BOSCH : IMPORTANCIA DE LA ORGANIZACIÓN

Bosch : Importancia de la  Organización 

El día 13 del pasado mes de febrero estuve hablando en un acto (…) que tuvo lugar en Baní, donde un grupo de dirigentes y miembros del Partido nos paramos mientras íbamos hacia San José de Ocoa para inaugurar el local del Partido en aquella simpática ciudad de la región del Sur.
Al hablarles a lo (…) banilejos les expliqué cuáles eran las razones que tenía (…) para dedicarse principalmente a organizar y a educar a sus miembros, especialmente a los que ocupan posiciones de dirigentes, lo mismo en sus comités de base que en los de zona, en los municipales que en los nacionales.
En primer lugar, hablemos de la organización. Aunque mucha gente no se dé cuenta, todo lo que vemos cada día en la naturaleza es resultado de la organización. Una mata de coco es una organización vegetal; una organización tan perfecta que además de servir para adornar un sitio les da a los hombres agua pura y sabrosa y además comida.
Una mesa es madera organizada con ayuda de unos cuantos clavos. Si el carpintero o el ebanista no saben cómo organizar esa madera en cuatro patas y la parte de arriba, no puede haber mesa. Nosotros mismos somos huesos, nervios, músculos, sangre y algunas otras cosas unidos por la organización; y si nuestro cuerpo no estuviera perfectamente organizado no podríamos movernos, hablar, comer, mirar, pensar.
La pequeña mariposa de colores que pasa por delante de nosotros volando hacia arriba y hacia abajo; el cocuyo que de noche ilumina su camino con sus propios ojos; el ruiseñor que alegra los campos con su canto maravilloso; todos son productos de la organización que les ha dado la naturaleza; a la mariposa, para que pueda sostenerse en el aire moviendo las alas; al cocuyo, para que sus ojos den luz en medio de las sombras; al ruiseñor, para que pueda llenarse el buche de aire y pueda lanzar ese aire hacia fuera, a través del pico, con tanta fuerza que al pasar por su larga garganta hace vibrar unas finas cuerdas que tiene en ella, y son las vibraciones de esas cuerdas las que producen el hermoso canto que todos hemos oído alguna vez con embeleso.
Todo lo que nos rodea es producto de una organización de la materia. El mundo en que vivimos y los mundos que vemos como estrellas y luceros responden a una organización, y en cuanto a lo que han hecho los hombres desde que aparecieron en este mundo, no hay nada que no responda a la necesidad de organizar la materia para ponerla al servicio de la humanidad. La fuerza que mueve esta civilización nuestra es un producto de la organización de la materia.
Seguramente muchos de ustedes se habrán preguntado por qué una cosa tan chiquita como un motor de un carro puede tener tanta fuerza que es capaz de llevar varios hombres de un sitio a otro lejano en poco tiempo; pues bien, el motor tiene fuerza porque es materia organizada, acero, que es un derivado del hierro, y otros metales, gasolina, aceite, agua y electricidad, todo eso debidamente organizado. La organización de los metales, la gasolina, el aceite, el agua y la electricidad en eso que llamamos motor de un carro permite que la gasolina que se echa en el tanque sea llevada por una bomba hasta el carburador y de ahí va a los cilindros; al llegar ahí, la gasolina queda incendiada por la chispa de la electricidad que le transmiten las bujías a cada cilindro; al quemarse, la gasolina produce gases que empujan el pistón, y al ser rempujado, el pistón arrastra con él la biela que lo une al eje de cigüeñal, y como los pistones se mueven en tiempos disparejos, o alternos, de manera que mientras algunos de ellos suben los otros bajan, ese movimiento mantiene girando constantemente al cigüeñal, y el cigüeñal le transmite ese movimiento giratorio a la transmisión y ésta se lo transmite al eje cardan, que es el que va de la transmisión al diferencial; del diferencial, mediante un doble juego de engranajes llamado corona, ese movimiento giratorio pasa a las puntas de eje traseras, y de estas a las ruedas de atrás, y al girar las ruedas de atrás, obligan a girar a las de adelante, que no están conectadas con el motor. El agua entra en esa organización porque ella evita que el fuego que produce la gasolina al quemarse caliente los metales más de lo que estos pueden resistir; el aceite entra, porque es un líquido grueso que evita que el roce de las piezas de acero unas con otras, las caliente y las funda; y la grasa es un tipo de aceite más grueso que hace el mismo papel que el aceite.
Además de esa organización fundamental a que nos hemos referido, el carro tiene otras organizaciones, como es la de la transmisión, que mediante cambios en la velocidad de rotación concentra la fuerza del motor sobre el eje cardan y lo obliga a girar a menos velocidad y con más poder; como es la de los frenos, que paraliza la rotación del eje cardan mediante la paralización de las dos ruedas de atrás, y como es la del mecanismo del guía, que controla los movimientos verticales y laterales de las ruedas delanteras. Gracias a ese juego de organizaciones, el carro tiene más fuerza en primera que en tercera y puede ser parado cuando hace falta aunque el motor siga mandando fuerza al diferencial y puede ser guiado para que avance en la dirección que se desea.
Bien, todos sabemos que un carro produce fuerza. Pero si un mecánico coge el motor del mejor carro, de uno nuevecito, y lo desarma, y pone la batería, que es el lugar del cual sale la electricidad, a un lado, los pistones en otro lado; la gasolina en un bidón, el aceite en una lata y echa el agua en el suelo, ¿qué pasa? Pues que ese motor deja de producir fuerza; ya no es un productor de fuerza. Ahí están los mismos elementos que antes de que el carro fuera desarmado, cuando estaban juntos y organizados, producían la fuerza que le permitía al carro ir de la Capital a Santiago y llevar varias personas; pero esos elementos ya no producen fuerza. ¿Por qué? Porque lo que estaba organizado quedó desorganizado. Con ese ejemplo podemos darnos cuenta de que así como la organización produce fuerza, la desorganización destruye la fuerza, y como lo contrario de la fuerza es la debilidad, podemos afirmar, pues, que la desorganización produce debilidad.
Si cortamos en dos una mata de coco, lo que hacemos es desorganizar esa organización vegetal; si desarmamos la mesa, lo que hacemos es desorganizar esa organización de madera. Y a partir de ahí, ya la mata de cocos no dará cocos y la mesa no nos servirá para poner en ella la comida. Si le arrancamos las alas a la mariposa, ésta no podrá volar más; si le arrancamos los ojos al cocuyo, éste no podrá alumbrar más su camino; si le cortamos la garganta al ruiseñor, nunca más volverá a cantar para nosotros. Porque arrancarle las alas a la mariposa, dejar sin ojos al cocuyo, destrozar la garganta del ruiseñor equivale a desorganizar lo que la naturaleza había organizado. La muerte de todo lo que vive equivale a la paralización de la organización de la vida, y la muerte, como sabemos todos, es el primer paso en el proceso de destrucción de la vida.
En la naturaleza como en la sociedad, no puede haber fuerza si no hay organización, y para ser fuertes, los grupos de seres humanos tienen que organizarse. Así, en la actividad política, lo que da fuerza no es el número; es la organización.
Un partido puede estar compuesto por infinito número de miembros y de simpatizantes, pero sólo puede ser fuerte si todos sus miembros y sus simpatizantes actúan de manera organizada. Ahora bien. La organización de un partido es más fácil de establecer y de mantener cuando sus miembros y sus simpatizantes son pocos; que cuando son muchos,(…) la tarea de organizarlos y mantener funcionando la organización requiere grandes esfuerzos de parte de sus dirigentes, una atención constante y, sobre todo, mucha conciencia del papel que desempeña ese partido en la vida del país y mucha responsabilidad de todos los que trabajan en él como dirigentes de base, de zona, municipales y nacionales.
Ahora bien, esa conciencia sólo puede ser producto del estudio, y del estudio de los fenómenos políticos, puesto que para aprender la ciencia política no vamos a ponernos a estudiar medicina o arquitectura o mecánica; y el estudio de la ciencia política es cosa muy difícil en un país como el nuestro (…)
Pero (…) ha adoptado como consigna fundamental, en estos momentos del país, la necesidad de organizarse para ser fuertes, y la de estudiar para que esa fuerza sea consciente y no se pierda en acciones descabelladas.
 (…) nosotros tenemos que organizarnos, y el Pueblo sabe y sabrá, porque confía en nosotros, que la fuerza que salga de esa organización no se usará en su perjuicio; no será nunca una fuerza destinada a oprimirlo, perseguirlo o explotarlo. Organizarse y estudiar para darle conciencia a la organización exige ahora, en la República dominicana, valor y mucha firmeza.
Ya que somos los más, hagamos lo necesario para ser también los mejores.

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