, al cumplir la primera década de su creación, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) se consolida como el núcleo más sólido para renovar los esfuerzos de integración en el espacio posoviético. Ahora con la presidencia en Rusia de Vladimir Putin, los expertos locales auguran un papel más concreto y práctico de las instituciones creadas en el marco de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), en la cual se aprecian varias velocidades integradoras. Quizás las de mayor aceleración o la locomotora del citado proceso es la Unión Aduanera (UA) que antecedió a la entrada en vigor, a partir de enero pasado, del Espacio Económico Común (EEC) entre Rusia, Kazajstán y Belarús. Basados en el ejemplo de los avances logrados con la UA y el EEC, los 11 países miembros de la CEI rubricaron en octubre pasado un acuerdo de libre comercio que debe ser ratificado por sus respectivos parlamentos. Pero solo Rusia lo confirmó, en abril pasado. De ahí que uno de los principales temas en la reunión informal del pasado día 16 de mayo en Moscú fuera la consolidación de esfuerzos para concluir lo más rápido posible el trámite de ratificación. Antes las diferentes tendencias dentro de la propia CEI, el tratado de libre comercio incluyó las normas establecidas por la Organización Mundial del Comercio, a la que ya pertenecen Ucrania, Rusia, Kirguistán, Moldova y Armenia. Sin embargo, la OTSC se presenta como el mecanismo donde se forma el núcleo más sólido del espacio posoviético, y donde en la esfera de la seguridad se avanzó mucho más allá que en el marco de la CEI. La OTSC, fundada sobre la base del Tratado de Seguridad Colectiva, firmado en mayo de 1992, incluye a Armenia, Belarús, Kirguistán, Rusia, Tayikistán, Kazajstán y Uzbekistán. Entre los referidos países formaron las Fuerzas de Respuesta Rápida y establecieron mecanismos para compartir la seguridad y protección del espacio aéreo entre otros elementos que van más allá de los pasos de integración dados en el marco de la CEI. Además, aunque siempre existió esa condición, se espera que con la llegada de Putin al Kremlin la coordinación de las referidas naciones para actuar en la arena internacional aumente considerablemente y con ello los intereses comunes. Uno de los puntos tocados en la declaración final de la reunión en Moscú de la OTSC se refiere, precisamente, al rechazo de presiones, tanto políticas como económicas, de un país o un grupo de países contra los miembros de la citada entidad. Además, los mencionados siete países cerraron filas en la defensa de una salida negociada a la crisis en Siria, en el fin inmediato de las hostilidades y en el inicio de un diálogo nacional en ese Estado levantino, cuya solución podrán hallarla solo sus propios ciudadanos. De igual forma, la declaración rechaza cualquier injerencia externa en los asuntos de Siria y advierte contra la realización de amenazas y mucho menos de acciones que puedan recrudecer la espiral de violencia en el estado mesoriental. La OTSC esta llamada, además, a consolidar su estatus internacional, vista como un factor de estabilidad en la región, pues uno de los principales objetivos de su creación fue, precisamente, poner fin a los intentos de desestabilizar la zona del Asia Central. Por otro lado, el tratado de seguridad colectiva busca la cooperación con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), aunque muchos en Occidente vean a la OTSC como un proyecto para contrarrestar a la propia Alianza Atlántica. Aún así, la organización creada hace una década desaprueba el intento de desplegar unilateralmente en Europa elementos de la defensa estratégica antimisil, como lo hace Estados Unidos, sin ofrecer garantías jurídicas de que no amenaza a naciones vecinas. Con esa práctica, Occidente puede poner en peligro la estabilidad y seguridad internacionales, advierte la declaración emitida por la OTSC y que tiene en cuenta la necesidad de países como Rusia de reforzar sus sistemas estratégicos ofensivos para superar el mencionado escudo. Moscú parte del hecho de que los armamentos estratégicos pueden ser ofensivos y defensivos, con efectos similares para la paridad nuclear. Pero si en el segundo caso se produce un desequilibrio, ello anularía el principio de igualdad de respuesta, base de la disuasión nuclear. Sin embargo, el tema de la integración económica se convierte cada vez más en un factor concreto de unión que justifica la existencia de la CEI, sobre todo, después de rubricarse el citado tratado de libre comercio, un documento que esperó su día feliz por más de una década. Con la crisis económica en las puertas de la Unión Europea (UE), el bloque posoviético mira con más fuerza hacia adentro, después de varios años de experimentos para competir en los mercados en el “extranjero lejano”, con escaso éxito. Putin recordó, tras su encuentro con su similar ucraniano, Viktor Yanukovich, que el vecino país alcanzó el cuarto lugar como socio comercial de Rusia, con 50 mil millones de dólares de intercambio comercial en 2011, solo superado por China, Alemania y Holanda. Sin embargo, Moscú lamenta en todo momento que Kiev aún este fuera de la UA, aunque Yanukovich prometió estudiar la dinámica de desarrollo de esa entidad tripartita y sus documentos normativos. Todo ello ocurre, cuando para 2015 debe surgir la Unión Euroasiática, un ambicioso plan esbozado en noviembre pasado en Moscú para crear un gran espacio de libre circulación de capital, mano de obra y servicios en la actual CEI. Precisamente, la mirada hacia dentro, en dirección al espacio posoviético y China, constituye una de las bases de la política exterior rusa en materia económica y comercial anunciadas por Putin apenas asumir la presidencia del país, el 17 de mayo último. La OTSC podría convertirse en la base de la Unión Euroasiática, aunque deberá pasar por un proceso de adaptaciones y acuerdos bilaterales que muchos esperan sea más corto y menos traumático que el de la formación de la UE, extendida por medio siglo.

Por Antonio Rondón* Moscú (PL) 
Corresponsal Jefe de Prensa Latina en Rusia Em/To

JUAN BOSCH CUENTA UN POCO DE HISTORIA : LA IGLESIA Y EL GOLPE

Yo había tratado de poner en acción la tesis de que es difícil acabar con el pasado, porque el pasado está vivo en el presente si hay un solo actor del hecho actual que responde a los sentimientos o las ideas de atrás. 
En diciembre de 1962, cívicos y sacerdotes habían levantado la losa que cubría los despojos del tirano y éste había salido de la tumba y volvía a adueñarse del país. El Pueblo, sin embargo, no podía verlo; el Pueblo no ve lo que no tiene cuerpo. Para el Pueblo, Trujillo estaba enterrado en París y Ramfis y sus tíos estaban en el exilio. Desde el 5 de abril de 1958 hasta el 4 del mismo mes de 1961, yo había estado viviendo en Venezuela. A mediados de 1959, si no recuerdo mal, y a petición de Julio César Martínez, que se había hecho cargo de la jefatura de redacción de la revista Momento, escribí tres artículos de pura ciencia política. Los artículos provocaron cartas de lectores y hasta una respuesta bastante agria de un periodista comunista en que me acusaba de estar frenando la futura revolución dominicana. Rómulo Betancourt, que era ya Presidente de Venezuela, me pidió que ampliara la pequeña serie porque a su juicio mis artículos hacían falta para llevar el tema político a cierta altura. Después de un exilio de varios años, Julio César Martínez había retornado a Santo Domingo y había reiniciado la publicación de su semanario Renovación, que había sido cerrado en los días de Trujillo. Martínez publicó algunos de esos artículos y sobre uno de ellos se basaron los del padre Láutico García para afirmar que yo era marxista-leninista. Hay una ciencia política en que se estudian los sistemas y las filosofías que ha producido la humanidad y hay una actividad política menuda en que se habla esto y aquello de un Gobierno o de un líder acusándolo de tal o cual cosa. La ciencia política había sido debatida en Venezuela desde los días de las guerras de Bolívar, y el mismo Bolívar expresaba a menudo conceptos políticos de verdadera novedad, lo cual podía hacer porque en medida más o menos grande, tenía un auditorio capaz de entenderlos. Ese no era el caso de la República Dominicana; en la República Dominicana, con la excepción de Hostos, nadie habló nunca el lenguaje de la ciencia política: se hablaba de política, lo que significa que se chismeaba acerca de Fulano y de Zutano o se les defendía con fanatismo, y en los mejores casos se hablaba de cosas que había que hacer para mejorar la suerte del país; pero nadie —hasta donde yo sepa— tocó nunca el tema de las concepciones políticas que el hombre había creado a lo largo de la historia humana. En forma modesta, como cuadraba a la modestia de mis conocimientos, yo había hecho eso en Venezuela, y lo que había hecho en Venezuela con la aprobación y el estímulo de gente del Pueblo, de líderes y de intelectuales demócratas, resultaba en Santo Domingo la prueba de que yo era comunista. No había la menor duda de que la sombra de Trujillo había vuelto a tomar los mandos del país. La situación se presentaba con mal cariz. Ya estábamos a pocos días de las elecciones; los dos partidos comunistas —el PSP y el MPD— habían predicado la abstención electoral y el 14 de Junio se había dejado influir por esa prédica. A la gran masa dominicana podía hacerle mella esa propaganda. Para un trabajador y para uno de los millares de sin trabajo que de vez en cuando podían ganar un peso en una ocupación pasajera, anticomunismo no significaba lo que significaba para la gente de alta, mediana y pequeña clase media. En los días de Trujillo, cuando un obrero pedía diez centavos de aumento en el jornal, se le mataba por comunista; cuando un campesino pobre quería defender sus tierras de la incautación forzosa de un Trujillo, se le colgaba por comunista. Los hombres y las mujeres del Pueblo le temían al anticomunismo porque éste era un aspecto —y el que justificaba las mayores crueldades— del trujillismo. Pero había una diferencia importante entre anticomunismo y comunismo. A la gente del Pueblo no le gustaba el anticomunismo militante a lo Trujillo, y sin embargo la idea de que yo fuera comunista podía asustarla tanto como hubiera podido asustarla que yo hubiera sido un cazador profesional de comunistas. Los sacerdotes tenían una influencia quizá decisiva en la alta clase media y bastante influencia en la mediana y la pequeña clase media; tenían influencia prácticamente total en ciertas zonas campesinas (…), y en la alta oficialidad de las fuerzas armadas, y éstas podían usar su autoridad sobre los soldados para que propagaran por los campos de donde eran oriundos que nosotros éramos comunistas; pero la Iglesia no influía en las masas de obreros y sin trabajo, (…) La campaña contra el 14 de Junio había sido relativamente fácil porque el 14 de Junio reclutó su militancia entre los jóvenes de la alta y la mediana clase media, lo cual no sucedía en el PRD. La propaganda de algunos sacerdotes no podría en ningún caso debilitar al PRD hasta el grado de reducirlo a un partido de segundo orden; sin embargo sí influía decisivamente en el campesinado, (…) Si la propaganda de los púlpitos y los confesionarios se hubiera limitado a ser antiperredeísta, el daño que podía hacernos era soportable. Pero no se detenía en ese límite; iba más allá y nos acusaba de comunistas. En La Vega, por ejemplo, ciudad que era centro de una zona muy católica, un sacerdote se negó a cantar una misa que querían dar los jóvenes del PRD “porque el PRD es comunista”. Los sacerdotes que habían desatado sobre el PRD la lengua sagrada de los salmos —una lengua que debería atenerse únicamente a la glorificación del Señor y a la propaganda de la religión— no habían dicho que los dominicanos debían votar por los cívicos o por los socialcristianos; habían afirmado que yo, el candidato del PRD, era comunista; y para hacer frente a esa acusación autorizada por los representantes de Dios en este mundo de miserias, yo tenía que demostrarle al Pueblo que los sacerdotes no decían la verdad. La tarea no era fácil. El Comité Ejecutivo Nacional del PRD se dirigió a la alta jerarquía católica pidiéndole que aclarara la situación; la alta jerarquía respondió con un comunicado que no aclaraba nada y, por tanto, confundía más a todo el mundo. La alta jerarquía de la Iglesia dominicana se lavaba las manos como Poncio Pilatos mientras un grupo de fariseos gritaba: “¡Suelta a Barrabás, queremos a Barrabás!”. Rápidamente, planeamos una estrategia de emergencia: yo me retiraría como candidato presidencial, y si a pesar de eso la Iglesia no desautorizaba al padre García, invitaría al padre a una polémica a través de la televisión; ahora bien, como era posible que el padre recibiera orden de no aceptar la polémica, mi invitación se haría a última hora, cuando ya la jerarquía católica tuviera conciencia de la responsabilidad que le cabría en caso de que el PRD no fuera a las elecciones. Salvador Pittaluga, que sostenía un programa de televisión, se dio cuenta de que tenía ante sí una oportunidad que difícilmente volvería a tener en años, y habló con el padre García. La idea de Pittaluga era escoger un intelectual de prestigio como moderador, pero yo le dije que debía ser él mismo. A través de Pittaluga, el sacerdote impuso una sola condición: que la polémica no se saldría en ningún caso del tema que la provocaba, es decir, su aseveración de que yo era marxista-leninista. Acepté, desde luego. El encuentro duró varias horas, con todo el país pendiente de sus resultados, pues al mismo tiempo que por televisión, se transmitía por radio. Probablemente más de un millón de dominicanos estuvieron hasta cerca de las dos de la mañana pegados a televisores y radios. Muchas mujeres ofrecieron promesas de ir al Santo Cerro y a Higüey —los dos santuarios dominicanos—, de vestir hábitos, pagar misas y velas y de hacer penitencia con tal de que el padre Láutico García no saliera vencedor esa noche; de donde resulta que la religión que los sacerdotes predicaban servía para que numerosos de sus fieles consolaran la pena que esos sacerdotes les causaban. El padre Láutico García era español, razón por la cual yo llevé al estudio de televisión un diccionario de la Real Academia Española seguro de que no lo rechazaría, y con ese diccionario se dilucidaría si el padre decía la verdad al acusarme de marxista-leninista, pues de la interpretación que él había hecho de los artículos en que basaba la acusación, yo había sacado en claro una cosa: el sacerdote había tomado las palabras en su valor callejero; no se había dado cuenta de que esos artículos eran de ciencia política y no tomó las palabras en su estricto sentido científico. Hasta ese momento, un número alto de gente de la pequeña y la mediana clase media se había negado a oír mis charlas de radio. Esa gente creía que yo era un demagogo. Ellos oían a los cívicos y a los partidarios de otros grupos decir que yo hablaba para “la chusma”, “la plebe”, que mi lenguaje era el del Pueblo. Pero esa noche me oyeron porque esperaban ver al padre Láutico García apabullarme con su sabiduría, la sabiduría tradicional de los jesuitas. Y esa noche, sin que me lo propusiera, tuve que hablar la lengua que exigían las circunstancias, la que me habían enseñado los distinguidos autores de tratados de ciencias políticas y sociales que había tenido que leer durante años. Esa noche, pues, unos cuantos miles de dominicanos descubrieron quién era el candidato del PRD; de manera que al terminar la polémica había quizá cincuenta mil perredeístas más que el día en que Monseñor Pérez Sánchez inició la ofensiva sacerdotal con la ingeniosa acusación de que Thelma Frías había hecho algo que equivalía a reemplazar el escudo de la bandera por la hoz y el martillo. El padre García se había resistido tenazmente a reconocer que yo no era comunista, pero yo sentía, allí en el estudio de televisión, que ya todo el Pueblo acusaba en su intimidad al sacerdote de negarse a decir algo que era evidente a sus ojos. El padre García no tenía argumentos con que mantenerse en su posición, pero no cedía. Y de pronto comenzó a leer párrafos de un libro. Cuando terminó le dije: “Yo no he escrito eso en mi vida, padre”. “No, no lo escribió usted; lo escribió Ángel Miolán”, respondió. El padre Láutico García había exigido, a través de Salvador Pittaluga, que la polémica se mantuviera en el terreno estricto de la acusación que él me había hecho a mí, sólo a mí, y yo había aceptado. Pero el padre Láutico García, quizá sin él mismo saberlo, servía la estrategia de “el golpe primero, las elecciones después”. Estábamos a una altura —era la noche del 18 al 19 de diciembre, y las elecciones serían el día 20— en que era imposible evitar las elecciones y con ellas la victoria del PRD; pero todavía era tiempo de echar las bases del golpe futuro, y en ese golpe iba a jugar un papel muy importante ese rumor de “Juan Bosch no lo es, pero Ángel Miolán sí es comunista”. Y resultaba que Ángel Miolán no había sido nunca comunista. Había sido aprista, en sus días de México; y toda persona versada en filiaciones políticas en América sabe que aprismo y comunismo son posiciones tan opuestas como lo eran años atrás evangelistas y católicos, y así como unos y otros tienen a Cristo por la base de sus creencias, así apristas y comunistas tienen en la filosofía de Carlos Marx su fuente de origen. El lenguaje socio-político de casi todos los partidos modernos del mundo occidental es parecido; socialistas de Europa, apristas del Perú, revolucionarios de México, acción democratita de Venezuela, liberales de Colombia, hablan de proletariado, lucha de clases, burguesía, imperialismo, revolución social. En aquellas páginas escritas por Ángel Miolán en el México de 1938 ó 1939, cuando todo México trepidaba bajo el impulso revolucionario, no había el menor asomo de comunismo. El padre Láutico García acabó admitiendo que yo no era comunista, pero dejó en el aire, flotando como un veneno, la idea de que Ángel Miolán lo era; en suma, el plan golpista era ya una semilla en la tierra, que no tardaría en germinar. “Golpe primero y elecciones después”. Y así se hizo, aunque a la vista del Pueblo parece que hubo elecciones primero y golpe después.
EL PAPEL DE LA IGLESIA EN EL GOLPE

El padre Láutico García admitió que yo no era comunista, pero los sacerdotes que habían tomado la vanguardia en la ofensiva contra el PRD no cejaron un paso; al contrario, pasadas las elecciones organizaron la lucha y no la abandonaron ni siquiera después de caído el Gobierno constitucional. Como me daba cuenta de que sería así, no recibí como señal de paz la admisión de que yo no era comunista, hecha por el padre García ante todo el Pueblo: “¿Insiste usted en no ser candidato presidencial?”, me preguntó el moderador en el último minuto de la entrevista. Y le respondí: “No quiero ser candidato porque sé que el PRD ganará las elecciones, y si las ganamos, el Gobierno que yo presida no podrá gobernar: será derrocado por comunista en poco tiempo”. Ya era imposible, sin embargo, renunciar a la candidatura. Afuera del estudio de televisión esperaba una multitud regocijada; en los barrios las calles estaban animadas como de día, a pesar de que eran las dos de la mañana; los centenares de millares de perredeístas que lanzaban a esa hora vivas entusiastas en todos los rincones del país, esperaban ir a votar treinta horas después. Yo tuve que aceptar esa presión de las masas, y si hay algo de que me arrepiento en la vida es de haber aceptado ir a la elección como candidato presidencial sabiendo, como lo sabía sin la menor duda, que el Gobierno que me iba a tocar encabezar sería derrocado quizá antes de que tomara el poder. “El mundo se divide en dos bandos: el de los que aman y edifican y el de los que odian y destruyen”, había dicho Martí. El odio de la casta de “primera” y de la alta clase media al Pueblo, operando sobre una clase media sin propósitos, sin principios, sin patriotismo, sin amor, iba a destruir en poco tiempo lo que el Pueblo había hecho con su fe democrática. Todo lo que la gente de “primera” había aprendido en la Universidad de Santo Domingo y en universidades extranjeras, los libros que habían leído, los títulos que habían obtenido, fue usado para esa tarea destructora. Uno de esos “líderes” de ventorrillos políticos lanzó a la calle esta peregrina teoría: “Las elecciones no son válidas porque Juan Bosch engañó al Pueblo”. Todavía estaba distante el día en que yo asumiría la Presidencia y ya se tergiversaba la doctrina democrática en forma tan increíble. Todo el mundo sabe que las doctrinas políticas son producto de pactos sociales, que se establecen sobre un acuerdo expreso o tácito de la sociedad, y que todas, sin excepción, reconocen que en cada una de ellas hay un punto de partida convencional y sin embargo dogmático en sus resultados —y yo diría que en su propia naturaleza de hecho que no admite discusión—, y que no hay forma humana de fundar un sistema político sin esa convención fundamental. El sistema democrático parte de un punto: la soberanía reside sólo en el Pueblo y lo que éste decide por voluntad mayoritaria es sagrado, y por tanto debe ser admitido sin un titubeo por todas las partes. En pocas palabras, no puede haber democracia representativa si no se acepta que la voluntad del Pueblo, expresada libre, legítima y limpiamente, es la base misma del sistema. Las elecciones dominicanas del 20 de diciembre de 1962, supervisadas por la OEA, no fueron impugnadas, ni en conjunto ni en detalle, por ninguno de los grupos políticos que tomaron parte en ellas; toda América las comentó jubilosamente como unas elecciones modelo. Sin embargo, uno de los candidatos presidenciales, que había sacado apenas el uno por ciento de los votos, decía que no eran válidas porque “Juan Bosch había engañado al Pueblo”, esto es, el Pueblo había votado por el PRD engañado por mí. El autor* de esa novedosa reforma a la doctrina del Gobierno democrático representativo había sido un exilado de Trujillo durante más de veinticinco años, era médico graduado en la Sorbona, había sido profesor de Filosofía en una universidad de Venezuela, había escrito varios libros. ¿Qué podía esperarse de los dominicanos que no habían recibido esa preparación? Ese ilustre reformador de una doctrina que tenía casi doscientos años de aplicación en los países más avanzados de Occidente había descubierto, para gloria de la inteligentica dominicana, que los que ganan elecciones engañan al Pueblo, de donde resulta que los que las ganan por más del sesenta por ciento de la votación total —como fue el caso del PRD en esa ocasión— son criminales peores que los que las ganan por márgenes estrechos, puesto que engañan a más ciudadanos; y ese extraordinario descubridor era, como por casualidad, un típico dominicano de “primera”, nieto y biznieto de Presidentes de la República. Ahora bien, algunos sacerdotes extranjeros, que no eran gente dominicana de “primera”, ¿por qué tomaron con tanto entusiasmo sobre los hombros la tarea de impedir que la democracia se desarrollara en Santo Domingo? ¿Quién los dirigía; qué poder desconocido de aquende o allende los mares les daba órdenes: a qué señor servían? Tal vez a muchos señores al mismo tiempo. Los jesuitas españoles y les jesuitas dominicanos, así como jóvenes * Se trata de Juan Isidro Jimenes Grullón, quien había sido candidato presidencial por el minúsculo Partido Alianza Social Demócrata (N. del E.). Dominicanos miembros de otras congregaciones, tenían una actitud política: eran socialcristianos y querían, si no el triunfo de los social-cristianos, por lo menos que estos hicieran buen papel electoral y llevaran a algunos de sus hombres a las Cámaras y a los Ayuntamientos. En términos generales, los sacerdotes social-cristianos no fueron conspiradores; tampoco sería justo decir que respaldaron al Gobierno constitucional. Otro sector, el de sacerdotes dominicanos más viejos —o extranjeros avecindados en el país de hacía muchos años—, incluso los jerarcas de la Iglesia nacional, actuaron como miembros de la casta de “primera” y de la alta clase media. Uno de ellos, norteamericano, escribió al New York Times después del golpe de Estado y repitió en un nivel más alto lo que había hecho Monseñor Pérez Sánchez diez meses antes. Los agentes que tenía la UCN en Miami propagaron que el Gobierno dominicano estaba organizando una milicia oculta de cuarenta mil miembros, y a pesar de que en ninguna cabeza sensata cabe que pueda organizarse una milicia secreta en un medio donde hay completa libertad de prensa, radio y movimientos, el doctor Fiallo dijo en un artículo —tal vez una carta pública— que yo estaba organizando esa milicia para destruir a las fuerzas arma- das; y el Obispo de San Juan de la Maguana lo afirmó en el New York Times con un candor verdaderamente sacerdotal. Otro sector, el más pequeño pero el más activo, se dedicó a conspirar con toda el alma; es más, el instrumento oculto, el Rasputín del golpe de Estado del 25 de septiembre fue un cura criollo que había dedicado gran parte de su vida de pastor a servir funciones públicas a la orden de Trujillo*. En las elecciones del 20 de diciembre de 1962 se habían elegido, entre otros representantes del Pueblo, diputados al Congreso y suplentes suyos. De acuerdo con la ley que convocó Se trata del presbítero Rafael Marcial Silva (N. del E.) a elecciones, los Diputados en propiedad integrarían la Asamblea Revisora de la Constitución, y si no habían terminado esa tarea para el 27 de febrero de 1963 —fecha en que tomarían posesión de sus cargos todos los elegidos el 20 de diciembre—, sus suplentes formarían la Cámara de Diputados hasta el día en que estuviera terminada la revisión constitucional. Yo estaba de viaje por Europa, pero creo no equivocarme al decir que los Diputados revisores de la Constitución se reunieron a mediados de enero. El diario El Caribe publicó una especie de borrador del proyecto constitucional del PRD, y como en él no aparecía mención alguna del Concordato que había firmado Trujillo con la Santa Sede, se desataron las iras del Averno y los dominicanos vieron un espectáculo digno de figurar en la historia: los niños de las escuelas católicas apedrearon el edificio del Congreso, con averías de cristales, de donde resulta que es verdad que la historia da vueltas en espiral y pasa regularmente sobre un mismo punto, pues algo parecido había sucedido en los primeros tiempos de la cristiandad, cuando los predicadores del Verbo eran apedreados por multitudes en que abundaban los niños. Los niños, como sabe todo el mundo, ¡son tan conscientes, tan dueños de sus actos, tan organizados! Nunca hacen lo que les mandan sus mayores, padres o maestros, sino lo que ellos creen santo y bueno para la humanidad. La última Constitución de Trujillo —porque hubo varias Constituciones bajo el reinado de los Trujillo— era un modelo de novedad constitucional. Entre sus artículos había uno que declaraba intocables, inembargables, totalmente fuera de todo alcance humano, judicial o lo que fuere, las propiedades de los que hubieran sido Presidentes de la República, sus viudas o herederos. Esa misma Constitución establecía que las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado dominicano se regirían por el Concordato que había firmado Trujillo con el Santo Padre en no recuerdo qué año. La vida del país no podía ser organizada en muchos aspectos, según eso, por los dominicanos que sucedieran a Trujillo, puesto que por siempre jamás los aspectos tratados en el Concordato algunos de ellos, como el de la enseñanza pública, vitales para el porvenir de la República— serían intocables. El Derecho Constitucional era, pues, un fósil en el país, ya que no se admitía su evolución. Por otra parte, si la Constitución dominicana establecía que las relaciones entre la Iglesia y el Estado dominicano serían regidas por el Concordato, ¿por qué no figuraban también en ese o en otros artículos los muchos tratados internacionales que obligaban a la República? Esa Constitución trujillista había recibido enmiendas bajo el Gobierno de Balaguer, para hacer posible la formación del Consejo de Estado, y bajo el Gobierno del Consejo de Estado para hacer posibles las elecciones de 1962, las que venía obligado a celebrar el Consejo de Estado por la propia enmienda que lo creó. Pero ni en las enmiendas de Balaguer ni en las del Consejo de Estado se tocó el punto del Concordato. Ahora bien, la Santa Sede no estaba dispuesta a ceder en ese punto. Antes de que yo tomara posesión de la Presidencia, el Nuncio de Su Santidad, Monseñor Clarizio, estuvo a verme para reclamarme que pidiera a la Asamblea Revisora incluir el artículo referente al Concordato. “Monseñor, usted sabe lo que es una democracia: una democracia no es un régimen gobernado por un hombre, como lo era el de Trujillo. Yo no tengo ninguna clase de autoridad legal sobre los Diputados Constituyentes, pero usted sabe que ellos han estado cediendo en muchos puntos; vaya a ver al Presidente de la Asamblea, el doctor Rafael Molina Ureña, hable con él, mueva amigos. Ayúdenos a crear la democracia dominicana haciendo funcionar las instituciones con el combustible de la opinión pública”, le dije. Por cierto, tal vez dos meses más tarde respondí en términos parecidos a Monseñor O’Reilly, el Obispo de San Juan de la Maguana, que me pidió que interviniera también en el caso de la Constitución, y quien por el hecho de ser norteamericano debía conocer en forma práctica cómo funciona el sistema democrático. Yo no me explicaba esas peticiones de Monseñor Clarizio y de Monseñor O’Reilly como un resultado del hábito. Desde el año 1930 hasta ese momento, en la República Dominicana se hacía todo por la voluntad del que gobernaba; primero, por la de Trujillo, después por la de Balaguer, luego por la de los Consejeros de Estado. La tesis de “El difunto estaba vivo” era correcta. Pero esa tesis iba mucho más allá de lo que yo había creído, pues Monseñor Clarizio no era dominicano ni español, Monseñor O’Reilly no era dominicano ni español. Siendo dominicanos, se explicaba que estuvieran deformados por treinta y dos años de hábitos dictatoriales; siendo españoles, se explicaba que actuaran como dominicanos. ¿Qué sucedía, pues? Sucedía que sin ellos darse cuenta obedecían al impulso poderoso, aunque no definido, que había lanzado a muchos de los sacerdotes contra el Pueblo organizado en el PRD; sucedía que ellos actuaban como miembros de la alta clase media dominicana, y quizá no se daban cuenta de ello. La jerarquía católica del país vivía en el ambiente de la alta clase media y de la gente de “primera”; no tenía contacto con la masa popular y no la conocía; ignoraba su existencia en tanto grupo social con aspiraciones; sólo conocía a ese grupo social como pobres a los que se daba una limosna de vez en cuando y a los que se debía conquistar para los fines de la fe. Esta alta jerarquía católica no era superior al medio en que se desenvolvía. Cuando la Constitución fue promulgada el 29 de abril de 1963, la Iglesia no envió un representante a los actos oficiales de la promulgación. Era un acto de rebeldía que la propia Iglesia condenaba, puesto que la Iglesia tiene como doctrina el respeto a los Gobiernos y a las instituciones legalmente establecidas. Pero los altos dignatarios de la Iglesia en la República Dominicana actuaban de acuerdo con el medio en que se movían; y en ese medio, entre la gente de “primera” y de alta clase media se decía que esa Constitución no tenía validez porque había sido redactada por gente “sin importancia”, por ignorantes. ¡Imagínese el lector que en la Asamblea Revisora había obreros, estudiantes, mujeres de su casa, hombres cuyo apellido no se había oído nunca en un salón! Verdaderamente, eso era imperdonable en una democracia representativa de un pueblo que en poco más de tres millones de habitantes apenas tenía dos millones de campesinos y quizá sólo setecientos u ochocientos mil entre obreros, sin trabajo y sus familias. En verdad, no había derecho a que esa poca gente fuera tomada en cuenta. La Asamblea Revisora de la Constitución, el Congreso y el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo debieron haberse escogido entre las cien familias ilustres del país; ellas eran en verdad las únicas con derecho a representar al Pueblo. El Pueblo no debió votar nunca por el PRD, y como hizo lo que no debió hacer, sería castigado de manera ejemplar. La Constitución de 1963 no era nada del otro mundo, pero tenía atrevimientos como estos: el de no mencionar el Concordato, el de establecer que los trabajadores tenían derecho a participar en los beneficios de las empresas en que trabajaban, el de que la Ley fijaría los límites máximos de la propiedad territorial dedicada a la agricultura, el de que todas las libertades ciudadanas serían intocables. En un punto dado, los Constituyentes quisieron afirmar la democracia sindical diciendo que en todo centro de trabajo se admitiría como sindicato sólo el que tuviera mayoría de miembros, y se armó un escándalo colosal porque eso era constitucionalizar la central única de trabajadores, es decir, el comunismo. Todavía siendo yo Presidente me llegaban una tras otra las reclamaciones del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por esa acción dictatorial del Gobierno dominicano. El Gobierno no tenía nada que ver con la Constitución, excepto en que debía respetarla y hacerla respetar; la idea de los Constituyentes en el punto debatido no tenía nada que ver con una supuesta central sindical única, puesto que cada sindicato era libre de afiliarse a la central que le pareciera mejor, pero evitaba que se crearan los sindicatos patronales ya que parecía muy difícil que los patronos de una empresa pudieran organizar un sindicato favorable a sus intereses a base de la mayoría de los trabajadores, y en cambio era fácil que lo formaran con una minoría. La Constitución dominicana de 1963 era tímida, conservadora en relación con la Constitución cubana de 1940, por ejemplo. Pero el fantasma de Trujillo había sido sacado de su tumba unos meses antes, y el fantasma de Trujillo había tomado el mando de la alta clase media dominicana. Era otra vez “el jefe”; como en los días anteriores al 30 de mayo de 1961, y daba órdenes que sus antiguos subordinados y socios y cómplices cumplían sin chistar. Esa Constitución no podía regir la vida del país porque aun con su timidez y su tono conservador, era la Constitución antitrujillista, la que hacía imposible el predominio de unos pocos sobre todos los demás, la que impedía la prisión arbitraria, la deportación, la tortura, los despojos de bienes; la que evitaría que se estableciera de nuevo el gigantesco latifundio familiar de los días de la tiranía y la esclavitud del obrero que arriesgaba su vida, bajo la acusación de ser comunista, si tenía la osadía de reclamar un alza en el salario. Esa Constitución garantizaba la libertad de denuncia, de palabra, de reunión, de movimientos, cosa muy peligrosa para un sector social que cometía a diario hechos que debían mantenerse ocultos; era la Constitución de la democracia, y la democracia no reconoce privilegios de cuna ni económicos, lo cual es criminal en un país donde había privilegiados de nacimiento y privilegiados económicos por favores del tirano. Por eso, al producirse el golpe del 25 de septiembre de 1963, junto con los Ayuntamientos y el Congreso y el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo, los golpistas borraron de un plumazo la Constitución de 1963. Para la jerarquía católica, desde luego, esa Constitución de 1963 no tenía validez porque se negaron a acatarla en público, pero en la misma medida en que no la aceptaron no la rechazaron públicamente; se limitaron a ignorarla. Ahora bien, muchos sacerdotes no sólo la ignoraron sino que actuaron contra ella al conspirar para derrocar el Gobierno constitucional y algo más: las instituciones consagradas por esa Constitución. Al día siguiente de las elecciones, el capellán de la fuerza aérea pidió a los oficiales de la base de San Isidro que me vigilaran estrechamente. Según él, yo era comunista y tan pronto moviera el primer hombre de las fuerzas armadas, debía ser derrocado porque si no acabaría destruyéndolas por completo. El 16 de julio expliqué al Pueblo, en una de las charlas con las que informaba al país de las actividades del Gobierno, que había pedido la cancelación de ese sacerdote, “al capellán y mal sacerdote” dije. Era mal capellán porque sus funciones como tal se limitaban al campo religioso y no debían invadir el terreno político, y era mal sacerdote porque la Iglesia a la cual servía mandaba que todo católico respetara el Gobierno constituido legalmente. “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, había dicho Jesús. En los días de Cristo el César era el jefe del Estado, y Jesús no había venido al mundo a transformar Estados, a subvertir Estados, a organizar subversiones políticas sino a predicar el reino de Su Padre, que no era de este mundo. A principios de agosto, los Obispos dominicanos —uno de ellos español y otro norteamericano— declararon que cada hogar del país se hallaba en estado de angustia, que la República no podía seguir así, que la grey católica tenía que salvar al Pueblo de la amenaza comunista. Ya desde los primeros días del Gobierno constitucional había periodistas extranjeros que decían lo mismo y ya el doctor Fiallo había lanzado al ruedo el toro del miedo: el Gobierno, según el doctor Fiallo, estaba infiltrado de comunistas en sus más altos niveles. La propaganda del peligro comunista había llegado a tal punto que los dominicanos esperaban de hora en hora el desembarco de los milicianos de Fidel Castro o de los cosacos de Nikita Kruschev. La agresión tenía que llegar de afuera, porque en el país no había comunistas en número suficiente para poder enfrentarse con cincuenta policías armados de macanas y bombas lacrimógenas. Detrás de la declaración obispal, como por arte de magia, comenzaron las llamadas “demostraciones cristianas”. La primera fue en la Capital y según el Listín Diario asistieron cuarenta mil personas. El jefe de la Policía, a quien yo había pedido una estimación correcta de los asistentes, me aseguró que no llegaron a diez mil; y así debía ser porque en el sitio donde se celebró la reunión no podían caber más de diez o doce mil personas. La cadena de las “demostraciones cristianas” se extendió a otros sitios del país, a razón de una por semana, y a medida que avanzaba iba disminuyendo el número de los “demostradores”. En la última no pasaban de doscientos. El uso de Cristo como bandera de agitación contra un Gobierno constitucional no fue afortunado para la Iglesia, que perdió prestigio con ese movimiento. Pero sirvió para justificar el golpe y el golpe le dio poder suficiente para reponer el prestigio perdido. Meses después del golpe de septiembre, los sacerdotes sostenían hasta en el confesionario la tesis de que el que no era golpista era comunista, y un sacerdote español, profesor de Apologética en una escuela de niñas, al hablar de la hipocresía dijo estas palabras: “Un ejemplo de persona hipócrita es Juan Bosch, que se hacía pasar por demócrata siendo comunista”. Admirable manera de ir inculcando en los niños la idea de que democracia y comunismo quieren decir lo mismo, tienen iguales fines, son dos caras de un rostro que debe ser odiado hasta la exterminación. ¿No será que los comunistas, en su sabiduría infinita, han disfrazado de curas a sus agitadores más sagaces?

Tomado de Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana,libro de Juan Bosch 



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