EL PODER DEL CARISMA DEL LÍDER

(…)Para decir toda la verdad científica en el caso del papel que juegan en la historia algunos hombres, Plejánov debió aclarar que él se refería a los hombres que actúan en favor del proceso revolucionario, porque sucede que hay momentos históricos en que un pueblo tiene a la vez líderes revolucionarios y líderes contrarrevolucionarios; unos al servicio de las clases y las capas que reclaman una revolución y otros al servicio de las clases y las capas y los países colonialistas (o uno de estos) que imponen la contrarrevolución a cañonazos. Tal es el caso de la China, que ha tenido a un tiempo y durante largos años a Mao Tse Tung y a Chiang Kai-shek, cada uno de ellos líder de una parte del  pueblo chino; Mao Tse Tung, líder de las masas revolucionarias, y Chiang Kai shek, líder de las clases opresoras. Esos dos hombres han ejercido “una gran influencia en el destino” de dos porciones diferentes de la sociedad china; pero por razones de clase uno —Mao Tse Tung— la ha ejercido en provecho del pueblo y el otro —Chiang Kai-Shek— la ha ejercido en provecho de una minoría privilegiada y del gran capital norteamericano.
Un aspirante a líder, y aun un líder de una clase determinada o de una alianza de clases, puede tener excelentes condiciones de carácter y de inteligencia, y sin embargo puede fracasar, en el sentido de que puede hacerle mucho daño a su pueblo si no comprende cuál es en tal o cual momento lo que Plejánov llama “la estructura interna” de la sociedad en que actúa. Ese líder puede estar actuando con la idea de que se halla al servicio del pueblo, y es posible que lo que esté haciendo sea perjudicial para el pueblo” Juan Bosch

Siempre que escuchamos hablar de los grandes líderes, asociamos su vida y sus actos a muchas características individuales que les hace ser y hacer diferentes.
Una de las características del líder exitoso es su carisma, pero el sentido real de la palabra carisma se ha apartado permanentemente de la verdad que guarda el significado del concepto y su verdadera aplicación.
La palabra carisma viene del griego Krisma y de su análogo Kharis que significa gracia o don; en su sentido etimológico e histórico es el conjunto de dones o talentos otorgados por la divinidad a una persona, que deben ser ejercidos para poder influir positivamente en el cumplimiento de un fin común que permita la evolución personal.
A comienzos del siglo XX, el carisma fue secularizado por el sociólogo alemán Max Weber, quien planteó que algunas figuras excepcionales habían revolucionado la política por la fuerza de su personalidad. El afirmaba que su carisma era un don que los apartaba de los hombres ordinarios.
Se ha malentendido el término carisma, al considerarlo como un halo de personalidad arrolladora de fuerza, belleza y hasta poder.
En realidad el líder carismático es aquel que centrado en las relaciones, ordena y utiliza comprometidamente sus talentos, dones y recursos, en beneficio de otras personas, permitiéndoles crecer y evolucionar.
La obligación carismática de todos los líderes no significa entonces la manipulación, coacción física o moral o condicionamiento para lograr un fin que sólo favorezca a un individuo -generalmente el que está arriba-
Es seguro que los grandes líderes han tenido una capacidad de oratoria capaz de mover mentes y corazones hacia el compromiso, sin embargo, es esta tan solo una cualidad (don) que el individuo ha recibido y que está poniendo al servicio de otros.
El carisma -escribe el antropólogo de Harvard, Charles Lindholm- es un lazo emocional inexplicable y compulsivo. Aun cuando se piensa que el carisma es intrínseco al individuo, sólo puede revelarse en la interacción con los demás. El carisma, afirma Lindholm, es sobre todo una relación o fusión entre el ser interior del líder y el seguidor.
¿Y al final para que sirve el carisma?
Cuando un ser humano descubre sus dones y talentos y los desarrolla, su vida se llena de energía, entusiasmo, pasión y fe. Es por ello que se suele describir al líder carismático como un ser con un alo de energía especial. El líder lleno de propósitos claros, logra que aquellas personas perdidas en su norte, hallen una luz que desean seguir. Esa luz es el líder que muestra una ruta (Visión).
Ese magnetismo personal que el líder posee, se manifiesta de diferentes maneras y en diversos individuos, pero se revela especialmente en los momentos en que otros son incapaces de actuar. El líder carismático se llena de energía y es quien actúa primero. El carisma o magnetismo personal no es algo que aparezca de la noche a la mañana o que no tenga nada que ver con el carácter, la posición o la experiencia. Si el líder espera realmente ser bueno, no es suficiente con poseer dones o habilidades especiales, si no los sabe usar. El conocimiento es fundamental para que el líder demuestre su capacidad de apoyar y despertar la credibilidad.
El líder no es sólo una persona que puede atraer e influir en otros; es aquel capaz de demostrar cómo se hacen las cosas. Esto llena de inmensa confianza a sus seguidores y de fuerza inspiradora al líder.
El carisma entonces está asociado enteramente con lo que llamamos el poder personal. Este es el estilo de poder que el líder real ejerce, mientras que el típico jefe aplica su poder por posición o poder asignado.
El líder carismático (desarrollando sus dones a favor de los demás) cuando mezcla su poder personal con su poder asignado o por posición, logra ejercer una poderosa influencia en los demás, llevándoles a los más fértiles terrenos del compromiso.


LA MENTIRA OFICIAL SIGUE VIGENTE

PERVERSIDAD

Escrito por: LEONORA RAMÍREZ S. 


Los intelectuales de finales del siglo XIX y principios
del XX se lamentaban de la composición étnica del país, a la que le atribuían la causa del subdesarrollo
  
Los destacados académicos Silvio Torres-Saillant, Franklyn Franco y  Celsa Albert Batista afirmaron ayer que la historia del país ha sido escrita desde una perspectiva racista, prejuiciada y con una fuerte dosis de perversidad. La columna vertebral de ese esquema es el rechazo a la negritud, así como  la creación de la nacionalidad desde el antihatianismo.
Tres intelectuales dominicanos afirmaron que la historia del país ha sido escrita desde una perspectiva racista, prejuiciada, y con una fuerte dosis de perversidad.
La columna vertebral de ese esquema es el rechazo a la negritud, así como  la creación de la nacionalidad desde el antihatianismo.
Silvio Torres-Saillant, Franklyn Franco y  Celsa Albert Batista,  quienes ofrecieron sus declaraciones en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, entienden que la historia no oficial –la que destaca los aportes de la negritud en la conformación de la cultura dominicana- debe pasar  del ostracismo al que ha estado sometida, a los libros de texto y a las aulas.
Torres-Saillant, director del departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, planteó que en el país ha habido “una falta de reconocimiento de nuestro pasado esclavista y eso, obviamente, no se estudia en las escuelas”.
“Todo el conocimiento que ha sido producido en los últimos 40 años por Franco, Albert,  Emilio Cordero Michel o Frank Moya Pons, que rectifican   la mentira oficial que se ha utilizado para educarnos, debe ir a las aulas.
“Pero como no han tenido respaldo oficial esas visiones, eso ha provocado que la mentira oficial siga vigente, y básicamente los valores que predominan son los trujillistas, a partir del eurocentrismo y del antihaitianismo”.
Torres Saillant, Albert, Franco y Jean Ghasmann participan en el seminario “Presencia de África en el Caribe, Las Antillas y Estados Unidos”, organizado por la Fundación Global, Democracia y Desarrollo.
Origen del  eurocentrismo.  Cuestionado sobre los orígenes de ese racismo que se le atribuye  a la historia oficial dominicana, Torres-Saillant planteó que no se trataba sólo de un asunto ideológico, sino también económico, porque los grupos  dominantes no querían abolir la esclavitud -cuando ya era un hecho en otros países- porque les resultaba sumamente beneficiosa para sus intereses.
“Este  suelo ha estado gobernado por gente que no acepta al pueblo tal y como es, y la  intelectualidad de finales del siglo XIX y principios del XX se la pasó lamentándose de nuestra composición étnica, a la que le atribuían la causa de nuestro sub desarrollo”.
Racismo a la dominicana.  Franco, quien es sociólogo e historiador, explicó que a diferencia de todos los pueblos de América Latina, que se independizaron de España, “nosotros alcanzamos la nuestra luchando contra una nación negra, Haití”.
“Pero la independencia nos llega cuando el  racismo, apoyado en teorías  seudo científicas, cobra fuerza en el mundo”.
  En tal sentido precisó que el nacionalismo dominicano se cimentó  en concepciones racistas antihaitianas, por lo que todos los teóricos  del racismo dominicano han acentuado, para justificar su nacionalismo, la negritud del pueblo haitiano y sus vínculos con el salvajismo africano.
“Y eso se ha aplicado como política de Estado desde 1844 hasta la fecha”, destacó el intelectual.
“Nosotros hemos elaborado un discurso liberador de procesos de enajenación que hemos sufrido, pero nuestro discurso se ha quedado a nivel universitario, y por eso el pueblo dominicano, en pleno siglo XXI, aún sea negro, se dice indio, y esa es una realidad tétrica que debemos superar”.
Tanto el dictador Rafael Leonidas Trujillo como Joaquín Balaguer fortalecieron las concepciones racistas, más que todo antihaitianas, en la cultura dominicana, expresó Franco.
Sobre el particular destacó que Trujillo hizo la peor de las aberraciones, con la matanza de haitianos en 1937.
Y sobre Balaguer el historiador  explicó que, en textos escritos en su juventud, ya aparecen planteamientos  en contra de los haitianos, con una fuerte carga racista.

África en RD

Albert Batista, quien se ha especializado en la presencia de las etnias africanas en América, y sobre todo en República Dominicana, explicó que en el país hay mucha ignorancia con relación al tema, por la falta de profundidad en su estudio.
Enajenación
Planteó además que  la presencia africana, como contenido de la historia dominicana, no se había trabajado, por lo que  hay muchos profesionales que no se han formado adecuadamente, lo que provoca gran enajenación.
Fuente: hoy.com.do

¿HABLAMOS DE MERCADO O DE SERES HUMANOS?

SOMOS EL PUEBLO SOBERANO.
Unamos pues todas las fuerzas en una actitud común que se traduzca en no vivir como ellos necesitan que vivamos, en no seguirles el juego, en no apoyar a aquellos políticos que son sus zombis, sus instrumentos, en exigir una consulta ciudadana en todas aquellas decisiones que nos afecten directamente, en recuperar la auténtica democracia.
  Somos el pueblo soberano. Somos seres humanos, y todo lo demás, economía, religión, justicia, política, etc. está por debajo de nuestra identidad como tales, de nuestros derechos y de nuestra libertad.
Todas las noticias que nos invaden, que nos acosan, giran en torno a los “problemas” del euro, del dólar, de las bolsas, etc. pero no se habla nada de lo que sucede en cada casa, en cada hogar de los millones de parados, de los millones de seres humanos que viven situaciones extremas que afectan a su dignidad y a su condición de personas humanas con derechos.
 El verdadero poder no está en el dinero, sino en la naturaleza humana, en el interior de cada uno. Ahí está la mayor fuerza que existe. Hablemos por tanto de humanidad, de seres humanos, de aquello que nos une, de aquello que nos hace dignos, de aquellas cosas que, en su sencillez, contienen la esencia de la Vida, la belleza de la Vida, la verdad de la Vida.
  ¿Somos personas o somos números? ¿Somos vida o somos resultados económicos? ¿Tenemos derechos o sólo deberes?
  Estas preguntas y las consiguientes respuestas pueden parecer obvias e, incluso simples, pero en realidad centran el debate y los dos caminos posibles a seguir en el presente y en el futuro próximo.
Lo que está en juego en estos tiempos es la prioridad de la naturaleza, de la condición humana, por encima de las fuerzas que tratan de llevarlo todo, definitivamente, al terreno de las cifras, de los resultados, del frío e insensible cálculo de las pérdidas y las ganancias.
  Ambas fuerzas están representadas ahora mismo en los medios de comunicación en la misma desproporcionada dimensión que en la realidad conviven, es decir, mayoritaria atención a la guerra de los mercados y los países, a los índices bursátiles, a los problemas económicos, y minoritario seguimiento a los grupos que en todo el mundo surgen ya reclamando un cambio hacia lo humano, hacia la importancia de los derechos de los ciudadanos, hacia la transparencia y la gestión limpia.
  Habría que decir aquí, con riesgo a que nos tachen de teóricos e idealistas, que el ser humano es el principio y el fin de todo, el epicentro de la creación, y que el ser humano, como criatura suprema en la creación, ha visto levantarse y desaparecer imperios mucho más poderosos que los actuales, ha sobrevivido a situaciones mucho más extremas y difíciles que las actuales, ha sabido salir adelante incluso en circunstancias de exterminio casi global de la especie.
  La Vida, con todo su poder, se manifiesta en la naturaleza, en todo lo creado, pero de forma especial en el ser humano, porque éste posee algo que le diferencia de las demás criaturas, y es la capacidad de crear, de imaginar, de soñar. Es la mente.
  Por ello, el empeño que se pone ahora mismo para centrar toda la problemática mundial en torno a la crisis económica, es simplemente una más de las muchas desviaciones, de los intentos de reducir la libertad, la capacidad y la poderosa naturaleza humana y hacerla dependiente, esclava, de grupos que sólo están interesados en el poder y en el dominio y control de la sociedad, del mundo entero.
  Si la humanidad sobrevivió y salió vencedora del intento nazi de exterminio y de creación de una única raza dominante, puede perfectamente levantarse y echar a patadas a todos estos manipuladores que tratan de ahogarnos, de estrangularnos, esta vez a través del poder del dinero, de la economía y su maloliente mundo.
Además, en esta ocasión existe algo fundamental a favor de los pueblos del mundo, y es que a pesar de la prepotencia que demuestran los fabricantes de crisis económicas y los grupos financieros mundiales, sin la colaboración de los ciudadanos no son nada, no existen, son basura.
  Necesitan de nuestro dinero, de nuestro consumo, de nuestra preocupación, de nuestro agobio, incluso de nuestra desesperación. Pero nunca podrán poseer nuestra esencia como seres humanos, nuestra dignidad y nuestra fuerza. Y si nos unimos y negamos aquello que les hace poderosos y prepotentes, se vendrán abajo.
El verdadero poder no está en el dinero, sino en la naturaleza humana, en el interior de cada uno. Ahí está la mayor fuerza que existe.
  Unamos pues todas las fuerzas en una actitud común que se traduzca en no vivir como ellos necesitan que vivamos, en no seguirles el juego, en no apoyar a aquellos políticos que son sus zombis, sus instrumentos, en exigir una consulta ciudadana en todas aquellas decisiones que nos afecten directamente, en recuperar la auténtica democracia.
  Somos el pueblo soberano. Somos seres humanos, y todo lo demás, economía, religión, justicia, política, etc. está por debajo de nuestra identidad como tales, de nuestros derechos y de nuestra libertad.
Todas las noticias que nos invaden, que nos acosan, giran en torno a los “problemas” del euro, del dólar, de las bolsas, etc. pero no se habla nada de lo que sucede en cada casa, en cada hogar de los millones de parados, de los millones de seres humanos que viven situaciones extremas que afectan a su dignidad y a su condición de personas humanas con derechos.
  Ante la avalancha de noticias frías e insensibles contraataquemos con noticias humanas, con exigencias humanas, con verdades humanas, con derechos humanos.
  Todos los que ahora se muestran prepotentes y se ven en la cima de la ola, banqueros, políticos, agencias financieras, todos pasarán, desaparecerán, porque su actitud es egoísta, interesada, porque son falsos e hipócritas, porque van en contra de las Leyes naturales que hablan de Unidad, porque se han olvidado de que son seres humanos y, por tanto, vulnerables.
  Pero el verdadero ser humano no pasará, no caducará, nunca desaparecerá. Siempre fue así y así seguirá siendo.
  Es importante unirse, formar un gran grupo mental, con las ideas claras, con la dignidad humana como bandera y con la exigencia inquebrantable de reclamar limpieza, autenticidad, verdad y transparencia.
Somos los dueños de la democracia, no ellos. Somos el epicentro de todo lo que funciona, de todo lo que afecta a la familia humana, tenemos por tanto la capacidad de destruir lo que no es bueno para el hombre y de mejorar lo que ya funciona.
  Hagámoslo sin violencia, pero con firmeza, con la firmeza que nos da el saber que somos un diseño divino, una criatura excepcional que aún no se descubrió en todo su potencial. No permitamos que nos dominen, que nos ignoren, que nos utilicen, que se beneficien de nuestros miedos y de nuestras dudas. Somos más, mejores y más poderosos que ellos. Somos seres humanos, con todo lo que ello implica.
Pero ellos son máquinas frías e insensibles que sirven al poder del dinero y son esclavos de él. Además, todo lo que nos cuentan, lo que pretenden que creamos, es mentira. Es una mentira creada para someternos y esclavizarnos.
  Lo que está ocurriendo en realidad es una guerra entre poderes y, como consecuencia, lo que perjudique a los ciudadanos son simples daños colaterales. Es lo mismo que vemos en todas las guerras del mundo, sólo que esta de ahora es económica.
  Pero también pasará, porque todo pasa, pero la Vida permanece.
Hablemos por tanto de humanidad, de seres humanos, de aquello que nos une, de aquello que nos hace dignos, de aquellas cosas que, en su sencillez, contienen la esencia de la Vida, la belleza de la Vida, la verdad de la Vida.
  Dejemos que los poderes se destrocen entre ellos y no sigamos su juego porque, al fin y al cabo, ¿acaso nos sirven para algo?.
  Millones de niños mueren cada día, millones de personas no tienen medicinas, millones de seres humanos pasan hambre, viven bajo la injusticia, son víctimas de las guerras creadas por los poderes.
   Ese es su legado, es su obra, la obra de los poderes y de aquellos que los representan.
¿Hasta cuándo…?. Eso solo depende de nosotros.

BOSCH: NINGUNA DEMOCRACIA PUEDE SOSTENERSE SIN VALOR Y VIRTUD

BOSCH: NO HAY JUSTICIA PARA EL POBRE, Y TIENE QUE HABERLA.

(El Caribe, Santo Domingo, 13 de noviembre de 1962, p.2.)

Nuestra tierra es hermosa, es rica; nuestros hombres son trabajadores y bondadosos. Aquí lo que falta es justicia; justicia para que el que trabaja pueda recoger el fruto de su trabajo; justicia para que se acabe con el hambre; justicia y bondad; tratar al pueblo como el padre trata a sus hijos, con cariño y ayudándolos, no maltratándolos.
Nunca antes aquí se ha visto la democracia en función, y hay gente que le tiene tanto miedo a la democracia que quiere matarla antes de que nazca, como la están matando los que han rebajado la lucha política actual hasta colocarla, como está hoy, en un lodazal de insultos, infamias y mentiras.
Aquí hace muchos años  que se viene usando el poder para beneficio propio o de familiares y amigos; eso tiene que acabarse definitivamente en la República Dominicana, porque ninguna democracia  puede sostenerse… sin valor y virtud.
Valor para decir lo que se piensa cuando haya que decirlo; virtud para mantener una vida pública a los ojos del pueblo. Esas son las dos condiciones básicas de la democracia.
No hay justicia para el pobre, y tiene que haberla. Y si la  hay, en pocos años nuestro país será otro, porque todo país prospera cuando la mayoría de sus hijos trabajan, producen y pueden disponer del fruto de su trabajo para vivir mejor, para educarse, para tener buena salud.
En esto de la salud debemos referir una observación que se nos hiciera en días pasados. Nos hablaba un amigo, que no es dominicano, sobre el cuento, que hemos oído toda nuestra vida con indignación, de que el dominicano no es trabajador, que es haragán, que es vago. Nosotros respondíamos siempre a esos infundios diciendo que desde que éramos niños habíamos pensado en todo lo contrario, porque cientos de veces vimos salir a un campesino de madrugada, con una tacita de café en el estómago, si acaso, y un machetico por única ayuda y volver en la tarde a comerse dos o tres plátanos con un pedazo de arenque; y mientras tanto, entre el amanecer y la tarde, ese campesino había recorrido varios kilómetros y había estado él solito tumbando un monte o haciendo cercas para levantar un conuquito que a fin de cuentas le iba a dar ocho o diez pesos mensuales si tenía suerte. En Jarabacoa nos dijo un viejo campesino que él solo, sin ayuda de nadie, había levantado 47 conucos en su vida; y fueron tantos porque tumbaba y cercaba y preparaba la tierra y cogía un cocechito de maíz y el otro año tenía que hacerlo en otro sitio porque llegaban los dueños de la tierra y se la quitaban.
Ese tipo de hombre no es haragán, no es vago; es todo lo contrario. Cuando el dominicano no trabaja se debe a estas dos razones; o porque su trabajo no le rinde, y nadie trabaja por el gusto de estar cansado, o porque está enfermo. Ese amigo de quien hablábamos, que no es dominicano, nos hizo la siguiente explicación: “Cuando un señor del pueblo o de la Capital , y especialmente un tutumpote, se enferma un poquito y le da medio grado de calentura, se mete en la cama y manda a buscar el médico; ese día no trabaja por nada del mundo. Pues bien, la inmensa mayoría de los dominicanos viven enfermos de paludismo, de parásitos o de la anemia que produce el mal comer, ¿y cómo quieren que esos desdichados trabajen con el mismo entusiasmo que los hombres sanos y bien comidos?”.
Nuestra tierra es hermosa, es rica; nuestros hombres son trabajadores y bondadosos. Aquí lo que falta es justicia; justicia para que el que trabaja pueda recoger el fruto de su trabajo; justicia para que se acabe con el hambre; justicia y bondad; tratar al pueblo como el padre trata a sus hijos, con cariño y ayudándolos, no maltratándolos.
Cuando se traspasa la Cumbre, entre Arroyo Frío y Puesto Grande, en las sombras de la noche se ve Moca como si fuera un árbol de Navidad, y a la luz del día se contempla allá abajo el corazón del enorme, del rico, del impresionante valle de La Vega Real; y tiene uno que pensar en los españoles cuando llegaron a esta tierra, en Colón, cuando cruzó también las lomas y se dio de buenas a primeras con ese valle tan grande, cruzado de ríos; un valle como él no había visto nunca en su vida; un valle más rico que todos los de Europa; un valle de tierra negra, de tierra generosa, en medio del trópico, bajo el sol permanente, sin nieves, sin tigres, sin lobos. Era lógico que dijera lo que dijo: “Esta es la tierra más hermosa que vieron ojos humanos”. Y era lógico que pensara que esa tierra sería la más rica de todas las que estaban conquistando los españoles, pues él debió ver con su imaginación ese inmenso valle cultivado, produciendo de todo, poblado por un pueblo rico y feliz.
La injusticia, la maldad, la codicia, la ambición, han impedido que se realizara el sueño de Colón. Pero todo tiene su término en esta vida; y ya llega, ya se acerca la hora del término para la maldad, la codicia, la ambición; ya se ve el nuevo día de la República alumbrar sobre las lomas; ya viene la claridad. Y en esta tierra de injusticia, haremos que la justicia se asiente entre los dominicanos, para el bien de todos y para ejemplo de los que nos han mirado siempre como un pueblo sin destino.
Los dominicanos no se imaginan siquiera lo que es una democracia; no se dan cuenta, no pueden darse cuenta, de que en una democracia se respeta a todo el mundo; que a nadie se le obliga ni se le puede obligar a hacer lo que no quiera hacer ni a pensar como no quiera pensar; que la verdadera democracia es el único sistema político que garantiza de verdad la libertad del hombre: libertad para vivir sin miserias, libertad para educarse, libertad para pensar como le parezca mejor, libertad para ejercer la religión que le guste.
Nunca antes aquí se ha visto la democracia en función, y hay gente que le tiene tanto miedo a la democracia que quiere matarla antes de que nazca, como la están matando los que han rebajado la lucha política actual hasta colocarla, como está hoy, en un lodazal de insultos, infamias y mentiras.
 El Caribe, Santo Domingo, 13 de diciembre de 1962, p.24.

LA MODERNIDAD ESTA EN CRISIS:UN CAMBIO DE EPOCA

El nuevo fetiche

Frei Betto (ALAI) 
La modernidad, período que se extendió durante los últimos cinco siglos, está en crisis. Hoy vivimos, no una época de cambios sino un cambio de época. En este milenio que comienza emerge algo impropiamente llamado posmodernidad, que parece muy diferente de todo cuanto nos ha precedido, conformando un nuevo paradigma.
En la Edad Media la cultura giraba en torno a la figura divina, en torno a la idea de Dios.  En la modernidad se centra en el ser humano, en la razón y en sus dos hijas preferidas: la ciencia y la tecnología.
  Uno de los símbolos que mejor expresa este paso es la pintura de Miguel Ángel “La creación de Adán”, que está en el techo de la Capilla Sixtina: Dios Padre, con una larga barba, recubierto de vestimentas, representa el teocentrismo de la época ante el hombre desnudo, fuertemente atraído hacia la Tierra.  El hombre extiende el dedo para no perder el contacto con lo trascendente, con lo divino. La desnudez de Adán traduce la llegada del antropocentrismo y de la revolución que la modernidad representa en nuestra cultura.
  El episodio característico de la modernidad sucedió en 1682, cuando el señor Halley, basado exclusivamente en cálculos matemáticos -pues no disponía de instrumentos ópticos-, previó que un cometa volvería a aparecer en el cielo de Londres dentro de 76 años.  Muchos le tomaron por loco.  ¿Cómo, encerrado en su gabinete, basado en cálculos hechos sobre un papel, iba a poder predecir el movimiento de los astros en el cielo?  ¿Quién sino Dios domina la bóveda celeste?
  El señor Halley murió en 1742, antes de que se cumplieran los 76 años previstos.  En 1758 el cometa, que hoy lleva su nombre, volvió a iluminar los cielos de Londres.  ¡Era la gloria de la razón!
  “Si es así -dijeron-, si la razón es capaz de prever los movimientos de los astros, como demostraron Copérnico y Galileo, y después Newton, uno de los pilares de nuestra cultura, entonces ella podrá resolver todos los dramas humanos. Pondrá fin al sufrimiento, al dolor, al hambre, a la peste.  ¡Creará un mundo de luces, progreso y felicidad!”.
  Cinco siglos después, el saldo no es de los más positivos.  Muy al contrario. Los datos son de la FAO: somos 7 mil millones de personas en el planeta, de las que la mitad vive por debajo del nivel de pobreza, y 852 millones sobreviven con hambre crónica.
  Hay quien afirma que el problema del hambre es causado por el exceso de bocas.  Y por eso propone el control de la natalidad.  Yo me opongo al control, aunque estoy de acuerdo con la planificación familiar.  El primero es impositivo, el segundo respeta la libertad de la pareja.  Y no acepto el argumento de que hay excesivas bocas; ni que faltan alimentos.  Según la FAO, el mundo produce lo suficiente para alimentar 11 mil millones de bocas.  Lo que hay es falta de justicia, de compartimiento y excesiva concentración de la riqueza.
  Por atravesar un período de mucha inseguridad, las personas buscan respuestas fuera de lo razonable.  Obsérvese, por ejemplo, el fenómeno del esoterismo: nunca Dios estuvo tan en boga como ahora.  Suscita pasiones y fundamentalismos, a favor y en contra.
  La crisis de la modernidad culmina en el momento en que el sistema capitalista alcanza su suprema hegemonía con el fin del socialismo, y adquiere un nuevo carácter, llamado neoliberal.
  ¿Cuáles son las claves de lectura de dicho cambio del liberalismo al neoliberalismo?  Bajo el liberalismo se hablaba mucho de desarrollo.  En la década de 1960 surgió la teoría del desarrollo, que incluía también la noción de subdesarrollo; y se creó la Alianza para el Progreso, destinada a “desarrollar” América Latina.
  La palabra “desarrollo” tiene cierto componente ético porque al menos se imagina que todos deben resultar beneficiados.  Hoy el término es “modernización”, que no tiene contenido humano sino una fuerte connotación tecnológica.  Modernizar es equiparse tecnológicamente, competir, lograr que mi empresa, mi ciudad, mi país, se aproximen al paradigma primermundista, aunque ello signifique sacrificio para millones de personas.
  El Mercado es el nuevo fetiche religioso de la sociedad en que vivimos.  Antes por la mañana nuestros abuelos consultaban la Biblia.  Nuestros padres el servicio de meteorología.  Hoy se consultan los índices del Mercado.
  Ante una catástrofe o un acontecimiento inesperado dicen los comentaristas económicos: “Veamos cómo reacciona el Mercado”.  Y yo imagino un señor, el señor Mercado, encerrado en su castillo y gritando por el celular: ”No me gustó el discurso del ministro. Estoy enojado”.  Y a esa misma hora los telediarios destacan: “El mercado no reaccionó bien ante el discurso ministerial”.
  El mercado ahora es internacional, globalizado, se mueve según sus propias reglas, y no de acuerdo con las necesidades humanas. De hecho predomina la globocolonización, la imposición al planeta del modelo anglosajón de sociedad. Centrado en el consumismo, en la especulación, en la transformación del mundo en un casino global.
  Ante la crisis financiera que afecta al capitalismo, y en especial a los derechos sociales conquistados en los últimos dos siglos, es hora de preguntarse cuál será el paradigma de la posmodernidad.  ¿Mercado o “globalización de la solidaridad”, en expresión del papa Juan Pablo II? (Traducción de J.L.Burguet).
– Frei Betto es escritor, autor de “Calendario del poder”, entre otros libros. http://www.freibetto.org/>    twitter:@freibetto.