TECNOLOGÍA

Educación Digital es fundamental para dar el salto

Experiencia. Marc Prensky conversó durante el Desayuno de Listín Diario sobre sus conocimientos en el área de la tecnología.
Educación Digital es fundamental para dar el salto
Layza Sierra | Juan Eduardo Thomas
layza.sierra@listindiario.com

Santo Domingo
El mundo ha cambiado y con él la forma en que aprenden y se desarrollan los niños y jóvenes. “La generación de hoy en día está más empoderada que nunca y esto es gracias a la tecnología”, expresó el escritor estadounidense Marc Prensky en conversación con LISTÍN DIARIO.

Para Prensky, es momento de que los sistemas educativos den el gran salto hacia una educación dirigida a lo tecnológico y, sobre todo, enfocada en la solución de los problemas de manera práctica; dejando un poco de lado tanta teoría.

Pero cómo lograr este cambio de paradigma en países en desarrollo, con recursos limitados, como República Dominicana.

El experto asegura que la mejor inversión no es la que se hace en mayor escala y con el mayor gasto, si aquella que es puntual para afrontar el problema.

“No sirve de nada construir grandes planteles escolares si ni siquiera tienen conexión a Internet. Si yo fuera el Gobierno lo primero que haría sería poner en todas las escuelas el Internet más rápido”, indicó.

Ante la pregunta de cómo accesarían esos niños y jóvenes al Internet sin los recursos físicos y tecnológicos necesarios, Prensky contestó: “No necesariamente tienen que tener una laptop o una computadora. Las tablets y celulares inteligentes, son una opción más asequible y casi todos los niños están familiarizados con estos”.

Para el experto, quien es autor de varios libros sobre tecnología y cerca de 100 ensayos sobre educación, el futuro está en manos de esta generación a la cual llama “nativos digitales”.

“En esta generación son como una especie de superhéroes, ya que tienen acceso a una infinidad de posibilidades a través de la tecnología y para ellos es algo natural”, explicó.

El papel de los maestros
Sin embargo, necesitan una guía de sus maestros para poder encausar todo esos conocimientos hacia el bien. Para lograrlo, estos también deben mantenerse actualizados.

“No podemos decirles a nuestros niños y jóvenes que sean excelentes si les seguimos enseñando las cosas del pasado. Es un error enseñar a los niños de hoy con una educación de ayer”, indicó.

Sin miedo a ser controversial, Prensky afirmó que los niños de hoy no disfrutan leer y escribir, en la misma medida que lo hacían las generaciones anteriores.

“No es que esos elementos no sean importantes, eso se sigue haciendo pero de manera diferente. Hoy en día puedo escribir un libro simplemente dictándolo mediante la voz en mi celular y este transcribe lo que pienso. No es que esto esté bien o esté mal, es que esta es la forma en que hoy en día aprendemos”, expresó.

Asimismo, consideró que la tecnología hoy en día no hace a los niños menos comunicativos, como algunos critican, sino que al contrario, la expande.

“Ahora tenemos muchísimas más opciones, no solo podemos llamar, podemos escribir mensajes de texto, hacer videollamadas, mandar un email. La comunicación se ha expandido”, indicó.

Trayectoria
Prensky es mundialmente reconocido por obras como: “Enseñando a los nativos digitales: partnering para un aprendizaje real”, “De los nativos digitales a la sabiduría digital”, “Aprendizaje Digital Basado en el Juego”, y “No me molestes mamá, estoy aprendiendo”. Prensky estuvo en el país invitado por la Fundación Liderazgo Responsable, para presentar ayer en el Centro de Convenciones de la Cancillería, la conferencia titulada: “Nativos Digitales: la Educación en la Sociedad Web”.

Hay que exponer a niños ante los problemas reales
Marc Prensky, escritor y conferencista de temas educativos, tiene claro que los grandes empleadores no quieren reclutar a personas con altos índices académicos, a los mejores estudiantes de las aulas tradicionales. Empresas como Google buscan a gente que pueda, esencialmente, resolver problemas, asegura.

Ese es el concepto en el que Prensky sustenta todo su discurso: resolver problemas para mejorar el mundo. No para cambiarlo, como suele ser la respuesta de los millenialls. Para mejorarlo.

Puede que esa idea explique en parte la legendaria pregunta de por qué los mejores estudiantes no son los mejores profesionales. Y puede que también sea el mejor argumento para cambiar los sistemas de educación de nuestros pueblos, el aprendizaje vertical que prepara a los niños en “lo que nosotros queremos que sean, y no en lo que ellos quieren”, dice el conferencista.

Ayer se habló mucho de eso en su conferencia en Santo Domingo, traído al país por la fundación Liderazgo Responsable del diputado José Laluz.

El discurso de Prensky invita a repensar la educación partiendo de que los niños de hoy no pueden ser educados de la misma forma en la que se adiestraron nuestros padres, en el medio de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

“Ellos no deben hacer lo que nosotros queramos”, dice Prensky refiriéndose a los niños en su conferencia. “Es lo que ellos quieran hacer”, presenta como tesis. El conferencista dice no entender la razón de que se siga dando la misma enseñanza de antes cuando los niños no son, por mucho, lo mismo que fueron sus padres hace 20 o 30 años.

“Hay que promover una educación que tenga sentido para los niños”, dice el estadounidense, nacido en 1946 en New York.

Los cambios por los que atraviesa el mundo, y que han cambiado la educación, no son solo por la tecnología. Marc considera que los fines y objetivos de la educación están cambiando. Los niños de hoy quieren cambiar el mundo y el concepto que sí se debe promover es el de mejorarlo.

La mejor de las formas para mejorar ese mundo, entiende Marc Prensky, es exponer a los niños ante problemas reales y preguntarles cómo ellos los resolverían. Eso suele mostrar respuestas asombrosas, basado en su experiencia. “Y eso mejora el mundo de hoy”, dice.

Algo mejor que eso es que esos niños van creciendo empoderados y se acostumbran a enfrentar problemas reales, y a resolverlos.

QUIÉN ES MARC PRENSKY
Es un orador en temas de educación y enseñanza reconocido a escala mundial. También es el fundador de “Games2train”, compañía de aprendizaje electrónico y una de las pioneras en el “movimiento de gamificación”, o sea, el empleo de mecánicas de juego en entornos y aplicaciones educativos.

Además, Prensky se especializa en el diseño de mejores currículos y pedagogía para la generación digital

Tomado del Listin Diario

Bosch: El sacrificio,la vocación y el servir

Para hacer sacrificios y mantener una lucha en favor del pueblo, no en beneficio propio, se necesita vocación,(…) y capacidad…

Empecé a darme cuenta a principios de 1963, y para el 1968 lo sabía ya. Y el hecho de saberlo para 1968, junto con otras razones, me llevó a estudiar a Marx y Engels, cosa que hice tan pronto llegué a París, y ya para 1969 me consideraba un marxista, aunque todavía muy verde.

Pero así verde tuve la idea de organizar los círculos de estudios para desarrollar políticamente a los jóvenes el… Todavía en esa época no sabía que Lenin había fundado círculos de estudios en Rusia, y curiosamente, hasta el nombre de los que yo estaba planeando era el mismo que les había puesto Lenin a los suyos; pero yo no estudié a Lenin en Francia.

Estado en España recibí su obra acerca del imperialismo, pero no tuve tiempo de leerla porque entonces estaba escribiendo la historia del Caribe y le dedicaba a esa tarea todas las horas del día, empezando a las 5 de la mañana y terminando a las 8 de la noche. Más tarde me di cuenta de que si le puse a esos organismos el mismo nombre que le había dado Lenin era porque en ambos casos se perseguían propósitos iguales, los de darles capacidad política a los que debían ser en un futuro miembros del Partido, en el caso de Lenin, del Social Demócrata Obrero Ruso y en el mío…; pero con una diferencia, la de que los círculos de estudios que yo planeaba eran organismos y los que formó Lenin eran grupos de estudio que no estaban integrados en un partido porque para entonces todavía no existía el Partido Bolchevique.

La verdad es que los círculos que yo planeaba en París eran indispensables para que los jóvenes del Partido aprendieran lo que debían aprender si querían dedicarse a la política y si aspiraban a llegar a posiciones de dirección… En el mes de agosto de 1970, estando aquí, escribí el folleto número uno de la colección Estudios Sociales, que iba a ser el material de estudio de los círculos. Así pues, la formación de los círculos empezó ese año…” Juan Bosch

La educación popular

Entrevista con Oscar Jara Holliday, sociólogo y educador popular
La educación popular, camino de liberación

Claudia Korol

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 Oscar Jara Holliday nació en Perú, pero vivió los últimos treinta años en Costa Rica y Centroamérica. El sociólogo y educador popular es uno de los mosqueteros de la experiencia de la Red Alforja (junto a Carlos Núñez, del Imdec de Guadalajara, y Raúl Leis, del Ceaspa de Panamá, entre otros compañeros y compañeras). Trabaja en el Centro de Estudios y Publicaciones de Alforja en CEP en Costa Rica, y ha sido reelegido para la presidencia del Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe (Ceaal).
¿Cómo empezaste a vincularte a la educación popular?
“Empecé en los años 70, trabajando con grupos juveniles en barrios populares de Lima. Vivía en uno de esos barrios, y empezamos a hacer un periodiquito, a tener reuniones, a hacer sesiones de cine. Traíamos de la embajada cubana películas que proyectábamos en la calle. Fueron las primeras experiencias buscando que la gente se organizara. Se iniciaba el gobierno de Juan Velasco Alvarado. Había muchos cambios en el país, y me inserté en esa dinámica.
Estudiando en la Facultad de Filosofía, dijeron que había un curso para enseñar un método de alfabetización de un brasileño que estaba en Chile y que se llamaba Paulo Freire. Al terminar el curso había que hacer una práctica. Empecé en el barrio, con cinco señoras. Fue mi primer grupo de alfabetización. Ahí me empecé a dar cuenta de la importancia del diálogo, del encuentro con las compañeras, partir de las situaciones y palabras concretas, y lo que era el proceso pedagógico. Luego fui a trabajar a Huancayo, y apareció la necesidad de alfabetización en algunas comunidades. Como yo tenía supuestamente experiencia, me llevaron allá. Cuando estaba en esas, surgió un gran proyecto en el norte del Perú, el Cipca, para la promoción de la participación campesina en la Reforma Agraria. Las grandes haciendas estaban siendo cooperativizadas, y la idea era que los obreros agrícolas pasaran a ser los propietarios y gestores de las nuevas haciendas. En ese trabajo había formación técnica, administrativa, y de alfabetización. Realmente ahí aprendí lo que era la alfabetización porque trabajé con compañeros y compañeras que ya tenían un manejo más detallado del método y de la propuesta.
Pasamos tres meses recorriendo las comunidades de la zona del Bajo Piura, en Catacaos, viviendo en donde nos dieran lugar. La idea era recoger el universo vocabular de las personas y registrarlo. Había cientos de palabras que yo nunca había escuchado, sobre cientos de cosas que no conocía. Empezamos a ver cómo era la vida en el campo, cómo la nombraban, y a partir de ese universo vocabular fuimos creando las palabras para la alfabetización”.
APRENDER ENSEÑANDO
“Ese proceso fue fundamental. Me permitió entender que parecía que uno iba a enseñar, pero que en realidad lo que uno hacía era ir a aprender de la gente y su cultura. Ellos nos estaban alfabetizando a nosotros sobre su manera de ver el mundo. En las noches nos poníamos a cantar, a escuchar leyendas. Había grupos de teatro. Se diseñó un programa de matemáticas concientizadoras, porque la gente tenía interés en aprender las cuentas para que no los engañaran a la hora de pesar los productos y el algodón.
Había una zona del Alto Piura donde no se estaba aplicando todavía la Reforma Agraria y los hacendados empezaron a sacar las máquinas. Hubo un gran movimiento de tomas de tierras campesinas. Nos fuimos involucrando. Fue mi entrada en la práctica política y de lucha social. Empecé a vincular esta idea de movilización, defensa de los derechos, recuperación de la identidad, como elementos de la educación popular. Entendí que organización popular y educación popular no pueden ir desvinculadas. El desarrollo de la conciencia tiene que provenir de la propia práctica organizativa.
El tema del algodón te conectaba inmediatamente con el mercado internacional. De un hilito de algodón uno podía dar la vuelta al mundo, viendo las condiciones de trabajo, las inversiones financieras. Descubrimos que los temas, aunque parecieran muy pequeñitos y locales, estaban conectados con una realidad global. Ahí fue donde el pensamiento de Paulo Freire se fue haciendo cada vez más parte de la manera como yo empezaba a ver las cosas. Siento que Pedagogía del oprimido , así como La educación como práctica de la libertad , me dieron luces para entender lo que estaba viviendo. No fue que estudié la teoría de la educación popular, y después vi cómo se hacía. Fue como un hilo donde se vinculó esa práctica, con estas comprensiones teóricas. Por un lado Paulo Freire, por otro la Teología de la Liberación. Yo tuve el privilegio de estar en el grupo de la UNEC (Unión Nacional de Estudiantes Católicos) que se reunía a discutir elementos de la Teología de la Liberación. Gustavo Gutiérrez venía con los borradores de lo que después iba a ser el libro Teología de la Liberación , para leer y discutir con nosotros. Esa entrada a Paulo Freire, a Gustavo Gutiérrez, coincidió con el curso de filosofía que hicimos sobre La Ideología Alemana , y los Manuscritos Económico Filosóficos de Marx. Fue una tríada que me revolvió la cabeza, el corazón, y creo que es el origen de esta pasión que es impulsar aprendizajes”.
LA EXPERIENCIA DE ALFORJA
La experiencia de educación popular en América Latina se formó con los aportes de Alforja. Cómo analiza esa experiencia.
“Un elemento muy importante fue cómo el contexto nicaragüense nos convocó en esos años. La Revolución Sandinista fue como una llama, una luz que se encendió en muchas partes, y generó una actitud de solidaridad que hizo que llegáramos gente de varios países a trabajar allá. Raúl Leis coordinaba el Comité de Solidaridad con Nicaragua en Panamá, Carlos Nuñez en Guadalajara; con el obispo Samuel Ruiz en Chiapas y con el obispo Sergio Méndez Arceo de Cuernavaca, estaban en un comité de solidaridad con Nicaragua en México. Yo estaba con Esteban Pavletich y Lucía Silva, en el comité peruano. De ese trabajo nace la idea de ir a Nicaragua y ahí nos encontramos con compañeros del Cencoph de Honduras, que trabajaban en comunicación popular, de Idesac de Guatemala, que tenían un trabajo con organizaciones campesinas, y de Funprocoop de El Salvador, que tenían un largo trabajo con comunidades. Nicaragua fue una especie de crisol, donde se fundió lo que cada quien traía.
Después del 79, cualquier iniciativa nos colocaba en dimensiones insospechadas. Llegamos una vez a charlar con Fernando Cardenal, que dirigía la Cruzada Nacional de Alfabetización de Nicaragua, y nos dijo: ‘Quiero que me apoyen en el programa de post-alfabetización. Van a haber 700 mil personas alfabetizadas, y no tenemos diseñado qué pasará después’. Le dijimos: ‘Nosotros tampoco sabemos qué se puede hacer, pero nos ponemos a trabajar con usted’. Luego vino Freddy Morales, que estaba en el Instituto de Reforma Agraria y nos dijo: ‘Necesitamos hacer un proceso de capacitación para los 150 mil obreros agrícolas de las empresas de Somoza, que han sido estatizadas, y necesitamos generar formación técnica, política, organizativa’. Le dijimos igual: ‘No sabemos cómo, pero vamos’. Fueron proyectos muy concretos que nos juntaron. Se fueron fundiendo los saberes que traía cada quien al calor del proceso. En menos de un año hicimos 19 talleres conjuntos con distintos sectores. Cada uno nos abría un mundo nuevo, nos daba dimensiones que en ninguno de nuestros países podíamos haber abordado, y generaba mucho entusiasmo, mucha emoción. No había límites para el tiempo, la dedicación, etc.
Regresábamos después a nuestros países, y eso que habíamos aprendido queríamos hacerlo. Teníamos que redefinir y recrear lo que habíamos aprendido. En el año 82 se nos ocurrió hacer un encuentro de sistematización y creatividad. Identificamos 19 talleres que habíamos hecho, y analizamos: ¿Cuáles fueron los contenidos? ¿Cuáles las metodologías? ¿Cuáles han sido las técnicas? ¿Cuáles son las diferencias entre técnicas y metodologías? ¿Cuál es la diferencia entre apropiación y aprendizaje? Ahí nace esta idea de la sistematización de experiencias, como fuente de construcción de nuestros propios aprendizajes”.
PARTIR DE LA REALIDAD
“Analizamos que el punto de partida siempre tenía que ser la realidad, lo que la gente piensa y sabe. Empezamos a hablar de ‘partir de la práctica’. A partir de ahí teníamos que desarrollar el proceso de teorización. Ir generando conceptos desde la práctica. Y no valía quedarse en la teoría, sino que eso lo teníamos que volver a poner en la práctica. Así se generó esta propuesta de ‘partir de la práctica, teorizar, y volver a la práctica para transformarla’.
Luego eso se redujo a la idea de que la metodología de la educación popular era una cosa de tres pasos. La otra reducción, fue a partir del hecho de que lo más visible eran las técnicas. Nosotros desarrollando esas técnicas participativas, sacamos un libro: Técnicas participativas para la educación popular , que tuvo la responsabilidad de hacer creer que el centro de la educación popular era hacer técnicas. Fue un periodo en el cual hubo mucha difusión, pero también mucha simplificación, lo que quitó el sentido pedagógico-político central al proceso de educación popular. Ése fue el aporte contradictorio de ese periodo. Después nació el Ceaal, y muchos de los centros de educación popular nos afiliamos. Empezamos a descubrir procesos más globales de educación popular. Se llamaban de ‘educación de adultos’, porque en el contexto de las dictaduras que existían sobre todo en el Cono Sur, no era lo mismo decir ‘yo trabajo en un programa de educación popular’, que ‘yo trabajo en un programa de educación de adultos’.
Hemos ido descubriendo, que los procesos de educación popular son participativos, críticos, creadores, y tienen que responder a las dinámicas organizativas, políticas, culturales, de cada contexto. Segundo, que las técnicas son una herramienta, pero que si no se ubican dentro de una dimensión de largo plazo, de incidencia política, pueden ser muy entretenidas, pero no logran el objetivo político. Tercero, que los procesos de intercambio entre las personas son muy importantes, pero no sólo las grandes ideas, los proyectos, sino también las afinidades, los encuentros. La educación popular feminista nos permitió desarrollar la dimensión de la subjetividad -la intersubjetividad- expresar más nuestras emociones, valorar los encuentros personales como algo muy importante que vincula lo público con lo privado. Por otro lado, el acercamiento a gente que estaba haciendo otras formas de producción de conocimientos, nos ha ido abriendo a nuevas maneras de repensar cómo investigar.
En ese proceso surge la sistematización de experiencias como un componente muy importante de los procesos de educación popular. Es decir que las prácticas de lo que estamos haciendo es una fuente esencial para construir aprendizajes, de manera sistemática, organizada, que nos permita apropiarnos de lo que hacemos, y dialogar desde las prácticas no de forma descriptiva, sino intercambiando aprendizajes.
Últimamente hay una voluntad de vincularnos con los movimientos sociales por la defensa de los territorios, contra las represas, la defensa ambiental, las luchas populares contra las empresas transnacionales. Nos estamos redefiniendo. Tenemos acuerdo en la definición de que los procesos de educación popular tienen que ser impulsados desde los movimientos, no desde las ONGs, y que tenemos que ser parte de esos procesos”
Publicado en “Punto Final”, Chile, edición Nº 858, 19 de agosto 2016.
revistapuntofinal@movistar.cl

Fidel habla de su cumpleaños 90

30 de junio digital

Artículo de Fidel Castro: El Cumpleaños

El presidente cubano fidel Castro habla durante una ceremonia en la Plaza de la Revolución, en febrero de 2006. Foto: Javier Galeano/ AP

Mañana cumpliré 90 años. Nací en un territorio llamado Birán, en la región oriental de Cuba. Con ese nombre se le conoce, aunque nunca haya aparecido en un mapa. Dado su buen comportamiento era conocido por amigos cercanos y, desde luego, por una plaza de representantes políticos e inspectores que se veían en torno a cualquier actividad comercial o productiva propias de los países neocolonizados del mundo.
En una ocasión acompañé a mi padre a Pinares de Mayarí. Yo tenía entonces ocho o nueve años. ¡Cómo le gustaba conversar cuando salía de la casa de Birán! Allí era el dueño de las tierras donde se plantaba caña, pastos y otros cultivos de la agricultura. Pero en los Pinares de Mayarí no era dueño, sino arrendatario, como muchos españoles, que fueron dueños de un continente en virtud de los derechos concedidos…

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Derrotas, reflexiones y aprendizajes

30 de junio digital

Entrevista al politólogo argentino
Atilio Borón [Video-54:35 min.]
Miguel A. Jiménez e Itziar Egaña
                                                  Derrotas, reflexiones y aprendizajes

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Bosch: León Trotsky y el trostskismo

30 de junio digital

http://marxists.anu.edu.au/archive/trotsky/photo/It.jpg Leon Trotsky

León Trotsky fue una brillante figura revolucionaria y su actuación en los dos grandes movimientos revolucionarios rusos que condujeron a la creación de la primera república socialista de la historia no puede ser desconocida por ningún luchador honesto. De hecho, fue el jefe del levantamiento de San Petersburgo, (…)  de hecho Trotsky  fue también el alma de la organización de los soviets de trabajadores campesinos y soldados de 1917, así como el fundador y jefe durante varios años del Ejército Rojo.  Trotsky era un hombre de acción y al mismo tiempo un gran agitador, un orador brillante y un escritor de alta calidad. Y sin embargo, a pesar de tener todas esas condiciones, y a pesar de que su papel  en la revolución rusa desde el año 1905 y especialmente en al año 1917  fue más destacado, especialmente a los ojos de los observadores de los acontecimientos, que…

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La Teoría Boschista

30 de junio digital

cropped-dsc_0699.jpg VOLVER A LAS  RAICES PARA RETOMAR EL CAMINO
 Definimos así al conjunto general y particular de principios, interpretaciones de acontecimientos históricos, métodos y lineamientos organizativos, enunciados, analizados y creados por el compañero presidente JUAN BOSCH.
Este conjunto de principios ha constituido el fundamento teórico que ha permitido conocer e interpretar cabalmente la sociedad dominicana en sus características propias de desarrollo de capitalismo tardío, dependiente, deformado y parte integrante del tercer mundo.
JUAN BOSCH con sus obras ha enriquecido seriamente la interpretación científica de nuestra sociedad y del mundo contemporáneo, particularmente el integrado por los países de América Latina y del Caribe; todo ello enmarcado dentro de un análisis dialéctico del proceso histórico del desarrollo de la humanidad.
Esta fundamentación teórica constituye el andamiaje ideológico y político del partido y por eso fue adoptado como teoría con el nombre de Boschismo.
La teoría “El Boschismo”, además de constituir la teoría que…

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